Poetas y Escritores Nicaragüenses (A-B) De Dariana.com

 

Poetas y Escritores Nicaragüenses (A-B)

Aburto, Juan

Narrador y ensayista. Nació en Managua, en mayo de 1918. Fue empleado bancario hasta 1977. Trabajó también en la emisora La voz de la América Central.

Participó de varios grupos y círculos literarios que se formaron en el país después del movimiento de Vanguardia: el Taller San Lucas, Ventana y la Generación Traicionada.

Con ejemplar devoción y desinterés, fue mentor e impulsor de generaciones de jóvenes escritores y pintores. En 1986 recibió la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.

Juan Aburto falleció en la ciudad de México, mientras representaba a Nicaragua en un Congreso de Escritores, en agosto de 1988.

Cuento

–Y qué es el gentillal, ¿ah?

–Nada, que están enseñando un chechereque que se hallaron.

–Eh, no me joñan, yo creí que era otra cosa.

–No, hombre, vos vieras, si es distinto, hasta que da quién sabe qué…

El muchacho cuando vio que ya habían muchos, envolvió el chechereque, se lo echó a la bolsa y empezó a apartar gente.

–¡No te lo echés a la bolsa, ve que te puede joder en la canilla!

–Si no hace nada, ¿no ves que no se mueve?

El chavalo salió en carrera. Cuando llegó a la casa, entró cantando:

–¡Eh!, ¡yo me hallé un chechereeeque!…

La demás gente se iba a tomar unos tragos entonces, pero los dejaron por la novedad del chechereque.

–Pasalo, pasalo, ya lo viste vos –se gritaban todos.

–Y para qué andan trayendo esas cuestiones por aquí –dijo la abuela–, ahí se va a salar uno, mejor díganle al padre y ya está, que se acabe eso.

Al rato les dio recelo del chechereque, ya no lo quisieron seguir tocando y lo pusieron con cuidadito en una repisa.

–Mejor dejémoslo aquí, no vaya a ser…

A los días dijeron que el chechereque se veía así como que quería echar una florcita. Pero quién sabe.


Aguilar, Rosario

Narradora a quien la crítica considera la primera mujer en la narrativa nicaragüense. Nació en León el 29 de enero de 1938. Se educó en el Colegio La Asunción de su ciudad natal. Luego, se trasladó a Managua en 1943. Cuatro años después vivió en Guatemala donde su padre, Mariano Fiallos Gil, desempeñaba un cargo diplomático.

En 1954 estudió inglés en Lousiana y, al año siguiente, pasó a Dallas a continuar sus estudios. Se casó y empezó a firmar sus escritos literarios usando el apellido de su esposo.

En 1966 una de sus novelas, Aquel mar sin fondo ni playa, obtuvo el segundo premio de novela en los Juegos Florales de Quezaltenango, Guatemala.

En julio de 1999, se convirtió en la primera mujer en ser integrada como miembro de número a la Academia Nicaragüense de la Lengua.  También recibió de la Universidad Nacional de Nicaragua, un doctorado Honoris Causa, en abril de 2001.

Con la novela La promesante, recién publicada por «INDIGO» & Coté-femmes», Aguilar obtuvo el premio Internacional de literatura y del Caribe, «Gabriela Mistral» 2001.

Vive en su ciudad natal.


Aguirre, Erick

Es poeta, narrador y periodista. Nació en Managua en 1961. Hizo estudios de Arte y Letras en Nicaragua y de Literatura Hispanoamericana en Mexico.

Su volumen de crítica literaria Juez y parte mereció mención de honor en el Certamen Nacional “Rubén Darío”, en 1994.

En 2001 publicó La espuma sucia del río, ensayo en el que analiza la transición política sandinista.

Actualmente se desempeña como editor del periódico capitalino El Nuevo Diario.

LOS ELÍXIRES DEL DIABLO

“Así vi al Diablo anoche:

posado sobre mi pecho

como un juguete terrible”.

Carlos Martínez Rivas

En una calle de Bamberg, Alemania,

frente al número 26 de Schillerplatz,

bajo un castaño joven

que mira hacia viejos balcones;

estuve espantado esperando

a que mis colegas salieran

de la vieja casa donde vivió Hoffman.

Ernesto Teodoro Amadeo Hoffman

estaba ahí, mirándonos subir penosamente

los peldaños de su casa,

laberíntica y estrecha,

llena desde hace siglos

con su intangible presencia.

Bogdan Zalewski, mi amigo de Kracovia,

quizás pensó que aquello sólo era un disparate.

El, que sabe distinguir

la esencia de los sueños,

su misterioso y difícil significado

bordeando los lindes

entre la vida y la muerte;

no sintió el frío espantoso

de su absoluta mirada

que me llevó a salir corriendo hasta la calle,

a buscar en el refugio de un castaño

el sentido de las cosas más allá de la razón.

Fue el destello deslumbrante de la casualidad,

esa revelación trascendente y espontánea

que nos hace arrojar piedras

en la plácida laguna de la lógica;

lo que me enfrentó a su rostro,

a sus ojos de fraile esquizofrénico

mirándonos a todos con desconcertante incoherencia.

Entonces supe que en esa mirada torva

que recuerda tanto a Baudelaire,

en esos ojos oscuros

que inquietan en lo más íntimo

y provocan desasosiego;

están trenzados los lazos

entre el alma del hombre

y el prodigio del universo:

el sexo reprimido, la locura,

la profanación del amor,

el descenso a los infiernos.

Nüremberg, mayo 2001


Alegría, Claribel

Nació en Estelí el 11 de mayo de 1924. Su familia se trasladó al departamento de Santa Ana, El Salvador, cuando la niña sólo contaba con nueve meses de edad.

En 1943, partió becada hacia la Universidad de Loyola (New Orleans, Estados Unidos) y finalizó su Bachelor of Arts en Filosofía y Letras en la George Washington University (Washington D. C., 1948).

Fue amiga del polígrafo mexicano Alfonso Reyes y discípula del Nóbel español Juan Ramón Jiménez, durante la residencia de este poeta en la capital estadounidense, en momentos en que Alegría se desempeñaba como traductora y secretaria en la Unión Panamericana, la actual Organización de Estados Americanos (OEA).

En 1947, se casó con el periodista y diplomático estadounidense Darwin J. “Bud” Flakoll (Dakota del Sur, febrero de 1923-Managua, abril de 1997), con el que vivió y viajó extensamente por México, Chile, Uruguay, Francia y en la isla de Mallorca, España.

Desde septiembre de 1979, regresó junto con su esposo a Nicaragua donde vive en la actualidad, aunque ya sin la presencia física de su compañero de vida y letras, el cual falleció hace pocos años y con el que estableció una compenetración intelectual tan fuerte que varios de sus escritos los llegaron a firmar conjuntamente como “Claribud”.

En 2004 se celebraron en Nicaragua muy dignamente los ochenta años de vida de la poeta.

En enero de 2006, fue galardonada con el consagratorio Neustadt International Prize de Literatura, premio que se otorga cada dos años y al que muchos atribuyen el mismo peso y prestigio que el Nóbel.

 Poemas

DATOS PERSONALES

Tengo un metro cincuenta de estatura.

Ojos color castaño.

¿Me atreveré a reír,

a preguntar,

a destruir la armadura que me han puesto

y a gritar de vergüenza?

Sé leer y escribir,

mas no he podido aún olvidar mis rencores.

Nunca estuve en la cárcel.

¿A qué tantas contraseñas

si es más difícil que antes conocernos?

Por las noches me duele lo que he dicho.

En sueños me disfrazo.

vivo un papel absurdo

del cual olvido el texto.

Me identifica un número y me ahogo de sed.

Pero a pesar de todo surge el canto

y no saben qué hacer en las aduanas

y lo dejan salir.

AUTORRETRATO

Malogrados los ojos

Oblicua la niña temerosa,

deshechos los bucles.

Los dientes, trizados.

Cuerdas tensas subiéndome del cuello.

Bruñidas las mejillas,

sin facciones.

Destrozada.

Sólo me quedan los fragmentos.

Se han gastado los trajes de entonces.

Tengo otras uñas,

otra piel,

¿Por qué siempre el recuerdo?

Hubo un tiempo de paisajes cuadriculados,

de gentes con ojos mal puestos,

mal puestas las narices.

Lenguas saliendo como espinas

de acongojadas bocas.

Tampoco me encontré.

Seguí buscando

en las conversaciones con los míos,

en los salones de conferencia,

en las bibliotecas.

Todos como yo

rodeando el hueco.

Necesito un espejo.

No hay nada que me cubra la oquedad.

Solamente fragmentos y el marco.

Aristados fragmentos que me hieren

reflejando un ojo,

un labio,

una oreja,

Como si no tuviese rostro,

como si algo sintético,

movedizo,

oscilara en las cuatro dimensiones

escurriéndose a veces en las otras

aún desconocidas.

He cambiado de formas

y de danza.

Voy a morirme un día

y no sé de mi rostro

y no puedo volverme.

CREÍ PASAR MI TIEMPO

Creí pasar mi tiempo

amando

y siendo amada

comienzo a darme cuenta

que lo pasé despedazando

mientras era a mi vez

des

pe

da

za

da.

EXTRAÑO HUÉSPED

Es extraño este huésped

este amor

cuanto más me despoja

más me colma.


Arana, Rubí

Poeta nacida en Masaya en 1941. Profesa el masonismo. Se dio a conocer como poeta en los años 60 mediante numerosas publicaciones en revistas y suplementos literarios en Nicaragua.

Residió durante una larga temporada en la ciudad de México, donde circuló entre el mundo literario de esa capital y entabló amistad con la poeta costarricense Eunice Odio y con el escritor nicaragüense Ernesto Mejía Sánchez.

Como promotora cultural, es la responsable del creciente número de autores nicaragüenses que desde 1992 forman todos los años parte de la Feria Internacional del Libro de Miami, en Florida.

Reside en la actualidad en Miami, Florida.

DANGER ES

Palabras son cuchillas que matan.

Cuídate de tus palabras;

de las mías cuídame, Señor.

Si hay un dolor compacto

misereremiserere (mantra)

todo lo que viene del latín;

(mea culpa) según fuerza

de palabras: danger es-

crito y pensado en inglés.

EMMANUEL

Rostros en mi clase de inglés.

Dividido en diferentes rostros está en el aula

mi Señor, Dios de los ejércitos,

enseñándose, aprendiéndose, amándose

en cada rojo corazón,

dentro del pecho de mi compañero griego,

palpitando en el torrente sanguíneo

de mis compañeros negros

y blancos;

tantos rostros y un solo amor infinito;

soy conociéndome en ellos.

LA LLUVIA ES HIJA DE DIOS COMO TODAS LAS COSAS

                    Himnos a la sagrada Naturaleza, al vientre

                    de la tierra y al germen que entre las rocas y entre

                    las carnes de los árboles, y dentro humana forma,

                    es un mismo secreto y una misma norma.

  1. D.

Oro. Silencio. Crepúsculo. Penumbra y energía

universal.

Semilla y muerte: hijas de la tierra,

hermanas de la tierra,

madres de la tierra del lirio y el silencio,

hijos de la blanca tumba

madre de las flores sencillas,

los árboles llenos de paz,

y la resignación del verbo-vello terrestre.

El tacto de la tierra funde y confunde

el germen de la vida, en la muerte:

desde el minúsculo átomo

hasta la solemne putrefacción:

allí renace la vida, como la primavera.

¡Loor a la embriagante primavera hija del sol

y llena de tumbas floridas!

Rosa y silencio.

Fiebre infinita para morir cantando

a la vera de girasoles inmóviles

e invadidos de lágrimas del rocío:

pobre dolor del cielo.

Ternura de las enredaderas:

amo la fuga de mariposas

en tu cuerpo de pulpo verde e inofensivo,

donde emigra el gusano a las tejas de barro,

y lava la lluvia la noche,

y tu verde infinito de hojas y dulzuras de nido;

amo tu telaraña verde y brisa;

vigilante,

estival amante infinita del sol,

hija de la tierra como la muerte.

Reminiscencia de ángeles vegetales,

vastedad del corazón de la tierra,

del útero de la tierra.

¡Ah, refulgencia nocturnal llena de astros puros!

(ángeles con cabelleras de medusa y hojas,

labios en pétalo

y corazón que ya no pertenece,

sexo de flor en fuga bajo los astros

que son incandescentes sexos del cielo).

Árboles, bellos ángeles pavorosos y milenarios,

hijos del tiempo, como todas las cosas,

insistente creación del tiempo hijo del hombre,

porque Dios no hizo el tiempo

sino el hombre relojes y calendarios

para celebrar las arrugas y prevenir el pavor

de la muerte.

Pero el tiempo es hijo del miedo y su inmensidad

no existe:

es relativa,

sucesiva locura amarilla como epidermis de girasoles,

espectáculo de Dios,

vacilación integral.

(Agua y ternura llueve)

Amo la lluvia y mojo mi cuerpo y mis manos

como ángeles hijos de Dios y la muerte.

La lluvia debe ser a los hombres lo que es a

los árboles:

yo grito en felicidad desnuda y llena de sombra,

insatisfecha, doliente como la noche.

Sed infinita estruja mi corazón y humedece de lluvia.

La lluvia es hija de Dios como todas las cosas.


Arguello, Jorge Eduardo

Poeta, dramaturgo y narrador. Nació en León el 5 de junio de 1940. Desciende de una familia que ha dado poetas de renombre como Lino, Santiago y Solón Argüello. Asimismo, es el hijo de la poeta Mariana Sansón.

Hizo sus estudios de primaria en su ciudad natal y los secundarios en Estados Unidos. Muy joven se marchó a Europa a estudiar Derecho, carrera que completó en Barcelona.

Viajero incansable, recorrió varios países americanos y, casi a pie, el norte de Africa. Se trasladó a Los Angeles, California, donde obtuvo el Master en Literatura Hispanoamericana por la Universidad del mismo estado.

Luego retornó a León para preparar una novela sobre el impacto social del cultivo de algodón en los años cincuenta.

A mediados de los 80 se radicó en el Estado de Florida. Actualmente vive en Novato, California.

GUMERCINDA CUANDO TE EXTIENDES

Gumercinda: cuando te extiendes

desnuda sobre el trigal

y yo te veo desde una altura moderada

desapareces por completo.

Es que tu piel tiene el mismo color del trigo

y lo único que diviso en mi telescopio

son tus ojos

y éstos parecen

pequeñas lagunas azules

agitadas por el viento.

TUBIS TUBIRINGA

Tubis-Tubiringa

me dijo el mago Bonol.

Esa es la palabra mágica

para escribir buenos versos de amor.


Arellano, Jorge Eduardo

Historiador de Arte, de las letras y la cultura nicaragüense y autor de casi un centenar de libros, nació en Granada en 1946. Doctor en Filología Hispánica (Universidad Complutense, Madrid), Documentalista y especializado en Lexicografía Hispanoamericana (Universidad de Augsburgo, Alemania).

Fue embajador de Nicaragua en Chile (marzo, 1997 – febrero, 1999). Desde enero de 2002, es el Director de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Dirige asimismo la revista Lengua y el Boletín Nicaragüense de Bibliografia y Documentacion (Biblioteca, Banco Central de Nicaragua).

Ha obtenido diez premios, entre ellos el “Nacional Rubén Darío” (1976 y 1996), el de la mejor tesis para graduados hispanoamericanos en España (1986) y el convocado por la Organización de Estados Americanos (OEA, 1988), con motivo del centenario de “AZUL” de Rubén Darío.

Su poemario La camisa férrea de mil puntas cruentas mereció en 2003 el Premio Nacional Rubén Darío.

DOS TESTIMONIOS CONTRA LA MUERTE

I

No te sorprenda en los aires,
ni en las aguas
sólo en tu tierra.

No encuentres su rostro en el extranjero
ni en clima desconocido
sólo en tu verano.

No caigas en sus garras
durante la cosecha
sólo durante la sequía.

Que aniquile tu cuerpo
cuando hayas entregado tus dones
y el prójimo conozca tu lenguaje
y seas la conciencia de tu pueblo.

II

A tanto terror
que la esperanza mitigue
tu sueño.

A tanto dolor
que la fe disipe
tu culpa.

Porque la luz se le ha dado al hombre
para afirmar el Paraíso
no para negarlo.

Porque el mal se le ha dado al hombre
para ser pisoteado
no para que florezca.

Porque el amor se le ha dado al hombre
para sostener el mundo
no para desunirlo.

Porque la muerte se le ha dado al hombre
para ser vencida
no para que triunfe.


Avellán , Hector

Nació en Managua en 1973. Se graduó en Administración de Empresas, aunque no ejerce la profesión y se dedica, entre otros oficios, a impartir talleres de escritura.

Sus poemas empezaron a aparecer en 1994 en La Prensa Literaria, 400 Elefantes y Artefacto, así como en otros suplementos y revistas literarias.

Obtuvo en el año 2000 el Primer lugar en la Rama de Poesía de los Primeros Juegos Florales Centroamericanos.

Avellán es un poeta abiertamente homoerótico que se niega a ser encerrado en un gueto y reclama, con total merecimiento, tan sólo ser llamado poeta, y punto.

Forma parte de la antología Los huérfanos de Rubén (2001).

Nació en Managua en 1973. Se graduó en Administración de Empresas, aunque no ejerce la profesión y se dedica, entre otros oficios, a impartir talleres de escritura.

Sus poemas empezaron a aparecer en 1994 en La Prensa Literaria, 400 Elefantes y Artefacto, así como en otros suplementos y revistas literarias.

Obtuvo en el año 2000 el Primer lugar en la Rama de Poesía de los Primeros Juegos Florales Centroamericanos.

Avellán es un poeta abiertamente homoerótico que se niega a ser encerrado en un gueto y reclama, con total merecimiento, tan sólo ser llamado poeta, y punto.

Forma parte de la antología Los huérfanos de Rubén (2001).

TERRA INCOGNITA

Nací en otra ciudad que no es Miami

Donde había un barrio con calles de tierra y perros que

Vagaban en pandilla;

Vacas grises y carretones tirados por mugrientos chavalos

Había mendigos ciegos y cojos

Y merodeadores de sirvientas en los patios traseros;

Un cauce lleno de agua e inmundicias

Y casitas de tabla al borde del descalabro

Había un vendedor de periódicos

Con chelines en la bolsa de cuero

Y muchachas descalzas con

Panas de tortillas en la cabeza;

Un afilador de cuchillos

Y un panadero gordo, que circulaban en bicicleta

Había un vecino con una hija retardada y otra casada;

Credos que se revolcaban en el lodazal

Y un poeta que soñaba con Víctor Hugo

Había pulperías abarrotadas de chilindrujos y confites y

Carretas con pichngas de leche

Y un par de bueyes babeados;

Escuelas de pordioseros

Y una iglesia Católica empobrecida

Había la Nunciatura Apostólica

Rodeada de cercos de mampostería y Mercedes Benz

Y la escuela Pío XII, donde besé por primera vez

A menudo me pregunto

Qué animales hubiere cazado con mi Honda si hubiese

Nacido en Madagascar

O qué juegos hubiera jugado si un tal Stevenson hubiese

Suplantado a José Aguado Matus

O qué buses hubiera abordado si el Metro de París

Hubiese corrido por la esquina

O qué lunas hubiera admirado con Amelia Patricia

Aguilera Rojas

Si una Edvika Krüeger hubiese sido mi pareja

Ignoro que innumerables destinos habría vivido en otros

Cuerpos cansados

En otros lugares hostiles o qué flechas habrían zurcado mi

Pecho lóbrego

O qué Arabes hubieran cortado mi mano derecha

Sé que esta Mirada ida me habrá acompañado en la dura

Batalla

Y que los solitarios caminos de El Cairo

Antes me condujeron a Gnosos y Karnak

Y que mis dedos trazaron en Altamira las tenues figures

Del buffalo

Y que en un lugar de Alfa Centauri, Tahor me

Mostró el Cristal Sagrado

Donde el Espíritu le habría revelado el secreto de la Mente

Cósmica.


Belli, Gioconda

Poeta, ensayista y novelista. Nació en Managua el 9 de diciembre de 1948. Estudió Publicidad en Estados Unidos. En 1972 obtuvo el premio de poesía “Mariano Fiallos Gil” y en 1978 el “Casa de las Américas”, premio que compartió con Claribel Alegría. Radica en Estados Unidos.

Surgió como escritora en la década de 1970. Su novela La mujer habitada, traducida a varios idiomas, se editó originalmente en 1988 en Alemania, y ganó el Premio de la Mejor Novela Política del Año y el Anna Seghers, en 1989.

En el año 2002, con el poemario “Mi íntima multitud”, obtuvo el Premio Internacional de Poesía Generación del 27, en España.

En agosto de 2003 fue electa Miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

DANDO EL PECHO

Al cogerla tengo que tener mucho cuidado.

Es como tratar de cargar un montoncito de agua
sin que se derrame.

Me siento en la mecedora,
la acuno,
y al primer quejido,
empiezo a dar leche como una vaca tranquila.

Ella vuelve a ser mía,
pegadita a mí,
dependiendo de mí,

Como cuando sólo ya la conocía
y vivía en mi vientre.

ESPERÁNDOLO

Por la mañana
me alzo como gacela
gozosa entre el monte
esperándote.

Al medio día,
hundida entre flores,
voy dibujando
tu nombre en el vientre de agua del río.

En el crepúsculo,
llena de amor, me doblo
y luego voy a esperarte
a que vengas de noche,
a que vengas a posarte en mí como un pájaro
y ondees tu cuerpo
como bandera
sobre mi cuerpo.

MENSTRUACIÓN

Tengo
la “enfermedad”
de las mujeres.

Mis hormonas
están alborotadas,
me siento parte
de la naturaleza.

Todos los meses
esta comunión
del alma
y el cuerpo;
este sentirse objeto
de leyes naturales
fuera de control;
el cerebro recogido
volviéndose vientre.

DESAFÍO A LA VEJEZ

Cuando yo llegue a vieja
–si es que llego–
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
–como corresponde–,
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará rebelde– tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.


Blanco, Yolanda

Poeta y cantautora. Nació en Managua en 1954. Entre 1974 y 1975 promovió en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) los primeros recitales de las poetas mujeres, que adquirían por ese tiempo cada vez mayor relevancia en las letras nicaragüenses. Estudió en Nicaragua, Francia y Venezuela. Es licenciada en Letras.

De 1978 a 1985 vivió en Caracas, donde entre 1981 y 1983 formó parte del taller literario Calicanto, dirigido por la escritora venezolana Antonia Palacios (1915-2001). Participó asimismo de los recitales en los que los grupos Tráfico y Guaire presentaron “esa poesía”, la poesía que transformó la actual literatura venezolana.  En 1985, bajo los auspicios del Pen Club, se publicó en esa misma capital suramericana su poemario Aposentos.

Reside en la ciudad de Nueva York desde 1985, donde se dedica al diseño y elaboración de programas para la educación bilingüe.

En el año 2000 publicó un disco compacto que contiene su musicalización e interpretación de 16 textos de 9 poetas nicaragüenses contemporáneos, la antología poético-musical Nonantzin (Nueva York, 2000).

Desde 1996 mantiene el portal electrónico de poesía nicaragüense “Dariana” .

En marzo de 2005, Blanco se alzó con el premio del Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón” por el poemario titulado De lo urbano y lo sagrado. Al otorgar el galardón, el Jurado valoró la variedad de registros temáticos y estilísticos, madurez en el dominio de recursos literarios y la alta calidad formal de dicho poemario.

PÁJARO POETA

Pájaro poeta

Pájaro poeta sin nido

Pájaro nefelibata

sólo llevando el pico

cuajado

de flores

Pájaro sin pájara

Pájaro raro hilvanando palabras

Pájaro retrato.

PÁJARO PARA MORIR

–¿Por qué morís, pájaro para morir?

–Caigo por mi hábitat desbalanceado

Mártir de la ecología muero.

–¡Ay, pájaro guerrillero

pájaro para morir!

¡ay!

ARROCERO O PÁJARO ÍNGRIMO

Pasan las bandadas de pájaros arroceros

están pasando en parejas.

Pájaro solo

no vuela.

Pájaro íngrimo

se vuelve guijarro.

Así

el canto para el que no hay oído:

canto que no me oyes

es canto íngrimo.

MERLINO O EL GURRIÓN

De vos

pájaro gurrión

huyo

huiré

No se me den

otra vez

las ansias de cantar

como sólo vos sabes.

SALTABARRANCOS

Son de barro tus alas

Tu cuerpo entero es de barro

pero aun así

vuelas

Del mismo lodo es mi tiempo

mi nada

mi sola

mi cara

pero aun así

sueño.

Este saltabarrancos

vuela a contraviento.

PÁJARO BURGUÉS

¿Por qué tan flacas tus patas, pájaro burgués?

¿Por qué tu pico insípido, pájaro en un pie?

Cantando estás sin hacer canción

pájaro sin color

Sola está tu cola

como la voz de tu boca

Pájaro burgués:

Pájaro con un palo

sólo para él.

NOCTURNO DEL BÚHO

Para la soledad del búho

cerraron la noche.

Costura de un sastre

sombrío y perfecto

es esta soledad.

Para esta noche

llevo un vestido

a la medida de los tecolotes.

PÁJARO MÍSTICO

Temprano se amaron los pájaros.

Temprana me acerco

pájara al pájaro

Pájaro místico:

pongo un dedo en tu corazón

pongo mi oído en tu

nido.


Blandón, Erick

Poeta, ensayista y narrador nacido en Matagalpa el 30 de mayo de 1951. Se graduó en Ciencias de la Educación por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

Dio a conocer sus textos en revistas y suplementos literarios del país en la década de los setenta.

Fue catedrático de la UNAN y de la Universidad Centroamericana (UCA).

Armado a inicios de los 90 de una beca Fulbright, partió a Estados Unidos, donde obtuvo una maestría en Creative Writing por la Universidad de Texas y el doctorado en literatura por la Universidad de Pittsburgh

Poemas

NEGRA

Negra nació en el norte un jueves santo de abril y llegó a ser la más hermosa de la casa. Un día Negra se vio muy grave y los doctores, que se muere; pero Negra los burló y no hubo llanto, y madre que sonríe. Negra creció jugando y escapando hassta los patios de donde regresaba, heridas las rodillas, porque Negra en el Kickball era campeona y a los mansos defendía con sus puñoso su lengua airada. Iba al colegio con las monjas y ganaba los primeros puestos en servicio y las niñas de su clase la escuchaba con asumbro cuando hablaba del dolor, del hambre y del yugo en algún sitio. Negra, que cantaba, fue Contralto en el coro del Conservatorio y amanecía a días– cantarina tarareando algunos trozos del Messias o bien, a la hora del oficio, dulce: la guerrillera tiene, vidita, sangre en el alma. Y Negra un día abandonó la escuela y militó en la resistencia y su voz se oía, entre la multitud, coreando las consignas del odio y del amor. Y fue en primera fila y peleó movida por cierto aire milenario de mujer en el combate. Y después de idos los valientes, en los muros de la ciudad rezó su nombre entre los muertos y su casa se llenó de sobras y de pasos enemigos que buscaban una seña de su rostro, de sus manos y su pelo. Y sus hermanos, tristes, esperan los pies de un mensajero que les diga que no es cierto, que aún vive, que acaso halló un modo de quedarse entre los suyos.


Brantome, Carola

Poeta nacida en San Rafael del Sur, departamento de Managua, en 1961. Se graduó de periodista en 1993.

Ha publicado Más serio que un semáforo (Managua, 1995),Marea convocada (Managua, 1999) y Si yo fuera una organillera (Managua, 2003), poemario que se alzó con el premio de la primera edición del Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón” 2003, convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE).

Vive en su ciudad natal y trabaja en Managua.

En el año 2004, su poemario “Postales en ciudades de arena” recibió Mención en el Concurso “Casa de las Américas”.

MIENTRAS LA LARGA SOMBRA EN LA DISTANCIA ALUMBRA

…nuestra voz yerra como un olvido

Alfonso Cortez

Acaso en días desprevenidos

“nuestra voz yerra como un olvido”

y dice pérdida donde no la hay.

Acaso a tientas la larga sombra

en la distancia a las sombras ilumina

para que el odio no rodee su nombre.

Cocoteros insulares eligen

el manchón de playa que no espera tempestad

a sabiendas que pleamar rebalsa siempre.

Acaso en la umbredad el obscuro acecha al ojo

por desconocidas páginas

adentrándose como larva sobre hojas el ruido

de la noche que el negro lomo de mi gato escucha

recostada en periódicos a mi lado

cuando quémanse manos con poemas ajenos

que en el pórtico abandonan su nombre

porque

alguien entrará esta noche

alguien hablará en sueños

alguien

mientras la larga sombra en la distancia alumbra.

EN PIERNARES COMO EN LONTANANZA

Preguntába-

se, sin saber a nadie

en el viaje que fue desasosiego,

quién llegó a comunicar y por qué.

En él nadie habita,

ni le vio caer un lugar del día,

y en balde le costó gritar,

pero coinciden con el ayer

a saber, sueños que tardaron en explicarse,

reinciden habitar paraísos de ayes,

estos pulsares

en piernares

como en lontananza.

LIBRE

Ya puedes sentir miedo

le dijeron –

de ahora en adelante

un animal, como una piedra,

como una boca,

va a perseguirte.

Hoy empieza tu camino,

Ya puedes estar solo,

que el miedo

es un laberinto obsceno.


Bravo, Alejandro

Poeta y narrador. Nació en Granada en 1953.

Dirigió dos revistas literarias (Taller, Cuadernos Universitarios) y la Editorial Universitaria en León.

Fue diputado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de 1984 a 1990.

Ha colaborado en revistas del extranjero: Plural, Casa de las Américas e International Fiction, entre otras.

Alejandro Bravo

PARTE DE GUERRA

DE: Capitán U.S.M.C. Garfiel Charles

A: Comandante de Campo de Marte

Agosto 24 de 1931

De patrulla aérea de guerra

entre Managua y Jalapa

divisé a un hombre

rozando zacate.

Me pareció sospechoso

de sandinista

por lo que le disparé

una ráfaga de metralla.

El hombre cogió un rifle

que tenía escondido

entre el monte

y empezó a disparar

contra el avión

dando saltos y carreras

para capear las bombas

que le lanzaba.

Una de ellas hizo blanco

y le arrancó un brazo y el fusil.

Entonces levantó

el brazo que le quedaba

mostrando el viento

el puño cerrado

en gesto fiero desafío.

Una nueva bomba

los despedazó.

En aquel gesto vi encerrada

toda la protesta del mundo

contra la ocupación armada de Nicaragua.

NAUFRAGIO

Como un enorme trasatlántico

que en la noche choca con un iceberg

y se hunde en las aguas heladas

alzándose la popa

cual un pez que salta

a la muerte

para hundirse luego

dejando tras de sí

gigantescos remolinos.

Así de pronto naufraga el amor

Los recuerdos,

aterrorizados pasajeros

saltan por la borda.

Los buenos

no pueden aferrarse a un madero

o se congelan en las aguas

o son tragados por el remolino final.

Los malos, con mucha astucia,

con malas mañas abordan los botes salvavidas

y se marchan remando

en busca de una playa

donde sentarse a odiar

el resto de sus días.