Poetas y Escritores Nicaragüenses(M-N)

Martínez Baigorri, Angel

Poeta y maestro de generaciones de poetas. Nació en Lodosa (en la provincia de Navarra), España, el 2 de octubre de 1899. Se ordenó de sacerdote jesuita.

Arribó a Nicaragua a finales de 1936. Allí fue profesor del Colegio Centroamérica, situado a orillas del lago de Granada, donde enseñó poesía y literatura.

De su autoría figuran más de treinta libros. España lo considera como uno de sus más importantes poetas religiosos.

La suya fue una entrega total a la poesía: “La vida es verso en mi, respiro en verso, y es peor que morir , no ser poeta”. –afirma en un poema.

Nicaragua por su parte, –pues el poeta mismo se consideraba “renacido en Nicaragua–, lo considera uno de sus grandes poetas y, además, un maestro de generaciones de poetas.

“¿Es usted español?… y nicaragüense. ¿Cómo?. Nacido en Navarra (España) y renacido en Nicaragua. De allí eres donde sueñas, vives, mueres, empiezas a vivir y renaces” –dice Angel Martínez en otro de sus poemas.

Fue maestro e impulsor con José Coronel Urtecho del movimiento poético de vanguardia, (1929-1933) que reúne, entre otros, a Pablo Antonio Cuadra, Luis Alberto Cabrales, Manolo Cuadra, Carmen Sobalvarro, Octavio Rocha, Alberto Ordóñez Argüello y Joaquín Pasos.

Discípulos suyos fueron también los poetas de la generación inmediata a la Vanguardia (la llamada “Generación del 40), es decir, Ernesto Mejía Sánchez, Ernesto Cardenal y Carlos Martínez Rivas.

Falleció en Nicaragua el 5 de agosto de 1971.

Y NICARAGUA CANTA EN MI

Nada canta en nosotros sino lo que amamos.
Nada acaba de ser en nosotros sino lo que —del
modo que sea— cantamos.
Nada llega a hacérsenos canto, si antes —del
modo que sea— no nos ha amado.
Todo lo cual quiere decir que, si Nicaragua
canta en mí, cuando yo la canto,
Es que ella me amó como yo la amo.

SENCILLO Y TUYO

A J.C.U.

No quieras olvidar lo que has vivido
No quieras recordar lo que olvidaste
Porque no era vivir lo que no amaste
Su tumba es el recuerdo de un olvido

Si todo es tú lo que de ti ha nacido
Y tú naciste de lo que engendraste
Ni aspires más a lo que no alcanzaste
Ni te eches a morir en lo adquirido

Qué sencillez la de lo tuyo pleno
Qué claridad tan sin complicaciones
La de un amor en todo tan sereno

Por mi pasado breve aspiraciones
Larga esperanza de un futuro lleno
Qué sencillez la de lo tuyo bueno.


Martínez Rivas, Carlos

Poeta. Nació en ciudad de Guatemala, el 12 de octubre de 1924. Bachiller del Colegio Centroamérica de Granada, hizo estudios en España y vivió en Francia.

Trabajó en Estados Unidos y Costa Rica. Estuvo en el servicio diplomático de su país en España. En 1985 ganó el Premio “Rubén Darío”, a nivel latinoamericano.

Tuvo a su cargo una “cátedra” en la Universidad Nacional Autónoma, recinto de Managua.

Falleció el 16 de junio de 1998.

De los poetas surgidos en los años cuarenta, Martínez Rivas fue el más favorecido por la gracia poética; preparado como pocos en Nicaragua después de Darío para transmitirla, ejecutó un extenso poema de madurez precoz: El paraíso recobrado (1943) y, diez años más tarde, un monumento excepcional de la poesía en lengua española: La insurrección solitaria (1953), reeditada en 1973 y 1982.

TRÍPTICO

15 de Agosto en Granada
“Por estos aires de Granada, ¡mi Granada!”
Antonio Machado
(de EL CRIMEN FUE EN GRANADA, III, 1936)

Don Miguel de Cervantes advierte
que caballeros pueden a veces
degenerar en caballería.

Cuando no se realiza el Centauro
y la antigua fusión no se logra.
El hombre no reasume al caballo
ni éste se reconcilia en el hombre.
Y ya queda el mito borrado.

II
La Alegoría de Botticelli.
Donde Minerva con su alabarda
junto al Centauro, achumicado
bajo la cornisa de basalto
malva. Roca tallada a tajadas.

La civilización domeñando
a la brutez, a la zafiedad.
Palas Atenea lo heleniza,
lo occidenta, lo cristianiza.

La mano de la Diosa, piadosa,
juega las negras greñas del monstruo
que la mira ceñudo, pero reverente.
Temeroso de la sagrada compasión.

Todo en simbólica simetría, en cruz:
la lanza vertical como un eje,
horizontal el paisaje al fondo.
Y todo como aquí en Granada:
la cerca hecha con rajas clavadas.
El archipiélago allá, distante.
La extensión de cristal azogado
con una lancha negra bogando.
Costa en herradura punta a punta.
Ascendente boscoso Mombacho.
¿Por qué todo como aquí en Granada?

Pero esto fue una digresión. Vieja manía.
Diversión, divertirse, salirse de senda.
A dura rienda volvamos a nuestro tema.

III

En Granada de Nicaragua, los jinetes
están de fiesta. !Por fin volver a caballejear!
Aunque sea sólo por un día.

Su atavismo cuadrúpedo cobra vigor.
Y regresan, retroceden a la Colonia.
Al coloniaje. Cuando los déspotas iban
a caballo, y el pueblo siervo iba a pie.

Restellantes de fusta, sonoros de espuelas,
montados sobre sus sementales alazanes palominos,
estos Encomenderos cargan encomiendas,
sus aperos. Son envoltorios de hojas: bajo,
moronga, chicharrón con yuca, Flor de Caña.

Pero el pueblo alza a mirar -igual que entonces-
en empavorecida perspectiva,
las altas patas delanteras corveteando
y el tórax de la enorme mole antropoequína
como un poder abstracto a desplomarse sobre él.

Que hoy todavía ahora en estos aires
veamos eso, lo deja a uno interrogante.
Preguntándose si hubo aquí Revolución.
¡Semejante pregunta!

Manuscrito “D”
Agosto-Septiembre/82


MacField, David

 

Poeta. Nació en Rama, departamento de Zelaya, el 6 de octubre de 1938. Egresado de la Escuela de Ciencias de la Educación de la UNAN, se dedicó a la docencia en el colegio Bautista.

Fue Secretario General del Politécnico de Nicaragua, donde también enseñaba. Fundó la librería “Libromundo” y, a partir de 1979, fue Embajador de Nicaragua ante varios países africanos.

Actualmente vive en los Estados Unidos.

BLACK IS BLACK

Ser negro da lo mismo,
en cualquier latitud
black es black.
Si no que lo digan,
las magníficas actuaciones de Sidney Poitier
los formidables músculos de Jim Brown,
Caupolicán moderno,
o Lotario, fiel como el golpe que asesta a los enemigos
de Mandrake.
No es cuestión de alma blanca.
Porque negro es negro,
black es black,
full time:
por dentro y por fuera.
Negro en los muelles de New York,
en Old Bank,
en los algodonales de Atlanta,
en Vietnam, Laos y Camboya,
en el Madison Square Garden.
Negros, sudando de ambición,
en las olimpiadas mundiales
“dándole colorido al espectáculo”
Pelé, Pelé, Pelé
y “el negrito del batey”
“y los demás en tantos climas son”
negros simplemente.
Black is black
Pero
“give me a chance
make a raise a rass”.
“Give me a chance”.


Mejía Sánchez, Ernesto

Poeta, ensayista, crítico, investigador literario, antologo y bibliógrafo, nació en Masaya, Nicaragua, el 6 de julio de 1923. A los 17 años dirige en su ciudad natal la revista Anhelos, de orientación católica y nacionalista. En 1942 se bachillera en el Instituto Nacional de Oriente, en Granada; ese mismo año forma parte de la Cofradía del Taller San Lucas e inicia la carrera de Leyes, pero dos años después se marcha a México.

En la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, guiado por Rafael Heliodoro Valle, realiza su formación académica; pero también, durante sus breves estadías nicaragüenses, asimila el magisterio de José Coronel Urtecho. En 1947 y 1950 comparte el “Premio Nacional Rubén Darío”. También en 1950 funda en México, con Juan José Arreóla, la colección Los presentes y en 1951 obtiene el titulo de Maestro en Letras en la misma UNAM, especialidad en Lengua y Literatura españolas.

Viaja a Francia, Italia y España, donde sigue cursos de doctorado en Filología Hispánica, conoce a Antonio Rodríguez Moñino, edita su primera antología poética (1953) y dirige la revista: La Tertulia. Al mismo tiempo, su obra es seleccionada en la antología 5 poetas hispanoamericanos en España (también de 1953) y asiste, en Salamanca, a las “Primeras Jornadas de Lengua y Literatura Hispanoamericana”.

Regresa a Nicaragua y se hace cargo de la “Imprenta Granada”, en la cual edita pulcramente algunos títulos como el discurso de ingreso a la Academia Nicaragüense de la Lengua, sobre Los nocturnos de Rubén Darío (1954) de Julio Ycaza Tigerino, La música extremada (1955), poemario de Enrique Fernández Morales, y Muriendo abril (1955) de Rodolfo Sandino Arguello. Entonces obtiene el 2do. Premio en el Concurso de Poesía, a nivel centroamericano, convocado por el Ministerio de Cultura de El Salvador.

Luego se establece, definitivamente, en México. Reincorporado a la vida intelectual de ese país, ingresa al Colegio de México, presidido por Alfonso Reyes; asimismo, enseña en la UNAM. Desde entonces, se especializa en ediciones críticas y documentales de autores hispanoamericanos. En 1959 participa en el IX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericano, celebrado en la Universidad de Columbia, Nueva York. En 1962 permanece una temporada en el estado de Nebraska.

En 1975 es admitido, como miembro correspondiente, a la Híspanic Society of América. En 1971 recibe el doctorado honoris causa en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. En 1980 es nombrado Embajador de Nicaragua en España y, posteriormente, en Argentina. Se le otorga el premio “Alfonso Reyes”.

Regresa a la vida privada en México y fallece en Mérida,Yucatán, el 1ro. de noviembre de 1985.

Pertenece a la denominada “Generación del 40”, junto con Carlos Martínez Rivas (1924-1998) y Ernesto Cardenal (1925).

ENSALMOS Y CONJUROS

1
Ensayé la palabra, su medida,
el espacio que ocupa. La tomé
de los labios, la puse con cuidado
en tu mano. Que no se escape. ¡Empuña!
Cuenta hasta dos [lo más difícil].
Ábrela ahora: una
estrella en tu mano.

3
Para [apaciguar] la soledad, escoge
un día, virgen. Guarda todos tus libros
bajo siete llaves. Lleva una manzana
bajo el árbol más puro. No temas, no
llegará el Maligno. Di
estas palabras, como si fuesen
verdaderas: Soledad,
te amo, creo en ti, no me traiciones.

6
Hay días limpios, construidos
por un aire inconsútil. Ni un demonio
ni un ángel lo penetran. Ahí
la soledad da la batalla.
De nada serviría, amoroso
llamarla. De nada, porque el aire,
homogéneo, cerrado, pone plomo
a la voz. Requiérela al menos,
sin abrir los labios, así;
compañía adversaria, estoy contigo.

7
En el lugar en que cité a la luna,
ella aparezca. Porque yo repetí
hasta cansarme la palabra precisa.
Porque dije. Ahí, en el lugar
en que cité a la luna, aparezca,
blanca, como ella. Que esto
se cumpla; que no sea mentira.

9
Para saber el día en que la virgen
ha de llorar feliz la marca de tu sangre,
ata con un pañuelo suyo el calendario,
no pronuncies palabra, pon en su pecho
a diario una azucena blanca: espera
que enrojezca.

11
Para saber si el fruto de su vientre
ha de ser varón o niña, que tu mano
inaugure la sombra de sus ojos, y
que pronuncie un nombre sin
recordar la noche de la sangre.
Si ella dice: rueca, o: golondrina,
será mujer quien alegre tu casa.
Si dice, por ejemplo: amaranto,
será varón quien besará
a la madre. Si queda muda,
no te apenes, él hablará por ella;
que nacerá un poeta.

LA POESÍA

1
Este desasosiego, esta palabra que desde el corazón
me llega y se detiene en mis labios, no es nuevo en mí,
sino que permanece, vive desde cuando mis padres
en amorosa lucha concretaron la carne de la muerte
para darme al mundo; y me crece como un mar en el pecho,
siempre cambiente, furioso y sin consuelo.

Ha de llegar un día en que tanto afán madure
y se desangre, y esa ignorada palabra detenida
en mis labios rompa el aire como un canto y
me haga feliz y duradero el nombre.

4
Si la azucena es vil en su pureza
y oculta la virtud del asesino,
si el veneno sutil es el camino
para lograr exacta la belleza;

Engaño pues mi amor con la nobleza
y confundo lo ruin con lo divino,
hago de la cordura desatino,
de la sola mentira mi certeza.

Nadie sale triunfante en la batalla,
ni angélica promesa en que me escudo
ni humana condición que me amuralla.

Contra toda verdad he de quererte,
equilibrio infernal. Nací desnudo:
sólo contigo venceré a la muerte.

LA SONRISA

Vale tan poco una sonrisa
que darla cuesta nada y sí
negarla, mucho. Una sonrisa,
una sonrisa inmerecida, no tiene
precio ni en el cielo ni en la tierra.
Una sonrisa gratuita, pura
como la luz sin la que no podría
vivir, sólo se paga con la muerte.

SOBREMESA

Una mancha de vino en el mantel me
recordó París, unas horas que nadie
me podrá disputar mientras viva.


Meneses, Vidaluz

Poeta y activista política. Nació en Matagalpa el 28 de mayo de 1944. Es egresada del colegio La Asunción. Sus inicios como poeta estuvieron vinculados al grupo “Presencia”, de Diriamba, en 1964, colaborando en la revista de dicho grupo con el seudónimo Vime.

Estudió Humanidades en la Universidad Centroamericana, donde obtuvo la licenciatura en Bibliotecología y laboró en su librería.

A partir de 1979, ocupó varios cargos directivos en el Ministerio de Cultura. Ha sido Decana de Humanidades en la UCA y Directora del Centro Ecuménico “Antonio Valdivieso”. Ejerció la presidencia de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE). De 2003 a marzo de 2005 actuó como enlace nacional de la Coordinadora Civil, ente aglutinador de una amplia gama de organizaciones de la sociedad civil nicaragüense. En la actualidad, se dedica al desarrollo y realización de diversos proyectos literarios, humanitarios y políticos.

ANALIZA TU VIDA

Analiza tu vida
que ya está programada.
A lo mejor ya vieja, las canas te pesen
y te hagan bajar la cabeza
porque tu herencia será lastre
y tus descendientes,
indefensos insectos adheridos.

KARLA DOLORES

Karla Dolores es un poema japonés.
Sus ojos fueron hechos de palabras
rasgadas.
y su piel, de finísima porcelana,
fue robada a Lin Fu, el alfarero.

Karla Dolores, el mejor poema
que tu madre no escribió:
tú te hiciste.

Karla Dolores es un poema japonés
que en su pequeñez mueve inmensidades.

ÚLTIMA POSTAL A MI PADRE GENERAL MENESES

Debiste haber cumplido años hoy
y ya no estás, para tu bien.
Guardo tus palabras
y tu postrera ansiedad por mi
destino,
porque la historia no te permitió
vislumbrar este momento,
mucho menos comprenderlo.
El juicio ya fue dado.
te cuento que conservo para mí sola
tu amor generoso.
Tu mano en la cuchara
dándole el último desayuno al nieto,
haciendo más ligera
la pesada atmósfera de la despedida.
Cada uno en su lado,
como dos caballeros antiguos y
nobles
abrazándose, antes el duelo final,
fatal.


Menocal, Guillermo

Poeta y narraador. Nació en Granada en 1946. Pertenece a la denominada “Generación del 60”.

Llegó a Managua a comienzos de los años 70, donde participó de las reuniones de poetas y pintores, en la Cafetería “La India”.

En la década de los 70, publicó los poemarios In extremis y Observaciones.

Durante los años 80, fue ministro consejero de Nicaragua en los países subsaharianos.

Sus poemarios han pasado de sujetarse a la tónica exteriorista, imperante en Nicaragua en la década de los setenta y en los ochenta, para expresar un alto contenido filosófico, que reflexiona sobre el ser, el espacio y el tiempo.

Actualmente es profesor en la Universidad de Milwaukee, Wisconsin.

Reside en los Estados Unidos.

VIDA

“Prepárate a vivir,

como si nunca tuvieras que morir.”

Nazim Hikmet

Es alegría la existencia

y se viene a gozar y amar.

Se quiere vida, mucha vida

para vivir la vida con vida.

Estamos con vida adorando.

¡Caramba, qué caramba

tanta vida para poca vida!

Qué haré yo sin vida,

qué haré sin mi vida, mundo.

Quiero mucha vida para reír,

quiero reírme de vida.

Déjenme vivir gozando.

No, yo no quiero morirme sin vida,

quiero llevarme un recuerdo de suma vida,

por eso quiero vivir,

insisto, muriendo de vida.

SENTADO A LA ORILLA DEL LAGO MICHIGAN

Sentado a la orilla del Lago Michigan

en la quieta y brumosa ciudad de Milwaukee

veo un sinnúmero de plateados peces muertos

que flotan en las serenas aguas

de este célebre lago acogedor y reposado.

Nadie se asoma a este cementerio acuoso:

ni siquiera el sol refleja sus rayos

y la mañana parece detenerse remolonamente

en el leve susurro de un oleaje

perezoso y dilatado.

Todo está callado y pacífico

ante este tenue, confortable y delicioso frío.

Siento cómo mis ideas entran y salen

en este ambiente lacustre de peces muertos

con ojos de miradas ciegas, sólidas y borrosas,

que provocan en mí la meditación

porque

¿qué ha estado ocurriendo?

¿por qué asola las aguas esta desgracia?

Tierra y agua:

Dos mundos diferentes e iguales.

Semejantes porque ambos poseen seres vivos.

Diferentes porque en las aguas

no hay prejuicios ni remordimientos, llanto o pena

como en la tierra

donde tantos seres pensamos y razonamos

y nuestros sentimientos de piedad,

amor, nobleza, dolor, orgullo…

socavan nuestro diario vivir-morir.

Esta mañana he observado

a mucho anglosajones

caminando a la orilla del lago Michigan

en la quieta y brumosa ciudad de Milwaukee

absortos en sus acostumbrados ejercicios,

indiferentes ante este atajo de muertes,

ajenos al infortunio

que lacera abyectamente este mundo…

Sabed observar, razonar y reflexionar porque:

La muerte ronda a la vida todo el tiempo

y es eterna…

La vida ronda a la vida hasta la muerte

y es efímera.


Montoya, Ariel

Nació en Esquipulas, Matagalpa, en 1964. Es poeta, periodista, editor y analista político.

Estudió Ciencias políticas en Guatemala, país donde vivió exiliado durante la década del 80.

Publica desde 1997 Decenio, revista cultural de amplia difusión en Centroamérica.

Como periodista colabora regularmente con La Prensa, (Managua), Prensa Libre (Guatemala) y El Nuevo Herald, (Miami, Florida)

En la actualidad trabaja en la Presidencia de la República.

Montoya pertenece a la generación de poetas que se dio a conocer durante la década recién pasada, periódo del cual afirma: “La década del 90 fue muy importante, porque liberalizó al creador del estigma revolucionario panfletista.”

Silueta en fuga, su primer libro de poemas, vio la luz en Guatemala, en 1989. Su poemario Perfil de la hoguera recibió Mención Especial del “Premio Nacional de Poesía Rubén Darío 1999”.

MUJER

Tu cuerpo
mientras te desnudas
pareciera una guitarra
cubierta de suspiros
palpando en el aire
(herido de tus senos)
inventarios de besos afincados
en la abertura
musical de tu cuello.

Ahora
en esta cama,
en esta nave
victoriosa
en donde nuestros sexos
se entregan
sin reposo y sin vergüenza,
empapados
por la sábana que nos funde
en el sudor
de una sola sangre,
estremecido
por el choque
de nuestras palpitaciones,
es fácil
decirle miserable
a la tristeza
o infame
a la envidia
de quienes nos imaginan.

Esta noche
las estrellas
despiertan en tus manos,
y tus dedos,
velas del deseo,
alumbran
susurros penumbrosos.

Un chisporroteo
de esmeraldas
se desliza
sobre la mediación
de nuestros cuerpos:
son tus ojos
escarbando dulces
la imprevista
derrota del adiós.


Montenegro, Tania

Poeta, narradora y periodista, nació en Estelí en 1969. No ha publicado libro.

El trabajo poético de Montenegro forma parte de la antología Los huérfanos de Rubén (2001). Asimismo sus poemas figuran en revistas y suplementos literarios, entre ellos 400 Elefantes y Artefacto.

PIROPOS DE NEON AVIENTA LA CIUDAD

Un mordisco labial horizontal sobre várices encarnadas

inflama su deseo a tal conmoción

que se cosquillea caliente y con destellos, como haciendo globos.

Siente ricura que atiza candente,

atascándose con estop respiratorios

hace bramar a La.

Y explotan implosiones celulares

que minan recuerdos que no tragan postales.

mz 97

PARTE DE HUESO EN DECADENCIA

Mujer antónima flaquea y se come las uñas de los pies a pedacitos,

astillazos que caen filudos al hoyuelo triturante que infecciona

las emociones ante la comida digerida en el momento pasado.

Eructos como hablar entre cerdos comentan

¿qué se puede esperar de un estómago destruido?

E98

OJOS GRANDES CURIOSEAN

Soñaba difunta

con un ataúd rojo quemado atravesado en la puerta de la sala.

Era una niña y preguntaba ¿quién se murió?

e iba a ver la ventana de vidrio de la caja y se miraba ahí dentro.

Y pensaba que no podía ser porque ella era esa misma que miraba.

Daba la vuelta y corría a avisar que la vieran muerta, y le respondían que ahí no

había nada.

Entonces ella se volvía hacia la puerta y se topaba nuevamente con su cuerpo

muerto dentro del ataúd que no la dejaba salir a hacer los mandados.

22en98


Morales, Beltrán

Poeta, ensayista, crítico y narrador. Nació en Jinotega el 6 de agosto de 1945.

Se recibió de bachiller en 1963, del Instituto Pedagógico de Managua.

Participó en el efímero movimiento de la “Generación traicionada” y en todas las etapas y manifestaciones literarias y políticas de los años 60 y 70.

Vivió en España, México y Costa Rica, donde tuvo a su cargo la revista Jomada de la editorial Universidad Centroamericana.

Trabajó en la librería de la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua y en otras instituciones, aunque poco tiempo.

Falleció en mayo de 1986.

A pocos días de la muerte de Morales, Carlos Martínez Rivas escribió: «Al recoger los periódicos la mañana del pasado jueves 15, me encontré, en la página frontal del Nuevo Diario, con la fotografía de Beltrán, acompañado de su hijita Marcia Carolina,y la noticia de su sorpresiva muerte. Últimamente venía a visitarme con más frecuencia, entre 3 y 5 p.m.; pero ya no podía ofrecerle sus tazas de café negrísimo y sin azúcar, su médico -me decía- se lo había prohibido. Como poeta, fue el más vinculado a mí, entre los de su generación; pero yo siempre insistí en que su obra era completamente original; y en su poesía el siempre buscó otra cosa. Cada molécula de su organismo era poeta -como en Joaquín Pasos-. Después de éste no se ha dado otro fenómeno similar en la poesía nicaragüense, excepto en Beltrán Morales. La ternura humana que emanaba de sí será siempre inolvidable para los que supieron y tuvieron el privilegio de captarla».

ESCRITO DESPUES DEL ENCUENTRO

En mi hora
(Hoy viernes por la tarde
Cuando ya entraba la noche
Y no se distingue ni la cara
Ni el cuerpo de las muchachas
Que transitan por la calle,
Y cuando apenas nos es dado aprovechar
Cierta facultad de adivinación.)

En mi hora violeta, yo doblaba una esquina,
Y de pronto tu figura cortante y sumamente amada,

Después –ya sabes– caminando hablamos un poco
De mis versos e ibas con frío (recuerdo la chaqueta
Guardando tu tierno pecho).
Hablamos también de tu viaje,
De tu corto viaje pero viaje al fin,
Y según la mirada todo parecía indicar
Que decías
“Porque no espero volver otra vez
Porque no espero
Porque no espero regresar”.

¿Y si, efectivamente, no volvieras?
Y si, aún cuando volvieras, no volvieras a mí
–Que es tu único y real volver–.
¿Quién atisbará entonces con el mismo cariño el movimiento
De tus dedos desde la ventana de tu casa que da al algo?
¿Quién amará más el movimiento de tus pestañas y el movimiento
De tu cuerpo cuando vas a la escuela de mecanografía?
Y quién – en última instancia- te escribirá estos versos
y te dirá que hoy viernes por la tarde
Cuando ya no se distingue ni la cara
Ni el cuerpo de las muchachas,
Yo –al doblar una esquina– te adiviné
Y luego sin cenar ni leer
Escribí esto
Para ti.

QUE DESCANSADA VIDA –REGLAS–

Antes que nada cálese un legítimo sombrero
tejido a mano. En seguida obtenga sublimes
tarjetas postales en giras turísticas alrededor
del país realizadas en el vehículo de algún
amigo. Pare (por favor) en pintoresco rancho
de palma y pida y beba el divino néctar
de inmemoriales caciques servido en auténticas
jícaras labradas. Entable amena charla
con campesinos del lugar acerca de anécdotas,
lluvias copiosas y qué tal van los frijolitos.

Al mediodía balancéese en blanca hamaca bajo
palmeras verdes de casa solariega. Cierre
los ojos y enervado más decidido déjese llevar
por el coraje: en vista de que su novia no lo ama
propóngase como meta la guerra de guerrillas.

A continuación imagine inmensos corredores
y floridos balcones coloniales; nostálgico
considere que ya nunca jamás volverán.

Conténtese en fiestas y jolgorios de sabor popular.
Tortúrese a sí mismo, violéntese, tóquese
la conciencia y piense: “Pobrecitos los indios
sucios descalzos etcétera”.

Mézclelo todo en una batea condimentándolo
con abundante y apropiada calidad. Después
(si es que puede) rempújeselo de un solo trago.

Y verá qué rico: eso le pasa por confundir
su honrado temperamento romántico
con la lucha armada de liberación nacional.


Murillo, Rosario

Poeta y periodista. Nació en Managua en 1951. Educada en Europa, trabajó como Secretaria del diario La Prensa, en cuyo suplemento publicó sus primeros poemas en 1974.

Ese mismo año fundó el grupo “Gradas” que planteó una renovadora toma de conciencia y acción políticas.

En 1977 se trasladó a Costa Rica para incorporarse al FSLN. En 1980 obtuvo el premio de poesía joven “Leonel Rugama”.

A partir de 1981 fue Directora del Suplemento Ventana y, desde 1982 hasta 1989, Secretaria General de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC). También fue Directora del Instituto de Cultura (1988-1990).

Actualmente se dedica a la política, junto con su compañero, el Secretario del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Daniel Ortega.

LAS DIFICULTADES DE UN POETA QUE ENTRE ESCRITORIOS, MÁQUINAS Y OTRAS INCONTABLES COSAS GARABATEA POEMAS Y LOS VUELVE A GARABATEAR

Quería escribirte un poema
de aquellos nuestros con palabras mezcladas
fresco como la grama del patio
repleto como la tinaja debajo del alero
quería escribirte este poema que te estoy diciendo
pero ya ves que no pude
tuve que agotar mis dedos interminablemente
hacer montones de sobres
doblar papeles cerrar los sobres sellarlos
tuve que alzar el teléfono y responder melodiosa
no, no está, no ha venido
sí, como nó, pase usted
tuve que hacerme sonrisa en cuatro dientes
contestar las preguntas
meterme y salirme de vos miles de veces
pero aunque así,
entrecortado apretujado malhumorado y todo
aún así te parí en esta tarde
con cuatrocientos cincuenta sobres con nombre y dirección
y una fila de incansable preguntones
sobándose la barriga complacidamente.

HOMBRE, DE QUÉ NOS SIRVEN LAS NOCHES

Hombre, de qué nos sirven las noches
si hemos abandonado el amor
solo a su propia suerte
mudo y arrinconado como una anciana guitarra
que dejó de cantar.
Para qué sirve la brisa, este amarillo que encendimos
los barquitos de papel sobre el estanque del parque
los chingorros brillantes que dejamos
sobre la misma pared donde claváramos, ilusionados,
los sueños.
De qué nos sirve este montón de esperanza entre las manos
a qué jugar con gotas de rocío que nos empapen el cuerpo
con tardes que nos enciendan el pelo
a qué, si hemos perdido la tierra
y la batalla.

YO LA MUJER DE BARRO
“Se estremecieron las espesuras y las sombras”

Yo la mujer de barro
hecha y guardada por los siglos y siglos
surgida del mismo tiempo
con una costilla de más, me dice Adán
y una semilla de nancite para Eva
yo la mujer de barro
con un grito de triunfo me persigno
por la señal de mis piernas
Ppr la santa cruz de mis caderas
Ccn el clamor de mi ombligo que se ahueca
y exclama araña tus ojos
Soy la furia del tiempo sin cabeza
Como una cara sin rostro
o un final de amores sin espejos.
Viva vivo y he vivido en el barro
a través de los ríos y las estaciones
y las capas geológicas y las erupciones
y los sinfines de culturas que no acaban
y las que apenas principian
en medio de todo el ruido
Yo, mujer, cargo la furia de amamantarte y amarte
hombre de barro, mi esclavo y mi señor
yo tu señora y tu esclava
mujer arcaica o clásica o moderna
siempre orgullosa de mi hoguera temblando
en el centro de Venus mi temblor.
Mujer de barro yo, descabezada
guardo y dibujo fertilidad de luceros
descabellada, quebrada y recocida
de mi amor inicial sembré los frutos
sigo sembrando y pariendo
y recogiendo y regando
en este comal de silencios
aquí volteada a la izquierda
con la piel siempre inmensa
sumergida en el canto de barro, carne y caminos
sólo me asusto de las cosas que no entiendo
como la cibernética
o el átomo envuelto
o mis hijos con la rodilla en el suelo
sólo y de nada me asusto
me persigno.


Najlis, Michele

Poeta, ensayista y narradora. Nació en Granada el primero de noviembre de 1946. Bachiller del colegio La Asunción, estudió en Francia y en la Escuela de Ciencias de la Educación de la UNAN. Ejerció su profesión desde 1969.

Después del terremoto de Managua vivió un tiempo en Costa Rica, dedicada también a la docencia.

A partir de 1979, trabajó en el Ministerio del Interior y en el de Educación. Igualmente trabajo como periodista cultural en El Nuevo Diario. De 1991 a 1997 Fue Directora de Extensión Cultural de la Universidad Centroamericana.

Hizo estudios de Teología en el Seminario Bautista de Managua y en la Facultad de Teología del Centro Intereclesial de Estudios Teológicos y Sociales (CITES) también de Managua.

Actualmente trabaja en el Centro Ecuménico Antonio Valdivieso, como directora del área de Teología.

Guarda inédito un libro de poesía mística, “La soledad sonora”.

QUIERO UN POEMA SENCILLO Y BUENO

Quiero un poema sencillo y bueno
como el pan,
caliente y oloroso
con ese olor de gente,
de harina,
de manos amasando
y de un gran fuego rojo en el cielo del horno.

Quiero decirte: Ven,
mi pan es tuyo
¿no ves qué manos lo amasaron?
¿no ves que un mismo amor lo ha cocido
y que mis manos y las tuyas
estuvieron juntas en la panadería?
¿No ves que venimos amasando pan
desde el primer grano que sembramos?

Ven:
compartamos el pan y la esperanza
aunque el dolor sea largo
y la angustia infinita.

YO, MUJER

Yo, mujer,
terca habitante del planeta
veo llegar el día en que el otoño
bese feliz la primavera.
Espero la vendimia de mi sangre.
Veo tomarse ocres las verdes hojas de mis manos.
Siento crecer la vida que sembré con loco amor
e insensatas alegrías,
mientras fueron pasando, uno a uno,
soles, constelaciones y planetas.

Aprendí a pronunciar los nombres de mis hijos
que me fueron revelados poco a poco
cuando ellos eran apenas
dulces astronautas de mi vientre.

Conocí los secretos de la vida.
Bebí con avidez rachas de viento,
embriagué mi piel con la salobre espuma
dorada por el sol.
Conocí la tormenta en el océano
la perfecta oposición de los astros sobre el mar,
y sentí la pequeñez indómita de este cuerpo que ocupa
apenas un fragmento del tiempo y del espacio.

Yo, mujer,
terca habitante del planeta
he dejado mi huella amorosa en la nube
que pasa ligera.

Ahora espero,
gratia plena,
el día en que el otoño bese feliz la primavera
para compartir
gozosa
este jugo fermentado que es ahora mi sangre.

EL ETERNO CANTO DE LAS SIRENAS

¿Qué decía, Ulises, el canto de las sirenas que tu pobre astucia
no se atrevió a escuchar?
¿Qué fue de la armoniosa perfección
que tus naves esquivaron?
¿De qué sirvieron tus viajes, para qué las arenas de Troya,
la victoria a traición,
la embriaguez de Polifemo?
¿Para qué la gloria de los siglos, insensato,
si, hombre al fin, tuviste el milagro al alcance
de tu mano
–más importante que la gloria
más efímero que la fama, y por eso
sólo por eso, eterno–
y te negaste, cobarde, a descifrarlo?

Pero las sirenas, Ulises, son eternas.
Otros son los que escuchan ahora nuestros cantos.

CREDO

Creo en el sol aún cuando no brilla
y en la tierra aún si es estéril.
En el trabajo aún si es esclavo
y en las manos aunque no estén unidas.
En el dolor aún cuando nos duela
y en Chile aún cuando agoniza.
En la palabra aún si está en silencio
En la palabra aún si está en silencio
Y en el amigo aún cuando ya no exista.
Creo en el aire aún cuando me asfixio
Y en el amor aún si no regresa.
Solo mi cabeza –“cansada de palabras”–
No reposará ya más sobre su pecho.

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