Poetas y Escritores Nicaragüenses(F-L)

Fernández Morales, Enrique

Enrique Fernández Morales, por Roger Pérez de la Rocha

Poeta, dramaturgo, narrador y pintor. Nació en Granada el 25 de diciembre de 1918 y falleció en la misma ciudad en 1982. Estudió artes plásticas en la School of Fine Arts de San Francisco y en la Arts Students League de Nueva York. En Alemania se especializó en Educación para Adultos y en México se diplomó en Restauración de Museos.

Por el despligue renacentista de su quehacer artístico, Pablo Antonio Cuadra lo llamó “Habitante de los cinco continentes del arte”. Impulsó el arte y la cultura en la Nicaragua de los años 40, 50 y 60. Fue asimismo certero coleccionista del arte de su país. Su magisterio y estímulo propiciaron, entre otros, la carrera de pintores de la talla de la primitivista Asilia Guillén y del grabador y pintor, Ramen; y la de los poetas Omar D’León y Nicolás Navas.

Su trabajo fue reconocido con la Orden Cultural Rubén Darío y el Premio Nacional Rubén Darío (1970).

¿PIDES MÁS?

Te doy la música.

Desempuña la mano y mira:

Tiernísimo en su agonía,

un gorrión palpitando.

¿Pides más?

Te doy la pintura.

Abreme la camisa y toma:

Redonda, refulgente, inverosímil,

una manzana de oro.

¿No te contentas?

Te doy la poesía.

¿No se ilumina todavía tu corazón?

Entonces, mira mi poema:

Una gota de sangre.

SONETO PARA MORIR

No me apures, Señor que ya me entrego;

espera un poco mientras me acomodo;

es en este morir tan nuevo todo,

que siento en mí un fugaz desasosiego.

No es temor de la muerte; no es apego

a este cuerpo que hicistes con el lodo,

pero quiero morime yo a mi modo,

haciendo que me muero como en juego.

Me tenderé en silencio mientras cuentas:

uno,dos, tres, despacio, a ver, empieza,

mas no apagues la luz tan de repente

que es difícil así buscar a tientas

reposar en tus brazos mi cabeza:

Ahora sí….uno, dos….qué suavemente.

NOCTURNOS DE DEBUSSY

Suena la angustia como el mar,

pon la oreja sobre esta concha.

Después no dirá nadie que no supe esperar.

Asistí a los funerales de la noche.

Mi queja derribó la última estrella

y mi gemido hirió el crepúsculo del alba.

Llamé y no hubo tras la muralla otro corazón.

Rodará despeñándose en este mar la música

(música desleída, agua sonora, gemido y lágrima).

Y nada se oirá sino el sonar del mar…

el rumor de dolor como el rumor del mar.

ARS POÉTICA

Balaam, hijo de Beor
hombre de barro, de argamasa
rojiza y asoleada,
genio de alturas
duende de las colinas,
Profeta de verdad, de punta a punta
desde la cruz hasta el rabo
de tu burra.
Tú no dices mentiras, tú eres puro
Profeta. Tu lengua suena de oro
Y estos oros malos no la pagan.
No gesticules tanto, Profeta mitad burra
genio estelar, centauro de la Biblia.
No te opongas al soplo del Espíritu.
Afloja los músculos; no pienses nada.
Tu lengua, como tu burra, igual, no te obedecen.
Pon tu rostro del lado del desierto.
Aflójala. Olvídate.
Alza al cielo los ojos y empieza.

PIANO DE CHOPIN

La música, un espejo.

Tócalo bien, es terso.

El tacto para oír es todo el cuerpo,

todo el cuerpo doblado en el espejo.

Detrás reclaman ahuecadas sombras,

aguas de miedo.

La música, un espejo.

Me separa la luna de mi queja,

del gesto herido de mi mano,

mi descarnada voz, mi eco.

Un ciprés sobre el aire;

delgada como un grito.

Su sombra en el espejo.

Música para el cuerpo,

en cada poro duele,

sobre dolor de amor es toda beso.

No abras. No me busques,

es tan sólo el espejo,

y tras la sombra de la luna, el eco.

SILENCIO

Y que ya nada crezca sobre el llanto;

Ni el heliotropo triste para el verso

Ni la rosa sensual de los recuerdos.

Sólo el cardo heridor de los desiertos

Sobre el ancho abandono, como un mar

Donde todo es igual, hasta la muerte.

A MI HIJO FRANCISCO DE ASIS

No me dejes morir. Tú eres mi sueño

viviendo tras de mí. El que esperaba

para quebrar mi muerte en el espejo

del tiempo. Dos veces te engendré:

renuevo de mi carne y de mi espíritu,

y más hice tu alma que tu cuerpo.

Eres la estatua hermosa que esculpí

sobre el más puro mármol, y los dioses

me la entregaron viva, porque es justo

que ella repita al fin mi nombre eterno

y sea al mismo tiempo para ti

Abraham el padre y Pigmalión artífice

viviendo por la voz de tu recuerdo.

En ti viviré yo cuando haya muerto.

Soy Elías que parto. Tú, Eliseo.

Hoy que crezca mi espíritu. Haz eterno

lo fugaz de este instante en que te veo

recostado a la sombra de mi huerto.

Yo me inclino ante ti, como el añoso

roble de hirsuta barba , ante el renuevo

salido de su entraña. Tú, mi sueño

conserve para el tiempo. No me dejes

morir. Y cuando cantes, oiga el viento

sobre la espuma clara de tu voz, mi eco.

MORIR POR LA BELLEZA

Pero los dioses dijeron: Destruyamos Troya;

y sea su ruina

aviso permanente a las ciudades.

Y entonces, ¡qué podía el viejo Príamo

ni sus cincuenta hijos como cincuenta leones

de rebeldes melenas!

Troya sucumbió y mi corazón no acaba

de morir. Diez años fue la guerra,

y esqueletos de héroes blanquearon

las colinas holladas por los dioses.

Ni amapola nació ni anémona, que sangre

no guardara en sus pétalos, de venas

de regia estirpe. Tanta sangre,

como agua de la lluvia, sobre el polvo,

para pagar el precio del amor

por la belleza pura.

¡Qué doloroso ruido hace

mi corazón! Más de diez años

de sangrar y morir en esta guerra

que es pago de mi amor por la belleza.

Y aún sigue en marcha; y tú, troyano,

caído junto al muro, con los ojos

clavados a la puerta

por donde Elena sale a ver el alba,

tendrás en mí a un hermano,

que ya sé qué es morir por la belleza.

Los guardas, temerosos, en la noche

preñada de silencio y amenazas,

lanza en ristre, tras de las puertas

de cedro bien labradas,

rociaban sus vigilias con recuerdos

de la belleza única:

Tal día me miraron

sus ojos de un fulgor incomparable;

tal tarde víla sonreír, tal noche

oí su canto con la cítara,

y toda Troya estaba bien pequeña,

echada sobre la voz adormilada,

hundiéndose, más bien; como isla en el mar,

en esa música, y el mismo Héctor,

sobre la torre antigua, todo fuerza,

escuchaba con lágrimas.

Mi corazón hace un ruido tristísimo:

Como gota que cae sobre piedra. Como lento

redoble funeral, tocando en Troya

la apoteosis del héroe caído

en la lucha de ayer.

Tú, que me hieres,

amaina el golpe,

que estoy en tierra ya, y con mis ojos

clavados en la puerta.

Troya sucumbió; pero Troya es eterna,

igual que la belleza.

Eterna Elena.

alza su canto en medio de la noche,

y el mundo es muy pequeño para el eco

de su voz. Hécuba llora

sobre mi tumba.

Héctor divino, sobre las murallas,

esbelto como torre, y tierno de alma

escucha conmovido.

Yo, cadáver

de mi amor, tengo un letrero

sobre el pecho, que dice:

Aquí fue Troya.

 


Fernández, Francisco de Asís

Poeta. Nació en San José de Costa Rica el 3 de mayo de 1945. Integró el grupo de los “Bandoleros”, surgido en Granada en 1962, y que incursionó en el teatro, bajo la conducción de su padre Enrique Fernández Morales.

Vivió en Estados Unidos, México, España y Puerto Rico. En 1970 fue uno de los reanimadores del grupo Praxis.

Al principio de la Revolución Popular Sandinista, trabajó en el Ministerio del Interior, y poco después fue electo Primer Secretario de la Asociación de Trabajadores de la Cultura; asimismo fue miembro del Consejo Editorial del suplemento Ventana y Director General del Instituto de Estudio del Sandinismo.

Es el director del Festival de Poesía de Granada, cuya primera edición tuvo lugar en febrero de 2005.

MI PRIMO CHALE

Mi primo Chale me pasea todos los días en su moto;

visitamos en la mañana a Honey y a Violeta,

2 hermanas risueñas y doradas;

vamos más tarde donde Margarita,

y allí encontramos también a Berta, Mary Jane, y las demás,

y conversamos alegremente sobre el twist, el rock and roll,

el amor y la próxima fiesta; donde Chacha

sólo bailamos sin malgastar palabras;

la Silvia es la que mejor baila

pero la Violeta ríe con tanta gracia.

Después pasamos llevando a Juan Bautista

que siempre juega base-ball frente

a la puerta de Honey sin atreverse

a la declaración de amor. En la noche después del cine,

cuando regreso a casa, mi papá me espera

con algún resfresco, y te escribo a ti, Michèle,

comparándote, ¡oh incomparable!, y pidiéndote

disculpas pro el solo hecho de compararte.

ESTAS VACACIONES HEMOS VISITADO LOS DOS

Estas vacaciones hemos visitado los dos

el sitio donde nacimos.

Tú, Michèle, tu Paris,

yo, mi soleada Granada.

Tan distantes que, cuando te recuerdo, siento

una ligera fatiga y una pequeña inquietud:

¿Serás la misma que se despidió de mí

cuando nos reunamos en México?


Fuentes, Napoleón

Poeta. Nació en Diriamba, departamento de Carazo, el 13 de marzo de 1942. Hijo de un pastor protestante, recorre varias ciudades del país: Corinto, Masatepe, Masaya, León y Managua: aquí completa su bachillerato e inicia, en la Universidad Centroamericana, estudios de Leyes

 En 1970 aparecen sus primeros poemas en la revista Taller, de los estudiantes de la UNAN en León, donde concluye la carrera de abogado, no sin antes dirigir Taller durante tres años.

En los años 80, además de editar la revista Monexico de la Asamblea Nacional, dictó conferencias en México, Cuba y Estados Unidos. Vivió en México, ejerciendo un cargo diplomático, de 1990 a 1995.

MORAL DE ADOLESCENTE

Anota en tu corazón

lo que te voy a declarar: cree en tu padre

como en ti mismo

aunque el laberinto de sus riquezas

esté en el hambre del que muere.

Oye el consejo de tus mayores

aún cuando le den el trasero

a sus propias palabras.

Sé obediente,

atiende la palabra de tu adorable madrina

aunque su desosegado cuerpo

—como el de Helena—

te desconcierte.

La madre de tu madre, es muy posible,

te espiará día y noche. Ella, fíjate,

es la más santa de todos,

sólo habla, inofensiva en su silla de ruedas,

con su memoria perdida por los años.

Y por eso, también, hazle caso.

Así, manejando esa natural compostura,

te verá colmado de atenciones.

Y más adelante… más adelante

ya llegará tu ocasión

para que digas lo que yo te digo.

PETITORIA

Ah, si yo pudiera alejar este mal

que me quebranta hasta las heces.

Ah, si se escuchara esta voz reseca

en esta vieja y renovada torre de babel

oyendo el llanto indescifrable

que arrastra el torbellino

la plácida fuente

que un día creyó ser.

Marejada de rebotes contra este sentimiento

contra la tristeza de esta criatura

contra el rostro herido de su sombra.

¿A qué pruebas mayores le llevarán

los hados de que hablan los gentiles?

Entre incógnitas de oscura telaraña

ruega por volver.


Gabuardi, Gloria

Poeta y artista plástica, nació en Managua en 1945.

Su poemario Defensa del amor recibió en 1982 el primer premio del Concurso Literario “Ricardo Morales Avilés”, auspiciado por la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC).

Su labor como artista plástica se encuentra reflejada en la ilustración de numerosos libros y revistas.

Actualmente, vive en la ciudad de Managua, donde se desempeña como abogada y notaria.

Es coordinadora del Festival Internacional de Poesía de Granada, cuya primera celebración tuvo lugar en febrero de 2005.

PREPARACION PARA LA MAGIA

Hojas de yerbabuena
y limonarias
crema de almendras
y te de manzanilla
verduras frescas
eliminada la carne
para que el cuerpo limpio
y purificado sea un cervatillo
ágil e inocente
y como el vidrio
pura alma delicada transparente
vibre como un arpa al toque suave
de tu tacto, para que como violín
o guitarra se tense la columna
los pechos más erguidos que nunca
piernas de potranca listas
para el vuelo, avión o pájaro
el arco de los pies inconmovible
y todos los latidos al unísono,
ahora que regreses.

NOSTALGIA I

Hoy a las seis de la tarde
cabritas mías, estrellitas,
riíto en que me baño,
mochilita, botitas mías
hijitos, pienso en ustedes
aquí, en algún lugar de Nicaragua.


Gómez, Ana Ilce

Poeta. Nació en Masaya el 28 de octubre de 1945. Se bachilleró en el Instituto Nacional de Masaya y obtuvo la licenciatura en Periodismo de la UNAN. Ha trabajado en empresas publicitarias y en instituciones financieras, especialmente en el Banco Nacional bajo la tutela de Juan Aburto.

En una entrevista relató: “Desde pequeña escribía… Tomé en serio el asunto cuando me vine a Managua a estudiar periodismo y conocí al poeta Carlos Martínez Rivas, quien me alentó en mi poesía y me enseñó muchas cosas. Fue él quien me dio a conocer a los demás poetas…”. Localizado este encuentro a principios de 1964, a los meses aparecían sus primeros poemas en La Prensa Literaria (6 de septiembre, 1964), suplemento de la que fue colaboradora. También publicaba sus poemas en Novedades Cultural.

Posteriormente trabajó en el Banco Nacional y fue Directora de la Biblioteca “Armando Joya Guillen” del Banco Central de Nicaragua.

Luego de años de silencio, participó en mayo de 2004 en el II Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón” y resultó ganadora con el poemario Poemas de lo humano cotidiano, editado en diciembre de 2004 por el sello ANIDE.

ENTRESUEÑO

Muchacho,
tienes ojos para mirar
y no ves nada.
Ni aún lo temerario
que puso Eva alrededor de mí.

Muchacho,
tienes manos para tañer el arpa
o cuerpo hecho de mujer
o rodillas de niña.
Pero tus manos
son dos alas que vuelan.

Muchacho,
tu boca es un pozo
y ahogada estoy.
¿Tendré perdido acaso
de paso un pie en el
Paraíso?

Mi atadura es tu existencia
muchacho
alma de cántaro
que de tanto ir al agua
se rompe en cien.
Ten cuidado
porque corto es el
tiempo y nadie sabe
si mañana,
si pasado mañana,
si nunca.

ESA MUJER QUE PASA

¿Quién es esta mujer que pasa,
esta sombra,
esta noche?

¿Quién conoce su nombre?
¿Quién la nombra
del otro lado de la nada
para nada?

¿Quién es esta mujer que pasa
y no deja nada de sí?

Sólo su paso rueda en la noche.
Sólo su voz.

ESTO NO VOLVERA

El polvo de todos los veranos
ha pasado por mi puerta
me ha tocado, se ha marchado.
Esto no volverá.

La lluvia de todos los inviernos
cavó muy hondo junto a mi puerta.
Humedeció con furia mis cabellos,
enmoheció mis uñas y se marchó.
Esto no volverá.

Así el olvido de innumerables siglos
arrimará su sombra un día
junto a mi puerta
y yo estaré vencida.
Así el amor.

ELLOS TAMBIÉN

El mar que contemplamos.
La arena que pisamos.
Las huellas que borramos.
Los otros que vendrán
a contemplar el mar,
a borrar nuestras huellas,
ellos también
darán cuenta del agua,
de la sal,
de la dura sed que nos mató.

COMO RAMITA EN ABRIL

Frágil como una ramita en Abril
fue mi corazón.
Pero tú bien sabes que en estas lides
nunca ganó el más fuerte
sino el más atrevido.

ESTOY SOLA AHORA

Estoy sola ahora, pero él ronda mi vida
(afuera.

Das vueltas alrededor de mi cuerpo.
Sé que estás ahí.
Sé que siempre has estado en tu pequeño
(estrado
bajo el sol, esperando que yo salga
–contra viento y marea,
(rabioso y terco
aguardando la hora de mi amor–.

Pero sé que estás ahí donde no estoy,
donde nunca –mi vida he estado
donde jamás me buscaste ni te hallaste
para trocar tu victoria en mi derrota
(y mi muerte
en tu vida.

Ahora das vueltas alrededor de mi cuerpo.
Ahora estoy sola.
Muy lejos de donde tú, en mi eterna
(búsqueda
golpeas irrefrenablemente la puerta
(gritando con
toda tu alma: “¡Sé que estás ahí!”.
Donde no hay ya claridad
ni huella alguna que te salve.

LA DIOSA DE LA NOCHE

La diosa de la noche me dice:
“Tan eterno como mi reino
será tu corazón…”
Amante, no abras la puerta
al alba.

EL AMOR VIENE CONMIGO

Desde lejanos tiempos el amor viene conmigo.
Como un gato silencioso
me viene persiguiendo a través
de tardes hueras y cenagosos días.
Alguna que otra noche
he escuchado su ronroneo suave
y mi tacto ha sentido la uña fiera
haciendo averiguaciones;
preguntando a mi piel
qué sed padece mi sangre,
el dónde de mis sueños,
el por qué de mis huesos.
Desde lejanos tiempos el amor viene conmigo.
Está conmigo
palpando la ternura de cada costilla,
los tibios cuencos de mi ser
donde se esconde cada beso,
donde nacen los hijos,
donde se abren los gajos de dolor
(humano y tímido.
Desde lejanos tiempos el amor viene conmigo.
Irá conmigo.
Arrasará mi sangre
y un buen día
escribirá en las arcadas de mi vientre
mi canto de gloria,
mi honra fúnebre.

LADY ROWENA

Lady Rowena de Tremain:
dulce Lady de piel cascada
mustia como las flores de esta jarra.
Ahora tú y yo nos parecemos un poco,
nada más un poco.
Tú apagando tu fuego,
yo pagando el mío.

CUANDO SE OYE LA VOZ DEL AMOR

No. No quiero oír su voz.
Amarradme cuando cante
porque su música
–oh, amigos
es insidiosa como canto
de sirenas
y no me dice sino
que después de él
yo no he de tocar
ningún otro
Paraíso.

PADRE Y MADRE

Padre y madre llenan el pueblo.
Lo demás sobra.
Lo demás no hace falta para afianzar
(pilares de esta casa.
Si madre con ademán de lince preside
mis más escondidos pensamientos,
si padre llámame a la mesa y yo
como volviendo de otras puertas
me acerco y beso los pliegues infinitos
(de sus años;
y si estamos los tres
regocijados uno contra el otro
y a horcajadas del tiempo
aguámosle fiestas a la tuerce,
entonces,
nada hace falta ni sobra
porque ya nuestro amor está completo.

YO HE MILITADO

Yo he militado no sin gloria
en las lides del amor
y mi obra no podrán destruirla
ni las lluvias persistentes
ni la perenne marcha del tiempo.
Porque mi arte no fue inútil
ni siquiera contigo,
contigo que jurabas no conocerme
pero que un día llenaste
la ciudad entera con mi nombre.

PIEDRA DE SACRIFICIO

Yo di vida a este canto
y heme aquí reducida a polvo.
Desvencijada,
rota,
hambrienta.

Yo lo tuve dolorosamente,
le di vida y me mata,
como cuervo me saca los ojos.

Al final me llevará
a la piedra,
al sacrificio
donde he de soportar el hierro
que merezco.

ENCUENTRO

Esta tarde me he encontrado con la muerte
caminando como si nada.
Nos cruzamos miradas puntiagudas
que llagaban el alma.
Ella altanera, yo humildosa
le mostré mis rodillas canceradas
mi sombra coja
mi vestido de novia ya vestido.

Ella sonrió y me dijo
que ese era el aguinaldo de mi tuerce,
que el de ella ya vendría.

EL BLANCO SIGLO

Nada sobrevivirá a nuestras vidas,
sino el pequeño fuego que prendimos.
Nada marcará el lugar en que caímos,
sino la lágrima sola del amado.
Nada destruirá el inmenso mundo
que construimos,
sino el soplo del viento.

EL TIEMPO Y SUS HECHURAS

Porfiado y ágil sobre sábana de hierba,
el tiempo hizo de mí lo que quiso:
Una dicha fluyendo como el agua,
Un manantial de sangre solitaria,
Esta mujer que poseyó a pleno sol
la sombra.

INSCRIPCIÓN A LA ORILLA DEL CAMINO

Oh pálido viajante,
tú que haces alto a mitad del camino
acércate a mi tumba.
Mira, toca la desmoronada corona
de mi júbilo. Y recuerda
que aquí duermo yo.
Yo que un hermoso día triunfé
en el amor y que esta triste tarde
no puedo sobrevivir al olvido.

CARTA

Recuerda, amado, cuando nos conocimos
bajo la gran sombra del Palazzo Corvaia, frente
al gris remolino de la vía del Corso; recuérdalo.

Recuerda cuando música, pantera, amante, dueña
(del amor,
yo clavaba mi ojo en el tuyo
y no había pie entre nosotros de distancia.

Recuerda las idas y venidas, las vueltas y revueltas
y el amor muriendo y floreciendo. Y nada más.
(Cuando yo era para ti como aquella lejana
dulce muchacha de Brest).

Recuerda de todo esto. De todo eso que se quedó
aquella mañana en la cruel terminal de Reggio,
la dulce marejada que nos llevaba,
la que nos traía,
el agua mansa,
el líbrame Dios.


González, Marta Leonor

Nació en Boaco en 1972 y pertenece a la más nueva generación de poetas nicaragüenses.

Es co-fundadora de la revista literaria 400 elefantes: http://www.400elefantes.com

Coordina el suplemento cultural del diario La Prensa, “La Prensa Literaria”, suplemento fundado por Pablo Antonio Cuadra.

Su poesía ha sido traducida al francés y al inglés, y participa de numerosas antologías nacionales e internacionales.

1985. DIEZ AÑOS DESPUÉS.

El corazón que está en mis manos
dice: lentitud de vida corre por la sangre,
los restos de esta tarde ser irán conmigo,
mi mañana la guardarás entre tus ojos
como dos lágrimas puras de invierno,
las venas se enfriarán como vigas de cemento
opacas de naturaleza.
Y recogerás ese corazón que una vez dijo:
hija, madre, niño, taxi, avión, caballo,
rosas negras y blancas en un jardín
que nunca recordarás.
Y como días en tu bolso lleno de alfileres
se guardarán la risa, las manos, tu silencio.
Y aquella barba que afeitabas muy bien
los días de mi cumpleaños.


SI VES UN GATO NEGRO, DECIA MI ABUELA

Manadas de gastos merodean la noche de mis tejados,
manosean el secreto de los amantes,
y con sus garas afiladas corcovean sobre la hembra herida,
lloran porque están solos,
recorren las calles abandonadas,
con el temor que una mano los condene,
olfatean un olor a pollo asado, a pan recién horneado
y en el solar, macho y hembra,
aislados, perteneciéndose en cada marejada.
Si ves un gato negro, decía mi abuela,
te abrumará de noches,
y con las uñas te sacará los ojos.
Como auténticos cuervos de la existencia,
arrimados a la puerta con aire de perdón,
no sabrán que esa misma nochez,
serán gatos en la ventanilla de un bus azul.


Gordillo, Fernando

Poeta, narrador, crítico y ensayista. Nació en Managua el 2 de febrero de 1941. Criado en el barrio de Santo Domingo, hizo las primeras letras en el Colegio Renovación y la primaria y la secundaria en el Instituto Pedagógico de los Hermanos Cristianos de La Salle; allí se bachilleró, a los diecisiete años, recibiendo varios premios. Inmediatamente se trasladó a México para estudiar Arquitectura, pero a los dos meses —ya de regreso— se inscribía en la Facultad de Leyes de la Universidad Nacional, en León, que acababa de conquistar su autonomía.

Recién ingresado en la UNAN, ganó el 13 de junio de 1958 un concurso de oratoria que le acreditó participar en otro nivel centroamericano, organizado por la Universidad de San Carlos en Guatemala, que también ganó. Luego, en un tercero promovido por el diario El Universal en Guadalajara, México, ocuparía el tercer lugar.

En mayo de 1959 representó a los estudiantes nicaragüenses, con Denis Martínez Cabezas, en un Seminario que tuvo lugar en Bolivia. El 23 de julio ese mismo año es testigo de la masacre estudiantil que, como a toda su generación, lo marcarían para siempre.

En 1960 es electo Secretario de Cultura del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN), funda con Sergio Ramírez la revista Ventana —apoyados por el rector Mariano Fiallos Gil— y asiste, como representante del CUUN, a un Congreso de la Unión Internacional de Estudiantes celebrado en Bagdad, Irán.

En marzo de 1961, ya como Secretario General del CUUN, participa con Octavio Martínez Ordóñez en el Campo Internacional de Trabajo de Estudiantes en Concepción, Chile; contribuye a fundar el Movimiento

Nueva Nicaragua y le adviene una rara e incurable enfermedad —miastenia gravis— que lo postra en cama y le obliga a viajar a México para ser intervenido quirúrgicamente. En busca de salud, que no restablece, visita Leiden, Holanda —donde permanece tres meses en un hospital— y Barcelona, España. Regresa a Nicaragua y colabora, como siempre, en Ventana —que aún codirigía— y en los suplementos culturales de La Prensa y La Noticia

En 1965 decidió continuar sus estudios de Leyes en la Universidad Centroamericana, al mismo tiempo que comenzó a impartir las cátedras de Sociología en la Escuela de Ciencias de la Educación y de Historia de América en la Escuela de Periodismo, ambas de la UNAN, en Managua. También, desde 1965, colabora en Novedades Cultural y es correponsal de la revista Repertorio Centroamericano. Al año siguiente, interviene en el “Simposium dariano” (Febrero) “como uno de los intelectuales más prestigiosos del país”.

Se vincula al trabajo clandestino del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y contribuye a preparar el brote armado de Pancasán; pero pocos días antes, el 25 de julio de 1967, fallece repentinamente.

EL PRECIO DE UNA PATRIA

3,000.000 es el precio de una Patria.
Si alguien quiere venderla.
Y hubo quien quiso y la vendió.
Más tarde dijeron que sus hijos
nacieron para cantarla.
Como si la lucha no es el más alto
de los cantos,
y la muerte el más grande.

ANDRES

Andrés
Tu piedra es mi esperanza.
Ha pasado un siglo y ya lo ves,
todo lo mismo.
Pudo más el oro que la sangre.
Toda tu tierra, Andrés.
Desde los lagos al Coco,
desde el Cabo hasta el San Juan.
Es una sola lágrima donde la Patria llora
Lanza la piedra.
¡Lánzala!
A un siglo de distancia, el enemigo,
es el mismo.

DOS MUERTOS

Dos muertos:
Uno a la vista de todos,
en el corazón de nadie;
otro a la vista de nadie
en el corazón de todos.


Gordillo, Mercedes

Cuentista y crítica de arte. Nació en Managua el 29 de noviembre de 1938. Hizo su high-school en California. Vivió un año en España y viajó por el resto de Europa, Egipto y varios países de América.

Fundadora de la Calería Tagüe en 1974, contribuyó a impulsar las artes plásticas en Nicaragua durante los años 70. Fue Agregada cultural en México y Subdirectora del Museo de Arte Contemporáneo “Julio Cortázar”. Vivió exiliada voluntariamente, con su esposo Alejandro Aróstegui, a partir de 1984. Retornó a Nicaragua en 1990.

Ha escrito numerosos artículos sobre artistas nacionales y tiene un libro inédito: Seis pintores nicaragüenses. En 1993 obtuvo por unanimidad el Premio “Rubén Darío”, convocado ese año en el género de cuento, El cometa del fin del mundo […], colección a la que siguieron los relatos cortos inspirados en Agustín Lara, Luna que se quiebra… y los textos dedicados a Silvio Rodríguez, Siete caracoles y un poemario.

Sus poemas en prosa reunidos en Mujer con sombrero obtuvieron mención especial del Premio Nacional “Rubén Darío” en 1999. Ha viajado por Europa, América, Asia y África. Su libro de cuentos, Una perfecta desconocida, fue presentado en la Feria de Guadalajara de 2002 por los críticos Jaime Labastida y Federico Alvarez, bajo el sello de la Universidad Nacional Autónoma de México.


Guillén, Ligia

Poeta, actriz de teatro, narradora, diseñadora, artista plástica y periodista nacida en Estelí en 1939.

En 1958 se convierte en una de las primeras personas en proseguir en el país la carrera de teatro, en la Escuela de Bellas Artes; disciplina que imparte por primera vez en dicho plantel el profesor Alfredo Vallesi.

Trabaja también en los cuadros dramáticos de las radionovelas, de auge en ese entonces, en Radio 590 y Radio Güegüense.

Su trabajo literario comienza en 1967, cuando empieza a publicar en 1967 en el suplemento de La Prensa Literaria.

A mediados de los años 70, participa del grupo de teatro experimental Calpulli, dirigido por el pintor y teatrista Alberto Ycaza.

A finales de esa década se dedica al estudio de las artes plásticas. Su maestro es el pintor y escultor nicaragüense Ramen (1920-1993). Entre 1977 y 1981, expone en varias oportunidades en Nicaragua y en Costa Rica.

En 1978, participa en la creación de La Voz de la Mujer Nicaragüense, columna periodística de fondo que se publicaba con regularidad todas las semanas en el diario La Prensa, y en la que colaboraban también Vidaluz Meneses, Christian Santos, Rosario Murillo y Carla Rodríguez.

En 1979 es la presentadora de noticias de Centroamérica, en el Canal 2 de la televisión nicaragüense; mantiene también un segmento cultural dominical.

Emigra a los Estados Unidos en 1981, primero al área de Washington y luego a la Florida, donde ahora reside.

Después de ese traslado, labora en varios medios de comunicación escritos y radiales. Recibe en 1986 y en 1987 el primer premio de la Asociación de la Prensa Católica de los EE.UU.

Expone su obra pictórica en numerosas galerías de Estados Unidos.

Trabaja desde 1988 en Radio Martí, como directora interina y en calidad de jefa de redacción. Hasta septiembre de 2004, tiene a su cargo la dirección del sitio web de dicha emisora.

Desde el año 2001 y en conjunto con Carla Rodríguez y Franklin Caldera, edita la revista Poesía peregrina.

En la actualidad se dedica a tiempo completo a la expresión de sus múltiples vetas artísticas.

EN EL REFUGIO CONOCERE

Al salir del sueño
caracol tierno y desnudo,
se me impuso
una envoltura
que no tendrá nunca mis medidas.
Sólo en la casa de los espejos
conoceré el aspecto de mi sombra
que llora porque me queda grande.

ASÍ REGRESO

En cada fuente entre las alamedas
lavé mi voz,
la pulí como un trozo de ónix
hasta dejarla transparente y celeste;
me la coloqué al cuello
(como pendiente de plata)
y así regresaré con ella
como si fuera una voz
que acaba de nacer.

SÓLO DESNUDA CONOCÍ

Dejé las vestiduras
Perdidas durante la tormenta.
Sólo desnuda conocí
que se escribe con fuego.
el nombre del misterio


Gutiérrez, Ernesto

Poeta, ensayista y traductor. Nació en Granada el 4 de febrero de 1929.

Tras bachillerarse en el Instituto Nacional de Oriente estudia ingenieria civil en Managua y publica poemas contra la dictadura somocista en El Universitario.

Viaja a Europa en 1954. Obtiene en León en los Juegos Florales que promueve la Universidad, el primer premio de poesía.

Junto con Fernando Silva, Guillermo Rothschuh Tablada, Raúl Elvir, Eduardo Zepeda Henríquez y Mario Cajina Vega forma parte de la llamada “Generación del 50”.

Se especializa en Hidrología e Hidrogeología, respectivamente, en Río de Janeiro (Brasil) y Bordeaux (Francia).

Se dedica a su profesión y a empresas afines, y se establece en León para dirigir la Editorial Universitaria y la revista Cuadernos Universitarios de la UNAN, cargos que desempeña hasta 1979.

Su poemario Temas de la Hélade (1973) resulta finalista del premio “Leopoldo Panero” en España.

Con Motivos mayas, resultó igualmente finalista del Concurso Latinoamericano de Poesía, “Rubén Darío” 1980.

Durante el gobierno sandinista, ingresa al servicio exterior y representa a Nicaragua como embajador en Brasil y ante la UNESCO en París.

Muere en La Habana el 15 de abril de 1988.

EN MÍ Y NO ESTANDO

Siempre ausente la mirada
los ojos y el corazón
puestos en Nicaragua
en las personas que he amado
en mis hijos
en las personas que me han amado
en mi familia en Nicaragua
en los sitios donde he vivido
en lo que he soñado
en mi familia en Nicaragua
en vanos entusiasmos, ya pasados
en mis estudios, inútiles ahora
–en la poesía
en mi familia en Nicaragua
en mis buenos amigos
en mis padres
en mis hermanos
en mi familia en Nicaragua
en lo que he amado
en esto y en lootro
enlo contradictorio
en lo que he fracasado
en lo que me ha empeñado
en mi familia en Nicaragua
y ausente de mí mismo estoy
con mi familia en Nicaragua.

EL JEFE

Este me dará comisiones
Fifty-fifty
el otro, es demasiado honrado
–debemos separarlo–

No hay que olvidar el onomástico del Hombre
ni tampoco su cumpleaños
–pongamos su retrato en lugar visible–
(y mi mujer tendrá además
que hacerle un regalo a la comadre)

Aquí nada es urgente
el trabajo tiene que caminar despacio
y en cuanto al precio
–No debemos preocuparnos–

¡Viva el jefe!, Gritó el Coro
del Administrador
del Comprador
del Bodeguero
del Comisionista
del Auditor
y demás saltimbanquis
y comparsas.

ELLA, LA INEFABLE

A Ella, porque en ella es la mujer
lo que nosotros quisiéramos que fuera.

Desde las antiguas civilizaciones
se afana el hombre por encontrarla
y su oído dice:
un nombre seductor, una historia adorable.

¿Es ella Semíramis
mirando desde los jardines
cómo los hombres olvidados del amor
contruían la gloria de Babilonia?

¿Es ella Helena
entrando con blanco pie
a la alcoba de Paris
después del batallar?

¿Es ella Cleopatra
cuyo ardiente paso hollando el corazón
aún resuena fatal?

¿Quién, contra el oro de la tarde
no ha sentido sus miradas?
¿Y quién no ha oído en su propio aire
el llamado de su voz?

Con reunidas ansias la he imaginado.
El aroma de su ser
rezuma entre sueños,
su substancia diseminada
climas de amor inunda.

Pero sólo la eterna belleza
la inagotable dulzura
y el ilimitado amor
acumulados a su nombre

Y sin mañana, y sin talvez, nada
sino oceánicas desesperanzas juntas.

SE DESCRIBE EL OTOÑO

Sobre mosaicos de caídas hojas paso
–sonora y aleteante alfombra–
más admirable que la seda
más bella que las rosas.

Del verde al oro
al semitono anaranjado
al rojo sangre
al púrpura
al escarlata

Ah! Los grandes árboles, más altos que las casas
en un constante agitar de su multicolores hojas
que el viento otoñal suavemente desgaja.

Oh! Increíble y fascinante estación
más bella aún que la resurrección primaveral
canto de cisne entonas, amada naturaleza
cuando el inverno, de muerte temporal
con catafalco de nieve te amenaza.

Así, como estremecida tú,
yo, trémulo
canto de cisne creo ahora escuchar
en mi insoportable y angustiado corazón.

RESUCITO AHORA

Innumerables cosas me han sucedido
Virgen santa
apiádate de mí
Inmaculada

Como el ahogado
antes de sucumbir
se apoya en el fondo del mar y salta
sacando fuera
su cabeza exhausta
resucito ahora
mientras la muerte como el mar
mi hundimiento espera
ajena a mi lucha
ciega a tu milagro.

AEDAS Y TIRANOS

Cuenta Pausanias:
que Anacreonte en la corte de Polícrates
y Esquilo con Hierón en Siracusa
rendían su cantar a los tiranos
y Simónides también;
pero Hesíodo y Homero, NO
no tropezaron con reyes
y pospusieron
la riqueza de los poderosos
a la fama entre los muchos

No era inmoralidad exactamente
la de aquéllos
pues no hay que olvidar
que en Maratón y Salamina
Esquilo luchó contra los persas;
pero es en Hesíodo virtud agreste
y excelso don en el andariego Homero
cantar para el Demos
y no a quien tiránicamente lo rigiera

por eso y hasta ahora
han seguido los poetas
unos con los tiranos
y otros contra ellos

pero Hesíodo y Homero
cubren toda la Hélade
y Anacreonte y Esquilo y Simónides
tan sólo una parcela.


Henríquez, Gloriantonia

 

Poeta, ensayista y traductora. Nació en Bluefields (capital del entonces departamento de Zelaya, la actual Región Autónoma del Atlántico Sur, en el Caribe nicaragüense) en 1948. Realizó estudios de filología en Nicaragua y luego en España. Obtuvo un diploma en Literaturas Latinoamericanas, otorgado por la Universidad de la Sorbonne Nouvelle, París.

En 1982-83 tuvo a su cargo la dirección del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN), en Managua. Entre 1984 y 86 se desempeñó como asesora de Educación y Cultura para la delegación de Nicaragua ante la UNESCO en París. Asimismo ha ejercido como profesora en el sistema universitario francés.

Suyas son la selección de textos, las notas biobibliográficas y el estudio crítico de la antología Poésie nicaraguayenne du XX siècle / Poesía nicaragüense del siglo XX, publicada en 2001 por Ediciones Patiño, en Francia.

Actualmente, prepara su tesis doctoral sobre la vida y la obra del poeta José Coronel Urtecho, en la Universidad de la Sorbona.

Su poemario Primera vigilia recibió mención en el Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón” 2004.

LA POESIA
“La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia.”
María Zambrano

Tesitura inasible,
geoda, vientre, runa.
Gesta, engendra, anida.

Abrevia la urgencia de la materia
arrulla su episodio apodíctico
le inventa su refugio.

Es una sola escala, una sola armonía,
un sólo puño,
un pétalo unido a otro pétalo.
Las alas de un instante su afán entero.

Las huellas del intruso, sus despojos,
las cifras de esa historia su larga singladura
y de esos vestigios entre signos
los subterfugios del silencio.

La verdad, como una hoguera,
desde el tamiz de su inocencia.
Del sueño la vigilia,
la palabra ceñida, cristalina.
Ninguna desmesura.

Serena…
En el clamor del aislamiento
la asonancia inmanente del asombro.
De epifanía, todas las voces.

Algunos, sólo algunos,
tras el sigilo de sus pasos,
la piel de su memoria
la curva de sus senos.

Púdica se descubre,
linfa, advierte, premoniza,
la belleza derrama.
Desnuda, desamparada incluso,
excede.

VERDE ES EL RIO

“Mi reino vivirá mientras

estén verdes mis recuerdos.”

José Hierro

¡Aquí todo es verde! Verde el camalotal de las vegas.

Verdes los guabos y sus vainas henchidas de habas dulces.

Verdes las iguanas tendidas al sol.

Verdes sus crestas férreas y altivas.

Verdes los chocoyos que pasan en bandadas

o se almuerzan en jubilosa algarabía un guayabal.

Y las tortugas hurañas que saltan de sus troncos viejos

se zambullen y luego se pierden.

Verde el canto de las oropéndolas

cuando terminan de colgar sus nidos.

Verdes las hormigas náufragas sobre algas a la deriva.

Verde el sombrero de hojas que se hacen los niños

para esconderse del sol en el reflejo del río.

Verde-rojo. Verde-azul. Verde-amarillo. Verde-marrón.

Verde las loras. Verde los garrobos. Verde los chichimecos.

Verdes como el viento que despierta a la mañana.

Verde la lluvia fresca sobre el ramaje de los mangos.

Verde, a veces, el vientre suculento de las ceibas

y la sombra de los elequemes en el espejo del río.

Verde por tierna la leche de los jocotes verdes.

Verde siempre el aliento y la silueta de la montaña.

Verdes las olas que mecen el bote que nos lleva y nos trae al río.

Verde el silencio de las mareas y la brisa.

Verde también la mirada si te asomas al fondo del río

y lo abrazas con los ojos sin tocar sus orillas.

Verde es el río. Verde. Muy verde.

Verde y Escondido. Verde y esquivo. Sólo mío.

¡Verde es todo el año y en todas las horas!

Aun cuando se vuelve oscuro para auscultar la noche

y compartir su misterio con unos ojos negros

o llorar la violencia de sus hijos. ¡Río-Madre!

Para mí siempre es verde porque me corre por dentro

el verde de sus riberas. El verde de sus aguas nuevas.

El verde del cielo que se contempla en ellas.

¡Verde! Que no hace falta que lo quiera verde.

Verde sería ayer. Verde hoy para mañana y todavía.

Verde-mío. Verde-tuyo. Verde-nuestro.

Verde. Más verde el deseo de que no lo devore nunca el marasmo…


Hurtado, Isolda

Poeta y traductora. Nació en Granada en 1957. Se graduó en Sicología y Filosofía por la Universidad de Nueva Orleans.

Ha residido en Nicaragua, Estados Unidos y Uruguay.

A principios de los años noventa, sus escritos literarios empezaron a aparecer en suplementos culturales y revistas literarias nacionales y extranjeras.

Se desempeña en la actualidad como vicepresidenta de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) y como directora pro tempore de la Federación Centroaméricana de Escritoras.

CRISTALES

De puras lágrimas crecían begonias
en la ventana
lejos dejaba el gorrión el bosque
para posar su canto
sobre el tejado

danza tímida de zapatillas rotas
acariciaba el ritmo
la ilusión a media luz
pequeña y honda clavada al pájaro
mirando

la flor abriendo el amanecer
venía.

SOLSTICIO DE INVIERNO

Signos diferentes golpean el mismo camino
desde la primera piedra circular.

¿Cuántas horas sonó el tambor
tu mirada ronca
hasta elevar la danza divina
cuando la nube gris reverdecía
y todo era silencio en el ritual?

Tu seña se perdía en las estepas del papiro
cuando en el río se ahogaba el tallo
en remolinos
y el viento soplaba el envés de la hoja.

¡No te basta el calor del invierno
y el verano de sombras!

Quizás una lluvia desierta
o una ocre sonrisa te acerquen

Huye del vértice sin nombre
sin rostro…

Máscaras reclinadas al vidrio
para ver el otro lado
del vértigo
en silencio
gritan.

EN SOL MAYOR
a Karla, Blanca y Carola
La fiesta sigue a la sombra
de las voces
que rompen de amor
la incertidumbre
entre la multitud

Enciende la palabra la línea
solitaria
la extensión que imprime al tiempo
su memoria

¿Qué hacés cuando el trueno rueda
sobre la piedra
negra de tanto brillo?

¿Qué hacés cuando te ciega desnuda
la luz herida?

¿Qué haremos cuando la piel
cansada extienda sus estrías largas
del camino
cuando se acerque la mano al lirio
para buscar su aroma
el mismo y diferente aroma?

Entonces regresará al viento
el aullido primigenio
al tono sostenido
del concierto
en el alma.


López Román, Danilo

Nació en Managua el 20 de mayo de 1954. Se graduó de arquitecto en la Universidad Nacional de Nicaragua. Durante la década de los 70, perteneció al grupo literario y activista Gradas.

En 1985, se trasladó a Miami, Florida.

Ha publicado poesía y critica literaria en muchas revistas literarias, portales cibernéticos y periódicos de Nicaragua y Estados Unidos de América, en inglés y en español.

Entre sus traducciones del español al inglés, cabe mencionar “El paraíso recobrado” de Carlos Martínez Rivas (Miami, 1998).

Reside en Dallas, Texas desde 2003.

TERRA INCOGNITA

Nací en otra ciudad que no es Miami

Donde había un barrio con calles de tierra y perros que

Vagaban en pandilla;

Vacas grises y carretones tirados por mugrientos chavalos

Había mendigos ciegos y cojos

Y merodeadores de sirvientas en los patios traseros;

Un cauce lleno de agua e inmundicias

Y casitas de tabla al borde del descalabro

Había un vendedor de periódicos

Con chelines en la bolsa de cuero

Y muchachas descalzas con

Panas de tortillas en la cabeza;

Un afilador de cuchillos

Y un panadero gordo, que circulaban en bicicleta

Había un vecino con una hija retardada y otra casada;

Credos que se revolcaban en el lodazal

Y un poeta que soñaba con Víctor Hugo

Había pulperías abarrotadas de chilindrujos y confites y

Carretas con pichngas de leche

Y un par de bueyes babeados;

Escuelas de pordioseros

Y una iglesia Católica empobrecida

Había la Nunciatura Apostólica

Rodeada de cercos de mampostería y Mercedes Benz

Y la escuela Pío XII, donde besé por primera vez

A menudo me pregunto

Qué animales hubiere cazado con mi Honda si hubiese

Nacido en Madagascar

O qué juegos hubiera jugado si un tal Stevenson hubiese

Suplantado a José Aguado Matus

O qué buses hubiera abordado si el Metro de París

Hubiese corrido por la esquina

O qué lunas hubiera admirado con Amelia Patricia

Aguilera Rojas

Si una Edvika Krüeger hubiese sido mi pareja

Ignoro que innumerables destinos habría vivido en otros

Cuerpos cansados

En otros lugares hostiles o qué flechas habrían zurcado mi

Pecho lóbrego

O qué Arabes hubieran cortado mi mano derecha

Sé que esta Mirada ida me habrá acompañado en la dura

Batalla

Y que los solitarios caminos de El Cairo

Antes me condujeron a Gnosos y Karnak

Y que mis dedos trazaron en Altamira las tenues figures

Del buffalo

Y que en un lugar de Alfa Centauri, Tahor me

Mostró el Cristal Sagrado

Donde el Espíritu le habría revelado el secreto de la Mente

Cósmica.

EL BESO

Sus ojos negros te hipnotizan

En un parpadeo eterno ves como:

Las moléculas de ADN se aglutinan

En el caldo para formar la

Vida física inicial,

En el plano intemporal la

Mente de Dios sonríe,

Noé suelta la paloma avizora

Que más tarde regresa con la

Rama de olivo en el pico

El buen ladrón teme y

Un terremoto anuncia la muerte del Mártir,

Un sinnúmero de flechas

Susurran sobre el yelmo

De Rodrigo Díaz de Vivar y

Cristóbal pone un pie en América

En una isla ajena

Un ex-conquistador Francés

Languidece envenado y

Otro, Alemán, morirá carbonizado,

Un niño grita silencioso en

Los hornos de Auschwitz

Y un proyectil se clava en

El kibutz reciente

En las montañas de Dipilto

Un indio cae herodo,

Y un astronauta solitario

Ve surgir Angeles en la cara oculta de Luna

En ese mismo instante

La Realidad cesa y

Empieza la Fantasía

De soltar

Sus labios.


López Vigil, María

Nació en La Habana, Cuba, en 1944; aunque hoy, en sus palabras, se siente “nicaragüense y también centroamericana”, desde que en 1981 llegara a vivir a Nicaragua. Fue religiosa teresiana. En 1974, en España, obtuvo la licenciatura en periodismo. En la actualidad, es la jefa de redacción de la revista Envío, publicación de la Universidad Centroamericana (UCA).

Junto a su hermano, José Ignacio López Vigil, escribió en 1977 los libretos de la revolucionaria serie radial “Un tal Jesús”, biografía que ha presentado a miles de personas hablantes de español, inglés y tagalo la propuesta de un Jesús más accesible y verdadero. Cabe mencionar que dicha serie se convirtió luego en obra de teatro y está en trámites de pasar al cine.

López Vigil es autora asimismo de ensayos que apuestan por la plena inclusión de la mujer en la religión católica y en la sociedad en general.

En 2004, obtuvo el Premio Nacional a la Excelencia del Periodismo “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal” por el artículo “Los nombres de la Rosa”. Dicho artículo fue publicado en 2003 en forma de libro con el título Historia de una rosa, y en el mismo se relata el caso de una niña nicaragüense que fue violada en Costa Rica, hecho que galvanizó a la opinión pública mundial.

“Mi machete es la palabra. No sé hacer otra cosa que hablar y escribir. Converso también conmigo. Por eso, y como pensaba Machado, espero hablarle a Dios un día”, asegura López Vigil.


Lovo, Anastasio

 

Poeta y ensayista. Nació en 1952 en Bluefields, capital del entonces departamento de Zelaya, la actual Región Autónoma del Atlántico Sur, en el Caribe nicaragüense. Estudió literatura en la Universidad de Chile y en la Universidad de San Marcos de Lima, Perú.

En 1973, mereció un accésit del Premio Apollinaire de Poesía de Barcelona, España. Colabora en las revistas nacionales Artefacto, Decenio, así como en los suplementos La Prensa Literaria y Nuevo Amanecer Cultural. Se desempeña como investigador en el Instituto de Investigaciones y Acción Social “Martín Luther King” de la Universidad Politécnica de Nicaragua. Guarda inédita una novela:” La mujer que olvidó el amor.”

POIESIS

Para Rodolfo Lovo Téllez

Vértice Euclidiano Escinde Secularidad Agonal

Contraditio

Concordio

Leve escarceo de demiúrgicos dedos

cimbran de cinabrio e incienso

la mónada inmortal de l’eternidad

Mustio hasta lo álgido

llanto iridiscente

irradia ajada lividez

Kaleidoscopio

Trobarclus

Rótterdam

Rottérdam

Rotterdám

Adán

Sin sierpe ni Hespérides

Calíope

Plenos d’alfileres damoclianos

Como Hermes + Afrodita

Libran el Verbo tantálico

Poiesis emerge

-adusto geiser abrupto-

del caótico vibror telúrico

alquimada

en translúbricos murciélagos

SONATA XI DEL PODER

Para Jaime Rojas

Joder joder joder hasta más no poder

Poder poder poder hasta más no joder

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