Poetas y Escritores Nicaragüenses(S-T)

Sánchez, Karla

Nació en León en febrero de 1958. Se graduó de derecho en la Universidad Centroamericana (UCA). Vivió en Francia.

De 1979 a 1980 realizó investigaciones en el Área de Literatura y Fomento del Arte del Ministerio de Cultura. Entre 1983 y 1990 tuvo un cargo diplomático en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua.

En 1999 fue la Secretaria del Centro Nicaragüense de Escritores.

En la actualidad ejerce de abogada e integra la Junta Directiva de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE).

Se dio a conocer como poeta en 1978 y durante los años ochenta escribió esporádicamente. Sin embargo, fue durante los 90 cuando sus trabajos poéticos comenzaron a aparecer con regularidad y solidez en revistas y suplementos culturales de Nicaragua.

NO ESTOY ESCONDIENDO MANUSCRITOS

No estoy escondiendo manuscritos
bajo leve oscuridad de tarde
o guardándome en noches
para asombro de luz postrera.

Sólo estoy observando los huecos en la capa de ozono.
Y con intensidad de hambre mido el espacio que media
entre cada uno de nosotros.

Algunas veces la mirada adquiere el modo de una película
en cámara lenta
y todo lo que transcurre es remoto.

Entonces la ciudad se agita bajo el sol
Y crecen edificios breves (aparentemente vacíos)
Y casas jóvenes
pintadas bajo un sol
ardiente de pobreza

Quizás lleguen
– ajenos al suceso –
los inversionistas
pero yo no sé si las piedras peladas de los ríos
esperen por mi.

No.
Yo no guardo manuscritos para la posteridad,
y cuando permanezco en túneles,
hay desasosiego.

Sin embargo,
qué me espera en el vértice de la mañana
si ya no hay alondras,
y desconozco el canto de los güises
para discernir el momento de la llegada.

LOCURA CONGENITA
(..Tendí cuerdas de campanario a campanario; guirnaldas de
ventana a ventana; cadenas de oro de estrella a estrella, y
bailo)
J.A. Rimbaud

Puedo decir con precisión que esos versos tienen
un significado:
Motel en Soledad
Mezcla de lluvia soplando memorias
locura ancestral brotando rojas semillas
estimulando en suave caricia la noche que pasa

Las suaves manos de mi padre alisan

Sus dedos sella canto de rey sin súbditos
y una llama sólida
baile de continuo pensamiento-
eleva altisonantes monólogos
de lobo solitario
que aúlla tendido sobre el pavimento

Interminables volutas de nubes grises
brotan de su boca
depositando en cada uno
su carga de congénita locura
así
grises volátiles entrelazan mi alma
para ser arlequín o pensador
o simplemente
ploma tornasol.


Sánchez, María Teresa

Poeta, narradora y promotora cultural. Nació en Managua el 15 de octubre de 1918. Autodidacta, fundó en 1940 —a los 22 años— el Círculo de Letras y la Editorial Nuevos Horizontes y, dos años después, la revista del mismo nombre.

En 1944 la editorial adquirió una imprenta y sus publicaciones —casi todas obras claves de las letras y la historia de Nicaragua— aumentaron. En 1945 obtuvo el Premio Nacional “Rubén Darío” de poesía.

En 1984 su prolífica antología de poesía nicaragüense merece el mismo premio. Al año siguiente, viaja a Venezuela y República Dominicana; luego recorrería todos los países centroamericanos.

Su círculo de letras, hasta entonces, hegemonizaba la vida cultural de Managua editando no sólo libros, revistas (como Pipil y Cuadernos de Literatura Extranjera), sino organizando concursos y conferencias, recitales de poesía y música, como también promoviendo la visita de personalidades literarias como el poeta español León Felipe y el escritor uruguayo Félix Peirayo. En 1957 y 1958 volvió a ganar el premio “Rubén Darío” con sus obras: El hombre feliz y Canto amargo. Murió el 21 de agosto de 1994.

INTENTO

En el río que brota sus raudales
pongo mi corazón estremecido.
Pongo en los mares,
y en el acento de las tempestades,
pongo mis latidos.

Pongo la sangre
en las horas violentas del verano
y en noche de luciérnagas henchidas
cuando se siente palpitar la vida,
pongo también mi sangre.

Al alba pongo el ensueño a mis ojos
y forjo cuentos al amor del día,
donde un hombre de bello y dulce rostro
logre curarme la melancolía.

Mas mi esperanza es vana si no pongo
–en tanto el tiempo mi querer depura–
piedad y amor sobre las cosas
y sobre el cáliz muerto de las rosas
un poco de ternura.

Piedad desde el crepúsculo hasta el alba,
amor al cuerpo, ¡y comprensión al alma!

LOS HIJOS DE DIOS NO TIENEN TECHO

Los hijos de Dios no tienen techo,
y hambrientos, deambulan como espectros;
y tienen sed, y no hallan sombra para su sol.
Sobre ellos se ensaña la soberbia
de pequeños, humanos dioses despóticos,
que con sus estrépitos rompen la armonía
del viento.

Sembrad, pues, de trigo los desiertos,
endulzad el agua de los mares;
aplacad la ira de Dios:
aquel que ha construido el mundo,
puede destruirlo.

LA MARCHA

No termina la marcha. Hay que andar
a pasos lentos, a febriles pasos.
Siempre sufrir, vivir, llorar, amar,
para ser evadida de unos brazos.

Andar de aquella aurora a estos ocasos,
sentir sobre la sien el frío nevar;
y ya deshechos los postreros lazos,
las sandalias al viento, andar, andar.

Del principio del día al fin del día,
de la radiante aurora a la noche sombría,
de la húmeda montaña a la ignición solar:

Todo está combinado para seguir la marcha,
el sol de los veranos, del invierno la lluvia,
la música del viento y el rumor del mar

ME IRÉ SIN VERTE

La lluvia, la interminable lluvia
cae lánguidamente.
Me iré sin verte
Y tú marchas en pos de otra aventura
que mi pecho presiente.

Me iré sin verte.
He de hacer mi mortaja de esta lluvia
tejida con los oros de occidente.
Me iré sin verte.
Si tu amor conociera mi amargura,
honda como la muerte.
Me iré sin verte.
Entre la lluvia tenue, entre la bruma,
me iré sin verte.

NUNCA HUBO TIEMPO

Cuando yo iba a nacer
el médico que iba a atender a mi madre llegó tarde
porque el parto se le adelantó y yo nací rápido
para ver este maravilloso mundo.

No hubo tiempo que fueran mis padrinos señalados,
porque a mi futura madrina la operaron de emergencia
y en el alboroto se les olvidó avisar.
Así que el Arzobispo se ofreció para ser mi padrino.

No hubo tiempo de conocer a mi padre,
porque antes de los dos años se murió.

No hubo tiempo para vivir con mi madre
–porque ella se casó–
y mi abuela no aceptó que me fuera con mi madre.

No hubo tiempo que el Niño Dios me trajera mi bicicleta
–porque la doméstica de la casa me la enseñó
donde estaba escondida
y nunca hubo ya para mí Navidad con sorpresa.

No hubo tiempo para que me celebraran mi Primera Comunión
porque yo me adelanté
y la había recibido sola mucho antes.

No hubo tiempo para que estudiara en Managua
–porque cuando fueron a matricularme
ya estaban cerradas las matrículas.
Así terminé en un internado en Granada.

No hubo tiempo para que me celebraran mis quince años,
porque en ese mismo mes yo esperaba mi primer niñito.

No hubo tiempo para asistir al sepelio de mi abuela
porque yo estaba fuera de Nicaragua.

No hubo tiempo para continuar mis labores culturales
–porque me quitaron mi imprenta
por haber escondido a un joven que lo buscaban vivo o muerto.

No hubo tiempo de, tal vez salvarle la vida a mi hijo,
porque el teléfono,
comunicaciones lo tenía desconectado.

No hubo tiempo cuando me enamoré de nuevo,
el hombre de mis sueños ya estaba casado.

Ahora sí hay tiempo para llorar para olvidar,
para mis desengaños
y para rezar.


Sansón, Mariana

Poeta. Nació en León el 6 de junio de 1918. Vivió tres años en Roma y casi dos en San Francisco, California.

Fue en Roma donde se inició tardíamente a la poesía. A partir de entonces escribió abundantemente, aunque casi toda su obra está a la espera de publicación.

Su primer poemario apareció en 1959, en León. Fue traducida al inglés, alemán e italiano.

En 1997, se convirtió en la primera mujer en ser integrada como miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

Falleció en su ciudad natal el 6 de mayo de 2002.

Al año siguiente de su fallecimiento, se instauró en su nombre el Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón” 2003, convocado anualmente por la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE).

ME DIVIERTE VER
que mis cortinas son hierbas.
Cuántos soles
habrán estado juntos
para hacer el color
que preciso:
amarillas!

SEÑORA DE LAS FLORES
quiero la roja.
Las demás se parecen,
por eso, quiero la roja.

HE CONTRIBUIDO A HACER
a Dios.
Porque en mi forma
ha estado siempre.
Lo puedo hacer venir
cuando yo quiera.
En una taza de café.

CUANDO SE COMENZÓ
a oír el ruido
de Dios,
los oídos no estaban
preparados.
Iban creciendo mientras crecía el hombre.
El día de escucharlo
se confundió con todos
los ruidos.

LAS HORAS SON MIS AMIGAS
cuando llegan y despierto.
Pero cuando callan solas
y me hablan de lo eterno,
qué maldad hay en su lengua
que duermo cierta.

CUANDO DIOS ESTABA
doblando el cielo
para guardarlo,
los ángeles
ayudaron de prisa.
Les estaba cansando
sostenerlo.

ME HAN QUEDADO
mis pies.
No puedo soportar
el peso de la tierra.
Crece con la mirada
del viento.
No se adormece nunca.
Sueña con tener hambre,
para pedirme le permita
ser una, para siempre.

¿A DÓNDE VOY,
si no tengo sandalias?
Vi el pie.
Salía de la roca.
La cabeza de luz distante
y los ojos quebrados
en el sueño.
Manantial del caminante
¿dónde espera la sed?

TODOS SOMOS
pero todos seremos
uno de todos.
He comenzado una historia.

ENTRE EL CEREBRO
y mis manos
existen teorías.
Entre Dios y los hombres
un recelo continuo.

SI HAY UN LUGAR
yo puedo señalarlo.
Es tan sencillo el sitio
que ya creció la hierba.
El viento eterno
se pasea despierto.
No se puede dormir
entre los muertos.

UN CIELO DE PAREDES CELESTES
me agrada, es cómodo.
Un cielo de paredes rosadas
me agrada, es bello.
Un cielo de paredes
de tierra,
lo quiero. ¡Es el mío!

EL DIOS QUE SE REALIZA
en mí,
yo lo conozco.
En mi cabello aspira,
de mi sangre se nutre.

UN PENSAMIENTO ALIMENTADO
de maíz, soy esa,
puedo saber de selva
el sonido en la hoja
a mis oídos.
Sentir un estremecimiento eterno
de la verdad a solas.
De un sol que arde
y del agua que hace temblar
la carne nueva.
De maíz mi sentido.
Puedo excavar la tierra
y encontrar un pájaro.
Subir al viento
y descifrar lenguaje
de cielo en las cabañas.
De maíz son mis dedos.
Suben al río y ven
al pez dormido.
Tocan las flores que juegan
con los niños de maíz,
como los míos.

NO SON MIS OJOS
Ésos ya vieron antes,
son los que clandestinamente
llegan abiertos…

ESTE DÍA ME ABURRO…
de las cosas, de todo.
No quiero hablar al viento,
ni tocar la luz dentro.
Soy neutra.
Puedo decir la palabra
nada
en el ojo de Dios intermitente.

Y YO, CUANDO ERA NIÑA,
y hacía muñecas de barro
iba turbando el sueño
a una soledad viciada.
Porque cada grano de tierra,
cada sol
que quema la existencia,
es el mensaje que enviamos
descifrado a la Eternidad.

LA OBLIGACIÓN
de ser espíritu
me convierte en la centinela
de mi ser.
Me desvelo pensando
si puedo tocar el cielo,
aunque mis pies
duelan al caminar.

ME HA PENETRADO ALGO
¿Sería la palabra
que no podré decirla?
Está llena de sílabas
y un viento
la ha cerrado,
llevándola al espacio.
Me ha visitado
entre los hombres,
mas no podré tenerla
pura y sola.

SI FUERA EL INFINITO
el que me atestiguara.
Pero soy yo, entre las cosas.
Un padecer de luz
y el centro de actividad
que me desgarra.

HE DE DAR EL SECRETO CÓMO ESCRIBO MIS VERSOS.
Unas veces, oyendo vidrios
derretidos, que gritan me queman
y se esconden.

Otras, no escuchando al que
no pudo ser, y culpa a todo,
hasta el ruido del papel
cuando se escribe.

Otras, cansada del tono
que se habla.
Como una misma nota
en un mismo compás,
con un solo sentido
sin sentido, pero que tiene
el filo de un ordinario cuchillo
de mesa, que se alarga.

ME DIRIGEN
Y me detengo acaso
al divisarme.
Me sustituyen.
No me dicen el nombre,
lo adivino.
Me mezclan con el aire
y con el agua,
con mi propia conciencia.
En humana me fijan.


Santos, Christian

Poeta, narradora, ensayista y periodista. Nace en Managua, el 6 de enero de 1941.

Aunque escribe poesía desde niña, no la da a conocer públicamente sino hasta mediados de los 80, en los suplementos literarios del país.

Realizó estudios de periodismo en La Universidad Centroamericana (UCA) Managua, y en la Florida International University (FIU), Florida, EE.UU.

Fue la Vicepresidenta fundadora del PEN Internacional, Capítulo Nicaragua.

También fundó y fue Secretaria General de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE). De 2002 a 2004 fue la Directora fundadora de la revista literaria de la mencionada asociación.

Guarda inéditos dos poemarios, una novela, y dos ensayos.

QUE SIGA OTRO RUMBO LA CEREMONIA DE TU AMANECER

Porque s� que en tu piel

solo despierto terremotos,

y el perfume de mis flores

no alimenta el tejido de tu alma,

que siga otro rumbo

la ceremonia de tu amanecer.

NADA AMOR… NADA

Sentada en el zacate

con los pies hundidos

en la tibieza de las aguas.

Viendo caer las flores del malinche

como gotas de sangre al suelo.

Me qued� pensando…

Nada en la vida es eterno,

ni tu amor

que rabals� el tu�tano de mis huesos,

ni mi amor que ara�ando las ma�anas

arrancaba alaridos a tus sienes.

Nada amor nada,

ni siquiera esta noche de desvelo.

SU PRECIOSISIMA SANGRE

Ya con la batalla perdida y

estando sus huesos

pegados al pavimento

y su precios�sima sangre

chorreando

por cunetas y alcantarillas

con voz potente

a pesar de su agon�a

grita:

�No se rinda, jodido!

�Hay que morir peleando!

y as� por espacio

de un largu�simo tiempo

han venido quedando

con sus huesos pegados

al pavimento

y su precios�sima sangre

chorreando

por cunetas y alcantarillas

miles de nicarag�enses

�peleando!


Santos, Francisco

Nació en 1949 en la ciudad de Chichigalpa, departamento de Chinandega, ciudad que lleva el nombre de su primer poemario Chichigalpa y otros poemas (1972).

Es uno de los representantes de la denominada Generación del 60.

Vive actualmente en Canadá.

TENIAMOS UNA ESTRELLA EN LA MANO… IZQUIERDA

Las calles eran amarillas por las noches
alumbradas X débiles y tristes luminarias

Nosotros nos metíamos en cuevas
a enhebrar sueños que repartíamos
En las fiestas eran guirnaldas
que se llevaban en la cabeza

Entonces vivíamos o queríamos
vivir como los Santos

De eso hace mucho tiempo
y era en mi Nicaragua natal.

CHICHIGALPA

Allá en Chichigalpa
yo vivía en una casa-hospedaje
que también era cantina
gimnasio de boxeo
y gallera
Enfrente quedaba la estación y los trenes el gentío
y los adioses
eran mi mayor atracción
La carretera la estaban construyendo
y pasaban los vehículos del Depto. de Carreteras
en medio de grandes polvasales
Los sábados por la tarde se miraba la fila de caballos bien aperados
y se llenaba la cantina
hasta bien noche
El Domingo amanecían hombres dormidos
que se levantaban mientran sacaban la basura
y yo salía a chuparme las naranjas que traía
Doña Juana
Como a las diez comenzaba el boxeo
y a las tres el juego de gallos
Yo tenía como ocho años.

LAS TABLAS REDONDAS

“Lo que es, eso fue ya,
Y lo que fue, eso será” Ecc.3;15

Alquien soñaba los amores
En todos los nombres -cultos y ocultos-
Llamando en calles
Pronunciándolos en portones de casas
Con grandes corredores
Y torres de ventanas redondas
Retornos que parecen siglos
Mañanas eran como noches
Los días fundían los sentidos
Cuando me asomaba a los futuros
Donde estando adelante
Parece que se estuviese atrás
Diciendo lo que es haber vivido antes
Pasado
Cuando miraba por un hoyito
Antiguas memorias detectando
Redes debajo de la tierra conectadas
Al ADN de Dios donde se oyen otros mensajes
Bill Gates “el portero del oro” del presente
Se carcajea del mundo
Mercado -contabilizado
Marcado en la ordenada mente
De un disco duro en el burlesque planetario
Me detuve frente a ventanas de ventanas
Futuro joven sol en cada ojo
Viejas llaves de primeros viajes
Así estoy vestido con cuerpo de anciano
Tocando las puertas de la tierra
Con herramientas no vistas
Ni oídas bajo el toldo azul
En la búsqueda de los amores
En todos los sueños

CRONICA

Mientras el tiempo va tocando su flauta sin aire
dando vueltas en su velocípedo sin tierra
yo me siento en una banca del Centro Comercial
a ver escaparates con maniquíes flotantes
pasillos con multitudes sonrientes
y bolsas de Diciembres musicales
entonces para distraerme saco
fotocopias de rostros y miradas en blanco
las almidono y recorto para que vuelen
como letras en las conversaciones
del miércoles en el Art-Bar del Gladstone Hotel.


Santos, Mario

Poeta nacido en Managua en 1947. Es hermano del poeta Francisco Santos. Se dio a conocer a finales de los años 60 en el suplemento cultural La Prensa Literaria. Ha publicado en numerosas revistas literarias nacionales e internacionales.

Su poema “Son los muchachos” es considerado uno de los poemas emblemáticos de su generación. Cultiva asimismo el cuento.

Vive en Costa Rica.

SON LOS MUCHACHOS

Mis hermanos esta noche ya volvieron
Mis hermanos ya están a nuestro lado
Entraron en la casa escondidos de la luna
Y mañana el viento sur
Les soplará sus cabellos
Y el viento norte llorará al no verlos
Han vuelto mis hermanos
Y aunque la montaña los reclame con sus rifles
Los labios de mi mamá vuelven a ser como flor
Y en sus ojos hay un brillo de vidrio de color
El retorno de mis hermanos
Alivia el vacío de nuestra casa
Y borra las pesadillas en el sueño de mi mamá
Han vuelto mis hermanos
Y me han cargado en sus hombros

Y he sentido en sus barbas el olor de los montes
Y les he sacado de sus ropas migajas de pan
Y bastantes pedacitos de hojas secas.

CUANDO ESCRIBO

Cuando escribo
vivo
con más fuerza
Vivo lo que escribo
mas nunca
son alegrías
—Una limosnita bachiller
diario me lo dicen
y ando vacías
las bolsas
Pero
siempre
ando lápiz y papel
Y
me llego donde voy
y comienzo a vivir
A
cada letra
le doy su valor
Ya una vez
sumado lo escrito
Esto es lo que le doy
al anciano limosnero
de la Iglesia San Antonio.


de la Selva, Salomón

Nació en León el 20 de marzo de 1893. Se marchó a los Estados Unidos a la edad de 13 años.

Estudió en el exclusivo Williams College, donde fungió luego como profesor de español.

Su primer libro de versos fue en inglés: Tropical Town and Other Poems, publicado en Nueva York en 1918.

Formó parte de varias antologías norteamericanas publicadas en EE.UU. durante los años veinte –por ejemplo, The Book of American Poetry compilada por Edwin Markham– donde figuró como uno de los poetas más valiosos de la nueva generación estadounidense.

Perteneció a los círculos literarios de los poetas jóvenes de Nueva York en aquella época (como Edna St. Vincent Millay, Stephen Vincent Benet).

Se lo relacionó románticamente con Edna St. Vincent Millay, poeta de gran figuración en los años veinte estadounidenses. Ella dejó uno de sus más bellos poemas marcando con piedra blanca uno de los momentos que pasaron juntos. Lo tituló “Recuerdo”, en español.

Peleó en la Primera Guerra Mundial al servicio del rey de Inglaterra y su experiencia de esta guerrra fue el tema de su segundo libro de versos, esta vez en español: El soldado desconocido, publicado en México en 1922 con ilustraciones de Diego Rivera.

En sus años juveniles estuvo muy vinculado con el movimiento sindicalista de los Estados Unidos y fue secretario del famoso líder obrero Samuel Gompers.

En 1929, tras una diaria campaña contra la intervención norteamericana durante un año, fue expulsado de su patria; y en los puertos de El Salvador, Guatemala y México, que tocó el barco que lo llevaba, no le permitieron pisar tierra ni asilarse.

Desde 1935 se quedó viviendo en México por casi todo el resto de su vida. Influyó en la política mexicana, aunque secretamente, siendo consejero del presidente Alemán, con su hermano Rogelio de la Selva.

Se ha dicho que Salomón era la persona más informada en América Latina de lo que ocurría tras bastidores en la política de los EE.UU.

Fue embajador de Nicaragua en París, donde murió el 5 de febrero de 1959.

LA BALA

La bala que me hiera
será bala con alma.
El alma de esa bala
será como sería
la canción de una rosa
si las flores cantaran
o el olor de un topacio
si las piedras olieran,
o la piel de una música
si nos fuese posible
tocar a las canciones
desnudas con las manos.

Si me hiere el cerebro
me dirá: yo buscaba
sondear tu pensamiento.
Y si me hiere el pecho
me dirá: (Yo quería
decirte que te quiero!

VERGÜENZA

Éste era zapatero,
éste hacía barriles,
y aquél servía de mozo
en un hotel de puerto…

Todos han dicho lo que eran
antes de ser soldados;
¿y yo? ¿Yo qué sería
que ya no lo recuerdo?
¿Poeta? ¡No! Decirlo
me daría vergüenza.

HERIDOS

He visto a los heridos:
¡Qué horribles son los trapos manchados de sangre!
Y los hombres que se quejan mucho;
y los que se quejan poco;
y los que no han dejado de quejarse!
Y las bocas retorcidas de dolor;
y los dientes aferrados;
y aquel muchacho loco que se ha mordido la lengua
y la lleva de fuera, morada, como si lo hubieran ahorcado!

CARTA [3]

Ya me curé de la literatura.
Estas cosas no hay cómo contarlas.
Estoy piojoso y eso es lo de menos.
De nada sirven las palabras.

Está haciendo frío
por unas razones muy sencillas
que no recuerdo ahora.
Tal vez porque es invierno.
Unos libros forrados
que hallarás en mi casa
explican con lucidez indiscutible
la razón de las temperaturas.
Cuando me escribas, dime
por qué hay calor y frío.
¡Fuera horroroso
morirme en la ignorancia!

Las luces Verey son
lo más bello del mundo.
La No Man’s Land parece
un país encantado.
He visto mi propia sombra
alargarse al infinito.
Y me han brotado mil sombras
rápidas de los pies.
Y se han ido estirando
más veloces que un sueño;
y después han corrido
de nuevo a mis zapatos.
Todavía les tengo
más temor a las sombras que a las balas.
Aunque son un encanto
las luces: verdes, blancas,
azules, amarillas…
Me he diluido en sombras
y me he ido corriendo
a más allá del mundo.
Me han parecido música
las luces. Me he sentido
el Prometeo de Scriabin.
Después me ha dado espanto.
Unos libros forrados
que hallarás en mi casa
explican con lucidez indiscutible
el por qué de los miedos.
Cuando me escribas, dime
cómo se es valiente.
¡Fuera horroroso
morirme en la ignorancia!

PRISIONEROS

Son gente.
De eso no cabe duda.
Gente como nosotros,
que come, que duerme, que se entume, que suda,
que odia, que ama.
Gente como toda la gente,
y sin embargo – diferente.

Como les hemos arrancado
todos los botones,
caminan agarrándose
los pantalones,
y llevan el cuerpo doblegado.

Pudiera ser cansancio,
pero no es eso.
Pudiera ser vergüenza…
En fin, qué nos importa:
¡Son nuestros prisioneros!

Está prohibido darles cigarrillos.
Bien. Se los daré a escondidas.
Alguno de ellos debe haber leído
a Goethe; o será de la familia de Beethoven,
de Kant; o sabrá tocar el violoncelo…

NOTICIAS DE NICARAGUA

Puesto que Nicaragua entró en guerra,
lo justo es que el Obispo diga misas
por el triunfo de las armas aliadas.

En las tertulias y en las barberías
se malgasta saliva
defendiendo “la causa”.

Ya no pueden los periódicos
con los sonetos a Bélgica
y las odas a Francia.

Pero cuando supieron
que venía a la guerra yo,
nicaragüense,
a pelear por Nicaragua,
los beatos,
y los discutidores en público,
y los hacedores de versos,
convinieron en que yo estaba loco.

(Selección de El soldado desconocido, [publicado en México, en 1922, con ilustraciones de Diego Rivera]

PUEBLO, NO PLEBE

La independencia fue para que hubiese pueblo
y no mugrosa plebe:
hombres, no borregos de desfile;
para que hubiese ciudadanos;
para que júbilo goce la infancia
en decencia de hogares sin miseria;
para que abunden los jardínes de recreo
infantil; y los juguetes; y,
[mejores que las flores,
y más bulliciosos que los pájaros,
más dulces que las frutas,
crezcan los niños y maduren
en salud y alegría que el Estado ampare
y el buen gobernante garantice,
porque la Patria, antes que todo, es madre.


Silva, Erwin

Poeta y ensayista. Nació en Jinotepe en 1950. Egresado de Humanidades en la UCA, hizo estudios de Filosofía Política, Filosofía de la Educación y Derechos Humanos.

Es Director Ejecutivo del Programa Nacional en Derechos Humanos para Nicaragua que ejecuta el Instituto de Investigaciones y Acción Social “Martín Luther King” de la UPOLI, con el auspicio de la UNESCO. También es miembro del Consejo Nacional de Colaboradores y del Comité de Redacción de la revista Cultura de Paz.

MEMORANZA DE OTOÑO

Te canta Ligia el ruiseñor de Keats

desde su espectral región

pálido Nureyev el viento pas seul en el Otoño

y arcovolta o espiral

leve sol coralbante

Allegro Allegro

cuando habitas l’espacio di Bernini: Apolo & Dafne

y tentadora empieza a gorjear

en el memorial de horas palpitantes

la saeta del Eros matinal

NIKÉ

Niké Nikéeeeeeeeee!

Poiésis Pífano vuelve vencedor

del légamo y triste junio

Proserpina dona sus ramos negros

para el cumplimiento de la tormenta

Trofeo es la cabeza de la Medusa

Perseo la decapita con furia

y del surtidor verdoso desa sangre

alas revisten al corcel de nébulas

Oyenos

el ébano perece en polvareda

mas survive

la marmórea página d’Arquiloco

TEXTO DE ORFEO

Siempre conspirar

porque nada lítico

se ofrece al oficiante

Tu cabeza puede irse

con las ondas del Hebros

Y el suicida se presenta

cuando visita el inspector de poesías

& sábelo quien

bajo cada arco de triunfo

coloca el grito bélico

y el tajo de la espada

Porque se detestan aquí a los salmistas

Queremos oír a Shelley a Keats a Pound

Porque los cultos solitarios

y los que lloran su ausente y bohemio paraíso

son las vestimentas de Mausola

ante las que nadie debe

ofrendar sangre de corderos

Ergo

desata destrucción

hécubas troyanías

otra vez Ilión


Silva, Fernando Antonio

Es hijo del también poeta y médico pediatra, Fernando Silva. Estudió su carrera y especialidad médica en Guatemala, los Estados Unidos y Uruguay. Pertenece a la generación literaria nicaragüense de los años setenta.

Conjuntamente con Alejandro Bravo, fue director de la tercera etapa (1975-1976) de la revista universitaria Taller. Ha viajado por Japón y Cuba, en misiones culturales. Colabora a menudo en revistas y suplementos culturales del país.

POEMA A PUNTO DE ESCRIBIRSE

Hay momentos que la imagen

pasa solamente rozándolo a uno

dejando en el aire una estela

de poema no escrito

guardado hace tiempo

en la retina.

Otras veces

se queda ahí en la frente

desafiando a la mano insegura

ante la hoja de papel

ese abismo blanco no ultrajado por la tinta

que desnudo espera el desenlace final

del suicidio de la idea en el símbolo impreso

sin más camino que acercarse

al movimiento del instante que rapidísimo

nos ha dejado impávidos

ante el asombro

de lo posiblemente creado.

PAPELES

Un día de estos

voy a romper todos mis poemas

para que alcen vuelo

en rumbo

de aves migratorias.


Silva, Fernando

Narrador y poeta. Nació en Granada el primero de febrero de 1927. Graduado de bachiller en el Instituto Nacional de Oriente, donde colaboró en la revista Matinal, pasó a estudiar medicina en su ciudad natal, en León y El Salvador; luego se especializó en Pediatría en París. En 1966 uno de sus cuentos, “La culebra”, fue seleccionado para formar parte de una antología de Cuentistas jóvenes de Centroamérica; diez años más tarde, obtenía el premio de “La Prensa Literaria”, convocado en la rama de cuento, con su libro “La chicharras, tres mujeres y más cuentos”.

En 1968 ingresó a la Academia Nicaragüense de la Lengua. En los años 80 fue Director del Hospital La Mascota y luego miembro del Consejo Supremo Electoral.

VIENTO

Entra el viento

sonámbulo

Viene el viento en los carrizales

quebrándose los huesos.

Viene el viento

loco.

Viene el viento en el camino

chiflado como un perro.

Viene el viento

VELORIO

Están los indios en el velorio,

los perros olfatean los caites nuevos.

En el café negro se suavizan

las rosquillas del maíz.

La india muchacha

se refriega los ojos colorados.

Sobre unas tablas está tieso el muerto,

con una cobija encima

En el velorio

los indios tienen los caites en las reglas

de los taburestes.

Llegan al velorio los indios,

todos llegan oscuros,

no se sabe cuándo llegan

se les ve la cara,

cuando encienden los puros en el candil.

Están en el velorio,

nadie habla.

El COMANDANTE

El Comandante es un viejo alto que solo vive fumando.

El puerto es muy triste y los guardias se van a pescar.

Al medio día el Comandante cruza la calle para ir al excusado

y allí se tarda bastante.

Depués,

sale amarrándose la faja

y se queda mirando la larga y asoleada calle,

sube luego las graditas de us casa

y se acuesta a dormir en una hamaca.

Allá se levanta y ve irse a los botes,

mientras se desabotona la camisa

y se rasca.

Pero la tarde no deja de tener algo bonito.

El solo como un pájaro entre los palos

que salen volando

cuando los Poponé cantan por última vez.

LA PESCA

De corazón de res es más suave la carnada.

De lomo de mojarra también es buena

o de carne de animal, de abejones, mazamorras

o chicharras.

Resulta más en las corrientes

que el pez vea al animalito moviéndose.

Por lo sombreado, en lo triste, debajo de las ramas,

entre las macoyas de zacate o a la orilla de los paredones

allí son los mejores pescaderos.

Dormida el agua y el sol fuerte

y el viento bamboleando los árboles.

Se desenrolla la cuerda. Se escupe la carnada,

se moja la mano y se revuelve el agua conlos dedos

y se echa al fondo la cuerda:

si es Barbudo, corre.

Guabina, se hunde.

Guapote, tira duro.

Burra, se mece.

Roncador, pesa.

Calejillo, sube.

Cangrejo, no corre.

Robalo no coge anzuelo

y las pepescas comen encimado.

La montaña es verde.

El bote con la proa varada en tierra, hundidad entre el barro.

El pescador pensando en nada,

con el anzuelo adentro y viendo el agua azul.

La tarde viene con una bandada de patos

que se sientan en los bijaguales

y saltan los sábalos reales y dejan remolinos y remolinos.


Sobalvarro, Carmen

Nació en Ocotal en 1908, un departamento en la zona montañosa del norte de Nicaragua.

A pesar de haber sido la única mujer en formar parte del movimiento de Vanguardia nicaragüense, es poco lo que se conoce de esta escritora.

Vivió por temporadas en Honduras. A los 20 años comenzó a publicar sus poemas en periódicos y revistas de Nicaragua y Honduras.

Mantuvo correspondencia con Sandino, de quien se dijo se enamoró platónicamente.

Llegó a Granada a mediados de 1931. Los vanguardistas publicaron una elogiosa presentación de los poemas de Sobalvarro, en la página que publicaban dos veces por semana en el diario El Correo, el diario de la burguesía granadina.

Como miembro de la Vanguardia, Sobalvarro participó también de la Anti-Academia Nicaragüense de la Lengua, la burlona contrapropuesta que el grupo antepuso a la Academia Nicaragüense de la Lengua.

En una ponencia expuesta en el V Congreso Centroamericano de Historia en julio de 2000, en San Salvador, la escritora Helena Ramos afirma que posteriormente Sobalvarro se estableció en Honduras porque –a diferencia de los demás vanguardistas– disentía del gobierno establecido por el general Anastasio Somoza García.

Por otra parte, según el periodista Ignacio Briones Torres, “cuando el general Moncada se rindió a los marines el 4 de mayo de 1927, se formó el primer grupo de intelectuales nacionales que denunció ese acto de entrega y apoyó a Sandino. Entre este grupo se contaba Sofonías Salvatierra y don Salvador Buitrago Díaz.

“Sus componentes merecieron el reconocimiento del héroe y podría ser considerado como la primera célula de intelectuales nacionales que apoyaron, en Managua, la lucha anti-interventora de Sandino” [..]. “En forma individual y desde Honduras se alzó la voz de la poeta Carmen Sobalvarro que escribía poemas pro-sandinistas y enviaba cartas de amor platónico al hombre consagrado a redimir a la Patria”, afirma el mencionado periodista.

Falleció en Honduras en la década del 40.

TODA ESTOY TRISTE
A A.C.S.

Toda
estoy
triste
porque él se fue.

A mi ventana
Los gorrioncitos vienen diciendo:
“lo hemos buscado
por todos lados de la montaña,
¿dónde estará?

Las mariposas
tan peregrinas, en los caminos
no han encontrado
señales de él.

La voz del viento
tan altanera, hoy se ha tornado
como desea
para decirme que por los montes
lo buscará.

La voz del agua
que de preciosa no hay que decirle
tiene de espías a las vertientes
para encontrarlo.

Toda
estoy
triste
porque él se fue.

1934

SOL DE INVIERNO

Dichoso el sol de invierno
suavecito y sombrío,
novio de la montaña, que se hermana en el tierno
rumor del fresco río.

Antiguo cancionero dueño de la llanura,
que ama la verde fronda,
como ama la dulzura
los labios de Gioconda.

Sol de invierno travieso
rival de los trigales por tu belleza rubia,
di: Te haces arco-iris para darte con un beso
al cantar de la lluvia?


Sobalvarro, Juan

Poeta, ensayista y editor. Nació en Managua en 1958. En 1995 se graduó de Licenciado en Artes y Letras en la Universidad Centroamericana (UCA). En 1999 obtuvo el doctorado en el mismo centro educativo.

Conjuntamento con su esposa, la poeta Marta Leonor González, es co-fundador y director de la revista literaria 400 Elefantes. http://www.400elefantes.com

QUÉ SUERTE que nadie más sea Juan Sobalvarro

suerte para él para el que no fue
él que no recoge los pliegos nebulosos de la madrugada
que no transita en la vulgaridad consciente
de su innecesaria conciencia
sin su doble eco fustigante
sin la duplicada vulgaridad de su ego
porque nada de noticia hay en ser cuando se han
apagado los faroles del placer

así lo admito
me doy en ser simplemente sin deudas
me permito regresar a mí mismo y saludarme extrañándome
extrañándome en mi poder de ser ordinario.

BOCETO DESVELADO DE MANAGUA

I
Uno bien se pierde en Managua
y olvida su nombre
o sos asaltado por un niño asesino
y te es robado el poder del perdón.

II
Managua es como un mercado
o como casas prestadas por el sueño,
que transitorias pronto se van a borrar,
como que aquí era un hermoso basurero
y venía la gente a descansar sus sobras
y luego todos, olvidaron el camino de regreso.

III

¡Nadie quiere ciudad!
gritan que nadie quiere ciudad,
no todos quieren perderse extranjeros,
no todos buscan un sol más aplastante,
es el temor a una pequeñez más grande.
Por eso hay gente abrazada a los árboles,
por eso hay nombres escritos con lodo en las aceras.

IV
Managua es la vocación de perderse y retomar
o el misterio de caer por la noche
y no volver a ser el mismo,
en alguna medida,
Managua es sólo un nombre de índole remota.


Solís, Pedro Xavier

Poeta, crítico, narrador y ensayista. Nació en Managua el 17 de septiembre de 1963. Graduado de bachiller en el Colegio Centroamérica de la misma ciudad, fue brigadista de la Campaña Nacional de Alfabetización, publicó sus primeros poemas en la revista Nicarahuac y en La Prensa Literaria. Estudió humanidades en la Universidad de Texas, Austin. A su regreso en febrero de 1989, ingresó a la redacción del diario La Prensa y a codirigir La Prensa Literaria. Ha editado tres guías culturales del Instituto Nicaragüense de la Cultura y una selección del Pensamiento de su abuelo Pablo Antonio Cuadra: El hombre: un Dios en el exilio (1991).

Ha sido Jefe de redacción de la revista El Pez y la Serpiente, secretario y Vice-Presidente del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica. En mayo de 1992 fue invitado por el Ministerio de Relaciones Exteriores para investigar, en París, el tema de la Revolución Francesa. En 1993 fue jurado del concurso “Ricardo Miró” en Panamá y asistió al “I Encuentro de Directores de suplementos culturales de América Latina, España Portugal” en Israel. En 1994 editó la antología Siete poetas jóvenes de Nicaragua. Ingresó a la Academia Nicaragüense de la Lengua en 1998. Posteriormente, dirigió la página “Artes y Letras” del diario La Noticia.

Ejemplo de escritor integral, Pedro Xavier Solís continúa una tradición intelectual que se remonta familiarmente al siglo XVIII.

Cocuyo -a dúotono

“Sálvame Díos mio, las aguas me acosan angustiosamente”.
Tomas Transtromer. Bálticos (1974)

El amanecer, entre la verja de hierro, nace dividido
y el corazón, como una barra más, se torna claroscuro.
Redivivo tantas veces… tantas más desfallece…
como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga.
Tras la baranda, el mar piafa y resopla espuma en la orilla.
Pero el corazón –aferrado a sí mismo como a una reja–
es un náufrago que se niega a morir, reverdecido de algas,
asido al vaivén de una tabla de luces y sombras
sin poder alcanzar la orilla borrosa, largamente
hundido en una realidad que no le pertenece.

Tortuga

Todo parece inmóvil: el viento, la danza de las hojas.
El agua quieta como una losa. Un follaje de lama
vegeta en la pila antigua. Todo parece inanimado: la vida.
Dos ojos enajenados, tremebundos, se asoman casi de piedra.
Coraza convexa, granujienta, murmullo de un muro a cuestas.
Sus tardos muñones mueven un suave ocio eremita.
Todo parece nirvana: la muerte, la entraña.
Suspiro de provectos días: la casa, la cuna, la fosa.


Téllez, Fanor

Poeta. Nació en Masaya el 15 de septiembre de 1944. Egresado del Instituto Nacional “Manuel Coronel Matus” de su ciudad natal, estudió en la Universidad Nacional Autónoma en León, donde se graduó de Doctor de Derecho e impartió clases de Historia de la Cultura.

Se lo considera el primer antólogo de la poesía escrita por mujeres en Nicaragua, pues en 1975 editó una selección de Poesías escogida de mujeres nicaragüenses, acompañada de certeras apreciaciones del trabajo de cada una de las poetas antologadas.

Ha vivido en Venezuela y en julio de 1990, con el inicio de la democratización del país, entró al servicio de la administración pública hasta la fecha.

Su obra es representativa de la generación de los años sesenta, pero ha sido siempre un poeta solitario, sin grupos.

FUNERAL EN LA FAMILIA

Que hace toda esta gente
dándome la mano, madre,
y por qué esa música acompasada
y hay hombres que hablan
y hemos caminado tanto,
hasta la noche casi,
oyendo voces
y por qué mi papá duerme tanto
y no ríe y baila como siempre,
sino que desaparece
y nos volvemos en bus
después de haber llorado
toda la tarde
y estamos todos tan tristes.

MISS BABIAN ATENDIENDO EN UN BAR DE LA COSTA ATLANTICA

Miss Babian, en este bar costeño,
atiende a rudos negros
recién llegados,
que tienen sombreritos comprados
en la Quinta Avenida de Nueva York.

Es la reina de Saba,
sonriente y frágil
con cejas tupidas finas
y falda como bolsón
pero debajo está su carne tensa,
toda la piel nocturna
con la luna de los dientes
y las dulces lascivas estrellas de sus ojos
ardiendo al sonido de su corazón-tambor
de Africa.

Miss Babian camina
como que danzara
y una oscura cintura te mostrara
en prolongaciones de onda,
pulidos de luz vientre o caderas,
adentrándote al sueño elíptico
en eternal copulación.


Terán, Milagros.

Poeta. Nació en León en 1963. Obtuvo una Maestría en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Maryland en College Park (1998), una licenciatura en español de la Universidad de George Mason, Virginia (1996) y una licenciatura en Relaciones Internacionales y Francés de la Universidad Laval en Quebec, Canada (1987).

Ha sido diplomática y funcionaria de organismos internacionales. Vivió en Zimbawue. Fue funcionaria del Banco Mundial hasta 1995. Se desempeña actualmente como promotora de programas de servicios sociales para jóvenes afectados por los ataques contra el edificio del Pentágono, (Washington, D.C.) en septiembre de 2001.

Reside en la capital estadounidense.

COMÚN ES EL AMOR

Común es el amor en sus inicios
cuando extiende sus ramas y toca
tu cabello, y lamina de pulsos
la epidermis. Común cuando se desvanece
y es agua que se escurre por la pendiente
como cera ante el fuego.
Ordinario el destierro, su dolor
el cuchillo en el vientre, la torre
de Babel y su infortunio.
Común ese desapacible insomnio
la góndola que aguarda agazapada
en la corriente donde el garfio iluminado
nos acecha. Frecuente la sonrisa,
la nostalgia de ayer, el futuro terror
y su placer, el motor de la vida,
la poesía.

FIN DE SIGLO

Que el roce de su ala no me arrastre
que pase de lado, obtuso
vago, loco, desquisiado.
Que no quede prendida en mi memoria
la visión de su figura,
que puedan mis ojos esquivar su mirada.
Que olvide que existo en esta circunstancia
en este país, en este fin de siglo
en que lavo mi rostro de un cuenco vacío
y reparo en la suerte
que avisan las líneas de mis manos.
Que no vuelva a tocarme con su dedo de luz,
que no anhele dejarme marcada
que su aliento caliente mi almohada.
Díganle sí que cuando el día muera
venga en la noche a visitar mi cama
y que cabalgue sobre mi
sin verme el rostro
sin decirme su nombre
y que mañana
como un ladrón se esconda.

DUEÑA DE TODO

cuando la libertad deje
pasar por alto
las imperfecciones,
cuando venga el olvido
se mueran las noches
con sus nombres,
cuando solo quede el esqueleto
de esperanzas e ilusiones
repartidas
estaré segura de haber sido
-al fin-
dueña de todo.

LAS PUERTAS

Se han abierto de par en par

las puertas

y entrado tempestades.

Han desfilado rostros.

Figuras desteñidas

han contribuido con piedras

a edificar el muro

de cada uno de mis años.

En la noche han excavado

mis entrañas de cobre

y caminado sobre mis asfaltos.

En medio de las paredes

entran y salen,

deambulando por mis confines

de sangre y de carne.

Son todos y nadie.

Tienen distintos ojos

y sus huellas suenan diferentes.

Han olvidado

cerrar las puertas,

donde aguardo sentada

—callada—

al desenlace.

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