La Metafísica

¿Qué es Metafísica?

La Metafísica, se define como lo que está mas allá de lo físico, es el estudio de lo abstracto del Ser y de Dios, en su dualidad positiva y negativa, estudia lo que corresponde de Divino al Ser, y a Dios convertido en el Ser, la importancia de su confluencia, entender que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, más no por su carne, no por la piel o por huesos, sino por su energía, que proviene de Dios.

Metafísica, es una ciencia perteneciente a la Filosofía, y a su vez, comprende dos grandes ramas:

 

1- Ontología: que es el estudio del Ser

2- Teología: que es el estudio de Dios

Cuando estudiamos Metafísica, por tanto, somos estudiosos científicos de una rama filosófica y vamos a tratar lo relativo, al Ser, en su forma abstracta, no física, en cuanto lo relacionado al pensamiento, mente, sentimientos, emociones, deseos , energía y el espíritu, así como lo relacionado a lo que lo motiva y alienta y también, que lo deprime y entristece y como mejorar todas éstas condiciones; también trataremos sobre lo negativo del Ser, sus odios, culpas, adicciones, temores, egoísmo, rencores, envidias, para poderlo superar.

Aprenderemos a establecer un equilibrio, una armonía, el balance de nuestras energías, para poder llevar una vida digna, y encaminarnos a una evolución espiritual que por ende, nos mejorará físicamente, pues al tener un espíritu sano, con una mente sana, emociones, sentimientos y pensamientos positivos, nuestro cuerpo se libera de enfermedades, dolencias y todo lo que minimiza al organismo en general.

   Aprenderemos a quitarnos todo lo que no deseamos, aceptarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean, nuestros seres queridos, nuestra pareja; a amarse y entenderse a uno mismo, para poder entender y amar a los demás, a perdonarnos y a perdonar a quienes en alguna forma nos han dañado.

¿Qué es la Consciencia?

La conciencia del hombre está compuesta por todo aquello que él conoce con lo que ha estado en contacto a través de las experiencias adquiridas durante su vida. El mundo externo divide la conciencia en:

  • Subconciencia: donde están obtenidas todas las experiencias del pasado, las cuales yacen profundamente enterradas influyendo dentro de su naturaleza.
  • Conciencia: que comprende las experiencias del presente.
  • Superconciencia: o desenvolvimiento superior, por cuya adquisición el hombre está luchando. La conciencia es propiedad única de cada corriente de vida individual, y es la única actividad que no puede ser robada o destruida. Por lo tanto, aquello que el hombre construye en su conciencia mediante la contemplación y esfuerzo, le pertenece para toda la eternidad. Por eso hay un axioma metafísico que dice “Lo que le pertenece por derecho de conciencia no puede serle quitado”.

Educación Espiritual

Cuando estamos vacíos espiritualmente, cuando nuestra vida la satisfacen los éxitos, el dinero, las apariencias, la capacidad de llenarse a costa de los otros, cuando la apariencia física y los adornos priman y cuando se llega hasta a negar la existencia de Dios, se abren fisuras que proporcionan la oportunidad al propio ser, de llenarse de trastornos tales como la violencia, los vicios, la maldad, el egoísmo, los desórdenes sexuales, y una larga lista de calamidades actuales.
La importancia que se le da a nuestra existencia, nuestro valor como seres humanos, el reconocimiento del Ser Interior que como chispa de vida divina permite que atravesemos esta vida carnal, para engrandecernos como espíritus o almas, es lo que marcará nuestra buena o mala experiencia de vida, aquí y ahora.

   Por eso la importancia de la Educación Espiritual, no importando a qué religión pertenezca cada uno, y no en el sentido de leer y tratar de aplicar al pie de la letra, importantes textos de corte espiritual que fueron escritos en un lenguaje propicio para épocas remotas y que sólo podremos aplicar en la época actual si se les da la debida interpretación.
En esto de la Educación Espiritual debe prevalecer la aplicación del AMOR DIVINO. El amor en la pareja, el amor a nuestros semejantes, el amor a nuestro entorno ambiental, el amor en todas sus manifestaciones, que elevará las vibraciones de nuestro pensamiento, afectando absolutamente todas las manifestaciones de nuestra vida. Debe prevalecer también el firme propósito de eliminar los pensamientos de odio, chismografía, rabia, ira, los vicios y desviaciones sexuales.

Al elevar el pensamiento elevamos nuestras vibraciones y estas se irradian hacia los demás en bienestar, afecto, comprensión, ternura. Hasta nuestros ojos dicen si el pensamiento es limpio, y si es verdad que los ojos son el espejo del alma, entonces la fuente de donde provienen nuestros pensamientos es el Alma. Seguramente que todos hemos experimentado una mirada de amor, de ternura de confianza, pero también, y piensen ahora en la diferencia, una mirada de reproche, de juzgamiento, de incomprensión. Tanto las unas como las otras provienen de nuestro Espíritu y solo se transforman con el pensamiento.

Nuestro principal compromiso es con nuestro crecimiento espiritual, pues éste redundará en beneficio universal. Al no cultivar la educación espiritual estamos dando la oportunidad a que sean fuerzas funestas como el racismo, la intolerancia, la ambición, el rencor, el odio, las que gobiernen nuestra existencia.

Metafísica NO es tabú

Mucha gente piensa que Metafísica es una ciencia en la cual no hay que incursionar, generalmente este concepto lo imponen aquellas personas que no les agrada que su rebaño se vaya a otro redil, y le dan una aureola de peligro latente transformándola en un tabú, es decir “de esto no se habla”.

La metafísica existió desde la creación del Universo, porque su base (la Creación) es eso. En Gen.1:3, dice:. . .y dijo Dios hágase la Luz y la Luz fue hecha; es decir que no fue con la, ni con herramienta alguna, fue con el pensamiento, la palabra hablada, es decir decretó.

Los primeros pensadores del tema metafísico fueron Tales de Mileto (624/546 A.c.) observaba a su alrededor y notaba que lo material era una combinación de un elemento con algún otro, es decir veía solamente lo físico. Anaxímenes (588/524 A.c.) fue contemporáneo en los últimos veinte años del anterior, y es de suponer que estaba enterado de su modo de pensar, También Heráclito (535/475 A.c.) que vivió unos cuantos años en vida de Anaxímenes, estudiaban y discutían el origen de la materia, pues consideraban que todas las cosas habían que considerarlas desde este punto de vista, y así se fue formando una cadena de conocimientos.

Algún tiempo después apareció Empédocles (490/430 A.c.) cuyo eje filosófico fue que todo en nuestro mundo estaba formado por cuatro elementos, Tierra, agua, fuego y aire cuya unión o separación con uno o más de esos elementos se formaba todo lo físico visible en el mundo nuestro. Pero éste empezó hablar de los opuestos, en todo lo que existe, negro, blanco, luz, oscuridad, el bien y el mal. Todos ellos hablaban de la materia pero Empédocles avanzó un poco más y también pensó en el bien y el mal.

Luego apareció Platón (427/348 A.c.) que sostenía la teoría de las ideas y del conocimiento y otras ideas afines. Fue el que mas contribuyó a la cultura occidental, él fundó la Academia de Atenas y sostenía que todo el origen de las cosas físicas o sensibles se originaba en el mundo modélico de los Arquetipos, y que todo lo visible era solo expresiones imperfectas de ese mundo modélico o perfecto de las ideas. Entonces se decía mundo, ahora decimos Planos de Existencias, como si fueran (lo físico) una sombra, un reflejo o una imitación.

Relacionaba ambos mundos, el Arquetípico y el sensible, y esa visión era ya una intuición de la metafísica.

Cuando apareció Aristóteles en el escenario helénico, Platón ya tenía 47 años, por lo tanto bien podría haber sido su maestro, y con la gran inquietud que traía se interesó de las ideas de Empédocles como también la de Anaxímenes, y así se fueron formando los pilares del conocimiento.

Platón estaba influido a su vez por Sócrates que era 42 años mayor que él, y fue testigo contemporáneo de su sacrificio con la cicuta.

Aristóteles se constituyó en discípulo de Platón, pero en vida de su maestro fue cambiando, primero fue semi-platónico pero después fue mas personal y estableció su propia filosofía, incursionó en la idea del principio de las causas, fue así que escribió su primer libro Física e indagando se introdujo en el estudio del alma, por esa misma causa fue que escribió mas tarde su otro libro Metafísica, y en el análisis de la palabra quiere significar más allá de la física.

Aquí vamos viendo como fue evolucionando las ideas que empezó con Empédocles 200 años antes para recién empezar a indagar algo que luego sería la esencia de la Metafísica.

Como conclusión de este largo camino de más de 200 años es que estamos ahora incursionando en esos temas más allá de lo físico.

Y qué es lo de más allá de lo físico? El pensamiento, el sentimiento, el alma, el espíritu, eso que no se toca, no se ve con ojos físicos.

El estudio o discusión de lo que es el alma, el espíritu, el pensamiento, el sentimiento constituyen temas metafísicos.

Actualmente ya no se puede negar la existencia del alma. Queremos saber qué es el alma, de donde viene. Es evidente que cuando ocurre lo que llamamos muerte ocurre una transición.

Dios encarnó en Jesús , decimos así para expresar que se hizo carne. Entonces vino. De dónde vino? Y cuando dejó la carne, todo esos estudios incluyen nuestro tema, el cual es amplísimo, existiendo bibliotecas llenas, tanto las occidentales como las orientales que fueron las primeras con una antigüedad de 20.000 años como los libros en sánscrito.

http://www.misionrahmanicaragua.blogspot.ca/2010/08/que-es-metafisica.html

¿Qué es metafísica y para que sirve?

Metafísica explica y estudia las cosas que no podemos ver o tocar, lo que está más allá de la física y esta invisible a nuestros sentidos físico, es lo mental espiritual, lo que no podemos comprender o explicar, pero que vivimos diariamente con ello.
La metafísica nos ayudará a tener el dominio sobre nuestra persona y sobre el mundo exterior, a tener la apertura de consciencia que necesitamos para comprender y la verdad nos da las formas y técnicas a seguir para lograr modificar nuestro alrededor positivamente.
Lo primero que nos enseña es que estamos en la Era de Acuario, en la que rige la ley del mentalismo, que significa que todo en el universo es mente y en nuestro caso, todos los pensamientos o ideas que generamos en nuestro cerebro se materializaran a través de procesar la Energía o Sustancia Divina Universal, que proviene de la Fuente de la Vida, entra en nuestra mente, pasa a nuestro cerebro y ahí le imprimimos con nuestro sentimiento el matiz positivo o negativo para proyectarlo después hacia fuera de nosotros, convirtiéndose en hechos que más tarde se manifestarán en nuestra vida.

Metafísica

La Metafísica (lat. “metaphysica”, del gr. “metá” = “tras, más allá” y “phýsis” = “naturaleza”, es decir, “lo que viene después de la naturaleza”,”más allá de lo físico”) es la ciencia fundamental de la filosofía. Trata los problemas centrales y más profundos de la filosofía, tales como los fundamentos (presupuestos, causas y “primeros principios”), las estructuras más generales (leyes y principios), el sentido y la finalidad de la realidad toda y de todo ser.

Platón y Aristóteles, de Rafael (Stanza della Segnatura, Roma). Aristóteles es considerado como el padre de la Metafísica.

Aunque cabe alguna discusión al respecto, es un tópico que la palabra “metafísica” fue empleada por primera vez por Andrónico de Rodas (siglo I adC). En sus primeras utilizaciones, “metafísica” era el nombre de los libros de Aristóteles colocados después de los de física. Esto es, dado que en la antigüedad los tratados se conservaban en legajos cilíndricos, ocurrió que Aristóteles había titulado todos excepto aquél que trataba de los asuntos del alma y la personalidad. Cuando acudían sus discípulos a la biblioteca para consultarlo, dado que no podían pedirlo por su título, decían “el que está al lado de Física” (meta-physica), puesto que en su colocación en la estantería el legajo se hallaba junto al otro tratado aristotélico, el de Física.

No obstante, es muy posible que Andrónico utilizara esta palabra sobre la base de una idea del sentido y contenidos de la obra aristotélica. El Estagirita (como se conoce a Aristóteles por su origen) sólo empleó las expresiones “filosofía primera” y “teología” para designar el saber de que se ocupan esos catorce libros titulados “Metafísica” por Andrónico.

Metafísica es, desde entonces, el nombre del saber más elevado que cabe alcanzar. La cuestión esencial consiguiente es: ¿y dónde se encuentra ese saber?, es decir, ¿sobre qué debe versar y cómo se puede alcanzar? Es aquí donde, como es comprensible, comienzan las interminables discusiones entre los metafísicos.

La Metafísica trata las “cuestiones últimas”; pero, ¿cuáles son esas cuestiones? Hay muchos modos de presentarlas, y no todos estos enfoques son compatibles entre sí: ¿Por qué existen las cosas? ¿Por qué es el ser y no más bien la nada? ¿Existe un dios y qué características poseería en caso de existir? ¿Cuál es la diferencia entre materia y espíritu? ¿La voluntad del hombre es libre? ¿Todo está en permanente cambio o existen cosas o relaciones que permanecen invariables a pesar del cambio?, etc.

El campo de trabajo de la metafísica comprende los aspectos de la realidad que no se pueden investigar empíricamente, es decir, aquellos que son inaccesibles a la investigación científica. Desde Kant (quien, a su vez, se apoya en los empiristas), una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”), que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado (por los sentidos) por el ser humano (cfr. trascendencia). Simultáneamente surge la pregunta: ¿cómo el ser humano, a pesar de sus limitadas capacidades mentales, podría participar de las verdades metafísicas, que pretende fundamentar con la ayuda de la filosofía?

En los tratados metafísicos tempranos se consideraba que el núcleo de todas las disciplinas filosóficas debía estar en la formulación de fundamentos últimos válidos universalmente.

Se dice que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”, Schopenhauer incluso llegó a definir al ser humano como a un “animal metafísico” es decir, un “ser que se dedica a la metafísica”. Martin Heidegger ha replanteado todos los asuntos metafísicos introduciendo en ellos una transformación radical que necesariamente tiene que tomarse en cuenta.

Historia del concepto

El término “metafísica” proviene de una obra de Aristóteles compuesta por 14 libros (rollos de papiro), independientes entre sí, que se ocupan de diversos temas generales de la filosofía. Estos libros son de carácter esotérico, es decir, Aristóteles nunca los concibió para la publicación. Por el contrario, son un conjunto de apuntes o notas personales sobre temas que pudo haber tratado en clases o en otros libros sistemáticos. El peripatético Andrónico de Rodas (siglo I a.C.) al sacar la primera edición de las obras de Aristóteles ordenó estos libros detrás de los 8 libros sobre “Física” (tà metà tà physiká). De allí surgió el concepto de “metafísica”, que en realidad significa: “aquello que en el estante está después de la física”, pero que también de manera didáctica significa: aquello que sigue a las explicaciones sobre la naturaleza” o que desde la perspectiva sistemática científica significa: “lo que viene después de la física”, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la physis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente.

En la Antigüedad la palabra “metafísica” no denotaba una disciplina particular al interior de la filosofía, sino el compendio de rollos de Aristóteles ya mencionado. Sólo es a partir del siglo XIII, época en la que el texto del filósofo de Estagira se conoce en el Occidente latino (gracias al influjo de pensadores árabes como Avicena), que la metafísica pasa a ser una disciplina filosófica especial que tiene como objeto el ‘ente en cuanto ente’.

Es a partir de entonces que la metafísica pasa a ser la más alta disciplina filosófica, y así la recibe la modernidad. Con el tiempo la palabra ‘metafísica’ adquirió el significado de ‘difícil’ o ‘sutil’ y en algunas circunstancias se utiliza con un carácter peyorativo, pasando a significar “ especulativo – dudoso”, “ no científico” o “elucubraciones no basadas en la experiencia”.

Temas de la Metafísica

La metafísica pregunta por los fundamentos últimos del ser y de lo existente, en tanto que es. Su objetivo es lograr una comprensión teórica de la esencia y de los principios últimos generales más elementales del ser. Lo que en este caso significa “ser” se entiende de diferentes maneras, por lo que el ámbito de estudio es amplísimo. Las dos preguntas fundamentales de la metafísica son:

1. ¿Por qué existe algo, y no más bien nada?

2. ¿En qué consiste la realidad de lo real – qué es ser considerado en sí mismo?

No sólo se pregunta entonces por el origen, sino también por la constitución y la interrelación de todo lo que es, es decir, de la realidad en su totalidad. Además aspira encontrar las características más elementales de todo lo que es: la cuestión planteada es, si hay características tales, que se le puedan atribuir a todo lo que es y si con ello pueden establecerse ciertas propiedades del ser.

Los objetos de investigación de la metafísica resultan siendo sobre todo los siguientes:

  • ser, la realidad, la nada, la mente, la naturaleza, Dios, la verdad, la libertad, la posibilidad, el cambio, etc.
  • cuál es la relación entre los universales y los particulares
  • la determinación de la relación entre realidad, en tanto tal, y la realidad tal como se le presenta al hombre a través de su capacidad para acceder al conocimiento
  • cuál es la relación entre ser y deber ser (cfr. “falacia naturalista”)

La metafísica desarrolla las categorías centrales de la filosofía: materia y forma, acto y potencia, esencia, ser, sustancia, accidente, fin (siendo este muy importante pues reúne a los demás conceptos “el fin es aquello por lo cual algo es” S. Tomás de Aquino), etc. Su bagaje conceptual es la base de todas las demás disciplinas filosóficas e incluso, de manera indirecta, de casi todas las ciencias particulares en general.

El concepto de ser

Lo que es decisivo para distinguir los diferentes tipos de metafísica es el concepto de ser, del que parten. La tradición distingue dos tipos de enfoques esencialmente diferentes:

Concepto unívoco de ser

Según este enfoque, “ser” viene a ser la característica más general de diferentes cosas (llamadas entes o entidades). Es aquello que sigue siendo igual a todos los entes, después de que se han eliminado todas las características individuales a los entes particulares, esto es: el hecho de que sean, es decir, el hecho de que a todas ellas les corresponda ser (cfr. diferencia ontológica)

Este concepto de ser es la base de la “metafísica de las esencias”. Lo opuesto al ser viene a ser en este caso la esencia, a la cual simplemente se le agrega la existencia. En cierto sentido no se diferencia ya mucho del concepto de la nada. Un ejemplo de ello lo dan ciertos textos de la filosofía temprana de Tomás de Aquino (De ente et essentia).

Concepto analógico del ser

Según este enfoque, el “ser” viene a ser aquello que se le puede atribuir a todo, aunque de distintas maneras (Analogía entis). El ser es aquello, en lo que los diferentes objetos coinciden y en lo que, a su vez, se distinguen.

Este enfoque del ser es la base de una metafísica (dialéctica) del ser. El concepto opuesto a ser, es aquí la nada, ya que nada puede estar fuera del ser. Se entiende aquí a ser como espacio lleno. La filosofía tardía de Tomás de Aquino nos brinda un ejemplo de esta comprensión de ser (Summa theologica)

Sistematización y Método

Tradicionalmente la metafísica se divide en una rama general (metaphysica generalis) y en una rama particular (metaphysica specialis). La primera la conforma la Ontología, la segunda la Teología natural, la Psicología filosófica y la Cosmología filosófica:

  • La metafísica general, es la que tiene el mayor grado de abstracción entre las ciencias; pregunta por las categorías más generales del ser y por eso también es llamada filosofía fundamental. Se ocupa de qué son las cosas, las propiedades y los procesos, según su esencia y en qué relación están entre sí. En tanto se ocupa de lo-que-es, en tanto que-es, se habla de Ontología o Ciencia del Ser.
  • La teología racional pregunta por la causa primera de todo ser, es decir, por Dios en tanto ser supremo y fundamento de toda realidad. A esta rama particular de la Filosofía se le denomina también Teología filosófica o Teología natural e impropiamente Teodicea.
  • La Psicología racional (o Filosofía del hombre, Psicología metafísica, Psicología filosófica) se ocupa del alma, o del espíritu humano como una sustancia simple (Antropología filosófica)
  • La cosmología racional o Filosofía de la Naturaleza investiga el carácter del universo, es decir la relación de todo lo-que-es dentro de la totalidad. En tanto disciplina de la estructuración del mundo material como un sistema natural de sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía natural.

La metafísica puede proceder de distintas maneras:

  1. Es especulativa, cuando parte de un principio supremo, a partir del cual va interpretando la totalidad de la realidad. Un principio de este tipo podría ser la idea, dios, el ser, la mónada, el espíritu universal, o la voluntad.
  2. Es inductiva, en su intento de ver de manera unificada los resultados de todas las ciencias particulares, configura una imagen metafísica del mundo.
  3. Es considerada reduccionista (ni empírico-inductiva, ni especulativa-deductiva), cuando se la entiende como un mero constructo especulativo en base a presupuestos de los cuales los seres humanos siempre han tenido que partir para siquiera poder llegar a conocer y actuar.

Mecánica cuántica

Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en el cual se puede ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distíntas.

En física, la mecánica cuántica, conocida también como mecánica ondulatoria y como física cuántica, es una de las ramas principales de la física que explica el comportamiento de la materia a escala atómica. Su campo de aplicación pretende ser universal, pero es en lo pequeño donde sus predicciones divergen radicalmente de la llamada física clásica. Su historia es inherente al siglo XX, ya que la primera formulación cuántica de un fenómeno fue dado a conocer un 17 de diciembre de 1900 en una sección de la Sociedad Física de la Academia de Ciencias de Berlin por el científico alemán Max Planck.

La mecánica cuántica rompe con cualquier paradigma de la física hasta ese momento, con ella se descubre que el mundo atómico no se comporta como esperaríamos. Los conceptos de incertidumbre, indeterminación o cuantización son introducidos por primera vez aquí. Además la mecánica cuántica es la teoría científica que ha proporcionado los datos más exactos hasta el momento, a pesar de su carácter probabilístico.

Desarrollo Histórico

Fig. 1: La función de onda de un electrón de un átomo de hidrógeno posee niveles de energía definidos y discretos denotados por un número cuántico n=1,2,3,… y valores definidos de momento angular caracterizados por la notación: s, p, d,… Las áreas brillantes en la figura corresponden a densidades de probabilidad elevadas de encontrar el electrón en dicha posición.

La teoría cuántica fue desarrollada en su forma básica a lo largo de la primera mitad del siglo XX. El hecho de que la energía se intercambie de forma discreta se puso de relieve por hechos experimentales como los siguientes, inexplicables con las herramientas teóricas “anteriores” de la mecánica clásica o la electrodinámica:

  • Espectro de la radiación del cuerpo negro, resuelto por Max Planck con la cuantización de la energía. La energía total del cuerpo negro resultó que tomaba valores discretos más que continuos. Este fenómeno se llamó cuantización, y los intervalos posibles más pequeños entre los valores discretos son llamados quanta (singular: quantum, de la palabra latina para “cantidad”, de ahí el nombre de mecánica cuántica). El tamaño de los cuantos varía de un sistema a otro.
  • Bajo ciertas condiciones experimentales, los objetos microscópicos como los átomos o los electrones exhiben un comportamiento ondulatorio, como en la interferencia. Bajo otras condiciones, las mismas especies de objetos exhiben un comportamiento corpuscular, de partícula, (“partícula” quiere decir un objeto que puede ser localizado en una región especial del Espacio), como en la dispersión de partículas. Este fenómeno se conoce como dualidad onda-partícula.
  • Las propiedades físicas de objetos con historias relacionadas pueden ser correlacionadas en una amplitud prohibida por cualquier teoría clásica, en una amplitud tal que sólo pueden ser descritos con precisión si nos referimos a ambos a la vez. Este fenómeno es llamado entrelazamiento cuántico y la desigualdad de Bell describe su diferencia con la correlación ordinaria. Las medidas de las violaciones de la desigualdad de Bell fueron de las mayores comprobaciones de la mecánica cuántica.
  • Explicación del efecto fotoeléctrico, dada por Albert Einstein, en que volvió a aparecer esa “misteriosa” necesidad de cuantizar la energía.
  • Efecto Compton.

El desarrollo formal de la teoría fue obra de los esfuerzos conjuntos de muchos y muy buenos físicos y matemáticos de la época como Schrödinger, Heisenberg, Einstein, Dirac, Bohr y Von Neumann entre otros (la lista es larga). Algunos de los aspectos fundamentales de la teoría están siendo aún estudiados activamente. La mecánica cuántica ha sido también adoptada como la teoría subyacente a muchos campos de la física y la química, incluyendo la física de la materia condensada, la química cuántica y la física de partículas.

La región de origen de la mecánica cuántica puede localizarse en la Europa central, en Alemania y Austria, y en el contexto histórico del primer tercio del siglo XX.

Suposiciones más importantes

Las suposiciones más importantes de esta teoría son las siguientes:

  • La energía no se intercambia de forma continua, sino que en todo intercambio energético hay una cantidad mínima involucrada, es decir un cuanto (cuantización de la energía).
  • Al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se renuncia al concepto de trayectoria, vital en mecánica clásica. En vez de eso, el movimiento de una partícula queda regido por una función matemática que asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la partícula descrita se halle en tal posición en ese instante (al menos, en la interpretación de la Mecánica cuántica más usual, la probabilística o interpretación de Copenhague). A partir de esa función, o función de ondas, se extraen teóricamente todas las magnitudes del movimiento necesarias.

Aunque la estructura formal de la teoría está bien desarrollada, y sus resultados son coherentes con los experimentos, no sucede lo mismo con su interpretación, que sigue siendo objeto de controversias.

Descripción de la teoría

La Mecánica cuántica describe el estado instantáneo de un sistema (estado cuántico) con una función de onda que codifica la distribución de probabilidad de todas las propiedades medibles, u observables. Algunos observables posibles sobre un sistema dado son la energía, posición, momento y momento angular. La mecánica cuántica no asigna valores definidos a los observables, sino que hace predicciones sobre sus distribuciones de probabilidad. Las propiedades ondulatorias de la materia son explicadas por la interferencia de las funciones de onda.

Estas funciones de onda pueden variar con el transcurso del tiempo. Esta evolución es determinista si sobre el sistema no se realiza ninguna medida aunque esta evolución es estocástica y se produce mediante colapso de la función de onda cuando se realiza una medida sobre el sistema (Postulado IV de la MC). Por ejemplo, una partícula moviéndose sin interferencia en el espacio vacío puede ser descrita mediante una función de onda que es un paquete de ondas centrado alrededor de alguna posición media. Según pasa el tiempo, el centro del paquete puede trasladarse, cambiar, de modo que la partícula parece estar localizada más precisamente en otro lugar. La evolución temporal determinista de las funciones de onda es descrita por la Ecuación de Schrödinger.

Algunas funciones de onda describen estados físicos con distribuciones de probabilidad que son constantes en el tiempo, estos estados se llaman estacionarios, son estados propios del operador hamiltoniano y tienen energía bien definida. Muchos sistemas que eran tratados dinámicamente en mecánica clásica son descritos mediante tales funciones de onda estáticas. Por ejemplo, un electrón en un átomo sin excitar se dibuja clásicamente como una partícula que rodea el núcleo, mientras que en mecánica cuántica es descrito por una nube de probabilidad estática que rodea al núcleo.

Cuando se realiza una medición en un observable del sistema, la función de ondas se convierte en una del conjunto de las funciones llamadas funciones propias, estados propios, eigen-estados…etc del observable en cuestión. Este proceso es conocido como colapso de la función de onda. Las probabilidades relativas de ese colapso sobre alguno de los estados propios posibles es descrita por la función de onda instantánea justo antes de la reducción. Considerando el ejemplo anterior sobre la partícula en el vacío, si se mide la posición de la misma, se obtendrá un valor impredecible x. En general, es imposible predecir con precisión qué valor de x se obtendrá, aunque es probable que se obtenga uno cercano al centro del paquete de ondas, donde la amplitud de la función de onda es grande. Después de que se ha hecho la medida, la función de onda de la partícula colapsa y se reduce a una que esté muy concentrada en torno a la posición observada x.

La ecuación de Schrödinger es en parte determinista en el sentido de que, dada una función de onda a un tiempo inicial dado, la ecuación suministra una predicción concreta de qué función tendremos en cualquier tiempo posterior. Durante una medida, el eigen-estado al cual colapsa la función es probabilista y en este aspecto es no determinista. Así que la naturaleza probabilista de la mecánica cuántica nace del acto de la medida.

Formulación matemática

Artículo principal: Formulación matemática de la mecánica cuántica

En la formulación matemática rigurosa, desarrollada por Dirac y von Neumann, los estados posibles de un sistema cuántico están representados por vectores unitarios llamados (estados) que pertenecen a un Espacio de Hilbert complejo separable (llamado el espacio de estados). La naturaleza exacta de este espacio depende del sistema; por ejemplo, el espacio de estados para los estados de posición y momento es el espacio de funciones de cuadrado integrable. La evolución temporal de un estado cuántico queda descrito por la Ecuación de Schrödinger, en la que el Hamiltoniano, el operador correspondiente a la energía total del sistema, tiene un papel central.

Cada observable queda representado por un operador lineal hermítico definido sobre un dominio denso del espacio de estados. Cada estado propio de un observable corresponde a un eigenvector del operador, y el valor propio o eigenvalor asociado corresponde al valor del observable en aquel estado propio. Es el espectro del operador es discreto, el observable sólo puede dar un valor entre los eigenvalores discretos. Durante una medida, la probabilidad de que un sistema colapse a uno de los eigenestados viene dada por el cuadrado del valor absoluto del producto interior entre el estado propio o auto-estado (que podemos conocer teóricamente antes de medir) y el vector estado del sistema antes de la medida. Podemos así encontrar la distribución de probabilidad de un observable en un estado dado computando la descomposición espectral del operador correspondiente. El principio de incertidumbre de Heisenberg se representa por la aseveración de que los operadores correspondientes a ciertos observables no conmutan.

Relatividad y la mecánica cuántica

El mundo moderno de la física se funda notablemente en dos probadas teorías, la relatividad general y la mecánica cuántica, aunque ambas teorías parecen contradecirse mutuamente. Los postulados que definen la teoría de la relatividad de Einstein y la teoría del quántum estan incuestionablemente apoyados por rigurosa y repetida evidencia empiríca. Sin embargo, mientras que no se contradicen teóricamente (por lo menos con respecto a aspectos primarios), ambas se resisten a ser incorporadas dentro de un modelo coherente.

El mismo Einstein es conocido por haber rechazado algunas de las demandas de la mecánica cuántica. A pesar de ser claramente inventivo en su campo, Einstein no aceptó los corolarios más exóticos de la mecánica cuántica tales como la aserción de que una sola partícula subatómica puede ocupar numerosos espacios al mismo tiempo. Einstein tampoco aceptó las consecuencias de entrelazamiento cuántico aún más exóticas de la paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen, la cual demuestra que medir el estado de una partícula puede instantáneamente cambiar el estado de su socio enlazado, aunque las dos partículas pueden estar a una distancia arbitraria. Sin embargo, este efecto no viola la causalidad cuántica, puesto que no hay transferencia posible de información. De hecho, existen teorías cuánticas que incorporan a la relatividad especial -por ejemplo, la electrodinámica cuántica, la cual es actualmente la teoría física más comprobada- y éstas se encuentran en el mismo corazón de la física moderna de partículas.

Metafísica en la Antigüedad

Metafísica en los Presocráticos

Ya desde los presocráticos parece ser que el preguntar metafísico se centra en la pregunta: de qué material o elemento está constituido todo; es decir, que ya desde los inicios de la filosofía se ven los intentos de entender el universo todo a partir de un principio (originario) único, αρχη (arjé).

Parménides de Elea (siglo VI-V a. C.) es considerado el fundador de la Ontología. Es él quien utiliza por primera vez el concepto de ser/ente en forma abstracta. Este saber, metafísico, comenzó cuando el espíritu humano se hizo consciente de que lo real sin más no es lo que nos ofrecen los sentidos, sino lo que se aferra con el pensamiento. (“Lo mismo es pensar y ser”) Es lo que él llama “ente”, y que caracteriza a través de una serie de deducciones conceptuales que están al margen de los datos de los sentidos, como ingénito, incorruptible, inmutable, indivisible, uno, homogéneo, etc.

Para Parménides sólo existía un ser, el cual es íntegro, único y cognoscible. Parménides expone su teoría con tres conceptos: “El ser es y el no-ser no es”, “nada puede pasar del ser al no-ser y viceversa” “pues lo mismo es el pensar que el ser” (este último se refiere a que lo que no puede ser pensado no puede existir).

Lo-que-es es inengendrado e imperecedero. La multiplicidad, el cambio y el movimiento, por ejemplo, no se dan realmente, sino que son producto de los errores de nuestra percepción, son mera apariencia, que no nos conduce a la verdad. Ésta sólo es alcanzable a través del pensamiento.

Parménides rechaza la existencia de la nada, puesto que si existiera, dejaría de ser nada para ser “algo”.

Parménides tuvo una enorme influencia sobre el desarrollo posterior de la discusión metafísica. Su pensamiento tuvo influencia desde Platón y Aristóteles hasta la teología cristiana y la Filosofía del Medioevo.

Metafísica en Platón

El punto central de la filosofía de Platón (427-347), lo constituye la idea. En los diálogos platónicos aparece Sócrates preguntando por lo que es justo, valeroso, bueno, etc. La respuesta a estas preguntas presupone la existencia de ideas universales cognoscibles por todos los seres humanos que se expresan en estos conceptos. Es a través de ellas que podemos captar el mundo en constante transformación.

Las ideas son el paradigma (paradeigma) de las cosas. Su lugar está entre el ser y el no-ser. Son anteriores a las cosas, que participan (methexis) de ellas. En sentido estricto sólo ellas son. Las cosas particulares que vemos sólo representan copias más o menos exactas de las ideas. La determinación o definición de las ideas se obtiene a través del ejercicio dialógico riguroso, enmarcado en determinado contexto histórico y coyuntural, delimitando aquello en lo que se ha centrado la investigación (la idea).

Con la teoría de las ideas Platón pretende probar la posibilidad del conocimiento científico y del juicio imparcial. El hecho de que todos los seres humanos tengan la posibilidad de acceder a un mismo conocimiento, tanto en el campo de las matemáticas, como en el de la ética, lo explica por ello a través de la teoría del “recuerdo” (anamnesis), según la cual recordamos las ideas eternas que nos son transmitidas desde el nacimiento debido a la inmortalidad del alma. Con ello Platón explica la universalidad de la capacidad racional de todos los seres humanos, enfrentándose a algunos de sus contemporáneos que sostenían la incapacidad de acceder al conocimiento por parte de esclavos o pueblos no-helénicos, entre otros. Esta herencia de la capacidad racional es explicada hoy por la herencia genética.

La tradición postplatónica muchas veces entendió la teoría de las ideas de Platón, en el sentido de que habría supuesto una existencia de las ideas separada de la existencia de las cosas. Esta teoría de la duplicación de los mundos, en la Edad Media condujo a la polémica sobre los universales.Lo cual no deja se ser interesante.

Metafísica en Aristóteles

Aristóteles (384-322) nunca usó la palabra “metafísica” en su obra conocida como Metafísica. Él utiliza el término más correcto ontología («tratado del Ser», de logos y ta óntos; también traducido como «ciencia del Ser»). En su análisis del ser, Aristóteles va más allá de la materia, al estudiar las cualidades y potencialidades de lo existente para acabar hablando del Ser primero, el motor inmóvil y generador no movido de todo movimiento, que más tarde sería identificado con Alá por la filosofía hispano-musulmana, y después se identificaría con el Dios cristiano y daría nacimiento a la escolástica medieval.

Para Aristóteles la metafísica es la ciencia de la esencia de los entes y de los primeros principios del ser. El ser se dice de muchas maneras y estas reflejan la esencia del ser. En ese sentido elabora ser, independientemente de las características momentáneas, futuras y casuales. La ousía es aquello que es independientemente de las características (accidentes), mientras que las características son dependientes de la ousía. Gramaticalmente o categorialmente, se dice que la sustancia es aquello a lo que se adscribe características, es decir, es aquello sobre lo cuál se puede afirmar (predicar) algo. Aquello que se afirma sobre las sustancias son los predicados.

A la pregunta de qué sería finalmente la esencia que permanece inmutable, la respuesta de Aristóteles viene a ser que la ousía es una forma determinante – el eidos– es el origen de todo ser, es decir, que por ejemplo en el eidos de Sócrates, lo que en su forma humana, determina su humanidad. Y también la que determina que siendo el hombre por naturaleza libre y no siendo el esclavo libre, determina que el esclavo sea parte constitutiva de su amo, es decir, que no sea sólo esclavo de su amo en determinada coyuntura y desde determinada perspectiva, sino que sea esclavo por naturaleza.

Metafísica en la Edad Media

En la Edad Media la metafísica es considerada la “reina de las ciencias” (Tomás de Aquino). Se proponen la tarea de conciliar la tradición de la Filosofía Antigua con la doctrina religiosa (musulmana, cristiana o judía). En base al Neoplatonismo tardío la metafísica medieval se propone reconocer el “verdadero ser” y a Dios a partir de la razón pura.

Los temas centrales de la metafísica medieval son la diferencia entre el ser terrenal y el ser celestial (Analogía Entis), la doctrina de los trascendentales y las pruebas de la existencia de Dios. Dios es el fundamento absoluto del mundo, del cual no se puede dudar. Se discute si Dios ha creado el mundo de la nada (creación ex nihilo) y si es posible acceder a su conocimiento a través de la razón o sólo a través de la fe. Inspirados en la teoría de la duplicación de los mundos atribuida a Platón su Metafísica se manifiesta como una suerte de “dualismo” del “acá” y del “más allá”, de la “mera percepción sensible” y del “pensar puro como conocimiento racional”, de una “inmanencia” de la vida interior y una “trascendencia” del mundo exterior.

La crítica a la metafísica de parte de Kant

La Filosofía Trascendental de Kant significó un “giro copernicano” para la metafísica. Su posición frente a la metafísica es paradigmática. Le atribuye ser un discurso de “palabras huecas” sin contenido real, la acusa de representar “las alucinaciones de un vidente”, pero por otra parte recoge de ella la exigencia de universalidad. Se propone fundamentar una metafísica “que pueda presentarse como ciencia”. Para ello tiene que examinar primero, si es que la metafísica siquiera es posible.

Para Kant las cuestiones últimas y las estructuras generales de la realidad están ligadas a la pregunta por el sujeto. A partir de este presupuesto deduce que hay que estudiar rigurosamente los fundamentos y las estructuras de la facultad de conocimiento del ser humano (criticismo), porque el ser humano sólo puede juzgar sobre aquello que está dentro el ámbito de ser posible de ser conocido por nosotros por nuestra facultad de conocimiento.

A través de su “criticismo” se diferencia explícitamente de las posiciones filosóficas, que tienen como objeto, la pregunta sobre qué es el conocimiento. En especial deslinda así con las tendencias filosóficas imperantes, tales como el empirismo, el racionalismo y el escepticismo. También a través del criticismo marca distancia del dogmatismo, que habría surgido a partir de la metafísica, por haberse convertido en una serie de afirmaciones dogmáticas sobre temas que van más allá de la experiencia humana.

Se trata entonces de llevar a cabo un análisis detallado de la facultad humana de conocer, es decir, de un examen crítico de la razón pura, esto es, de la razón desvinculada de lo sensible (Crítica de la razón pura, 1781-87). Para ello es decisivo el presupuesto epistemológico de Kant, de que al ser humano la realidad no se le presenta tal como es realmente (“en sí”), sino tal como se le aparece debido a la estructura específica de su facultad de conocimiento. Como el conocimiento científico también depende siempre de la experiencia, el hombre no puede emitir juicios sobre cosas que no están dadas por las sensaciones (tales como “Dios”, “alma”, “universo todo”, etc.) Por ello, deduce Kant, la metafísica tradicional no es posible, porque el ser humano no dispone de la facultad de formarse un concepto en base a la experiencia sensible de lo espiritual, que es la única que permitiría la verificación de las hipótesis metafísicas. Como el pensar no dispone de ningún conocimiento de la realidad en este aspecto, estos asuntos siempre permanecerán en el ámbito de lo especulativo-constructivo. Entonces por principio no es posible, según Kant, decidir racionalmente sobre preguntas centrales tipo, si Dios existe, si la voluntad es libre o si el alma es inmortal. Sin embargo en su Crítica de la razón práctica intenta refundar la metafísica y sostiene que la razón práctica formula postulados necesarios que son la precondición de todo actuar moral.

  1. Es necesario postular el libre albedrío, para que tenga sentido el juicio moral
  2. Es necesaria la inmortalidad del alma, para que no quede sin valor la acción humana después de la muerte del individuo, quitándole sentido al accionar moral.
  3. Sólo la existencia de Dios garantiza que en última instancia la Naturaleza y las leyes morales pueden reconciliarse. Por lo que postula un Dios distinto, causa de la Naturaleza, que también actuaría motivado moralmente por una suerte de inteligencia.

Metafísica postkantiana

  1. El idealismo alemán

Desde la crítica kantiana surge el idealismo alemán, considerado por muchos la cumbre del desarrollo de los sistemas metafísicos, en lo que respecta el pensar especulativo y sistemático. Esta corriente del pensamiento, representada sobre todo por Fichte, Schelling y Hegel, considera a la realidad como un acontecimiento espiritual en el que el ser real es superado, siendo integrado en el ser ideal. El idealismo alemán recoge el giro trascendental de Kant, es decir que, en vez de entender la metafísica como la búsqueda de la obtención del conocimiento objetivo, se ocupa de las condiciones subjetivas de posibilidad de este conocimiento, es decir, se plantea hasta qué punto el ser humano, con base a su constitución, puede siquiera llegar a reconocer estas evidencias. Sin embargo, rechaza que el conocimiento se limite a la experiencia posible y a los meros fenómenos, y propone una superación de esta posición, volviendo a plantear postulados metafísicos que puedan reclamar validez universal: “conocimiento absoluto” como se decía desde Fichte hasta Hegel. Si aceptamos, como suponía Kant, que los contenidos del conocimiento sólo valen en relación con el sujeto y consideramos por otra parte, que esta perspectiva es absoluta, es decir, es la perspectiva de un sujeto absoluto, entonces el conocimiento válido para este sujeto absoluto, también tiene validez absoluta. A partir de este planteamiento el idealismo alemán considera que puede superar la contradicción empírica entre sujeto y objeto, para poder captar lo absoluto.

Al respecto Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1771-1831) sostiene que de una identidad pura y absoluta no puede surgir o entenderse una diferencia (esa identidad sería como “la noche, en la que todas las vacas son negras”): no explicaría la realidad en toda su diversidad. Por eso “la identidad de lo absoluto” debe entenderse como que ésta desde su origen ya contiene en sí la posibilidad y la necesidad de una diferenciación. Esto quiere decir, que lo absoluto se realiza en su identidad por el plasmado y la superación de momentos no idénticos, esto es la identidad dialéctica: la “identidad de la identidad y la no-identidad”. A partir de este planteamiento Hegel desarrolla la “Ciencia de la Lógica” considerado, tal vez, como el último gran sistema de la metafísica occidental.

Metafísica en el Islam

sentada en reposo y pensativa de Averroes, apoyado posiblemente en algún libro de Aristóteles

La llegada de la filosofía griega al campo de influencia del Islam no fue directa, sino que tiene que ver con los cenobios cristianos en la península arábica y los pertenecientes a ideologías consideradas heréticas y que utilizaban la filosofía griega no como un fin, sino como un instrumento que les servía para sus especulaciones teológicas (como los monofisistas o los nestorianos), pero es por el interés utilitarista en la medicina griega cuando empiezan a hacerse traducciones al Persa que después pasarían tardíamente al Árabe.

Baste comentar que en Árabe no existe el verbo ser y más difícilmente una construcción como Ser, que es un verbo convertido en sustantivo. Es reseñable que la metafísica del mundo islámico quedó influenciada en gran medida por la “Metafísica” de Aristóteles.

A pesar de estas dificultades, Metafísica termina siendo la forma de denominar este campo y gracias al trabajo de comentario y reconstrucción de intelectuales dentro del Islam, (especialmente el de Averroes) pasó a la filosofía cristiana.

La metafísica en la actualidad

A veces se usa la palabra metafísica para designar la filosofía sin más. O se le hace equivalente a ontología. Otras veces, se considera que la metafísica es la disciplina básica o fundamental de la filosofía. En ocasiones, dentro de la filosofía se distingue la metafísica de otras vertientes suyas como la lógica, la ética , la estética o teoría del arte, la axiología, estimativa o teoría de los valores, la antropología filosófica, la gnoseología o teoría del conocimiento, la epistemología o filosofía de las ciencias, la filosofía del lenguaje, la filosofía política.

En ámbitos ajenos a la filosofía universitaria, se considera que el término se utiliza para designar todo lo que trasciende de lo material, las más de las veces errando y no usando el término espiritual o trascendente, más adecuados según cada caso.

Metafísica final del Estar

La última de las innovaciones sobre metafísica, la cual promulga la “muerte del Ser en el Porque Sí”. Es decir, no hay Ser en el absoluto, sino de un modo relativo, en ciertos sistemas de referencia con ciertas reglas o “lógicas” de relación, donde se vinculan los respectivos seres como “absolutos de base”(que ya no serían “seres” sino “estantes”). Estos sistemas autónomos o “contextos” en los que se relacionan dichos estantes, son las “estancias”, por lo que a esta metafísica final del Estar también se ha denominado “Estancialismo”.

No existe una única lógica para explicar la metafísica, sino infinitas según las estancias donde se vinculan sus estantes y en donde son válidas sus lógicas. Por lo que, para la nueva definición de “realidad” se define, que se verifique un vínculo necesario y suficiente entre estante y estancia a través de su metalogos.

“El Absoluto ha muerto”; es más: “lo único absoluto es que todo es relativo”. Pero esto no significa la “muerte de Dios”, como ocurría en los burdos sistemas existencialistas… Sino todo lo contrario: Dios existe y/o no-existe dependiendo de su estancia de relación (que puede ser autoestancia). Es decir, el Estancialismo no es un relativismo radical, sino moderado, entendiendo como tal, la posibilidad de un “absoluto” restringido, sí y sólo si, se debe, a su Estancia de relación vinculada y/o vinculable: por lo que las cosas son “absolutas” en tanto en cuanto, sus propiedades (entre ellas, la misma existencia), son referidas a sus estancias de relación, pero no como “Seres”, sino como “estantes” (como “seres-en”). Pues la naturaleza del Ser no es su existencia, sino que depende de su estancia de relación: porque un Ser puede existir respecto a Algo y NO-Ser, en cambio, respecto a otro Algo, lo que se denomina “paradoja de los Inertes”: una cosa inerte existe para mi, pero no “existe” para sí (al no tener conciencia de si mismo, en su autoestancia); o al menos eso es lo que yo extrapolo (extrapolación estancial).

Porque un Ser Omnipotente no puede ser lógico “en el Porque Sí”, porque en tal caso, podría crear un Ser superior a sí mismo, y esto sería contradictorio. Por tanto, esta posibilidad sólo se verificaría en una estancia absurda, o alógica… Por lo que, tanto lo absurdo como lo lógico, son posibles de modo separado, como inmiscibles, según sus estancias de relación (y porque “lo absurdo” deja de ser peyorativo en Metafísica, y se convierte en compañero complementario de la Razón).

Retomando la metodología cartesiana: “si pienso existo…, pero..si deliro (creando lo absurdo), ¡también existo en estas únicas condiciones…!”

Así, la única alternativa que le queda a la Metafísica del Ser (al dilema “Ser o No-Ser), es precisamente la propuesta del metalema : SER Y/O NO-SER, en función de sus estancias de relación (Estancialismo potencial). Es decir: el ESTAR Y/O NO-ESTAR como metafísica final; pues en ésta, un Ser puede existir respecto a “Algo”, y no existir, en cambio, respecto a “otro Algo”. Puede servir el ejemplo de la tesis que se denomina “paradoja de los Inertes”:

Una cosa inerte existe para mi mente receptora de su imagen, por lo tanto “existe” y es “Ser”… ¡pero lo es de modo relativo, para mi en principio, únicamente!, ya que no lo es respecto a sí mismo, pues dicha cosa inerte “no sabe” o no es consciente de que existe, luego ello equivale a su “no-existencia” respecto a ella, a través de mi (extrapolación estancial); pero de ello puede intuirse, que la existencia no es una esencia misma del Ser en el Porque Sí, sino en el Porque Está, como un accidente referido a otro Ser autoestante al que puede vincularse, a través de una autoestancia (la estancia-estante recursiva).

El Estancialismo representa, además, una crítica metalógica a la Lógica y a la Razón como únicos instrumentos posibles en filosofía.

LA ENSEÑANZA METAFÍSICA.

La Metafísica es la madre de todas las filosofías, religiones y ciencias, siéndole común a todas ellas porque se ocupa de tres áreas básicas de estudio: El Ser, Dios, y la Ciencia del Conocimiento.

La Metafísica existe desde que el ser humano piensa. Su término fue creado por Andrónico de Rodas en el siglo I, D.C. para ordenar bajo este titulo ciertos libros de Aristóteles que trataban sobre la ética, la belleza y demás temas intangibles.

Metafísica quiere decir: “Lo que va más allá de lo físico” y actualmente, lo que la estudian, lo que buscan por medio de ella, es el arte de SER FELIZ, comprenderse a si mismos y saber sobre las leyes que rigen la vida para no seguir siendo victima de la circunstancias. La Metafísica no va en contra de ninguna religión, ama y respeta profundamente al cristianismo.

OBJETIVOS GENERALES DE LA ENSEÑANZA METAFÍSICA.

1. Que el ser humano comprenda y ejercite que la mente es creadora y es la causa de todo lo que piensa siente y sucede.

2. Facilitar el desarrollo de la conciencia crística, que es el desenvolvimiento práctico y activo de las cualidades divinas.

3. Cultivar la practica continua de la redención de todos los electrones calificados destructivamente, sean estos personales o no, por medio de la Actividad Transmutadora de la Llama Violeta.

4. Concientizar que el mundo se activa por el cumplimiento de Siete Principios que conociéndolos y aplicándolos se puede eliminar el conflicto.

5. Activar las siete cualidades de los Siete Rayos reconociendo los centros de energía que trabajan con cada uno de ellos.

6. Observar todo alrededor y darse cuenta de la totalidad de la vida.

7. Dar a conocer a los demás, lo que uno ha aprendido.

Fuente de información:

http://www.concienciadeser.es/metafisica/prologo.html