William Walker

 El último filibustero

Publicado en 6 abril 2010 por Pepola

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El término filibusterio tiene varias aceptaciones.
Originalmente, filibustero era un calificativo que se refería a los piratas que saqueaban en las Antillas en los siglos XVII y XVIII.

Hoy en día filibuster, que significa “sabotear” o “interrumpir” es una táctica de retraso (a la desesperada) usada por las minorías políticas de EEUU para demorar la aprobacion de una ley.

Pero el término que nos interesa es el que se aplicó, en el siglo XIX, a una serie de aventureros -pequeños grupos de hombres armados- cuyo objetivo era derrocar a los gobiernos de México y América Central y hacer de esos países estados marioneta de Estados Unidos.
Uno de ellos fue el personaje que nos ocupa, William Walker.

Nacido en 1824 en Nashville (Tennessee). Con el fin de estudiar medicina viajó a Europa.
En el Viejo Continente se vivían tiempos agitados; había en el aire una visión idealizada de los procesos revolucionarios, a los que se percibía como el único medio de imponer los ideales democráticos y nacionalistas.
En 1848, mientras Walker estaba en Europa, estallaron los alzamientos populares que en Francia llevaron a la Segunda República y que en otros países (Alemania, Austria, Italia, Hungría, Polonia) fracasaron ahogados en sangre.
Cuando volvió a su país, el joven Walker ya era un calificado médico, además de abogado y periodista.
Su primera acción fué en 1853, cuando intentó invadir Baja California y Sonora con el fin de separar la región de México y fortalecer la posición estratégica de los estados esclavistas. Fracasó, y fue tratado como un filibustero, pero sus intentonas hallaron eco en varios medios norteamericanos, que lo trataron como a un héroe.

Fue juzgado por violar las leyes de neutralidad, pero fue absuelto por un jurado complaciente.

En junio de 1855, uno de los bandos del conflicto civil nicaragüense, el liberal, lo llamó para que le ayudara a ganar la guerra. Derribó al gobierno conservador y decidió quedarse el gobierno para sí. Obtuvo el reconocimiento diplomático norteamericano, pero las protestas de España, Francia y países americanos como Brasil, Chile y Perú hicieron que el presidente Franklin Pierce no tuviese más remedio que desaprobar sus acciones.

En el poder se comportó como un tirano bananero de la peor calaña.

Declaró el inglés idioma oficial de Nicaragua y restableció la esclavitud, con la idea de incorporar Nicaragua a su país natal como un estado esclavista más, y así ayudar a alterar el equilibrio interno de Estados Unidos en favor de los estados confederados.
Sus intenciones no dejan lugar a dudas en una de sus cartas escritas en 1857:
“el restablecimiento de la esclavitud del negro constituye el medio más rápido y eficiente para que pueda establecerse permanentemente la raza blanca en Centroamérica (…) “.

En la misma carta llega a hacer afirmaciones como éstas: “una comparación del negro de Africa con el de los Estados Unidos, y aún con el de Cuba y el Brasil, demuestra las ventajas de la esclavitud para esa raza inferior”.

Fundó un diario bilingüe para defender su causa, “El Nicaragüense”. Era muy frecuente encontrar en un mismo número de este diario palabras de aliento para el pueblo de Nicaragua en la parte escrita en español, mientras en la inglesa, destinada a los Estados Unidos, se hablaba de conquista, esclavitud y se despreciaba a los nativos.

Tuvo un gran apoyo financiero de Cornelius Garrison y Charles Morgan, dos empleados de la Accessory Transit Company del magnate neoyorquino Cornelius Vanderbilt, que buscaban hacerse con el control de la compañía. Ésta monopolizaba el gran negocio del transporte de los miles de aventureros que cada año se lanzaban a la búsqueda del oro en California.
La mayor parte de los viajeros que provenían de la Costa Este iban a California por mar, y había dos rutas. La principal empezaba en Nueva York, desde donde se viajaba al puerto nicaragüense de San Juan del Norte (Greytown). Luego se cruzaba el Río San Juan, el lago de Nicaragua y el istmo por San Jorge y se navegaba por el Océano Pacífico hasta San Francisco. La otra ruta implicaba viajar a Panamá (entonces parte de Colombia) y cruzar el istmo por ferrocarril.

Ya en el poder, Walker expropió los bienes de la Accessory Transit Company con el pretexto de una violación contractual y los entregó a sus socios.

En sus planes estaba conquistar toda América Central y construir un canal que uniera al Atlántico y el Pacífico, lo que acarreó también la preocupación de Gran Bretaña (que en esa época, en vez de desempeñar su triste papel de vasallo de hoy, tenía intereses a menudo contrapuestos a los de EE.UU).

 

Walker se había creado dos enemigos muy poderosos.

Pronto Vanderbilt manipuló los sentimientos en contra de Walker en los estados vecinos de Nicaragua y apoyó una alianza liderada por Honduras. Walker, acechado, tuvo que pedir la protección de la US Navy en mayo de 1857 y huir de Nicaragua.

Volvió a su país como un héroe. Pero Walker quería retornar a Nicaragua; no se resignaba a haber sido derrotado por una alianza de pueblos a los que consideraba inferiores. En 1860 desembarcó en Honduras, decidido a reconquistar el poder, pero la aventura estaba mal planeada. Tuvo que enfrentar deserciones de sus compañeros de iniquidades, y se terminó rindiendo a la Royal Navy.

 

Si Walker se hubiera definido como ciudadano norteamericano quizás le hubieran protegido, pero se declaró presidente depuesto de Nicaragua en acción de reclamar lo que le pertenecía, y entonces los británicos lo entregaron a las autoridades hondureñas. Una corte marcial lo condenó a morir frente a un pelotón de fusilamiento.

 

Ironías de la Historia

 

La mayoría de los estadounidenses no tienen ni idea de quien era este señor. Esto pudo comprobarse en 1988 cuando el presidente George W. Bush escogió cuidadosamente al nuevo embajadaor para El Salvador para que calmase los ánimos de la región y no podían entender porqué la gente de Centroamérica se reía nada más mencionar el nombre del nuevo embajador: William Walker.

http://www.cinefania.com


 

William Walker
(1824/05/18 – 1860/09/12)

Aventurero estadounidense, presidente de Nicaragua (1856-1857)
Nació el 18 de mayo de 1824 en Nashville (Tennessee). Hijo de un banquero Escocés.

Estudió en la universidad de la ciudad. En 1943 se licenció en Medicina, tras lo que estudió Derecho, y se dedicó a ejercer la abogacía en Nueva Orleans (Luisiana). Se trasladó a California (Estados Unidos) en 1850, y en 1853 reunió a 45 aventureros y a bordo del Caroline propiedad del cónsul norteamericano en Guaymas, viajó a la Paz el 3 de noviembre, apresó a las autoridades y se autoproclamó presidente de una república independiente, formada por la Baja California y el vecino estado de Sonora.

Cuando se quedó sin recursos, tuvo que plantar cara a la resistencia del gobierno mexicano, a pesar de lo cual, tuvo que rendirse a las autoridades estadounidenses. Juzgado por infringir las leyes sobre neutralidad en 1854, fue absuelto. En el transcurso de la Guerra Civil nicaragüense la facción liberal le pidió ayuda, y en 1855 dirigió la toma de Granada.

En 1856 le nombraron presidente de Nicaragua y fue reconocido como tal por Estados Unidos. Planeó unificar las repúblicas de América Central bajo su gobierno, pero el industrial estadounidense Cornelius Vanderbilt, de cuya empresa de transportes se habían apropiado los partidarios nicaragüenses de Walker, financió las fuerzas que en 1857 le derrotaron en combate. Escribió La guerra en Nicaragua (1860).

Al desembarcar en Honduras en 1860, fue capturado por los británicos. El 11 de septiembre del mismo año William Walker murió fusilado en León, Nicaragua.

http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/7769/William%20Walker

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