Poetas de El Salvador

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Salvador Salazar Arrué - (Salarrué)

Salvador Salazar Arrué mayormente conocido como Salarrué nació en Sonsonate (El Salvador) el 22 de octubre de 1899 y murió el 27 de noviembre de 1975 en San Salvador. Se destacó como escritor y pintor y se lo considera un personaje ineludible de la narrativa de su tierra, la cuzcatleca. Pese a ser considerado uno de los más importantes poetas salvadoreños, durante casi veinte años su obra se encontró sepultada en el más absoluto olvido, hasta que sus descendientes se encontraron con ella y comenzaron a divulgarla para darle a Salarrué el lugar que le correspondía en las letras de su tierra.
De sus obras podemos mencionar “Cuentos de Barro“, “El Cristo Negro“, “Conjeturas en la Penumbra” y “La Sombra y Otros Motivos Literarios“. En nuestra web podrás leer algunos de sus poemas, tales como “El ojo de agua“, “El chucho” y “Lo que dice el caracol“. Pero seguramente una de las creaciones más resaltables del autor es “El matadero“; un poema en el que el autor pone de manifiesto la tortura y la muerte que se cierne detrás de las puertas de estos lugares. Una obra cruda, llena de elementos pasmosos y lúgubres que permite acercarse a las ideas y las emociones de este poeta.

El chucho

Por el camino polvoso,al mediodía,

al medio del camino,
con la cola escondida
y la oreja tímida.Por el camino desolado,
enclenque, descolorido,
con dos ojos pintados sobre los ojos…
Atemorizado,
enjiotado,
ahuesado de hambre, pasa…No lo llames;
huirá despavorido.
Creerá que es pieda
el pan en tu mano.
Está escaldado,
apedreado,
molido a puntapiés
por los truhanes y borrachos
de los pueblos;
apaleado
por la placera
y las puyas largas
de los carreteros bribones.Chuchito bueno,
chuchito triste,
afligido,
chuchito mío sin dueño:
ésta es la montaña,
no temas,
la isla en el mar del cielo,
no temas,
la tierra de arboledas y de trinos,
de místicas cigarras
encendidas en llama sonora,
votiva,
ante el altar del infinito…Éste es el mundo -nomasito…;
tierra de desiertos caminos
y niños cantureros
que juegan con piedritas
y semillas, por los matorrales;
tierra de las lluvias lejanas
y los ranchos tranquilos.
No temas
‘Amarillo’,
‘Canijo’, ‘Cujinicuil’
como te llames,…si te llamas…
Quédate en algún rincón
de cocina,
oyendo moler,
oliento el humo del horno,
masticando la tortilla tiesa,
Chuchito peregrino
del miedo supino;
ánges de la suprema desdicha
que todo has aguantado y sufrido:
quédate un rato, al menos,
a la sombra del tamarindo,
royendo el hueso del mediodía…
Deja ya de temer,
deja ya de huir,
ten valor
de resistir
la mano de amor
que quiere peinarte dulcemente
la cabeza afiebrada.
Aprende a cerrar los ojos
adormeciéndote,
confiado al fin…Como se te da el agua del charco
quiero darte mi cariño.

EdAlfredo Espinogardo Alfredo Espino Najarro fue un poeta salvadoreño nacido el 8 de enero de 1900. En su familia, encabezada por una maestra y un escritor, respiró el amor al arte desde pequeño. Estudió Jurisprudencia en la Universidad de El Salvador, donde se doctoró con una tesis acerca de Sociología estética. Desde su juventud publicó obras literarias en las revistas Lumen y Opinión estudiantil y también colaboró con los periódicos La Prensa y Diario de El Salvador. Sus problemas familiares, principalmente relacionados con la represión que vivía por parte de sus padres, lo llevaron a ahogarse literalmente en el alcohol; el 24 de mayo de 1928, se quitó la vida en su ciudad natal.
Su único libro fue editado póstumamente por amigos y allegados, y recibió el título “Jícaras Tristes“. En él, apreciamos un estilo sencillo y depurado, de fácil comprensión, razón probable del gran éxito del que gozó en su país. En los 96 poemas que lo componen, encontramos sonetos, romances y versos libres; algunos ejemplos son “Las manos de mi madre” y “Un rancho y un lucero“. En este último, expresa sus deseos de casarse y formar una familia, deseos frustrados por las exigencias de sus padres, y motivo principal de su suicidio.

Árbol de fuego

Son tan vivos los rubores

de tus flores, raro amigo,
que yo a tus flores les digo:
“Corazones hechos flores”.Y a pensar a veces llego:
Si este árbol labios se hiciera…
¡ah, cuánto beso naciera
de tantos labios de fuego…!Amigo: qué lindos trajes
te ha regalado el Señor;
te prefirió con su amor
vistiendo de celajes…Qué bueno el cielo contigo,
árbol de la tierra mía…
Con el alma te bendigo,
porque me das tu poesía…Bajo un jardín de celajes,
al verte estuve creyendo
que ya el sol se estaba hundiendo
adentro de tus ramajes.

Roberto ArmijoRoberto Armijo fue un poeta oriundo de El Salvador, nacido en Chalatenango en el año 1937 y fallecido en París en 1997, luego de haber luchado contra el cáncer. En su niñez se mudó a San Salvador, donde continuó estudiando y pronto se convirtió en un adolescente muy maduro para su edad; ya en ese entonces comenzó a relacionarse con el mundo intelectual, enriqueciéndose a cada paso. Debido a sus convicciones y a su forma de expresarse, debió exiliarse en más de una ocasión durante las épocas dictatoriales; estando en Francia, el golpe militar del año 72 lo obligó a pasar dos décadas fuera de su tierra. Afortunadamente, Armijo aprovechó ese extenso período para cultivar la literatura, absorbiendo la riqueza cultural francesa y participando activamente de la promoción cultural.
Armijo fue autor de obras muy variadas, que abarcan los géneros de la poesía, el drama y el ensayo, siendo este último el más prominente de su legado. De sus libros más conocidos podemos mencionar el poemario “La Noche ciega al corazón que canta“, la pieza teatral “Jugando a la Gallina Ciega” y el ensayo “Rubén Darío y su intuición de mundo“. A continuación presentamos algunos de sus poemas, entre los que se encuentra “Antonio Machado“, con su peculiar título.

Incógnitos ángeles
trizaban el agua insomne del miedo
en mis lentos ojos de niño
y trémulo buscaba la cabellera de mi madre
en el ángelus
cuando las sombras hinchaban el sonido de los árboles
y resbaladas luces muertas caían en la estancia
donde mi abuelo auscultaba el corazón antiguo de la Biblia
La tarde era en mis ojos un inmenso silencio
con pequeños elfos que temblaban en los vidrios
mirándome con desolada tristeza
El temor a la noche me invadía
y solitario buscaba el corazón en los ojos de mi madre
porque yo desde que fui un soplo
tuve miedo al misterio iluminado de la noche
y en mi cuarto temblaba al escuchar el viento en los ramajes
y hundía en la almohada la cabeza en congoja
porque creía que una mano
que unos ojos en las tinieblas me buscaban
y que un roce helante me besaba los labios
y me dejaba la piel húmeda de tristeza.

Rafael Mendoza nació en San Salvador en el año 1943 y ha dedicado su vida al estudio de las leyes y a la literatura, destacándose sobre todo en este último campo. Gracias a sus exquisitas creaciones, ha sido merecedor de cuantiosos premios y ha participado de numerosas publicaciones colectivas; asimismo, sus poemas han ido apareciendo en diversos medios literarios, como la Revista de la Universidad de El Salvador, la Revista Abra y El Salvador, entre muchas otras. Cabe mencionar que es asiduo de importantes lecturas poéticas, entre las que puede mencionarse la que se realiza cada año en el Festival Internacional de Poesía de su tierra, a cuya tercera edición prestó su participación. Además, gracias a su firme presencia en las letras de salvadoreñas, sus poemas han sido recogidos en las más de una antología nacional, como “Poesía Salvadoreña“, “Por el combate y la esperanza” y “Poesía de El Salvador“.
Algunas de sus obras más sobresalientes son “Los muertos y otras confesiones“, “Confesiones a Marcia“, “Testimonio de Voces” y “Entendimientos“. A continuación, es posible disfrutar de “Con el alma a media asta“, “Libertad de pensamiento“, “Pequeñeces dichas a veces” y otros de sus poemas.

Con el alma a media asta

Decido
No volver a llorar
Pues ya no puedo.Propongo
No volver a reír
Pues no me sirveDeploro
No poder ya gritar
Pues no hay oídos.Lamento
No llegar a morir
Porque estoy muerto.

SSusana Reyesusana Reyes nació el 3 de noviembre de 1971 en San Salvador. Se recibió en la carrera de Licenciatura en Letras, en la Universidad de la UCA y actualmente dicta clases de Lengua y Literatura en diversas Instituciones. Pero seguramente lo que más debe resaltarse de esta mujer salvadoreña es su entrega y su pasión por la poesía, arte que cultiva desde jovencita.
En 1994 fue galardonada con el Premio Joven Talento que otorga cada año la Galería 91 y CONCULTURA, pertenecientes a su ciudad.
Su obra más destacada recibe el nombre de “Historia de los espejos“; sin embargo es menester señalar que también se hace presente su poesía en varias antologías como “Palabras de la siempre mujer“, “Antología Virtual Hispanoamericana” y “Mujeres en la literatura salvadoreña“.
Actualmente es vicepresidenta de la Fundación Cultural Alkimia donde también es coordinadora de la revista literaria de nombre homónimo y el espacio titulado “Miércoles de Poesía”, un momento de encuentro poético único en la ciudad. Cabe mencionar también que ha intervenido en diversos montajes de teatro, como “Un día en la vida” escrito por Manlio Argueta y producido por el grupo La Calle.
En nuestra web podrás leer algunos de sus poemas, tales como “Hagamos un poema“, “Yo te descubro” y “Dragones de cartón I“.

La loca

Ella sólo quiso
otorgarle a la vida
el estremecimiento de sus entrañas
liberar de los hombros
los cabellos marchitos
internarse en el cotidiano ardor
de las hojas en el agua.IISe liber?de las culpas
desnuda y feliz
regal?su risa
al naranjo de la tarde
no le interes?más
que tenderse sobre las aceras
y respirar la libertad
con sus pupilas.IIIEsa que est?ah?
no es ella
esa de cara opaca
y cejas de luna
la niegan porque es sombra
en un país sin sol
o el sol de un país de sombras…
porque sólo sabe
repetir las mismas letras
porque mira a los ojos
y exhibe su cuerpo
porque cree que el cielo de invierno
es un globo hinchado de agua
en el que los niños de las manos
han prometido hincar sus uñas.

Claudia Lars

Claudia LarsClaudia Lars nació el 20 de diciembre de 1899 en El Salvador y falleció a los 75 años, un 22 de julio. Fue una escritora que cultivó fundamentalmente la poesía, decantándose por un estilo impecable donde dejaba constancia de un dominio inigualable de la métrica.
Comenzó a publicar sus poesías cuando era todavía muy joven y esto la animó a participar en numerosos concursos, consiguiendo en muchos de ellos el primer puesto. Alguna de sus obras galardonadas fueron “Sobre el ángel y el hombre” y “Del fino amanecer“. Después de su muerte, su obra tuvo una gran divulgación: se publicaron libros con sus mejores poemas, poesías inéditas y dos volúmenes de su Poesía Completa.
En esta web podrás leer algunos de sus poemas, tales como “Canción que te hizo dormir” y “La casa de vidrio“; en ellos se puede comprender a qué se refieren los críticos cuando aseguran que el uso de los recursos y la exactitud de la métrica son las principales bondades de la obra de esta poetisa. De todas formas es necesario objetar que Claudia Lars no es famosa sólo por eso, sino también por lo colorido de su arte, ya que una estructura muy prolija y medida no representan la condición primordial ni tampoco indispensable en la poesía; sí lo es el transmitir sentimientos e ideas de manera que generen sensaciones cautivadoras y únicas en los lectores.

Cancion que te hizo dormir

La noche del mundo:
¡qué largos cabellos!…
Los suelta en la torre,
la torre del viento.Los peina en el valle,
los trenza en el cerro,
los abre en las ramas
frías del almendro.¡La noche del mundo:
qué oscuro su cuerpo!…
En él transforman
las cosas del suelo:
el lirio descalzo
se calza de acero;
el loro se vuelve
piedra de silencio;
la errante neblina,
ángel medio ciego;
y el naranjo en flor,
un oso de hielo.La noche del mundo:
¡qué nombre de sueño,
qué barca volante,
qué tiempo sin tiempo!


 

Roque Dalton García

Roque Dalton GarcíaRoque Dalton García fue un escritor y periodista nacido en San Salvador el 14 de mayo del año 1935 y fallecido en la misma ciudad el 10 de mayo de 1975. En su juventud se trasladó a la capital de Chile, donde comenzó a estudiar Derecho, carrera que completó más tarde, en su tierra natal. A los veintidós años de edad viajó a Rusia, donde participó de un festival internacional dedicado a los jóvenes, y allí se encontró con muchas personas que más tarde se convertirían en grandes figuras a nivel mundial, tanto en el ámbito de las letras como en el de la política. Se lo considera como una de las figuras esenciales de la Generación Comprometida, que surgió en El Salvador en los años 50 y promovió el interés por la historia de su país, así como un cambio en la estética de su literatura.
Entre sus libros encontramos los poemarios “El turno del ofendido“, “El mar. Variaciones” y “Taberna y otros lugares” (un interesante recuento en verso de sus experiencias en Polonia), y la novela “Pobrecito poeta que era yo…“. A continuación se puede consultar una extensa selección de su poesía, con títulos como “El descanso del guerrero” y “Odiar el amor“.

COMO LA SIEMPREVIVA

Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.

Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.

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