Poetas y Escritores Nicaragüenses (C-E)

Cabrales, Luis Alberto

 Poeta, historiador y crítico. Nació en Chinandega el  2 de diciembre de 1901. Se graduó en el Instituto Pedagógico de Managua. Luego, estudió Ciencias políticas en Francia, lo que le permitió asimilar las ideas de la Action Francaise de Charles Maurras.

Al volver de Francia a Nicaragua, en 1928, colaboró en Semana, revista de Managua, con José Coronel Urtecho.

Cabrales llevó al país la poesía vanguardista francesa, al mismo tiempo que Coronel llevaba la más reciente poesía de los Estados Unidos. De tal manera, entre los dos, fundaron el movimiento nicaragüense de “Vanguardia”.

Cabrales realizó después numerosos trabajos de crítica literaria, ensayo e ideología política.

Obtuvo tres veces el Premio Nacional “Rubén Darío”. Falleció en Managua el 19 de marzo de 1974.

PRIMER AGUACERO

Anoche, toda la noche,

cayó el primer aguacero.

Por eso

alegre estaba el campo en la mañana

con su camisa blanca de todos los domingos

y el pantalón azul de la Semana Santa

Alegre estaba el campo

de azul y de blanco.

Silbando se fue a la ciudad

con su nuevo sombrero de pita;

trascendía a hierba, a fruta y a humedad.

Como viera los árboles todos llenos de trino,

como viera las nubes todas llenas de sol,

compró para el colocho un centavo de olor

en la venta que puso mayo en el camino.

CAMPOSANTO RURAL

En este camposanto rural descansar quiero

para siempre,

aquí, junto a los míos.

Cubierto de altas hierbas

con nidos de palomas y conejos,

los árboles hojosos

agobiados de flores y de mieles,

los pájaros brillantes

tirando, chupando, revoloteando,

la tierra olorosa siempre tierna

como tierra de mayo,

y los lentos mugidos de las vacas

llegando a yacer sobre las tumbas de los amos.

Aquí descansar quiero,

muy cerca de los muertos de los barrios;

de mis compañeritos de vagancia,

Luis Campos, José Castro, Los Lagunas,

que envejecieron y murieron,

y se vinieron aquí desde hace tiempos,

y acostados están oyendo el río,

las aguas oyendo de sus baños y sus risas,

oyendo y recordando para siempre.

Aquí descansar quiero,

aquí junto a los míos,

no en polvo convirtiéndome:

en tierra fresca y tierna de mi tierra.

 

DESOLADO CANTO

Un gallo canta en el fondo de la noche,

lejano canta e íngrimo.

Cantó a Pedro en el Santo Evangelio

y en coros cantó al Cid

en la madrugada del Romancero.

Pasó Pedro, pasó el Cid,

¡y yo he de pasar también, Dios Mío!

y sólo queda el canto de los gallos,

el desolado canto íngrimo.

INVITACION A MIRIAM

¿Te has dado cuenta, Miriam, de que las lluvias han llegado?

El sol rabioso del verano se enterneció de pronto,

y amanecieron charcos,

y caballitos de San Vicente y mariposas

sobre las aguas de los charcos.

Y de nuevo ese canto en la noche,

el lejano canto de las ranas en la noche,

el dulce canto de amor entre la noche.

Recuerdo, Miriam, cuando ya desfallecida,

desfallecidos los dos en la orilla del sueño,

ese canto oímos lejano,

y en la sombra caíamos, hundiéndonos, hasta el fulgor del alba.

Ha venido el tiempo del amor, amada mía,

los más pequeños animalillos de Dios se están amando,

y tú, terca, en tu rincón, enfurruñada.

Piensa en los poetas tontos que al ruiseñor cantaron,

oye ese dulce canto de los nocturnos charcos,

ven a oírlo conmigo en el revuelto lecho.

La pobre carne busca el arrimo de otra carne.

No es bueno que el hombre esté solo, dijo el Señor compadecido.

Y Eva, nuestra madre, y tú, vinieron a la vida.

Obedece al Señor, Miriam querida.

PICHES ENTRE LA LUNA Y LAS NUBES

Pasa el viento, pasan las nubes,

pasa la luna con las nubes.

Gritos de aves sollozantes rasgan el silencio:

Piches entre la luna y las nubes.

Año con año pasan,

y sus gritos llenan de tristeza el mundo

y mi vida.

¿Estaré contigo, estarás conmigo, cuando pasen de nuevo

entre la luna y las nubes?


Cabrales, Julio

Nació en Managua en 1944. Es hijo del poeta Luis Alberto Cabrales, uno de los fundadores del movimiento de Vanguardia, en Nicaragua.

Se lo considera uno de los poetas fundamentales de la llamada Generación del 60. Desde muy joven comenzó a publicar poemas en el suplemento “La Prensa Literaria”, labor que continuó ejerciendo durante muchos años.

Residió en España. Luego, estudió Humanidades en Managua.

En los últimos tiempos, una grave enfermedad psiquíca lo ha imposibilitado de proseguir con su sólida obra literaria.

LA MUERTE DE VENUS

Como una gaviota solitaria

tu pie

no caracoles

Como una venada al ojo de agua

tu cuerpo

no colinas

Como una ternera bajo la luna

tu frente

no cañadas

Como un águila en la lejanía

tu boca

no el cielo

Como una gata en la noche

tus ojos

no luciérnagas

Como cascada dorada por la tarde

tu cabellera

no el sol

Como una yegua frente al mar

tu andar

no la costa, las olas, la espuma

más tu pie el primero

en mi reino de amor

tus pies como dos gaviotas solitarias

tras la estela blanca borrándose

tu espalda lejana tus senos lejanos

volviendo desde tu largo nacimiento

a la diestra del cetro de Neptuno

y demás comparsas sirenas y tritones.

CARTA A MI MADRE

Madrid, 20 de diciembre de 1963

Te escribo pra decirte

que tengo un nuevo conocido,

el Otoño, con la fría brisa nordeste

soplando sobre álamos y plátanos de la India

en las aceras de Madrid;

y unas hojas cayendo unas sobre otras

amontonándose

llevadas por el viento a media calle

agarradas en el aire por mi mano;

hojas secas, amarillas, crujientes,

recogidas por barrenderos en la madrugrada

y más tarde en un montón

quemándose

y el humo grueso subiendo

entre las ramas desnudas, blancas, húmedas

al mediodía.

Ya es la época de Navidad.

Estamos en Diciembre

¿y cómo está la casa?

¿Estará floreciendo el pastor

junto al ramo negro?

¿No se ha secado el pozo

y el alcaraván va por el patio?

Ya has pintado por supuesto

el cuarto de Clarence del color crema

que aún quedaba en el pote.

Ya habrás hecho las diligencias de la casa

para esta época.

Y comprado el mantel blanco para la mesa

y llenado el florero de narcisos rojos

del traspatio,

y encendido el cesto de rosas eléctricas

en la noche, para Nuestro Señor,

y cubierto de cortinas el cuarto de Alberto y su esposa

esperando el nieto

por primera vez abuela,

y estarás contenta con la llegada delnieto

que conocerá tu buen olor

Y te veo en las tiendas acompañándote

como lo hacíamos siempre

rodeado de arbolitos cubiertos de luces

y el cielo negro pellizcado de estrellas,

y ese olro de Purísimas,

olor de madroños y triquitraques quemados,

manzanas, uvas y juguetes en el Mercado San Miguel

y sus alrededores,

candelas romanas en manos de los niños

y villancicos de pastores y del Niño Jesús

en la Catedral Metropolitana,

y mi luna de Nicaragua que es dulce y grande y buena como tú.


 

Cajina Vega, Mario

Poeta y narrador. Nació en Masaya el 11 de febrero de 1929. Cursó Letras e Idiomas de la Universidad de Columbia, Nueva York, y Periodismo en Madrid, y completó un postgrado de Artes Gráficas, en Londres. En 1960 fundó la Editorial Nicaragüense, editorial que publicó libros de una gran calidad gráfica y literaria como Cuentos de Sergio Ramírez (1963).

Es junto a Juan Aburto uno de los pilares de la cuentistica nicaragüense. El poema “Cartel” aparecido en su libro Tribu, es un poema emblemático de la poesía política centroamericana. Como acucioso conocedor del arte cinematográfico, dejó también suculentas crónicas sobre el tema.

Falleció en su ciudad natal en noviembre de 1995.

CARTEL

La revolución es un pupitre,
es un estante en una escuelita
toda llena de lápices y papeles.

La revolución es el vestido,
es el estreno de los pobres en Domingo
y el pantalón y la camisa limpia para cada día.

La revolución es la comida,
es una mesa servida con su pichel de agua
y el tenedor y el cuchillo
sobre le mantel a cuadros,
teniendo además otro cubierto listo
por si acaso se aparece una visita.

La revolución es la teirra,
son los arados surcando los maizales
y una familia de azadones cultivando hortalizas.

La revolución es el trabajador
(La revolución es el obrero con una flor)

La revolución es el hombre
es el amigo que no piensa lo mismo
y vota en contra y sigue siendo el mismo amigo.

La revolución es el indio.

La revolución es un libro y un hombre libre.

CIUDAD MASAYA

44 mil habitantes. Siete iglesias.
Y un Santo.
Caseríos indios despeinado los cerros
y la raya del arado volviéndose a peinar.
Tardes de aguardiente franco y marimbas enamoradas.
La Alcaldía hereditaria.
El Jefe político.
El Comandante general, doscientos guardias.
Y una escuela.
Media bartolina.
Cincuenta y pico de cantinas.
6 parques. 1 vago.
Diez tiendas diez árabes diez pleitos diez dados;
un coimato.
El hospital de caridad con su capilla encapuchada.
Una familia de visita.
Un muerto nadie.
Avenidas de arena arrastradas por el inverno
Casas antiguas, medio Colonia medio Patria con zaguanes,
corredores, jardines, jazmines, flores. Polvo.
El humo tosigoso del volcán verde sulfuroso.
Y en las noches, cuando los jazmines perfuman larga [largamente
y las guitarras pasean su romántica serenata con luna,
¡la ciudad borda estrellas en el delantal de la laguna!


Calderón, Leonel

Poeta, nació en Jinotepe el 26 de agosto de 1942. Comenzó a colaborar, desde los años 60, en los suplementos La Prensa Literaria y Novedades Cultural, como también en las revistas Presencia, Cid, Ecos Universitarios, El Profesional, El Pez y la Serpiente —de Nicaragua— y en la del Fondo de Cultura Económica de México.

Impartió clases de Letras y Ciencias Sociales en secundaria y cursos de Literatura en la UNAN de Jinotepe. Ha dirigido programas de radio en la misma ciudad.

Ha sido traducido al alemán, aunque la mayor parte de su obra yace inédita.

LA AMADA

I

Como perfume de nardos

así es el perfume que exhala mi amada,

mi amada que tiene la cadencia de una palmera

mecida por el viento del desierto,

la altivez de un minarete,

y en sus labios la dulzura

de los viñedos en flor.

II

A veces mi amada corre por los montes

con la gracia de una gacela nerviosa,

pero otras veces tiene en sus grandes ojos negros

la lánguida tristeza de un triste atardecer

la tristeza de una camella enferma y solitaria.

III

¡Pero de cualquier manera yo la amo!

ella me gusta cuando esconde con el velo

el exótico misterio de su rostro,

cuando danza sensual y cadenciosa

al dulce son de la cítara y de la flauta,

cuando canta con su voz enamorada,

cuando corre veloz por el desierto

en su brioso caballo enjaezado,

y cuando recita casi en éxtasis

las páginas sagradas del Corán.

IV

Ella me gusta

cuando me lee en los atardeceres

a Hafiz el místico poeta

y las Rubayats de Omar Khayyan,

cuando me lee a Gibrán el dulce sensitivo

y al Ibn Abbad y sus versos de santo iluminado;

cuando me lee a Halaluddin, a Nuri, a Rakkan y a Niffari

los sulffies ascetas

los místicos amantes

los siempre enamorados del Señor.


Cardenal, Ernesto

Poeta, traductor, ensayista y crítico. Nace en Granada el 25 de enero de 1925. Vive su infancia en León. Estudia en el Colegio Centroamérica, donde tiene como condiscípulos a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y a Carlos Martínez Rivas. Se integra a la Cofradía del Taller San Lucas.

Después de bachillerarse en 1943, marcha a México y cursa la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentando la tesis “Ansias y lenguas…” de la poesía de su país: un panorama crítico que sirvió de introducción —corregido y aumentado— a la antología Nueva poesía nicaragüense.

A finales de 1947, no sin una corta estadía en Nicaragua, se dirige a Nueva York donde se especializa en literatura estadounidense, en la Universidad de Columbia. En 1949 viaja a Francia y España, becado. A mediados de 1950 regresa a dirigir la Editorial El Hilo Azul, que publica libros como Lincoln de los poetas. Selección y traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal, en 1951; y en 1952, La tierra prometida, de Pablo Antonio Cuadra.

Milita también en un movimiento de jóvenes opositores: UNAP. Experimenta una conversión religiosa y en 1957 “abandona el mundo” al ser aceptado en el monasterio trapense Our Lady of Getsemaní, en Kentucky, donde funge como director de novicios el poeta y sacerdote Thomas Merton. Cardenal abandona por motivos de salud la trapa, y es aceptado en el monasterio benedictino de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca, México.

Realiza estudios de Teología en el Seminario para vocaciones tardías Cristo Sacerdote en La Ceja, Antioquia, Colombia. Y es ordenado sacerdote en Managua el 15 de agosto de 1965. Ese año funda una comunidad “contemplativa” en la isla Moncarrón del archipiélago de Solentiname en el Gran Lago de Nicaragua.

Desde entonces residió en ella hasta mediados de 1977, año en el cual algunos de sus discípulos participaron en el ataque al cuartel del pueblo de San Carlos. Para entonces tenía siete años de haber visitado Cuba, como jurado del concurso Casa de las Américas.

Posteriormente, Cardenal se comprometió con la lucha política del FSLN y, a partir de 1979, fue Ministro de Cultura hasta 1988. Sin embargo, en la década de los 90, por desavenencias con la cúpula dirigente, abandona las filas de dicho partido.

Ha sido propuesto al Premio Nobel de Literatura, aparte de recibir numerosos reconocimientos por su carrera literaria y política.

Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y cuenta con más de doscientas ediciones.

EPIGRAMAS

Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.

Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.

Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,

un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica

Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,

otras soñarán con este amor que no fue para ellas.

Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,

(escritos para conquistarte a ti ) despiertan

en otras parejas enamoradas que los lean

los besos que en ti no despertó el poeta.

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,

porque el gesto más leve cualquier palabra, un suspiro

de Claudia, el menor descuido,

tal vez un día lo examinen eruditos,

y este baile de Claudia se recuerde por siglos.

Claudia, ya te lo aviso.

De estos cines, Claudia, de estas fiestas,

de estas carreras de caballos,

no quedará nada para la posteridad

sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia

(si acaso)

y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos

y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos

del olvido, y los incluyo también en mis versos

para ridiculizarlos.

Esta será mi venganza:

Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso

y leas estas líneas que el autor escribió para ti

y tú no lo sepas.

Me contaron que estabas enamorada de otro

y entonces me fue a mi cuarto

y escribí ese artículo contra el Gobierno

por el que estoy preso.

Imitación de Propercio

Yo no canto la defensa de Stalingrado

ni la campaña de Egipto

ni el desembarco de Sicilia

ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.

Ni con las joyas de la Joyería Morlock

ni con perfumes de Dreyfus

ni con orquídeas dentro de su caja de mica

ni con cadillac

sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.


Caldera, Franklin

Poeta, ensayista, traductor y crítico de cine. Nació en Managua en 1949. Es abogado.

En 1968 publicó en La Prensa Literaria sus primeros poemas, críticas literarias y de cine y traducciones de poesía en lengua inglesa. Su primera lectura de poesía la dio al lado de Leonel Rugama.

Fue uno de los asiduos de la cafeteria La India, el emblemático sitio de reunión de los poetas y pintores de la Generación del 60.

Guarda un libro de poesía a la espera de publicación. Co-edita, con Ligia Guillén, la revista “Poesía peregrina”.

Reside en los Estados Unidos.

Comeuppance

Abatido por el bochorno de esta tarde floridana

—junto a una máquina expendedora de periódicos—

medito sobre lo rápido que pasó la vida.

Niños de tez morena juegan hablando inglés

como si lo llevaran en la sangre.

Pienso en el niño insoportable que fui,

caminando, con gesto adusto y pantalones cortos,

en las aceras de la vieja Managua

rumbo a la escuelita de las Salvatierra,

con inmensas puertas de cristal y antiguos pupitres de madera.

Tantos sueños idos con tantos despertares:

los vientos del este… los vientos del oeste…

No fui el poeta bohemio que debía morir

arrastrándose en el barrio más sórdido de algún pueblito

de Nicaragua (con los bolsillos llenos de poemas);

ni el ejecutivo de carácter ridículamente explosivo,

correteando por la inmensa bóveda acorazada

en que habría convertido su vida.

Tuve descendencia, publiqué un libro.

Pero nunca sembré un árbol.

¡Amores imposibles revolotean en mi cabeza:

los que murieron matando entre ráfagas de ametralladoras

bajo el sol del verano

y los que se extinguieron lentamente al llegar el invierno,

entretejidos con vivencias de amores consumados:

unos demasiado breves, otros demasiado prolongados!

¡Pensar que iba a terminar en el exilio

pegado a una computadora que hace ruido;

mi sombra convertida en un perro cocker/cow-chow

en cuya vejez huraña y solitaria vislumbro mi propio destino!

Quizá llegó el momento de capitular ante lo inexorable;

aceptar lo que venga y apreciar el sol por los visillos,

las pocas miradas que aún nos sonríen,

los libros que tantas veces hemos leído,

las viejas películas que tantas veces hemos visto,

el trabajo que nos aguarda…la mesa servida…

Mientras el pasado se desvanece por la humedad

como un fresco que a nadie le interesa restaurar.


Castellón, Blanca

Poeta y promotora cultural nacida en Managua en 1958, ciudad donde actualmente reside.

Repuntó como escritora a mediados de los años 90, en el suplemento cultural de el diario La Prensa, “La Prensa Literaria”. Su poesía ha aparecido en diversas antologías nacionales e internacionales y ha sido traducida al inglés y al francés.

Ha publicado los poemarios Ama del espíritu (Managua, 1995), Flotaciones (Managua, 1998) y Orilla opuesta, con el que obtuvo en 2000 el I Premio Internacional “Instituto de Estudios Modernistas” en Valencia, España.

Actualmente es la vicepresidenta del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) y dirige asimismo la revista cultural Decenio.

PRE-TEXTOS

Seguramente se trata del cansancio

De lidiar con las paredes

Caminar en las aceras

Mirar fotografías viejas

Es el cansancio de los ojos abiertos

Y del parpadeo

Tragar saliva sin contemplaciones

En serio cansa

Cargar las manos llenas de principios

Y soportar a todos lo que arrastran

El sexo en sus pestañass

Tal vez alivie un beso con el diccionario abierto

Probablemente se cure

Enterrándose en tu cuerpo ausente

 

DESPIERTA YA

En la punta de la lengua

Permanece somnolienta

La palabra que no llega a despertar

Para nombrar el revoltijo de placer

El vértigo que suscita tu imagen

Sobrevolando a mil años luz

De esta distancia negra

Sólo rastros

En

Aquí

Dentro

Ramas calcinadas cercando el precipicio.


Centeno, María Lourdes

Pintora, actriz y poeta nacida en León en 1932. Es miembro fundador de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN- León), 1969, en donde realizó estudios de Artes Plásticas.

En 1980, protagonizó la película “La Insurrección”, dirigida por el cineasta alemán Peter Liliental, película que ha sido traducida a siete idiomas.

Actuó también en 1982 en la telenovela y fotonovela “Por el mismo camino”, dirigida por el cineasta cubano Jesús Cabrera.

Por su contribución al campo de la actuación, fue galardonada en 1995 con el Güegüense de Oro.

Se desempeñó como subdirectora de la Escuela Nacional de Artes Plásticas “Rodrigo Peñalba”, entre 1995 y 1997.

Cuando en 2003 la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) convocó a la primera edición del Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón”, el poemario enviado por Centeno “Vertical en el silencio” resultó ganador de la I Mención de Honor. Con este poemario, se inauguraba la autora en el mundo de la poesía. Inédita hasta ese momento, sólo era reconocido su trabajo como actriz y pintora.

I

Aquí,
vertical en el silencio
hecha una copa de besos
me tomarás.
En tus manos,
mi cristal derretido
recorrerá los caminos
de tu piel siempre mía
hasta fundirme
bajo la luz desnuda
de una luna llena.

II

En el rostro cansado de la piedra
busqué los ojos del día;
solo había una mancha gris,
mis dedos temblaron
al tocar su frente.

En los caminos de su cráneo
la sangre empezaba a caminar.

III

Del silencio a la verdad
hay dos distancias
que el ojo no descifra.

La naturaleza
confidente de su creador
conoce los misterios.

¿Acaso todo comienza
donde termina?

IV

¿Quién llama gritándome?
Sólo exclama:
¡Soy tu soledad
en la otra orilla del silencio!

¿Será la muerte despierta
llamándome?

XII

En el rostro cansado de la piedra
busqué los ojos del día;
sólo había una mancha gris,
mis dedos temblaron
al tocar su frente.

En los caminos de su cráneo
la sangre empezaba a caminar.


Chávez Alfaro, Lizandro

Narrador, poeta y ensayista. Nació en 1929 en Bluefields, capital del entonces departamento de Zelaya, la actual Región Autónoma del Atlántico Sur, en el Caribe nicaragüense.

Se estableció desde muy joven en México.

Obtuvo en 1963 el Premio “Casa de las Américas”, rama de cuento. Resultó finalista del Premio Seix Barral en 1969.

En 1976 fue nombrado Director de la Editorial Universitaria Centroamericana en San José, Costa Rica. En 1979 tuvo a su cargo la Dirección de Fomento del Arte del Ministerio de Cultura; posteriormente, asumió la Dirección de la Biblioteca Nacional “Rubén Darío”. A partir de 1990 dirigió la revista Universidad de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

Cuando en 1963 su libro de cuentos Los monos de San Telmo recibió el prestigioso premio “Casa de las Américas”, se premió así la excelente asimilación que el autor hizo de las más modernas técnicas del boom latinoamericano.


Coronel Urtecho, José

Poeta, traductor, ensayista, crítico, narrador, autor teatral e historiador. Nació en Granada el 28 de febrero de 1906. Primer alumno inscrito en el Colegio Centroamérica, se bachillera en febrero de 1924.

A mediados de ese año parte a San Francisco, California, donde se especializa en Literatura. En 1927 está de regreso introduciendo la nueva poesía nicaragüense y publicando poemas renovadores como su “Oda a Rubén Darío” y sus “Parques”.

Gestor del Grupo de Vanguardia, que se desarrolla entre 1929 y 1933, funda el primero de abril de 1934 el diario La Reacción, punto de partida del movimiento político llamado “Reaccionario” que propugna la candidatura del general Anastasio Somoza García. En 1936 colabora en Opera bufa, semanario dirigido por Joaquín Zavala Urtecho.

En 1938, en su carácter de miembro del Partido Conservador Nacionalista, es nombrado Sub-Secretario de Instrucción Pública. Al año siguiente, es electo diputado. En 1942 anima el Cuaderno del Taller San Lucas. En 1948 vive en Estados Unidos y España.

Tras una crisis mental, desempeña cargos diplomáticos en Nueva York y Madrid. En 1959, ya restablecido, se dedica a escribir sobre la historia de Nicaragua.

En 1961 dicta la lección magistral en la fundación de la Universidad Centroamericana, donde regresa dos años después a leer su “Pequeña biografía de mi mujer”. En 1967 es invitado del Comité Nacional del Centenario de Rubén Darío. En 1974 ofrece “Tres conferencias a la empresa privada”.

En 1977 decide apoyar la insurrección popular conducida por el FSLN y, a partir de 1979, es uno de sus más decididos propagandistas. Tras recibir varios reconocimientos, falleció el 19 de marzo de 1994.

ESCRITO EN LA CORTEZA DE UNA CEIBA

Esta ceiba que da sombra a mi casa
es propiamente heráldica. Sería
el emblema perfecto de tu escudo
si esto que grabo aquí fuera tu lema:
Ella no sabe de lo que de ella escribo
pues ser lo que es y no saberlo es ella.

PEQUEÑA ODA A TIO COYOTE

¡Salud a tío Coyote,
el animal Quijote!

Porque era inofensivo, lejos de la manada,
perro de soledad, fiel al secreto
inquieto
de su vida engañada
sufrió el palo, la burla y la patada.

Fue el más humilde peregrino
en los caminos de los cuentos de camino.

Como amaba las frutas sazonas,
las sandías, los melones, las anonas,
no conoció huerta con puerta,
infranqueable alacena
ni propiedad ajena,
y husmeando el buen olor de las cocinas
cayó en la trampa que le tendieron las vecinas
de todas las aldeas mezquinas
y se quedó enredado en las concejas
urdidas por las viejas
campesinas.

Y así lo engendró la leyenda
como el Quijote de la merienda.

Pero su historia es dulce y meritoria.
y el animal diente-quebrado,
culo-quemado,
se ahogó en una laguna
buceando el queso de la luna.
Y allí comienza su gloria
donde su pena termina.

También así murió
Li-Tai-pó,
poeta de China.

IDILIO EN CUATRO ENDECHAS

I

De nuevo. Sí De nuevo
siento que voy, que llevo.

En el tren, en los trenes,
siento que vas, que vienes.

Inútil preguntar
a la tierra, a la mar,
a la estrella polar.

Ni la arena, ni la espuma, ni la estrella
darán razón de ti. De ella.
Pero te esperaré. Te espero en las esquinas,
a ver si vas, si ves, si lo adivinas.

II

Te quiero
en diciembre, en enero.
Te quiero día a día, el año entero.

Te quiero
bajo el naranjo y bajo el limonero.

III

Ya parece que sí, que te das, que te entregas.
Pero te busco a tiendas, busco a ciegas,
busco donde no estás, donde no llegas.

Tus manos en mis manos tiemblan de frío.
¿En dónde está tu corazón, en dónde el mío?
En tu abandono estás desfallecida.
¿Qué se hizo tu sangre, tu vida?

No sabes tú, ni quieres
saber quién soy, quién eres.
Despierta. Escucha, escucha lo que digo.
Lejos estás de mí si estás conmigo.

IV

Olvida
mi vida, tu vida.
Mira que el día nuevo
es tiempo de relevo
y deber militar.

Vienen tiempos de guerra
y de sangre en la tierra,
en el aire, en el mar.

Deja el recuerdo perdido
en el mar del olvido.
Deja el recuerdo en el mar.

Mira que tú has nacido
sólo pra el olvido,
sólo para llorar.

Olvidar y llorar en el mar.

LO DICHO, DICHO

Si amarga el dedo sed para mi labio
sufro al tocar tu frío como amigo
si sierpe al corazón la hiel al hígado
no me despeja el cielo y me despeja.

Si colmena en tu rosa era mi nido
y yo de miel en tus venas corría
corro tu vida vivo y muerto muero
mas súbito el abismo amor vacío.

No quiero ser no puedo sola nada
sola te quiero sólo tierra y cielo
sé tú mi cuerpo sólido en tu cuerpo
que abismo me hundo y nada me desdigo.

De presencia absoluta ansia te oprimo
si bajo espera tierra que te caiga
si subo estrella sube que te siga
sea o no sea soy donde te quemo.

Quiero de tu ojo el otro insospechado
que antes que pensamiento es ojo vivo
quiero el eje del mundo en que tú giras
y tu estrella natal sexo de fuego.

No te sospecho más que mi sospecha
porque si eres verdad lo dicho, dicho
la dicha dicha si presente siento
que todo lo demás mentira miento.

FEBRERO EN LA AZUCENA

Ya está seco el camino del río al valle y secos los senderos.
Ya el río enseña el espinazo de piedra de su raudal como
un potrillo flaco la fila de sus vértebras
Ya un friso oscuro marca en los paredones de la orilla el
nivel que alcanzó la crecida en el invierno
Ya brilla el sol en los bancos de arena
Verano

Ahora es cuando salen a calentarse en los bancos
de arena los lagartos. Donde sale una
hembra salen pequeños machos. Sale uno
grande que los ahuyenta con ruidosos
colazos. Como un hombre pesado que in-
tenta hacer la planca, torpemente se
levanta sobre sus cortas patas y avanza
hacia la hembra inconmovible, oscilando
el extremo de la cola. Con la palanca
de su larga trompa quiere volcarla. Va-
rias veces la empuja bajo el codillo.
Por fin la vuelca y la tiene indefensa.
Ahora es cuando bajan las manadas de chanchos de
monte de las montañas a los llanos para
comer coquitos. Se oyen de lejos los
chasquidos de sus dientes. Las crías van
aparejadas a las madres rozándoles las
costillas. Los machos buscan las hembras
cuando sombrean y se bañan en los charcos.
Ahora es cuando los tigres siguiendo a las manadas
de los chanchos amenazan a los ganados
que también han bajado a los llanos. Los
leones pumas cazan terneros. El tigre
osado y el león ya cebado de la carne del
cerdo, roban chanchos caseros junto a los
mismos ranchos del caserío. Se oyen
las hembras bramar de noche y el ronco bramido
bajo los machos. Y el grito, el grito,
el grito insondable del oso caballo.
Ahora es cuando aparece una pareja solitaria
de pelícanos que llegan todos los años
desde el mar. Y las parejas de martimpeñas
bailan con lento paso militar durante días.
Ahora es cuando suben al río los róbalos de
mar para el deshove.
Ahora es cuando encuentran viscosos nudos de
víboras.

Celo
Es el tiempo en que abunda la caza en donde quiera.
Cususcos o armadillos cruzan por los senderos
meterse en sus hoyos. Los perros se fasti-
dian de perseguir guatusas. En criques y que-
bradas se ven guardatinajas o tepescuintes.
Se hallan venados en los tacotales. Venados
de ramazón. Venados cabros. Es posible aga-
rrar cachorrillos de tigre y manigordas
o tigrillos de piel de terciopelo. Dantitos pintos y
venaditas temblorosas. Y también nutrias o perros de
agua de piel más suave que la gamuza.

Es el tiempo de las pavas, las perdices, las gongolonas, las
becadas o chochas que llaman chúes los niños y
sobre todo de las palomas. Paloma tora. Paloma
posolera. Paloma azul. Paloma patacona. Y la paloma
penadora que da un quejido breve, profundo y espa-
ciado que no se sabe de dónde viene cambia de sitio
y causa angustia.

Es el tiempo que dan los marañones en el marañonal
de Larios
Es el tiempo de los nidos y de los huevos de colores.
Fecundidad
Han florecido todos los árboles. Los corteses
están tupidos de flores amarillas y alzan sus copas en
el sol haciendo alarde de su amarillo apasionado.
Brillan, refulgen a lo lejos como las legendarias cúpu-
las de oro de las siete ciudades. Los robles están
cuajados de crespas flores nacaradas. Laurel y sota-
caballo perfuman todo el aire con la fragancia de sus
blancos ramilletes. El capirote de flores de un blanco
de espuma. El almendro de monte, moradas,
el hombre-grande, rojas. Y la coaba, lilas.
Han florecido los matorrales, las orillas de los caminos, las
cercas, la humilde escoba de sus florecitas amarillentas.
Cuando ha soplado el viento el río se cubre de
flores y hasta las criques arrastran pétalos.
Vuelan abejas y mariposas.
Han florecido las yedras y las enredaderas de la montaña.
Amapolas. Veraneras.
Han florecido las orquídeas.
Polen
Ya desde ahora anuncia el tiempo de Semana Santa, con
un silbido de penitencia, un pajarito pardo casi invisi-
ble.
El pajarito del Espíritu Santo
Misterio.

Verano en La Azucena.


Corriols, Marianela

Poeta nacida en Estelí en 1965. Se graduó en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN). Comenzó a publicar en el suplemento Nuevo Amanecer Cultural. Su poemario Mujer luna obtuvo en 1985 el Premio Nacional de Poesía Joven “Leonel Rugama”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

En los 80, participó en los grupos literarios Apante de Matagalpa y Perfil de León.

Actualmente, se dedica al ejercicio de la medicina y es consultora de la Organización Panamericana de la Salud, en Nicaragua. Vive en la ciudad de Managua.

Su poemario Mujer Luna ha sido traducido al sueco, bajo el título Mankvinna (1998).

GEOMETRÍA DE LA MUJER

Soy mujer
Redonda como el Universo
Pirámide que desconoce sus secretos
Tringular en algunas partes
con hipotenusas perfectas
y calculables
por cualquiera de mis lados

Soy mujer
Cuadrada y terca cuando de vos se trata
Pentagonal cuando planeo
la más secreta de mis armas
Soy mujer-Lineal
la distancia más corta
entre tu todo y tu nada

Soy Mujer Punto
tal vez de tus referencias.

CELEBRACIÓN FRENTE AL ESPEJO

Partamos de la imagen de la mujer frente al espejo.
Recordá a Picasso y sus colores quebrados
en la superficie de lo soportable,
los dos cuerpos diferentes, nunca el reflejo
el uno del otro.

Dejálo ahí.
Pensá en el poeta inventariando el cuerpo poseído
Templo de los Abandonos, en el que atisba
desde la semiluz y semisombra
al onírico cuerpo femenino
paseándose por habitaciones clandestinas
ofreciéndose hermosamente irregular
en la superficie frágil del cristal, seguro.

Dejálo también
Te ofrezco el recuerdo de mis propios pasos
estremeciendo el suelo
bailando frente al espejo
dispuesta a salvar la distancia.

Desechálo.
Quedáte con tu imagen dibujada en la última
soledad, la íntima. La que devuelve el marco
oscuro y salvaje del pelo después del sueño.
Relampagueo de párpados, suspiro de ausente.
El cuerpo frágil, sin dueño. La no entrega.
Grabálo.

CEMENTERIO

El muro blanco y largo
que separa la principal contradicción
tiene grietas
donde brota la hierba
de un verde inacabable.


Cortés, Alfonso

Nace en León el 9 de diciembre de 1893. En 1921 viaja a México con el fin de asistir al Primer Congreso de Periodistas Hispanoamericanos, y se detiene en Guatemala; donde obtiene el primer premio en los Juegos Florales de Quezaltenango con el poema “La odisea del Istmo”.

En 1922 regresa a León. Recoge para Francisca Sánchez –la compañera española de Rubén Darío– poesías dispersas del bardo y ella le cede la casa que había heredado del gran poeta.

La noche del 17 de febrero de 1927, en esa misma casa, la casa solariega de Rubén Darío, se vuelve loco. Vive en esa misma durante 17 años, por lo general, atado a la viga de un techo.

En el cuarto donde lo encadenaban debido a sus crisis de furia, había una ventana de viejos barrotes coloniales. Ahí se cuenta que escribió su famoso poema “Un detalle”. José Coronel Urtecho sugirió que le cambiasen el título por el de “Ventana”, argumentando:

“¿”Un detalle”? ¿Por qué un detalle y no una ventana? Una prisión oscura de muros altos y una ventana. Me he preguntado, constantemente me pregunto: ¿Será esta la más bella poesía de la lengua española? ¿La más bella poesía de todas las lenguas? La recito para mí solo cada vez que quiero evadirme, salir, sentirme superior a mí mismo. Yo no sé qué es lo que hace que una poesía sea superior a las otras, pero ¿Rubén hizo nada más alto, nada más veloz, nada más escapado? Nada”.

En 1944 es internado en el Hospital de Enfermos Mentales. Entre 1950 y 1951 permanece tres meses en el Asilo Chapuí de San José, Costa Rica, y vuelve al Hospital psiquiátrico de Managua donde vive hasta 1965 con intervalos de locura y lucidez.

Por su parte, ya en el manicomio donde pasó después gran parte del resto de su vida, Alfonso dijo –explica Ernesto Cardenal– “que el poema se refiere a los ojos azules de una mujer cuyo nombre –Angélica— está escrito en él”.

“La canción del espacio” fue el primer poema fruto de su locura, el primer poema alfonsino.

Se identificaba con Alfonso Quijano y hacía el paralelo de que tanto él como don Quijote habían estado tras unos barrotes.

Consideraba a Rubén Darío su “rival: “Yo soy menor que Darío Sarmiento –Rubén Darío– pero más profundo; soy un poeta menor como Quevedo”, aseguraba.

Fallece en su León natal, en 1969.

Su cuerpo reposa en la Catedral de León pero su espíritu, “hombre-montaña encadenado a un lirio” y”ebrio de azur”, sigue bogando, “pellizcando la piel de la noche”, formulando preguntas a Dios, defendiendo a los salvajes, mostrándonos el camino.

El poeta estadounidense Thomas Merton tradujo al inglés varios de los llamados poemas “alfonsinos” o poemas genialmnete “escapados”, de Cortés.

UN DETALLE

Un trozo de azul tiene
mayor intensidad que todo el cielo;
yo siento que allí vive, a flor
del éxtasis feliz, mi anhelo.

Un viento de espíritus pasa
muy lejos, desde mi ventana,
dando un aire en que despedaza
su carne una angélica diana.

Y en la alegría de los gestos,
ebrios de azur, que se derraman…
siento bullir locos pretextos,
que, estando aquí, ¡de allá me llaman!

LA DANZA DE LOS ASTROS

La sombra azul y vasta es un perpetuo vuelo
que estremece el inmóvil movimiento del cielo;
la distancia es silencio, la visión es sonido;
el alma se nos vuelve como un místico oído
en que tienen las formas propia sonoridad:
luz antigua en sollozos estremece el Abismo,
y el Silencio Nocturno se levanta en sí mismo.
Los violines del éter pulsan su claridad.

LA GRAN PLEGARIA

El tiempo es hambre y el espacio es frío
orad, orad, que sólo la plegaria
puede saciar las ansias del vacío.

El sueño es una roca solitaria
en donde el águila del alma anida:
soñad, soñad, entre la vida diaria.

LA CANCIÓN DEL ESPACIO

La distancia que hay de aquí a
una estrella que nunca ha existido
porque Dios no ha alcanzado a
pelllizcar tan lejos la piel de la
noche! Y pensar que todavía creamos
que es más grande o más
útil la paz mundial que la paz
de un solo salvaje…

Este afán de relatividad de
nuestra vida contemporánea –es–
lo que da al espacio una importancia
que sólo está en nosotros, —
y quién sabe hasta cuándo aprenderemos
a vivir como los astros–
libres en medio de lo que es sin fin
y sin que nadie nos alimente.

La tierra no conoce los caminos
por donde a diario anda –y
más bien esos caminos son la
conciencia de la tierra… –Pero si
no es así, permítaseme hacer una
pregunta: –Tiempo, dónde estamos
tú y yo, yo que vivo en ti y
tú que no existes?

YO

Muchos me han dicho: –El viento, el mar, la lluvia, el grito
de los pastores… Otros: –La hembra humana y el cielo;
otros: –La errante sombra y el invisible velo
de la Verdad, y aquellos: –La fantasía, el mito.

Yo no. Yo sé que todo es inefable rito
en el que oficia un coro de arcángeles en vuelo,
y que la eternidad vive en sagrado celo,
en el que engrenda el Hombre y pare lo infinito.

Por eso, mis palabras son silencio hablado,
y en la fatal urdimbre de cada ser, encuentro
difícil losabido y fácil lo ignorado…

Yo soy el Mercader de una divina feria
en la que infinito es círculo sin centro
y el número la forma de lo que es materia.

IRREVOCABLEMENTE

Por donde quiera que escrudriña la mirada,
sólo encuentra los pálidos pantanos de la Nada;
flores marchitas, aves sin rumbo, nubes muertas…
Ya no abrió nunca el cielo ni
[la tierra sus puertas!
Días de lasitud, desesperanza y tedio;
no hay más para la vida que el fúnebre remedio
de la muerte, no hay más, no hay más, no hay más
que caer como un punto negro y vago
en la onda lívida del lago,
para siempre jamás…


Cuadra, Manolo

Poeta y narrador. Nació en Malacatoya, departamento de Granada, el 9 de agosto de 1907. Tras una estadía en San Juan del Sur, puerto que marcó su infancia, estudia radiotelegrafía con los Salesianos de Granada. En 1925 ejerce su oficio en Masaya.

En 1927 y 1928 se revela como poeta nuevo, integrándose al Movimiento de Vanguardia, en Granada.

Después militó en la oposición contra Somoza, lo que le costó cárcel, persecuciones y destierro. Vivió exiliado en Costa Rica.

En 1950 vivió en Nueva York y en 1952 pasó por Checoslovaquia. Murió en Managua el 14 de noviembre de 1957.

PERFIL

Yo soy triste como un policía
de esos que florecen en las esquinas,
con un frío glacial en el estómago
y una gran nostalgia en las pupilas.

Pero yo olvidé la clava
y me puse el alma en la mano.

A mis pobres nervios enfermaron
tantas babosadas municipales
calles inexpresivas
como películas americanas.
(Los peluqueros no tienen alma
proclama mi barba sucia).

Yo soy triste como un policía
de esos que florecen en las esquinas,
con un frío glacial en el estómago
y una gran nostalgia en las pupilas.

Pero yo olvidé el silbato
y me puse el alma en los labios.

LA PALABRA

Pensar que tantas veces
estuve cerca, muy cerca de tu lado.

Las palabras rodaban sobre el tema,
sin entrar,
como el agua en las piedras.

Quizá hasta deseabas
que yo dijera la expresión precisa.

Los minutos propicios se malograron,
se malograron en mi lengua,
culpa de las palabras
que no fueron precisas.

La frase preparada tanto tiempo
no pudo conservar el equilibrio
y se dejó caer en el abismo
–volatinera del silencio–.

Pensar que tú esperabas la palabra
como la madre al hijo
que un día dejó el puerto…

Pensar que tú esperabas la palabra
y que yo nunca, ¡nunca te la dije!

SOLO EN LA COMPAÑIA

En las montañas más altas de Quilalí de las Segovias,
y en las zonas mortales de estas tierra heroicas,
entre diez y siete compañeros estrechamente unidos por la aventura
yo, Manolo Cuadra, raso número 3495,
iba
solo.

Hablan los compañeros de las coplas canallas
surgidas en la hora como una flor de alivio:
Cantinas, copas rotas, meretrices

(Pero no me tienta la mochila,
menos la inútil precisión de mi rifle).

Yo voy como un tornillo fuera de mecanismo
diciendo a sotto vocce mis estupendas misas:
la tragedia de esta raza aborigen,
su pasado lleno de plumas y caciques,
el futuro elevado de su destino insigne.

Hoy por hoy voy de caza contra el indio furtivo
–extranjero en sus propias selvas americanas–
el que sembró cereales de esperanza
y cosechó vientos de pasión ciudadana;
el que enterró la esteva
en el abono de su campiña rica,
y vio truncarse el tallo de oro de su espiga
cuando dijo su augurio la boca de la Esfinge.

¿Y mañana?

Soplarán de los puntos cardinales
vahos vigorizantes de enviones proletarios:
algo que no sospechan las democracias:
espíritu de Rusia, cultura americana,
pues, en la misma gleba donde la bota hercúlea
tornó la arcilla estéril,
han de surgir, violentos, los estandartes nuevos.

Otra vez:

Cantinas, copas rotas, meretrices.
(Pero no me tienta la mochila,
menos la inútil precisión de mi rifle).

En las montañas más altas de Quilalí de las Segovias
y en las zonas mortales de estas tierras heroicas,
entre diez y siete compañeros estrechamente unidos por la aventura,
yo, Manolo Cuadra, indio, hijo de indios,
de pies electrizados por un amor de gleba
y ojos en los que asoma el orto de un sol nuevo,
repito que iba
solo.

UNICO POEMA DEL MAR

En Coconut Island,
cuando el sol se mece en las hamacas de las palmas
Miss Christine Braughtigam,
hija de una isleña negra
y de un viejo pirata de Holanda,
se da un baño de mar en la inmensidad de las aguas…

Su cuerpo alegre y esbelto, como el de un junco ahumado
se irisa en las aguas de plata
entre peces de esmalte y pulpos pequeños.

Envuelta en su maillot de fuego
Christine Braughtigam se sumerge en las aguas
¡y es entonces una brasa que se apaga!

Desde sus frescos observatorios de cocoteros
una mancha de pájaro isleños
lanza su S.O.S. de sorpresa,
porque pudiera una ola traicionera
de blanca gola con jubón celeste verde
llevarse a la perla de canela.
En la isla donde los cocoteros se mueven pausadamente
esmaltando el cielo de pensamientos alegres,
Christine busca la caricia del mar afuera.
¡Quién colmara urgencias de su sangre negra!

Desazón de los rubios y pequeños grumetes
que al maniobrar en las aguas de su vientre
despegaban de aquel muelle negro y celeste,
tristes, tristes, tristes
¡Ay, tristes para siempre!

Fuera del agua ella es como un violinista
sin violín y sin arco ante el público.
Las rocas lloran lágrimas saladas,
se varan las algas en las arenas lisas
y se dicen siento mucho los peces lúbricos.
Fuera del agua Miss Braughtigam es incompleta,
porque su elemento es este solo mar de Coconut Island.

Miss Braughtigam se acuna en las aguas;
duerme a la música maternal de las palmas.

En Coconut Island,
cuando el sol se mece en sus hamacas verdes,
Miss Christine Braughtigam,
hija de una isleña negra
y de un viejo pirata de Holanda,
entra a sus verdes potreros atlánticos
a pastorear su rebaño de pulpos y de peces.

Coconut Island,
donde aburro mi destierro frente al Mar Atlántico
mientras arden dátiles y bananos
y cantan los negros sus canciones esclavas,
indiferentes,
entre los cañaverales vibrantes
y el sordo rumor de las aguas.


Cuadra, Pablo Antonio

Poeta, ensayista, dramaturgo y crítico. Nace en Managua el 4 de noviembre de 1912.

Educado por los jesuitas en el Colegio Centroamérica de Granada, donde uno de sus maestros —el mexicano Miguel A. Pro, beatificado en 1988— le incentiva a escribir.

En 1931 funda el movimiento de Vanguardia, en compañía de José Coronel Urtecho, Joaquín Pasos y otros, dirigiendo las publicaciones periódicas Rincón de vanguardia y Vanguardia. En 1933 viaja a Sudamérica. En 1937 tiene a su cargo otra página: Trinchera. En 1942 edita el primer número del Cuaderno del Taller San Lucas.

En 1945 ingresa a la Academia Nicaragüense de la Lengua, cuya dirección asumirá en 1964. Diez años antes es nombrado codirector del diario La Prensa y, posteriormente, crea el suplemento La Prensa Literaria.

En 1961 funda la revista y el sello editorial El Pez y la Serpiente. Ese mismo año integra la Junta Directiva que establece la primera universidad privada de Centroamérica en Managua y de la cual será Decano de la Facultad de Humanidades y Director de su Departamento de Extensión Cultural.

En 1964 inicia su columna periodística “Escritos a máquina”, donde reflexiona sobre el pasado y el porvenir del país y el mundo. En 1976 dirige La Prensa Literaria Centroamericana.

En 1985 enseña Literatura en la Universidad de Texas en Austin. En 1993, teniendo aún el cargo de Director de La Prensa, es nombrado Rector de la Universidad Católica (ÚNICA).

En 1999, abandona la dirección del diario La Prensa.

Fallece el 2 de enero de 2002 en Managua.

NONANTZIN

Amada, si yo muriera,
entiérrame en la cocina
bajo el fogón.

Al palmotear la tortilla
me llamará a su manera
tu corazón.

Mas si alguien, amor, se empeña
en conocer tu pesar,
dile que es verde la leña
y hace llorar.
(Traducido de Netzahualcoyolt)

Regreso al inicio

REPÚBLICA DE POETAS

Mi bandera pretende,
como el cielo,
unir el azul y el blanco.

Equivocados los próceres
quisieron juntar abajo
lo que solamente arriba
se hermana y no siempre.

Pero algo logras, paisano,
izando el cielo en tu mástil,
¡somos un millón de hombres
con la cabeza a pájaros!

PEDRO URDEMALES

Pedro Urdemales, profesor
de aquella misteriosofía
mágica, dulce mentira
que hizo verdad tu boca de hablador.

!Tus cuentos, Pedro Urdemales:
pantalón de prosa y camisa
de fantasía! !Refrán con sombrero
de palma! Fuiste burlero
metiéndote en verenjenales
y llenando de mentira y risa
los caminos de Chontales.

Con tu olor a monte y a sajino
–caminero, logrero, palabrero–
vendedor de cotonas y cususa
cruzaste las lomas
y los llanos. Terror
de los alcaravanes.
Ladino.
Inventor
de los cuentos de camino.

POR LOS CAMINOS VAN LOS CAMPESINOS

De dos en dos,
de diez en diez,
de cien en cien,
de mil en mil,
descalzos van los campesinos
con la chamarra y el fusil.

De dos en dos los hijos han partido,
de cien en cien las madres han llorado,
de mil en mil los hombres han caído,
y hecho polvo ha quedado
su sueño en la chamarra, su vida en el fusil.

El rancho abandonado,
la milpa sola, el frijolar quemado.
El pájaro volando
sobre la espiga muda
y el corazón llorando
su lágrima desnuda.

De dos en dos,
de diez en diez,
de cien en cien,
de mil en mil,
descalzos van los campesinos
con la chamarra y el fusil.

De dos en dos,
de diez en diez,
de cien en cien,
de mil en mil,
¡por los caminos van los campesinos
a la guerra civil!

(Selección de Canciones de pájaro y señora,
1929-31 y 1935)

NIÑA CORTADA DE UN ÁRBOL

Las aves nicaragüenses se forman de los árboles:
de frutas enternecidas por la lluvia
de hojas suavizadas por el viento
de susurros que la savia amansa
[y pule en trinos.
Mi patria es entendida en vegetales
que cantan; en primaveras
que he besado; en frutales
que tú eres cuando me dices
desde el árbol –¡adiós!– con mariposas.
(Malacos)
TIGRE MUERTO

Sueña el cadáver del jaguar su última rapiña
y en el pequeño cielo frío y azul
que guarda su pupila
zopilotes insomnes cierran círculos negros
sobre el esqueleto de vaca de la luna.

(Olama)

(Selección de Poemas nicaragüenses,
1930-33 y 1935)

ESCRITO JUNTO A UNA FLOR AZUL

“Temo trazar el ala del gorrión
porque el pincel no dañe
su pequeña libertad”.

Anote
el poderoso esta ley del maestro
cuando legisle para el débil.

Escuche
este adagio del alfarero la muchacha
cuando mis labios se acerquen.

LAMENTO DE LA DONCELLA
EN LA MUERTE DEL GUERRERO

Desde tiempos antiguos
la lluvia llora.
Sin embargo,
joven es una lágrima,
joven es el rocío.

Desde tiempos antiguos
la muerte ronda.
Sin embargo,
nuevo es tu silencio
y nuevo el dolor mío.

LA NOCHE ES UNA MUJER DESCONOCIDA

Preguntó la muchacha al forastero:
–¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino: –Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al [forastero:
–¡Tócame! –dijo–. ¡Conocerás la noche!

INTERIORIDAD DE DOS
ESTRELLAS QUE ARDEN
A Mario Cajina-Vega

Al que combatió por la Libertad
se le dio una estrella, vecina
a la luminosa madre muerta al alumbrar.
–¿Fue grande tu dolor? –preguntó
el Guerrero.
–No tanto como el gozo
de dar un nuevo hombre al mundo.
–¿Y tu herida –dijo ella–
fue honda y torturante?
–No tanto
como el gozo de dar al hombre un mundo nuevo.
–¿Y conociste a tu hijo?
–¡Nunca!
–¿Y conociste el fruto de tu lucha?
–Morí antes.
–¿Duermes? –preguntó el Guerrero.
–Sueño –respondió la madre.

ESCRITO EN UNA PIEDRA DEL CAMINO
CUANDO LA PRIMERA ERUPCIÓN…

¡Lloraremos sobre las huellas de los que huyen de
[Acahualinca!
Aquí comenzó nuestro éxodo.

Oyeron la gran voz cavernosa del monstruo.
Desde los altos árboles miraron
[el sucio gigante decapitado,
la espalda rugosa, solamente el rugoso
pecho vomitando ira.

Abandonaremos nuestra Patria
[y nuestra parentela
porque ha dominado nuestra tierra
[un dios estéril.

Nuestro pueblo miró el gigante sin mente,
oyó el bramido de la fuerza sin rostro.

¡No viviremos bajo el dominio
[de la ciega potencia!
¡Quebraremos nuestras piedras de moler,
nuestras tinajas,
nuestros comales,
para aligerar el paso de los exilados!

Allí quedaron nuestras huellas,
sobre la ceniza.

(Selección de El jaguar y la luna, 1958 -1959)

EL NACIMIENTO DE CIFAR

Hay una isla en el playón
pequeña
como la mano de un dios indígena.
Ofrece frutas rojas
a los pájaros
y al náufrago
la dulce sombra de un árbol.
Allí nació Cifar, el navegante
cuando a su madre
se le llegó su fecha, solitaria
remando a Zapatera.
Metió el bote en el remanso
mientras giraban en las aguas
tiburones y sábalos
atraídos por la sangre.


Cuadra, Roberto

Nació en Managua en 1940. Realizó sus estudios de escuela secundaria en Canadá.

En 1960, junto con Edwin Yllescas, fundó la “Generación Traicionada”, grupo literario de tendencia beat.

Trabajó en el periódico Novedades (Managua). Durante los años 70, viajó por Inglaterra invitado por el gobierno británico.

Aunque guarda una abundante producción poética, no ha publicado ningún libro. Vive en los Estados Unidos.

TIPITAPA

Un camión que se aleja

y el ruido desapareciendo

poco a poco,

un yip que se enciende

y otro camión que pasa

y empieza a desaparecer,

una radio lejana,

el golpe de las hojas

y el viento todo el día

el aleteo de los pájaros

en la jaula

y los piches rascándose

el pecho con el pico

o siguiendo a un pollo

con el pescuezo estirado,

la ropa tendida,

el perro dormido

y el viento otra vez

y todo el día

voces de gente en la calle,

pasos, gritos

y el telefonista:

“Aló Managua, aló Managua…”

ENMA ES TODA UNA MUJER

Enma es toda una mujer:

sabe cocinar y también lavar,

planchar y preparar

platos sabrosos

además de que se sabe al dedillo

los días de la iglesia

(y que ella los guarda)

y que respeta a las personas

y muchas personas no la respetan a ella

porque tuvo la desgracia

de llegar a Tipitapa

donde hay muy pocas mujeres como Enma

(si es que las hay)

porque Enma es sólo ella:

(la irrespetada)

(la provocativa)

(la sabia)

(la saludable)

(la cocinera)

(la hermosa sólo Enma)

la que vive con Alfredo

y la que vivió con Pedro (el chofer)

y Mario (el coimero)

y Sergio (el cobrador de seguros)

Enma.


Elvir, Raúl

Poeta y traductor. Nació en Comayagüela, Honduras, el 23 de enero de 1927. Hizo estudios en su país y se trasladó a los 12 años, con su familia, a Nicaragua. Aquí se graduó de ingeniero civil y adquirió la ciudadanía nicaragüense.

Junto a Ernesto Gutiérrez, tradujo del francés el gran poema “Anábasis”, de Saint-John Perse. Luego, realizó el solo la traducción de “Pájaros y otros poemas”, obra también del mencionado galardonado con el premio Nóbel de Literatura en 1960.

Del inglés tradujo cuatro obras del nahualista norteamericano radicado en Costa Rica: Alexander Skucth (La finca de un naturalista, El ascenso de la vidaMerenda y Cuentos de un naturalista).

Falleció en Managua en junio de 1998.

ALQUIEN SE BAÑA EN LA QUEBRADA

Alguien se baña en la quebrada.
-María?
-Juana?
El aire huele a fruta desvestida
y el agua sabe a madurez desnuda.

-Morena?
-Blanca?

Lo dirá el ojo azul
de un pájaro feliz y enamorado.

Alguien se baña en la quebrada
con el ramaje hasta el tobillo claro.

LA PATRIA

La patria tiene rostro
de piedra.

No pechos sino montañas
Ni cabellera sino árboles.

Muslos de cordillera,
ojos de lago,
respiración de mar.

Y encantadores pueblecitos
regados en su falda.

Esta es la patria que me gusta.

No esa tonta
que los políticos mancillan.

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