Poetas de Guatemala

 

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Miguel Ángel Asturias

Miguel Ángel Asturias nació en Guatemala en 1899 y falleció en Madrid en 1974. Fue un escritor que supo cultivar diversos géneros, destacándose sobre todo en la narrativa, la poesía, el periodismo y el teatro. Cabe mencionar que es uno de los autores ineludibles de la literatura hispanoamericana del siglo XX.
Pese a haber estudiado abogacía, su gran pasión siempre fueron las letras y las luchas sociales; tal es así que se entregó a ambas tareas con afán: escribiendo obras que marcarían un antes y un después en la literatura y participando en la lucha rebelde contra la dictadura que tuvo lugar en Guatemala en 1898, efectuada por Estrada Cabrera y concluyó con su derrocamiento.Después de tamaña hazaña se mudó a Europa, donde vivió hasta 1933. A su regresó fundó el Diario del Aire y se entregó devotamente a la educación y las actividades culturales.
Por su labor literaria fue galardonado en diversas ocasiones; siendo uno de los premios recibidos el Lenin de la Paz y el Nobel de Literatura.
Entre sus obras más destacadas se encuentran “El espejo de Lida Sal“, “Los ojos de los enterrados“, “La audiencia de los confines” y “Clarivigilia primaveral“. En nuestra web podrás leer su poemaGuatemala“, un canto a su tierra lleno de melancolía y afecto.

(Cantata)
1954

¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería…

¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!

 


 

Otto René CastilloOtto Rene Castillo
fue un poeta oriundo de Guatemala, nacido en el año 1936 en la ciudad de Quetzaltenango. Desde el comienzo asumió su rol de escritor con una gran responsabilidad, utilizando sus versos para luchar por sus ideales. Con tan sólo 18 años de edad, debió exiliarse a El Salvador tras manifestarse en contra del golpe de estado llevado a cabo por Norteamérica para derrocar al presidente Jacobo Arbenz, quien había sido elegido en forma democrática por su pueblo. Pero su historia apenas comenzaba, dado que luego de años de haber viajado por varias partes del mundo regresó a su país de manera clandestina y se unió a un movimiento guerrillero. Tan sólo un año después, en 1967, recibió graves heridas en medio de un enfrentamiento y fue raptado junto a su pareja y torturado durante días, pagando con una pesadilla en vida por haber intentado defender aquéllo en lo que creía. Luego de casi una semana de agresión desmedida, fueron fusilados y quemados, el 17 de marzo.
Su poema “Vámonos patria a caminar, yo te acompaño” fue utilizado por sus asesinos mientras lo humillaban y lo herían gravemente, simbolizando de una manera cruel los cobardes tajos con los que lo desfiguraron antes de matarlo.

Comunicado

Nada

podrá
contra esta avalancha
del amor.
Contra este rearme del hombre
en sus más nobles estructuras.
Nada
podrá
contra la fe del pueblo
en la sola potencia de sus manos.
Nada
podrá
contra la vida.
Y nada
podrá
contra la vida,
porque nada
pudo
jamás
contra la vida.

Enrique Noriega
Enrique Norieganació en la ciudad de Guatemala en 1949. Es un importante poeta de este país que además ha colaborado con la difusión de muchos otros escritores a través de diversos proyectos poéticos.
Dio sus primeros pasos en la literatura desde muy joven, decidiéndose a volcarse completamente por la poesía y dejando del lado otros géneros. En 1972 publicó su primera obra, “Oh banalidad“, a la que siguieron muchas otras, entre las que se encuentran “La pasión según Judas” y “El cuerpo que se cansa“. Cabe mencionar que ha sido galardonado con diversos premios, tales como el Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias.
En Guatemala se lo considera junto a Ana María Rodas y Luis Eduardo Rivera como uno de los escritores más imprescindibles de su generación, la cual fue la encargada de sentar las bases de la poesía nacional actual, proponiendo una resignificación del lenguaje y una actitud ética mucho más comprometida con las raíces, que usa la palabra escrita como expresión de una forma profundamente apasionada.
En nuestra web podrás leer algunos de sus poemas, tales como “Sin ideas“, “Inmolación espérmica” y “Texto“. En ellos puede notarse un estilo donde las imágenes tienen el protagonismo y la voz siempre hace mención a los aspectos trascendentes de la vida.

Inmolación espermática

Traídos por una lluvia

De salivas lubricantes
Caen pechos a mi boca y piernas
Y mejillas y caderas y muslos
Y vulvas y suaves pezones y frases
Dichas para el hambre incontenible
De la carne
El lujurioso Encomendero
Arrasa hembras en su feudal
Dominio de sí mismo
Y hay después
De tan abrupta molicie
Ese enseñoramiento del pecado
Que aclara y vivifica las ideasRazones sólo para la yesca
de la sangre

Rafael LandívarRafael Landívar
fue un poeta oriundo de Guatemala, nacido en Santiago de los Caballeros el 27 de octubre del año 1731 y fallecido en Bolonia, Italia, el 27 de septiembre de 1793. Provenía de una familia adinerada perteneciente a la nobleza y recibió una educación jesuítica. Con respecto a sus estudios universitarios, se especializó en Filosofía y obtuvo su título cuando tan sólo contaba catorce años. Poco tiempo después de haberse recibido, se mudó a México y se unió a la Compañía de Jesús, una orden religiosa donde asumió el sacerdocio. Regresó a su país, esta vez para ocupar el rectorado de una escuela, cargo que mantuvo durante muchos años. A finales de la década del 60, se vio forzado a exiliarse, y su viaje lo llevó al continente europeo, más específicamente a la ciudad italiana de Bolonia, donde pasó sus últimos días.
Entre las obras más conocidas de Landívar se encuentran su libro escrito en lengua latina “Rusticatio Mexicana“, traducido como “Por los campos de México“, y la “Oración fúnebre“, que consta de quince tomos y más de cinco mil versos. A continuación es posible disfrutar de “A la ciudad de Guatemala” y “Pelea de gallos“, dos de sus creaciones destacadas.

A la ciudad de Guatemala (Elegía)

¡Oh salve, Patria para mí querida,
mi dulce hogar, oh salve Guatemala!
Tú el encanto y origen de mi vida.¡Cuánto, tierra bendita, se regala
el ánimo evocando de tu suelo
las prendas todas, de natura gala!Me acuerdo de tu clima y de tu cielo,
a tus fuentes me asomo, y se pasea
por tus henchidas calles ¡ay! mi anhelo.En tus templos mi vista se recrea,
y a la sombra encontrarme de tus lares,
a ti volando el corazón desea.A veces me parece los pinares
divisar de tus montes, y las frondas
que esmeraldas semejan a millares.Ver por las mieses tus campiñas blondas,
campiñas en perenne primavera
a las que riegan cristalinas ondas.Con frecuencia la imagen placentera
surge en mi mente, de tus muchos ríos
que huyendo van en rápida carreraen torno de los márgenes sombríos;
o bien el interior de tus hogares
er me figuro lleno de atavíos.Vuela después mi mente a otros lugares,
y sorprende jardines matizados
de Venus por las rosas singulares.Mas a do se encaminan exaltados
mis pensamientos, cuando aún los tapices
de seda evoco en oro recamados,y el purpúreo vellón…? Firmes raíces
el patrio amor en nuestras almas echa,
al refrescar memorias tan felices.

Memorias en que, al verse por la flecha
el infortunio herido, luego ufano
en ellas paz el ánimo cosecha.

Pero me engaño: que injuriosa mano
vino a agitar mi sosegada mente,
y mi ánimo a burlar ensueño vano.

¡Ay! la ciudad que ayer fuera esplendente
alcázar y del reino la señora,
admiración y pasmo de la gente;

¡de piedras un acervo es sólo ahora…!
casas, templos y calles…no le quedan;
y aún del monte a la cumbre protectora

no cabe por do ir, que se lo vedan
los edificios que en fatal ruina
de sus alturas hasta el polvo ruedan.

¡Todo cae…! Parece que fulmina
sus aligeros fuegos el tonante,
y con su roce todo lo extermina.

Mas ¿para qué deploro sollozante
tanta escena de muerte y tanto estrago?
¡Espectáculo nuevo ved delante…!

Ya del sepulcro surgen, y ya el vago
viento nuevas mansiones señorean
y airosos templos; sienten el halago

del céfiro las fuentes que ya ondean;
torna el pueblo a llenar el “avenida”,
y alma quietud de cuantos lo desean.

Más que de Egipto el ave eclarecida
dichosa Guatemala, nuevamente
de sus cenizas propias saca vida.

¡Oh rediviva Madre! Alza la frente
en júbilo bañada; y ya al amparo
de otro nuevo desastre largamente,

puedas vivir. En tanto, yo el preclaro
triunfo que de la muerte has obtenido
celebraré en mis versos sin reparo,

y haré sea en los astros conocido.
Por fin, mi ronco plectro con intensa
Ternura te consagro; y sólo pido
Tenerte a ti, por premio y recompensa.

 


 

Alan Mills

Alan Millses considerado por muchos como uno de los nuevos grandes poetas. Nació en Guatemala en 1979 pero su espíritu viajero lo ha llevado a vivir en diversos países, desde Argentina hasta Francia. Comenzando en el año 2002, ha publicado ocho poemarios, entre los cuales destaca “Síncopes”. Esta obra ha recibido especial atención por estar escrita en prosa, característica que, sumada a la profundidad y calidad de revolucionarias de sus líneas, ha despertado comparaciones con escritores del calibre de Arthur Rimbaud. Otros de sus libros son “Los nombres ocultos”, “Marca de agua” y “Poemas sensibles”.
En su poesía encontramos una necesidad de reivindicar, de decir lo que otros intentan callar. A través de sus escritos se percibe una personalidad fuerte aunque joven, con una amplia visión del mundo, que le permite tratar cuestiones propias de su cultura en un lenguaje accesible a nivel internacional.

Al final de la montaña

Erguido.Parapetado a ras del cielo.Las piedras rojas de la cumbre
encaminan pequeñas misericordias.Un racimo de lluvia pretendió rebelarse,
sus compañeras en marabunta
lo condujeron con gravedad hacia abajo.Mojó piedras negras.Rapiña, carroña, qué más da;
en la cima se ve igual,
da lo mismo.Parvadas de halcones
señorean los litorales.Nubes desdentadas humedecen,
no aguantan la risa;
rostros que orientan hacia el fondo.Un coyote acecha con lascivia;
el deseo es ver correr sangre
en sus tripas sedientas.

Insectos.

Relámpagos de gozo,
la agitación intensa de una rata
en el momento justo que el veneno
le devora agriamente las entrañas.

 


 

 César BrañasCésar Brañas
nació en la Antigua Guatemala en 1899. Fue un escritor que se destacó fundamentalmente por su labor periodística, aunque también cultivó los géneros de la poesía y la narrativa de ficción.
Como periodista colaboró durante años con uno de los diarios más importantes de su época, El Imparcial, donde tuvo una columna fija para compartir sus pareceres sobre cuestiones literarias y de otras artes. Entre sus obras poéticas más reconocidas se encuentran “Viento negro“, “Jardín murado” y “La sed innumerable“. En lo que respecta a sus novelas, podemos mencionar “La divina patoja“, “La tapia florida” y “Paulita“.
Toda su obra es considerada en Guatemala como una de las más indispensables de las letras de esta tierra, de lectura asegurada en escuelas y apasionados de la literatura.
César Brañas falleció en su país en febrero de 1976; décadas más tarde, en el 2005, Francisco Morales Santos reeditó toda su obra, consiguiendo que su nombre reflotara y que se convirtiera en uno de los grandes poetas guatemaltecos de todos los tiempos.
Si te gusta la poesía latinoamericana te recomendamos leer sus poemas “Donde estoy” y “Pasos de la búsqueda“, donde podrás encontrarte con la esencia de la lírica de este poeta guatemalteco.

Aprendizajes

Si tuve en los caminos insensato

afán de regresar, y si del viaje
no me quedó sino el amable dato
de algún humilde ocasional paraje;si el mar me dio tan sólo el inmediato
goce de la canción de su oleaje,
montaña, cielo y mar en su arrebato
me enseñaron su pítico lenguaje.Mi aprendizaje fue harto sencillo,
de ciego que no urgió de lazarillo;
cuanto buscaba en mí mismo escondía;para cumbres y mar mi desencanto,
para caminos mi melancolía,
¡que todo regresaba, en mí, a mi llanto!

Humberto Ak-Abal

Humberto Ak-AbalHumberto Ak’Abal es un poeta guatemalteco, nacido en el municipio de Momostenango en el año 1952. De ascendencia maya, vive en íntimo contacto con sus raíces, tanto ideológica como culturalmente. En el año 2003 se le otorgó el Premio Nacional “Miguel Ángel Asturias” de Guatemala pero, para sorpresa de la prensa, lo rechazó públicamente; sus razones, comprensibles y dignas de una persona fiel a sus convicciones, fueron que el autor cuyo nombre representaba el premio había escrito una tesis en la que los pueblos aborígenes eran criticados injustamente. Por otro lado, ha aceptado varios reconocimientos, tales como el Quetzal de Oro y el Diploma Emeritíssimum.
La obra de Ak’Abal es profunda y sencilla, invita al hermanamiento y a la aceptación, y mezcla con éxito elementos de su cultura y su lengua con los de las sociedades modernas. Entre sus publicaciones, se encuentran los poemarios “El animalero“, “Lluvia de luna en la cipresalada” y “Las Palabras Crecen“, y los libros de cuentos “Grito en la sombra” y “De este lado del puente“. De las poesías presentes a continuación, “Camino al revés” y “El fuego” son claras muestras del tono que poseen sus versos, que abordan cuestiones tan importantes como los principios y el respeto de una manera sutil pero impactante.

Camino al revés

De vez en cuando

camino al revés:
es mi modo de recordar.Si caminara sólo hacia delante,
te podría contar
cómo es el olvido.

El triste

Yo prefiero ser triste.

De la muerte sólo me separa
el silencio.

¡Ay, de los alegres!

Para llegar a la muerte
tienen que pasar por la tristeza.


 

La poesía de María Cruz Arroyo

La poesía de María Cruz Arroyo

María Cruz Arroyo nació en Guatemala el 12 de mayo de 1876 y falleció en París, el 22 de diciembre de 1915. Fue una distinguida poeta de esta tierra que cultivó tanto la prosa como la poesía.

Lamentablemente la información que se tiene de esta autora no es tan abundante; no obstante, he tenido la suerte de encontrarme con un texto magnífico de Mónica Jacira Alajkotsi López Pinto que me ha iluminado enormemente. Aprovecho para recomendárselos a aquellos que deseen ir más allá, saboreando nimios detalles de la obra de María Cruz.

La poesía de María Cruz se encuentra sumamente ligada a Guatemala, aunque ella pasó gran parte de su vida lejos de su tierra. La ventaja de haber viajado tanto (conoció muchos países de Europa y Latinoamérica) es que pudo entrar en contacto con las tendencias literarias de los diferentes ámbitos, y así construir una poesía única, plena de rasgos modernistas que se plasmaron como una guía para los futuros poetas de Guatemala.

Su inquietud poética se inició junto con su relación con Domingo Estrada, quien también vivía en París. Él influyó de forma indeleble en los gustos literarios y el estilo de María. Gracias a él ella se inició en la creación literaria y tradujo a diversos poetas franceses. Además, su círculo de amigos incluyó a muchos escritores del momento, tales como Ramón A. Salazar, Antonio Batres Jáuregui, José Joaquín Palma y María Herrán.

 Fuente de información:

http://www.poemas-del-alma.com

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