Nicaragua

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Nicaragua

Nicaragua, ubicada en el corazón de América Central es el destino ideal para los que buscan algo diferente. Sus dos mares, decenas de volcanes, lagos y ríos hacen el mérito para llamarla Tierra de lagos y volcanes.

El País posee tres regiones diferenciadas por el clima, el medio físico y la población: Región del Pacifico, Región Central, Región del Caribe, que comprende la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

Sus inmensos atractivos turísticos permiten desarrollar una variedad de actividades como Surfear en las Playas del pacífico, realizar caminatas por volcanes y mágicas lagunas donde se pueden observar cientos de especies de animales y plantas excelentes para la práctica de turismo ecológico. Practicar Kayak entre las calmas aguas de un inmenso lago y paseos por centenares de isletas, fabulosos ríos, visitar ciudades coloniales, tesoros arqueológicos, bucear en las cristalinas aguas del Caribe.

La belleza, variedad natural y cultural de nuestro país en el centro del continente, se combinan con la hospitalidad de su gente y con una historia que emociona e inspira. Esta es una tierra con una gran riqueza cultural, multiétnica y multilingüe que abre un nuevo camino en donde la solidaridad y el optimismo florecen, hacen de Nicaragua una tierra Única, Original.

El arte culinario nicaragüense se remonta a tiempos precolombinos, a como lo atestiguan los nombres de algunos de sus más conocidos platos. Luego, durante la conquista y colonia española, la unión de dos razas y dos culturas dio como resultado un menú criollo peculiar, creativo y variado, en el que se usan ingredientes interesantes y del que forman parte desde sopas y carnes, hasta dulces de diversos tipos.

Los platos típicos tradicionales de Nicaragua son muchísimos. Cada región, según las particularidades culturales y geografía, produjo varios platos, bebidas o dulces que con el pasar de los años pasaron a conocerse en todo el país. Veamos ahora cuales son los platos más conocidos (El gallo Pinto, Nacatamal, Vigoron, Indio Viejo, Quesillo, Sopa de Mondongo, El rondón, etc.).

Además de sus muchas frutas frescas, que se esperaría en los trópicos, cervezas nacionales y el mundialmente famoso y suave ron nicaragüense.
Generalidades

Nicaragua es el país más grande del Istmo Centroamericano con una extensión de 130, 373.5 km2, Limitando al Norte con Honduras, al Sur con Costa Rica, al Este con el Océano Atlántico y al Oeste con el Océano Pacifico.

Comprendiendo dos grandes lagos, el Lago de Nicaragua o Cocibolca, el cual es el más grande de toda Centroamérica con una extensión de 8,138 km, así mismo el Lago de Managua con una extensión de 1,052.9 km2.

El nombre Nicaragua proviene de un vocablo aborigen, de raíz náhuatl, con el que se denominaba durante la conquista española al angosto territorio que hoy separa el lago de Nicaragua del Océano Pacífico. Fue tomado del cacique que dominaba dicho territorio al arribo de los primeros conquistadores: Nicarao. El término llegó también a aplicarse, por extensión, a la tribu que ocupaba esa región: Los Nicaraguas o Niquiranos.
Población

La población Nicaragüense asciende aproximadamente a 5, 595,538 habitantes: 56% de la población son mujeres.
Idioma

El idioma oficial es el español. En la Costa Caribe se habla inglés criollo, Misquito y otras lenguas nativas. En la mayoría de destinos turísticos del país se habla el idioma Inglés.

Fuente de información:

http://crecer2012.org/index.php/es/informacion-nicaragua


 

Demografía de Nicaragua

Nicaragua posee más de 5 millones de habitantes. En su mayoría, la población se concentra en la región del pacífico, siendo que Managua alberga a un cuarto del total de la población.

División Política de Nicaragua

Nicaragua está dividida en 15 departamentos y dos regiones autónomas. Posee un total de 130,000 kilómetros cuadrados de extensión.

Los departamentos se agrupan de acuerdo a tres regiones geográficas: Región del Atlántico, Región Central y Región del Pacífico. Cada región agrupa en si a un grupo de departamentos o regiones autónomas:

Región del Atlántico – Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), Río San Juan.

Región Central – Nueva Segovia, Madriz, Estelí, Jinotega, Matagalpa, Boaco y Chontales.

Región del Pacífico – Chinandega, León, Managua, Masaya, Carazo, Granada y Rivas.

Nicaragua es un país fantástico. Nuestra historia, geografía, gente, cultura y tantas características del pueblo nicaragüense son una evidencia viva de la riqueza que alberga este territorio.

 


 

Nicaragua

Nicaragua, ubicado entre Costa Rica y Honduras, es hogar de la fuente de agua dulce más grande de Centro América. Baile la Marimba en las playas del Mar Caribe o surfee sobre las mejores olas del mundo en la costa del Pacífico de esta nación tropical y tranquila.

La cultura antigua de los aztecas y los mayas, influenciada por las históricas ciudades coloniales españolas, más una combinación de modernos avances han contribuido a un crecimiento anual constante de Nicaragua, que con textiles y agricultura combinados equivalen a cerca del 50% de las exportaciones del país.

En atención a las estrictas exigencias del FMI para detener el déficit, implementando reformas estructurales, y por encima de todo el mantenimiento  de una estabilidad monetaria han contribuido al crecimiento económico de Nicaragua. La exitosa implementación del Tratado de Libre Comercio de Centro América está haciendo que Nicaragua mejore su infraestructura y su posición en el mercado global. El turismo también está rápidamente convirtiéndose en uno de los principales ingresos de la nación, desde que el país fue elegido como el tercer mejor destino para visitar en el mundo en 2011 por Lonely Planet.

Mientras la mayoría de los compradores extranjeros en Nicaragua son originarios de Estados Unidos y Canadá, ha habido un incremento en el número de compradores de Europa y Asia. Con un costo de vida que es más barato que el de Costa Rica o Panamá, una economía en crecimiento, con clima soleado durante todo el año, compradores extranjeros y jubilados se han sentido atraídos por Nicaragua. Compradores buscando una casa de retiro o una propiedad que genere ingresos puede ser encontrada en el magnífico centro colonial en Granada a tan bajo costo como $150,000.

Vivir en la tierra de los lagos y volcanes puede convertirse en una aventura constante en Nicaragua. No hay restricciones para extranjeros al adquirir propiedades. Los compradores pagan un impuesto de transferencia que equivale al 1 por ciento del precio de compra, y un impuesto adicional del 1 al 1.5 por ciento de honorarios va al abogado que busca el título y prepara los documentos para el cierre del negocio. El vendedor usualmente paga al agente de bienes raíces una comisión, que va de 3 a 6 por ciento por propiedad. Todas las ventas de bienes raíces de Nicaragua deben ser vigiladas por un abogado local, y todos los documentos son obtenidos en la Oficina de Catastro; el registro de la propiedad se realiza en el registro público.

Fuente de información:

http://nicaragua.propertyshelf.com/es?b_start:int=20


 

Karlos Navarro
  • Managua, Nicaragua
  • 13 Enero 2014
  • elnuevodiario.com.ni

De manera tradicional se ha aceptado que la identidad cultural de un pueblo depende de tres factores primordialmente: el histórico, sicológico y lingüístico. La importancia de cada uno de estos elementos varía según las circunstancias particulares de cada nación, de cada sociedad, y constituye un proceso de autoafirmación, comunitario e individual.

Sin embargo, es conocido que sin la concurrencia de estos factores no puede haber identidad cultural plena de una nación. Así mismo se supone que la identidad cultural conjetura una conciencia de alteridad, compartida por los integrantes de la sociedad, en cuanto a poseer rasgos afines que los distingan de otras sociedades.

Si analizamos la identidad cultural desde la historia, podemos auscultar que este elemento presta cohesión a un pueblo diferenciándolo de los demás, y procura asociarla a la conciencia colectiva. La conciencia histórica es considerada el baluarte más sólido que un pueblo puede erigir contra todas las formas de agresión exterior, ya sean culturales o de otro tipo.

Muchas veces la pérdida de la soberanía nacional y de la conciencia histórica como resultado de una ocupación extranjera determina un estancamiento, incluso una regresión o la caída en la violencia o en la anarquía.

Si repasamos a través del tiempo cuando los americanos comienzan a tomar conciencia nacional y preguntarse por los rasgos propios y originales, en gran medida esta preocupación la encontramos en las ideas de la ilustración. Luego con la llamada generación de 1838, influyen los ingredientes románticos e historicistas que operaron en ella, reforzando el americanismo, tras la búsqueda explícita de una emancipación mental y cultural.

En el mismo siglo XIX encontramos que la vertiente positivista aportó lo suyo, cuando pretendió determinar las bases del carácter o alma nacional. Pero fue después de un violento período de anarquía que se lograron configurar los Estados nacionales y definir una identidad nacional a través de diferencias y peculiaridades con otros pueblos.

En ese período de la formación de los Estados nacionales surgen las historias, en el caso de Nicaragua escritas por Tomás Ayón y José Dolores Gámez, que pretendían trasmitir valores basados en el respeto a las leyes y la lealtad de la Nación, por encima de las pertenencias culturales y fomentar una conciencia de unidad nacional.

El otro factor importante de la identidad cultural es el psicológico, que supone en el seno mismo de la diversidad, ciertas permanencias de las estructuras síquicas. Para analizar el factor psicológico de un pueblo habría que observar las constantes culturales, a través de los diversos cambios históricos y cómo se ha mantenido una identificación de sí mismo como sujeto histórico en el tiempo. Es decir, cómo asimilamos y digerimos materiales extraños sin que se pierda nuestra conciencia de identidad.

En lo que respecta al lenguaje y la identidad, Jean-Paul Sartre lo definió al escribir que “los rasgos específicos de una sociedad corresponden exactamente a las locuciones intraducibles de su lengua”, y constituye la fuente viva, el corazón de toda cultura al poseer un registro conceptual específico. Sin embargo, considero que además de estos tres elementos, existe otro, que constituye parte de la identidad cultural: la cocina nicaragüense.

La cocina nacional constituye, en palabras de Coronel Urtecho, un hecho significativo con carácter original, debido a que existen países poderosos económicamente, como los Estados Unidos, que no han podido crear una cocina vernácula, propia. Por tanto son analfabetas gastronómicamente e ignoran el arte de comer.

Según Coronel Urtecho, este hecho se debe a que en los Estados Unidos no se ha dado la unidad espiritual necesaria para el “florecimiento de una cultura popular, colectiva, arraigada en el suelo nacional”. Y también porque el puritanismo “desconfiaba de los placeres de la mesa casi tanto como de los otros placeres carnales”.

En cambio, el pueblo nicaragüense creó su propia cocina, con los ingredientes traídos de España y los aportados por los indígenas de estas tierras. Los indígenas aportaron, entre otros ingredientes, a la cocina nicaragüense: maíz, cacao, calabaza, tomate, chiltoma, chile, aguacate, plátanos, lo mismo que carne de aves, conejo, reptiles y venados; mariscos y pescado.

Entre los platos distintivos españoles, especialmente de las provincias andaluzas, que van a asentarse en nuestro territorio, vamos a tener: las sopas y caldos de “albóndigas”, el “picadillo”, “sopa de cola”, y las “Morongas”. En materia de pastelería y dulcería: polvorones y hojaldres; buñuelos, merengues, las frutas en miel, almíbares y curbasás, arroz con leche, churros, gofios, alfajores, etc.

Carlos Mántica, en el libro “Introducción al habla nicaragüense”, define algunos rasgos típicos del nica que podrían servir para identificarlo en cualquier parte del mundo con relación a la comida:

Si en tu equipaje encuentran rosquillas, queso duro o chorizos viejanos. Si te encantó comer con la mano. Si tomás “refresco” entre las comidas. Si agitás el vaso de tu trago como si fuera de pinolillo. Si antes de comer en tu casa ya comiste tres veces en la calle.