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Bienvendidos al portal Rubén Darío

De Poetas Famosos de Nicaragua

 Rubén Darío

Nació el 18 de enero de 1867 en San Pedro de Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, Nicaragua.

Primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento. Fue criado por su abuela tras la separación de sus padres.

En el año 1886 viaja a Santiago de Chile, donde publicó su primer gran título: Azul (1888), libro que llamó la atención de la crítica. De regresó a Managua contrajo matrimonio con Rafaela Contreras en 1891; quince meses después nació su primer hijo y en 1893 falleció su esposa.

En el año 1892 viajó a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Tras viajar por distintos países, residió en Buenos Aires, donde trabajó para el diario La Nación. En 1898 regresa a España como corresponsal y alterna su residencia entre París y Madrid, donde en 1900, conoce a Francisca Sánchez, mujer de origen campesino con la que tuvo un hijo y vivió con ella hasta el resto de sus días. Convertido en poeta de éxito en Europa y América, es nombrado representante diplomático de Nicaragua en Madrid en 1907.

Sus primeros poemas son una mezcla de tradicionalismo y romanticismo; Abrojos (1887) y Canto épico a las glorias de Chile (1888). Este mismo año publica Azul (1888, revisado en 1890), dividido en cuatro partes: ‘Primaveral‘, ‘Estival‘, ‘Autumnal‘ e ‘Invernal‘. A este libro debe que sea considerado como el creador del modernismo; escritores como Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera y Reissig le reconocieron como el creador e instaurador de una nueva época en la poesía en lengua española.

En París entra en contacto con los poetas parnasianos y simbolistas abandonando el provincialismo por una poesía de la universalidad y cuenta su vida cotidiana pero a través de símbolos herméticos. En Prosas profanas (1896 y 1901), obra simbolista, desarrolla de nuevo el tema del amor. Formalmente creó una poesía elevada y refinada con muchos elementos decorativos y resonancias musicales; Cantos de vida y esperanza (1905) es el mejor ejemplo de ello. El canto errante (1907), es su libro, conceptualmente, más universal.

En 1913 cae en un profundo misticismo y se retira a la isla de Mallorca. Allí empieza a escribir una novela La isla de oro -que nunca llegó a concluir- en la que analiza el desastre hacia el que está caminando Europa. También compone Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro dedicado a este país en el año de la celebración de su centenario en que quiso seguir el modelo del Canto a mí mismo de Walt Whitman.

En 1915 publica La vida de Rubén Darío, año en que regresó a a América donde falleció el 6 de febrero de 1916 poco después de llegar a Managua.

Obras

Poesía

Abrojos 1887
Rimas 1887
Azul…. 1888
Canto épico a las glorias de Chile 1887
Primeras notas 1888
Prosas profanas y otros poemas 1896
Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas 1905
Oda a Mitre 1906
El canto errante 1907
Poema del otoño y otros poemas 1910
Canto a la Argentina y otros poemas 1914
Lira póstuma 1919

Prosa

Los raros 1906
España contemporánea 1901
Peregrinaciones 1901
La caravana pasa 1902
Tierras solares 1904
Opiniones 1906
El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical 1909
Letras 1911
Todo al vuelo 1912
La vida de Rubén Darío escrita por él mismo 1913
La isla de oro 1915 (novela inconclusa)
Historia de mis libros 1916
Prosa dispersa 1919

LO FATAL

A René Pérez

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!


 

El fenómeno capital de Rubén Darío

Nicaragua es durante el siglo XIX un país de muy escasa población, la mayor parte de ella analfabeta, y todavía en espera de la modernización económica que las revoluciones liberales habían venido prometiendo en el continente americano desde las luchas de independencia. Y aún a pesar de nuestra marginalidad, y la muy escasa tradición cultural, habrá de ocurrir  aquí el suceso de mayor relevancia en la historia literaria del continente, y que conmoverá luego los cimientos de la poesía de habla española: el nacimiento del poeta Rubén Darío en una pequeña aldea rural del departamento de Matagalpa en el año de 1867.
Darío (bautizado como Félix Rubén García Sarmiento), vivió su infancia y adolescencia en la ciudad de León, que era entonces el centro cultural y académico más importante de Nicaragua, sede episcopal y sede universitaria; allí sería conocido como “el poeta niño”, por su asombrosa facilidad de escribir versos rimados, y su fama alcanzaría pronto a toda Centroamérica.
Su primera salida fuera de las fronteras la hizo a El Salvador, en busca de horizontes diferentes; pero en 1886 emprendió su viaje decisivo a Chile, donde publicó Azul en 1888, un libro compuesto de poesías y cuentos que marca el nacimiento del modernismo, y que fue elogiado por Don Juan Valera desde Madrid, en sus Cartas Americanas. En Santiago de Chile haría también sus primeras armas de periodista, un oficio que ejerció con gran éxito toda su vida; desde entonces, comienza a escribir para el diario La Nación de Buenos Aires, fundado por Bartolomé Mitre.
En 1892 viajó por primera vez a España, como parte de la delegación oficial de Nicaragua a las fiestas del cuarto centenario del descubrimiento de América, y se relacionó con los intelectuales consagrados de la época: el propio Valera, doña Emilia Pardo Bazán, Castelar, Núñez de Arce, Campoamor; y el año siguiente recibió el nombramiento de Cónsul de Colombia en Argentina, país al que viajó por la vía de Nueva York, donde se encontró con José Martí, y París, donde conoció a Verlaine.
La vida sentimental de Darío fue muy trágica. Antes de su viaje a Argentina habría de ocurrir, en el trance de dar a luz, la muerte de su joven esposa Rafaela Contreras, con quien se había casado durante su segunda estancia en El Salvador; y el hijo nacido de ese parto fatal, Rubén Darío Contreras, vivió siempre lejos de él. Al enviudar, fue forzado a contraer matrimonio en Managua con Rosario Murillo, un episodio del que siempre conservó dolorosos recuerdos.
En  Buenos Aires habría de vivir hasta el año de 1898. Aquella fue una época clave para su obra literaria, reconocido ya en los cenáculos literarios, y mientras su fama se hacía cada vez más creciente en el extranjero. Ese año de 1898 parte para España, comisionado por La Nación para escribir una serie de reportajes sobre las consecuencias de la derrota española en la guerra contra Estados Unidos por la posesión de Cuba; artículos que reunirá más tarde en su libro España Contemporánea (1901).
Es durante este viaje que conocerá a los poetas de “la generación del 98”: Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, los hermanos Manuel y Antonio Machado, Juan de Dios Peza, Azorín, a quienes habrá de capitanear en el movimiento modernista. Este movimiento, que rompe el anquilosamiento de la lengua castellana y le insufla un nuevo aliento renovador, contó también seguidores del otro lado del Atlántico: Amado Nervo, Gutiérrez Nájera, Leopoldo Lugones,  Rafael Arévalo Martínez,  Barba Jacob, José Santos Chocano.
Es también entonces cuando conoció en Madrid a la mujer que lo acompañaría ya toda su vida, la campesina Francisca Sánchez, (“la princesa Paca”, como solía llamarla Juan Ramón Jiménez), originaria de la aldea de Navalsauz, en la sierra de Gredos. El mismo le enseñaría a leer y escribir, y al hijo de ambos, Rubén Darío Sánchez, lo declaró su heredero universal.
En 1899,  encontrándose aún en Madrid, el mismo diario La Nación lo envió a cubrir la Exposición Universal de París, y así habrá quedarse en Francia por una larga época, un período decisivo también en su producción literaria; el gobierno de Nicaragua lo designó entonces Cónsul en esa ciudad. En 1905, apareció en España su libro de poemas más trascendental, Cantos de vida y Esperanza.
A finales del año de 1906 regresó de manera triunfal a Nicaragua. Fue recibido como un héroe en León, Managua y Masaya, entre grandes demostraciones populares que arrastraron al país entero; y al volver a Europa en 1907, presentó cartas credenciales ante el Rey Alfonso XIII como Embajador ante la Corte de Madrid, nombrado por el régimen liberal del General José Santos Zelaya. Difícilmente pudo ejercer este cargo, pues desde Managua le escatimaban los sueldos, y terminó cerrando la embajada para volver, lleno de deudas, a París.
En 1907 se publicó en España otro de sus libros claves, El canto errante, y el año siguiente El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical; en 1910, también en Madrid, apareció El poema del otoño y otros poemas.
A finales de 1914 dejó para siempre Europa, rumbo a Nueva York, cuando empezaban a soplar ya los vientos de las Primera Guerra Mundial, recién publicado en Barcelona su Canto a la Argentina y otros poemas. Después de una estancia de pocos meses en Nueva York, donde se suponía iba a iniciar una gira continental para predicar a favor de la paz, cansado y enfermo recaló primero en Guatemala, por invitación del dictador Manuel Estrada Cabrera, y a finales de 1915 regresó a Nicaragua, el año en que aparecía, también en Barcelona su autobiografía La vida de Rubén Darío escrita por él mismo.
Murió en León el 6 de febrero de 1916. Sus funerales, que duraron una semana, resultaron apoteósicos, y fue enterrado con honores de Príncipe de la Iglesia en la Catedral Metropolitana, la misma en que había sido bautizado.
La historia de la literatura en lengua española debe de contarse antes de Darío y después de él. Desde América, le tocó descubrir, casi simultáneamente, el romanticismo, el parnasianismo y el simbolismo. Supo de todas las escuelas, de todos los poetas, de pintores y de músicos, de Grecia, de Roma, de Chibcha y Palenque, de la ciencia moderna y antigua, y todo lo que creó, como lo advertía en su tiempo Juan Valera, es “bronce corintio” y es “mármol de Jonia”. Por la magnitud de su creación y de su arte, por sus innovaciones en la métrica y el estilo, Darío dio nombre a toda una época en la lírica del idioma, el modernismo.
Ninguno de los poetas modernistas de América y España, seguidores suyos, puede explicarse sin su influencia. Así como tampoco hubieran sido posibles después Federico García Lorca y Rafael Alberti, o César Vallejo y Pablo Neruda, Jorge Luis Borges y Octavio Paz.
En Nicaragua, Rubén Darío no sólo tiene una significación literaria, sino que encarna la identidad cultural de la nación. El hecho de que un país pobre, desde la oscuridad del siglo XIX haya sido capaz de dar un genio universal de su calibre, representa una síntesis, y a la vez un impulso permanente que habrá de marcar a Nicaragua como entidad nacional.

Por otra parte, Darío funda nuestra literatura, y siendo él moderno, le abre las puertas de la modernidad a esa literatura, que no se quedó estática en la escuela modernista que él mismo fundó, y que ganó en su tiempo muchos adeptos de todo tamaño; por el contrario, su impulso creador fue capaz de engendrar un proceso dinámico que ha dado una generación tras otra de escritores, sobre todo en la poesía, la vertiente más poderosa abierta por Darío en su propia tierra natal, como se verá más adelante.

En este ámbito propiamente tal del modernismo, Nicaragua contará con poetas menores en apariencia que, de haber tenido una verdadera y oportuna difusión, habrían logrado una mayor proyección en América y serían justamente valorados; tal es el caso de Román Mayorga Rivas (1861-1925), anterior realmente a Darío, y quien vivió y escribió en El Salvador; Santiago Argüello (1971-1940), a quien se vio en su época como el sucesor más probable de Darío en Nicaragua, y hoy prácticamente olvidado; Lino Argüello (1887-1937) un poeta bohemio, de creaciones muy populares, romántico y neosimbolista, el poeta de las novias muertas y los amores platónicos exacerbados; todos los anteriores leoneses. Y el provinciano e intenso Ramón Sáenz Morales (1891-1927), nacido en Managua, cuyos acuarelas de la vida rural conservan fresco su encanto; o el epigramático Rafael Montiel (1887-1973), nacido en Masaya.

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el-fenomeno-capital-de-ruben-dario.html

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CUENTOS EN PROSAI. – El rey burgués
II. – La Ninfa
III. – El fardo
IV. – El velo de la reina Mab
V. – La canción del oro
VI. – El rubí
VII. – El palacio del sol
VII. – El pájaro azul
IX. – Palomas blancas y garzas morenasEN CHILEAlbum porteño
I. – En busca de cuadros
II. – Acuarela
III. – Paisaje
IV. – Aguafuerte
V. – La virgen de la paloma
VI. – La cabezaAlbum santiagués
I. – Acuarela
II. – Un retrato de Watteau
III. – Naturaleza muerta
IV. – Al carbón
V. – Paisaje
VI. – El idealEL AÑO LÍRICOI. – Primaveral
II. – Estival
III. – Autumnal
IV. – Invernal
V. – Pensamiento de Otoño
VI. – AnatkhLa segunda y tercera ediciones de AZUL…Tres historias en prosa fueron añadidas a la segunda edición, las tres fueron retenidas en la tercera edición.
El Sátiro sordo
La muerte de la emperatriz de la China
A una estrella.

AZUL… es una compilación de los escritos que Darío había realizado para La Epoca de Santiago de Chile durante los años 1886 al 1888. El libro se compone de dos secciones. La primera, CUENTOS EN PROSA, contiene dos partes en si: historietas no relacionadas, en las que se destaca la nueva tendencia con gran claridad, y EN CHILE, donde “el poeta” narra sus experiencias durante su estancia en Chile. La segunda parte EL AÑO LÍRICO, se compone de exquisitas poesías que aunque aun románticas, se les notan las inquietudes innovadoras.AZUL… fue editado tres veces durante la vida del autor. La primera edición fue publicada en Valparaíso, Chile por la Imprenta y Litografía Excélsior que terminó de imprimir el libro el 30 de julio de 1888. La segunda, más amplia incluyendo tres poemas en francés, se editó en la ciudad de Guatemala por la Imprenta de La Unión en 1890. La tercera, con el contenido reducido, en Buenos Aires por La Nación en 1905. El debate continua, ¿ es la segunda o la tercera edición la autoritaria ?

EvoluciónLa evolución poética de Rubén Darío está jalonada por la publicación de los libros en los que la crítica ha reconocido sus obras fundamentales: Azul… (1888), Prosas profanas y otros poemas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905).Antes de Azul… Darío escribió tres libros y gran número de poemas sueltos, que constituyen lo que se ha dado en denominar su “prehistoria literaria”. Los libros son Epístolas y poemas (escrito en 1885, pero no publicado hasta 1888, con el título de Primeras notas), Rimas (1887) y Abrojos (1887). En la primera de estas obras es patente la huella de sus lecturas de clásicos españoles, así como la impronta de Víctor Hugo. La métrica es clásica (décimas, romances, estancias, tercetos encadenados, en versos predominantemente heptasílabos, octosílabos y endecasílabos) y el tono predominantemente romántico. Las epístolas, de influencia neoclásica, van dirigidas a autores como Ricardo Contreras, Juan Montalvo, Emilio Ferrari y Víctor Hugo.En Abrojos, publicado ya en Chile, la influencia más acusada es la del español Ramón de Campoamor.[15] En cuanto a Rimas, publicado también en Chile y en el mismo año, fue escrito para un concurso de composiciones a imitación de las Rimas de Bécquer, por lo que no es extraño que su tono intimista sea muy similar al de las composiciones del poeta sevillano. Consta de solo catorce poemas, de tono amoroso, cuyos procedimientos expresivos (estrofas de pie quebrado, anáforas, antítesis, etc.) son característicamente becquerianos.[16]Azul… (1888), considerado el libro inaugural del Modernismo hispanoamericano, recoge tanto relatos en prosa como poemas, cuya variedad métrica llamó la atención de la crítica. Presenta ya algunas preocupaciones características de Darío, como la expresión de su insatisfacción ante la sociedad burguesa (véase, por ejemplo, el relato “El rey burgués”). En 1890 vio la luz una segunda edición del libro, aumentada con nuevos textos, entre los cuales una serie de sonetos en alejandrinos.La etapa de plenitud del Modernismo y de la obra poética dariana la marca el libro Prosas profanas y otros poemas, colección de poemas en las que la presencia de lo erótico es más importante, y del que no está ausente la preocupación por temas esotéricos (como en el largo poema “Coloquio de los centauros”). En este libro está ya toda la imaginería exótica propia de la poética dariana: la Francia del siglo XVIII, la Italia y la España medievales, la mitología griega, etc.En 1905, Darío publicó Cantos de vida y esperanza, que anuncia una línea más intimista y reflexiva dentro de su producción, sin renunciar a los temas que se han convertido en señas de identidad del Modernismo. Al mismo tiempo, aparece en su obra la poesía cívica, con poemas como “A Roosevelt”, una línea que se acentuará en El canto errante (1907) y en Canto a la Argentina y otros poemas (1914). El sesgo intimista de su obra se acentúa, en cambio, en Poema del otoño y otros poemas (1910), en que se muestra una sencillez formal sorprendente en su obra.No todos los poemas de Darío fueron recogidos en libros en vida del poeta. Muchos de ellos, aparecidos únicamente en publicaciones periódicas, fueron recopilados después de su muerte.

Libro publicado en 1905, CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA, los cisnes y otros poemas representa la cima y síntesis de la obra lírica de Rubén Darío (1867-1916). En esta obra canónica, el poeta nicaragüense reorientó una escritura que, sin abandonar los mundos de «Azul» y «Prosas profanas» (L 5325), da espacio a la irrupción impetuosa de lo personal en su poesía: sentimientos de culpa y también gozosos, pesares y temores, atracción por el eros y anhelo de espiritualidad se unen a reflexiones sobre la cultura, la historia y la defensa de lo americano y lo hispánico, amenazado en la confluencia de los siglos xix y xx por poderosas fuerzas como Estados Unidos. La edición del texto corre a cargo de José Carlos Rovira, quien proporciona de forma aparte al lector interesado un amplio comentario que recorre sentidos, contextos y situaciones que el tiempo ha podido distanciar, pero que siguen siendo poéticamente imprescindibles.

Cantos de vida y esperanza”el libro se inicia con una autobiografía poética sigue con una serie de poemas de tono angustiado y otros temas hispánicos. La trayectoria poética de Rubén la completan 3 libros mas: “ El canto errante”,”Poema del otoño” y “ Canto a la Argentina”. En los dos últimos vuelve un tono melancólico.Métrica y Estilo: La innovación mas importante fue la que se refiere al lenguaje poético. Este lenguaje busca la belleza que consigue Darío por medio de:
*
Estrofas métricas perfectas
*
Versos de medida correcta
*
Efectos musicales
*
Riqueza léxica

Rubén Darío

Rubén Darío:Su vida: Mostró inclinación por la poesía y la literatura en general. Pronto consiguió un empleo en la biblioteca nacional, lugar que aprovecho para leer a los clásicos y aprender francés con la lectura, publico “Azul” a partir de entonces se le conoció como fundador del modernismo. Viajo a España como delegado de nicaragua, transcurridos 6 años, volvió a Madrid, enviado por el diario La Nación. Después de ese segundo viaje a España, vivió permanentemente en Europa, Francia, España y sus raíces indígenas americanas influyeron en su obra.Su Obra: La extensión y magnitud de la obra de Rubén Darío contiene todos los matices de la nueva estética. Sus primeros libros poéticos presentan una raíz romántica con notas de imaginación y fantasía. Fue Azul la obra que marco el comienzo de la nueva escuela poética.La mezcla de lo europeo y lo americano se hace patente en su obra por un lado los motivos mitológicos, la exaltación de los placeres por otro sus inquietudes.“Prosas Profanas” esta compuesto de composiciones como la celebre “Sonatina” o “El coloquio de los centauros” donde Darío expone su filosofía. La presencia de los cisnes, símbolo de la poesía, así como del erotismo.

frases de Rubén Darío

Rubén Darío » últimas frases

Sin mujer, la vida es pura prosa.

Mujer

El eterno femenino puede tornar humano lo divino.

Femenino

La mujer musa es la de carne y hueso.

Musa

Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!

Tesoro

¡Dejad al huracán mover mi corazón!

Corazón

Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.

Carne

Si pequeña es la patria, uno grande la sueña.

Patria

El canto vuela, con sus alas: armonía y eternidad.

Canto

Para qué querré yo la vida cuando no tenga juventud.

Juventud

Cuando quiero llorar, no lloro… Y a veces lloro sin querer.

Llorar

Eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones.

Canciones

Un buen libro es el mejor de los amigos, lo mismo hoy que siempre.

Cantos de Vida y Esperanza – Ruben Dario

Ruben Dario – Poemas

CPEBG – 10 – Cincuenta poemas de Alfoso Cortes


 

Símbolos Patrios

Bandera

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El origen de los colores de la bandera de Nicaragua data de 1822 cuando el salvadoreño Gral. Manuel José Arce, agitó por primera vez en Centroamérica, la bandera con los colores azul y blanco, cuando le nombran jefe de los milicianos salvadoreños que combatieron contra la anexión de las Provincias de Centroamérica a México. En el mismo año de 1882 el Gral. Arce recordó los colores azul y blanco de la bandera de los próceres argentinos José de San Martín y Manuel Belgrano. Para rendir tributo a la en-seña del Gral. Manuel José Arce, la memorable Asamblea Nacional Constituyente de Centroamérica decreta el azul y blanco como los colores de la primera bandera de la Federación Centroamericana.

La Bandera Nicaragüense tiene tres franjas horizontales (dos azules, arriba y abajo) con el escudo nacional en el centro, en la franja blanca. La franja blanca del Pabellón Nacional representa el territorio de la nación y simboliza la pureza de Nicaragua. Las dos franjas azules significan que Nicaragua está bañado por dos océanos.

Escudo

Escudo

El escudo nacional de Nicaragua fue creado, junto con la actual Bandera de Nicaragua, por el Decreto Legislativo del 5 de septiembre de 1908, siendo Presidente de La República José Santos Zelaya López, fijándose de modo definitivo el Escudo y la Bandera actuales de Nicaragua. Se basa en el escudo que perteneció a las Provincias Unidas del Centro de América.Consta de dos elementos, el central y el periférico, siendo el primero un triángulo equilátero de oro que representa la igualdad y la rectitud de la Patria y sus instituciones.En la parte inferior, una cordillera de cinco volcanes verde amarillentos, entre dos océanos en tono azul ultramar, representan la unidad y la fraternidad de las cinco repúblicas centroaméricanas al igual que los volcanes y cordilleras del país.Los mares representan el Mar Caribe y el Océano Pacífico que bañan las costas del Este y el Oeste del país respectivamente.Un gorro frigio en tono rojo bermellón ilumina la escena con rayos blancos de luz, desde la parte central del triángulo, representando la libertad, teniendo como fondo un cielo en tono azul pálido que simboliza la gloria, el heroísmo y el sacrificio por la libertad.

Un arco iris de siete franjas que cubre las montañas, debajo del cual está dicho gorro, representa la paz y el sendero por el cual Centroamérica va hacia la consecución de su elevado destino.

Alrededor del triángulo el elemento periférico formado por la leyenda en letras de oro: “República de Nicaragua – América Central”; la figura circular que forma la leyenda o divisa simboliza el cielo, la perfección y la eternidad. Señala a la vez la unidad de los elementos interiores del escudo y el oro de las letras y el borde del triángulo simbolizan las riquezas minerales del país.

Flor Nacional

Flor Nacional

Nombre Científico: Plumeria rubia

Nombre de origen Náhuatl: Xacuanxochitl – XACUAN: Pluma amarilla preciosa – XOCHITL: Flor

Nombre Común: Sacuanjoche

Desde las épocas precolombinas, niquiranos y chorotegas ensartaban las flores de Sacuanjoches en hilos y juntaban varias sartas para formar una verdadera cabellera o racimo de rosario de Sacuanjoches, para adornar altares y criptas funerarias.

Esa forma de preparar sartas de Sacuanjoches es una costumbre que aún se practica en Nicaragua, especialmente para el día de los difuntos.

En los matrimonios precolombinos y aún entre las campesinas, racimos de Sacuanjoches se usan como adornos de las cabelleras femeninas.

Himno Nacional de Nicaragua

Himno Nacional de Nicaragua

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“Salve a ti” es nuestro Himno Nacional y constituye así mismo uno de nuestros Símbolos Patrios. Es el más corto de América y el único que no se inspira en la «Marsellesa» ni proclama la guerra. Su música es de origen religioso, atribuida a un fraile: Anselmo o Ernesto Castinove. Su letra, original de Salomón Ibarra Mayorga (1887-1885). Fue cantado por primera vez el 16 de diciembre de 1918, pero se adoptó oficialmente en 1938.

Sus inicios…

El poeta nicaragüense Salomón Ibarra Mayorga  escribió su letra en 1918 para cambiar el Himno Nacional que se tocaba hasta ese momento. Ibarra Mayorga había nacido en la ciudad de Chinandega el 8 de septiembre de 1890. Su padre, el Dr. Felipe Ibarra (abogado y poeta) fue maestro de Rubén Darío, el cual inició a Salomón, desde su niñez, en la carrera literaria.

Un antiguo salmo litúrgico de la época colonial, tocado en Sol Mayor, es la base de  su música . El salmo en cuestión fue introducido a finales del siglo XVIII por el fraile franciscano  Anselmo Castinove, que había venido de España para evangelizar a los indios de Sutiava, en León.

Fue  adaptada por el compositor Luis Abraham Delgadillo en un tono más adecuado para  voces infantiles, pues los niños debían hacer un gran esfuerzo de voz en el tono de Sol Mayor.

La letra del himno, escrita durante la primera intervención yanqui y la ocupación del país por tropas norteamericanas (1912-1925), habla de paz y trabajo; también se refiere a que la Bandera Nacional no se manche con la sangre de sus habitantes en los conflictos bélicos entre hermanos, haciendo alusión a las varias guerras civiles  en los siglos XIX y XX.

Hubo otros himnos anteriores.

1) Cuando fue establecida la República Federal de Centroamérica en 1824 se ejecutaron en los países centroamericanos dos melodías de himnos instrumentales: La Granadera y La Antífona de los Colores. La primera se escuchaba en la misa, al hacer la elevación del Santísimo Sacramento y otras veces al izar la Bandera Nacional. Actualmente La Granadera se toca en la bajada y la subida de la imagen de la Sangre de Cristo en la Catedral de Managua, nuestra capital. La segunda era el himno de La Federación Centroamericana.

2) En los años 1834-1835 los gobiernos de los Directores del Estado don José Núñez y don José Zepeda, adoptaron de nuevo el canto religioso de Anselmo Castinove.

3) Disuelta la Federación en 1838 Honduras adoptó La Granadera como himno y en Nicaragua La Antífona de los Colores se ejecutaba para tributar honores al pabellón nacional.

4) En 1876 el gobierno de don Pedro Joaquín Chamorro y Alfaro introdujo el primer himno oficial, con letra de Fernando Álvarez y música del maestro Carmen Vega, se cantó entre los años 1889-1893. Se cantaba en Fa Mayor y decía así:

Soldados, ciudadanos
Soldados, ciudadanos, a las armas
esgrimid las espadas con valor;
que más vale morir independientes
a vivir subyugados en la opresión.

Hoy se lanza la patria querida
sobre un campo de gloria inmortal,
hoy alzando su frente abatida,
aniquila el poder colonial

De septiembre la luz se levanta
bella, pura, cual hija del sol,
y a su vista el íbero se espanta,
tiembla y cae el león español.

5) En 1889 al asumir la Presidencia de la República el Doctor Roberto Sacasa y Sarria (1889-1893), apareció un nuevo himno que se declaró oficial. Fue compuesto en Do Mayor por el compositor belga Alexander Cousin, director de la Banda de los Supremos Poderes. Este himno instrumental sin letra fue abolido después del triunfo de la Revolución Liberal de 1893 porque sus notas de tipo escolar no concordaban con el ambiente revolucionario.

6) El segundo himno con letra fue declarado oficial bajo el gobierno del General José Santos Zelaya López y adoptado en septiembre de 1893. Se cantó hasta 1910 a causa del derrocamiento del gobierno liberal el año anterior. La música en Si Bemol Mayor es, otra vez, de Alexander Cousin, suegro de Zelaya y la letra, según se dice, fue escrita por el poeta Rubén Darío.

7) La Patria Amada era letra de don Marco Antonio Ortega, originario de la ciudad de Granada, y la música era la misma del salmo litúrgico de Castinove. Don Antonio Zapata fue quien la instrumentalizó y le hizo los primeros arreglos, respetando su tonalidad original de Sol Mayor, que no podían cantar los niños sin un gran esfuerzo de voz.

El actual himno fue aprobado oficialmente el 20 de octubre de 1939  mediante el Decreto Ejecutivo No. 3, publicado en La Gaceta, Diario Oficial, No. 231 del 24 del mismo mes:

«¡Salve a ti, Nicaragua! En tu suelo
ya no ruge la voz del cañón,
ni se tiñe con sangre de hermanos
tú glorioso pendón bicolor.

Brille hermosa la paz de tu cielo,
nada empañe tu gloria inmortal,
que el trabajo es tu digno laurel
y el honor es tu enseña triunfal».

Ave Nacional de Nicaragua

Ave Nacional de Nicaragua

Nombre Científico: Eumomota superciliosa

Nombre Común: Guardabarranco Común

Esta colorida ave es fácilmente reconocida por su larga cola rematada por dos plumas azules. Estos se alimentan principalmente de insectos. Cavan su nido en un hoyo en la tierra, para poner sus huevos. Pueden ser vistos en los bosques de Nicaragua, principalmente al sudoeste del país.

Árbol Nacional de Nicaragua

Árbol Nacional de Nicaragua

Nombre Científico: Calycophyllum candidissimum

Nombre Común: Madroño

Este fue declarado el Árbol Nacional de Nicaragua. Es un árbol frondoso, leñoso de blancas flores, que tiene la característica de ser el primer árbol que florece en Nicaragua a mediados de Noviembre.

Sus flores son el adorno tradicional de los altares de las purísimas en toda Nicaragua. Su madera a sido utilizada como leña por su alto rendimiento calórico y por el aroma que emana al quemarse.

Fuente de información:

http://www.lavozdelsandinismo.com/simbolos-patrios-nicaragua/

http://nicaraguavolcanyfrontera.blogspot.ca/2011/09/

 

http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/

 

Escogidos por Poetas Famosos de Nicaragua