La Revolución Sandinista

La revolución popular sandinista

Indice
1. Introducción
2. Papel del f.s.l.n. en la construccion de la fuerza opositora antisomocismo
3. Causas del triunfo revolucionario
4. Transformaciones Economicas
5. La constitucion de 1984
6. Contradiccion con el gobierno de los Estados Unidos De Norte America
7. Surgimiento y desarrollo de la contra revolucion o resistencia Nicaragüense
8. Causas del desplazamiento del poder del gobierno revolucionario (perdida de las elecciones)
9. Bibliografia

1 Introducción

El 19 de julio de 1979, en medio de ruidosas descargas de fusilería y de un bullicio ensordecedor, miles de nicaragüenses se hicieron presentes en la Plaza de la República. Por todos lados ondeaban banderas rojinegras. Los nueve comandantes de Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hicieron su ingreso triunfal a la Plaza. Una junta compuesta de cinco miembros asumió el poder. Así terminó el período controlado por la familia Somoza desde 1937. El nuevo régimen tomó el nombre de Revolución Popular Sandinista.

El 25 de febrero de 1990, cientos de miles de nicaragüenses, en silencio, depositaron sus votos en las urnas electorales de todo el país. Al día siguiente se anunciaba que el F.S.L.N. había sido derrotado en las elecciones. Así terminó la Revolución Popular Sandinista.

2. Papel del f.s.l.n. en la construccion de la fuerza opositora antisomocismo

  1. Etapa de integración histórica del movimiento revolucionario.

Se desarrolla entre los años 1926 y 1934. Esta primera etapa está dividida en dos fases principales.

  1. Se desarrolla durante la guerra civil de 1926, que el pueblo desata en contra de las reacciones oligarquías libero-conservadoras entregadas de lleno a los yanquis. Si esta guerra fue castrada por el carácter burgués de sus dirigentes, por su base, fue una guerra de arraigo popular, lo que permite que al final de esta contienda civil, se constituya el incipiente ejército proletario encabezado por Sandino. Este incipiente ejército sandinista, que a su vez fue el determinante en la derrota de las reaccionarias fuerzas conservadoras, decide postergar la guerra civil-revolucionaria en contra de los traidores burgueses liberales y las reaccionarias fuerzas conservadoras para atender el problema de la intervención armada yanqui.
  2. La fase inicial:
  3. La fase de desarrollo:

Se caracteriza por la guerra revolucionaria antiimperialista por la liberación nacional, entre 1927 y 1934, que enfrenta el pueblo nicaragüense encabezado por Augusto César Sandino para derrotar y expulsar de nuestro territorio nacional a las tropas yanquis intervencionistas.

Esta fase de desarrollo está caracterizado por el salto político, ideológico y político-militar que nuestro pueblo logra alcanzar en su lucha por la liberación definitiva, bajo la certera guía de Sandino.

Los saltos mencionados integran, en nuestro proceso histórico, una conciencia antiimperialista de profundo contenido patriótico e internacionalista que llega a combatir al imperio yanqui en todos sus aspectos políticos, económicos, sociales y militares. También se integran las sólidas bases para el desarrollo de la conciencia clasista en el pueblo, por la emancipación social.

  1. Comprendida entre 1934 y 1956. Nuestro pueblo pasa en esta etapa por un proceso de desorganización militar y política, y por un gran atrofiamiento ideológico. Se pierde la iniciativa y dirección del repliegue estratégico político-militar que en pro de la acumulación de fuerzas había iniciado Sandino. El movimiento revolucionario es reducido a una prolongada situación pasiva en donde la dispersión y atomización del bloque sandinista es evidente.
  2. Etapa de descenso revolucionario:
  3. Etapa de ascenso revolucionario:

La tercera etapa de nuestra guerra revolucionaria se desarrolla a partir de 1956.

Esta etapa es de ascenso revolucionario a pesar de los reveses recibidos en las fases iniciales. El logro fundamental en esta etapa está en el contar de nuevo con la organización de vanguardia para dirigir el proceso de guerra iniciado por Sandino. Esta vez la vanguardia está constituida por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de la misma forma que el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN) de la primera etapa, encabezó la lucha del pueblo nicaragüense contra la intervención. Apoyado en el profundo pensamiento de Sandino y en la estrategia de guerra popular revolucionaria que desarrolló el movimiento en esos años, lo mismo que valiéndose creadoramente de la teoría científica del proletariado y de las experiencias de otros pueblos hermanos en sus luchas libertarias, el FSLN ha logrado continuar irreversiblemente la guerra revolucionaria sandinista.

Antecedentes históricos:

En sus discursos y escritos antes de 1979, los sandinistas afirmaban que luchaban contra el “somocismo”. Desde el punto de vista histórico, hay que preguntarse qué fueron realmente los años de 1937 a 1979 en que varios miembros de la familia Somoza controlaron el poder.

El 1° de enero de 1937, el general Anastasio Somoza García asumió la presidencia de la República. El control de la Guardia Nacional fue fundamental para su ascenso político. En 1938 se convocó a una Asamblea Constituyente que dictó una Constitución por la cual se establecía que Somoza García permanecería en el poder hasta 1947. Ese año, Somoza entregó el poder al Dr. Leonardo Argüello, electo por el pueblo. Somoza, apoyado por la Guardia Nacional, dio un golpe de estado a Argüello y asumió la presidencia en 1950.

Se publicó una nueva constitución, según la cual Somoza podía ser electo para un nuevo período que duraría hasta 1956. En 1956 se postuló de nuevo como candidato a la presidencia, pero fue herido de muerte. Le sucedió en el mando su hijo Luis. Su otro hijo, Anastasio, quedó como jefe director de la Guardia Nacional. Ambos continuaron controlando la vida política del país hasta 1979. Hay que señalar durante estos años algunos aspectos económicos, sociales y culturales del país que permiten entender el ascenso sandinista.

Entre 1937 y 1950, la economía nicaragüense estuvo prácticamente estancada. En los años cincuenta, comenzó un progreso económico. La agricultura y la ganadería se modernizaron. Dio inicio la industrialización del país. El comercio aumentó en grandes proporciones. El café, el algodón y la carne, principales productos de exportación, tuvieron excelentes precios en el mercado mundial. En 1978 el valor de las exportaciones alcanzó 646 millones de dólares.

En 1943 se promulgó el primer código del Trabajo en Nicaragua, todavía vigente.

En los años cincuenta comenzaron a verse señales de inconformidad política y social. En abril de 1954, una conspiración de militares estuvo a punto de derrocar a Somoza.

En la década de 1960, luego del asesinato de Somoza García, su hijo Luis hizo importantes concesiones, entre ellas, la fundación de Seguro Social, el Banco Central y del Instituto de Fomento Nacional y la Autonomía Universitaria. Sin embargo, estos avances institucionales fueron insuficientes para evitar la crisis.

En 1978 había una vasta opinión pública organizada opuesta a Somoza. El país estaba agitado por fuertes tensiones políticas y sociales en 1978. La mayoría de los nicaragüenses deseaban un cambio. Fue en ese contexto que entró a figurar el F.S.L.N.

El frente sandinista entra en escena.

En los años sesenta, el movimiento de izquierda se hallaba en pleno ascenso en todos los países de América Latina. El remedio propuesto por muchos intelectuales era el socialismo. No se trataba de cualquier socialismo, sino del marxismo-leninismo, comúnmente conocido como “Comunismo“.

El apoyo brindado por la hoy ya desaparecida Unión Soviética a los llamados movimientos de “liberación nacional” alentaban los movimientos guerrilleros. Se consideraba que era necesaria una revolución armada que diera al traste con los regímenes burgueses apoyados por los Estados Unidos. En Nicaragua, el estancamiento de la vida política era propicio para la propaganda a favor de una lucha para derrocar a Somoza. Este último, con su inmenso poder político y económico, parecía el símbolo del capitalismo, la encarnación del mal que había que erradicar. Los ideólogos del sandinismo aprovecharon las circunstancias para tomar como blanco de su lucha a Somoza.

El F.S.L.N. fue fundado en 1961. Sus integrantes eran, sobre todo, estudiantes universitarios de clase media-baja, originarios de diferentes lugares de Nicaragua. La ideología era una mezcla del nacionalismo de A. C. Sandino, y de la doctrina marxista-leninista.

De 1961 a 1974, el frente tuvo muy poca relevancia militar en Nicaragua. Sus actividades eran prácticamente desconocidas por la inmensa mayoría de la población nicaragüense.

Hasta 1975, la estrategia propuesta para luchar contra Somoza fue la Guerra Popular Prolongada (G.P.P.). Con ello se pensaba crear una guerrilla rural fuerte en la montaña y desde allí atacar a las ciudades.

La Guardia Nacional arrinconó a los guerrilleros y gran parte de la dirigencia fue capturada.

El 27 de diciembre de 1974 en la casa de un alto funcionario del gobierno de Somoza, a la que asistían importantes personalidades, un grupo de sandinistas atacó la casa, haciendo rehenes a los invitados y matando al dueño de la casa. Para liberar a los rehenes, el gobierno de Somoza tuvo que pagar una fuerte suma de dinero, liberar a los presos sandinistas y publicar en todos los diarios un comunicado del Frente en el que se exponían sus ideas. Fue un duro golpe para el orgullo del régimen de Somoza.

El éxito en el operativo urbano y el fracaso en el área rural hizo pensar a algunos militantes sandinistas que era mejor organizar al proletariado urbano y a los estudiantes de secundaria y la universidad.

Fue así que surgió lo que se llamó el F.S.L.N.-Proletario. El Frente comenzaba a dividirse.

Después de la separación de los “proletarios” en 1975, lo que quedó del Frente proponía una nueva estrategia en la lucha contra Somoza.

La fracción que apareció en 1976 fue denominada “de los terceristas” (por ser la tercera). Su estrategia era la de hacer una alianza “táctica” con la burguesía y otras fuerzas “progresistas”. La alianza debía de provocar, a corto plazo, una “insurrección” general, dirigida y controlada por el Frente.

Todos los opositores de éste podían caber dentro del Frente. Pero sería este último el que tendría las armas.

Los eventos de 1978 – 1979

Somoza no quería dejar el poder. Pensaba que la fuerza de la Guardia Nacional era suficiente para contener el descontento generalizado del pueblo nicaragüense. No se daba cuenta que, por razones diversas, la sociedad deseaba un cambio. Entre 1978 y 1979 se desencadenaron varios acontecimientos que dieron fin a su régimen.

El sector productor, en particular los grandes empresarios, sentían que Somoza, con su inmenso poder económico, les hacía una competencia desleal. Los sectores sindicales pedían mejoras sociales en una economía que, pasaba por algunas dificultades desde 1975. La Iglesia Católica tomó una posición distante y crítica del régimen. La oposición política se había agrupado en torno a una organización llamada Unión de Liberación (UDEL), jefeada por Pedro Joaquín Chamorro. Este último, en su diario “La Prensa“, atacaba diaria y sistemáticamente al gobierno de Somoza.

El 10 de enero de 1978 fue asesinado en Managua Pedro Joaquín Chamorro. Hasta hoy se desconoce quién fue el autor intelectual de su muerte. Es decir, no se sabe quién es el responsable de este crimen. La opinión pública atribuyó el asesinato a Somoza, precisamente a quien menos convenía tal asesinato. El once por la noche hubo incendios y saqueos por toda Managua.

Ante los disturbios que se daban en todas partes del país, fue organizada una amplia alianza opositora a Somoza, conocida como Frente Amplio Opositor. Allí se hallaban reunidos diferentes sectores de la sociedad.

El mismo Frente envió una delegación a participar en las discusiones. La meta que se perseguía era la renuncia de Somoza, sin provocar un derrumbe total de gobierno, crear el desorden o recurrir a la violencia.

En agosto de 1978, el Palacio Nacional fue tomado por un grupo de sandinistas. Los miembros del Congreso Nacional quedaron como rehenes. Los sandinistas pidieron dinero, liberación de prisioneros sandinistas y publicidad al gobierno de Somoza. Todo les fue concedido.

En octubre, los sandinistas atacaron varios lugares del país. Su éxito, fue amplificado por los medios de comunicación. La posición del Frente crecía en la opinión pública.

Somoza no estaba dispuesto a abandonar el poder.

A principios de 1979 dio inicio un período particularmente dramático para el país. Una ola de violencia se desató en todas partes. Los asaltos a bancos se convirtieron en eventos rutinarios. Los asesinatos políticos se multiplicaron. Las amenazas, los chantajes, los saqueos eran cosa corriente. El país parecía estar en el caos. La Guardia Nacional era ya incapaz de controlar el desbordamiento social. En junio comenzó el asalto final al régimen.

La caída de Somoza.

En marzo de 1979, las tres fracciones o grupos en que se hallaba dividido el Frente se unieron, en Cuba, bajo los auspicios de Fidel Castro, para formar la Dirección Nacional del F.S.L.N. de nueve miembros: tres por representantes del grupo de la Guerra Popular Prolongada, tres de los proletarios y tres de los terceristas.

En todos los lugares del país estallaron levantamientos armados. Nicaragua ardía. Crímenes sin nombre se cometieron entre junio y julio. En el sur, un movimiento armado apoyado arbitrariamente por Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, y Fidel Castro, de Cuba, tenían su base en Costa Rica gracias al apoyo del presidente de Costa Rica. La Guardia Nacional se hallaba acosada por todas partes. Poco faltaba para el fin.

Venezuela suspendió los suministros de petróleo. Estados Unidos prohibió la venta de armas a Somoza. El gobierno estaba solo.

El 12 de junio de 1979, la Décima Séptima Reunión de Consulta de la Organización de Estados Americanos, reunida en Washintong, acordó “el reemplazo inmediato y definitivo del régimen Somocista”. El 17 de julio, Anastasio Somoza Debayle renunció a la presidencia. El 18, la Guardia Nacional se derrumbó. Así terminaban cuarenta y dos años de gobierno de la familia Somoza. Entre sus opositores, sólo el F.S.L.N. tenía armas. Sólo el F.S.L.N. estaba sólidamente organizado en torno a una ideología definida.

3. Causas del triunfo revolucionario

Según el Comandante Humberto Ortega Saavedra, sin una política de alianzas hábil, inteligente y madura, no habría habido triunfo revolucionario.

La experiencia político-militar conduce al triunfo revolucionario.

El triunfo de la Revolución Cubana produjo una gran reactivación política. Impactó profundamente a nuestro pueblo que vio en la práctica cómo se podría derrocar a un tirano.

Según indica el Coronel Santos López, “Nosotros cada día peleábamos con más ardor la dureza de la lucha, la austeridad de nuestra vida llena de escaseces, el martirologio de los campesinos, nos daban más conciencia de la importancia de nuestra lucha”.

– El factor moral, que constituye un elemento determinante en la guerra, influyó grandemente en la victoria sandinista sobre el invasor. El enemigo se vio sumido en una descomposición rotunda, dado a lo injusto de su guerra, descomposición que se manifestó en una moral combativa débil tanto en las tropas yanquis como en los cipayos a su servicio. La queja y la desesperación por salir de las selvas nicaragüenses, fue el crujir de dientes de los marines.

  • Mientras en la Guardia Nacional, sufren brotes rebeldes en su seno, que conducen a que se den varias sublevaciones de guardias contra los yanquis y que se pasen con todo y armas a las filas sandinistas.
  • La marcada y constante represión y el vandalismo de la camarilla Somocista en el orden administrativo, son dos factores que contribuyen notablemente en la descomposición política de la dictadura.

– Otro factor que influyó fue el desmedido monopolio que a partir de los años 50 Somoza ejerce en las ramas comerciales e industriales, que lo lleva incluso a prohibir el expendio de leche no procesada permitiéndose sólo la venta de la leche de los Somozas.

– El Doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado el 10 de enero de 1978, por defender las libertades de los nicaragüenses por Anastasio Somoza Portocarrero, Fausto Zelaya y Pedro Ramos, quienes usaron como instrumento a los criminales Silvio Peña Rivas, Harold Cedeño, Silvio Vega y Domingo Acevedo.

– Con el asesinato del periodista norteamericano Bill Stewart, la prensa mundial y el propio gobierno norteamericano, suspende la ayuda total al gobierno títere de Somoza.

– La lucha insurreccional coge auge a partir de 1978, con el apoyo del F.S.L.N.

– Los bombardeos incesantes por la aviación somocista. La Guardia Nacional con sus ataques indiscriminados a la población civil.

– El pueblo tenía sed del triunfo y los crímenes lejos de amilanarlos lo estimulan.

– Encarcelaciones y torturas, asesinatos en las cárceles o campos de concentración.

– La agobiante situación social del pueblo, el alto costo de la vida, la insalubridad, la vivienda y un sinnúmero de problemas.

Estas fueron las principales causas del triunfo revolucionario.

La guerrilla nicaragüense se fortaleció con el apoyo de Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela, Fidel Castro, de Cuba, y el apoyo del presidente de Costa Rica.

Venezuela suspendió el suministro de petróleo.

El 12 de junio de 1979, la Décima Séptima Reunión de Consulta de la Organización de Estados Americanos, reunida en Washintong, acordó “el reemplazo inmediato y definitivo del régimen Somocista”.

El 17 de julio, el tirano renuncia a la presidencia, nombrando a Francisco Urcuyo Maliaños. El 18 de julio, la Guardia Nacional se derrumbó. Así terminaban cuarenta y dos años de gobierno de la familia Somoza.

El F.S.L.N. toma el control político.

La Junta de Gobierno que, teóricamente, tomó el poder el 19 de julio estaba compuesta de cinco miembros: Daniel Ortega, Sergio Ramírez, Moisés Hassan, Violeta Barrios vda. de Chamorro y Alfonso Robelo. Los tres primeros eran sandinistas. En realidad, el control de las armas estaba en manos de los sandinistas. En Nicaragua eso significaba mucho. Talvés todo.

La Junta de Gobierno se deshizo poco tiempo después. Sus dos integrantes que no eran sandinistas renunciaron al darse cuenta que carecían de poder alguno en las decisiones. Su papel se limitaba a firmar lo que la Dirección Nacional ordenaba.

La ideología.

La ideología de la revolución se fundaba en el marxismo-leninismo. ¿Qué es el marxismo-leninismo? Sería difícil decirlo en pocas líneas. Digamos únicamente aquí, que es una doctrina o teoría política. En ella se mezclan las ideas de un economista alemán del siglo ante pasado, llamado Karl Marx, y las de un revolucionario ruso del siglo pasado, conocido como Lenin.

Hay que llamar la atención sobre tres aspectos de esta ideología, por su importancia en los diez años de gobierno sandinista: el F.S.L.N. como vanguardia del pueblo, el centralismo democrático, el internacionalismo proletario.

Para efectos prácticos, en la toma de decisiones era la Vanguardia la que debía tener la ultima palabra. En este caso quienes tomaban las decisiones eran los nueve comandantes de la Dirección Nacional del F.S.L.N. De lo que ellos decidieran dependería todo lo demás.

De hecho, durante los diez años del régimen sandinista, los nueve comandantes tuvieron más poder que ningún gobernante antes de ellos en Nicaragua.

Los sandinistas antes de tomar el poder, tuvieron el cuidado de establecer contacto con movimientos de izquierda a fines a su ideología en diferentes partes del mundo. Para los sandinistas el apoyo internacional fue no sólo importante, sino decisivo.

Al ingresar a la Plaza de la República el 19 de julio, buen número de “internacionalistas” acompañaban a los sandinistas.

Los instrumentos del poder.

Para llevar adelante su “Proyecto hostórico”, los sandinistas tuvieron como instrumentos básicos de su poder el ejército y la policía. Ambos cuerpos se denominaron, y con razón, Ejército Popular Sandinista y Policía Sandinista.

Con la caída de la Guardia Nacional el 18 de julio permitió a los sandinistas crear de inmediato su propio ejército partidario. El mando del ejército quedó a cargo de Humberto Ortega, hermano del miembro más importante de la Junta de Gobierno.

El ejército creció entre 1979 y 1990. Llegó a ser uno de los más grandes de América Latina. En 1990 contaba en sus filas más de 100,000 hombres. Era una poderosa arma de guerra, capaz de derrotar a los ejércitos de todos los países centroamericanos unidos.

Miles y miles de jóvenes, sin preparación militar alguna, fueron llevados a las montañas con o sin su voluntad, a luchar para defender al régimen sandinista. Miles de ellos murieron o quedaron lisiados.

Para evitar el Servicio Militar Obligatorio (SMO), miles de jóvenes a como pudieron, emprendieron la huida al extranjero. Muchos perecieron en esa huida.

En los colegios y universidades se les exigía a los jóvenes que presentaran su carnet del SMP si no estaban inscritos, no tenían derecho a matricularse. La Policía Sandinista quedó a cargo de Tomás Borge.

Los blancos predilectos de los ataques de la policía secreta fueron: la Iglesia Católica, la Comisión de los Derechos Humanos, el diario “La Prensa”, la radioemisora “La Corporación”.

Las organizaciones de masas.

El F.S.L.N. creó organismos de masas para apoyar las tareas de la Revolución.

  • A nivel de barrio se crearon los Comités de Defensa Sandinistas, los que debían ser los “ojos y oídos de la Revolución”.
  • Para el control de los sindicatos se formaron la Central Sandinista de Trabajadores y la Asociación de Trabajadores del Campo.
  • A nivel de la juventud fue organizada la Juventud Sandinista 19 de julio. Los dirigentes de la juventud controlaban a los jóvenes para obligarlos a participar activamente en la Revolución.
  • Para los niños se creó la Asociación de Niños Sandinistas.
  • Los intelectuales fueron agrupados en la Asociación de Trabajadores de la Cultura.
  • Los que laboran como empleados del Estado formaron la Unión Nacional de Empleados de Nicaragua.
  • Los trabajadores de la salud en FETSALUD.
  • Los maestros en la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN).
  • Las mujeres quedaron agrupadas en la Asociación de Mujeres Luisa Amanda Espinoza.
  • Los cooperativistas y algunos propietarios privados en la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).

Cualquiera que fuera el nombre de estos organismos, su función era la misma: ponerse al servicio de la Revolución Popular Sandinista.

Apoyo de la izquierda mundial.

Uno de los elementos básicos de la ideología sandinista era el internacionalismo proletario.

En primer lugar, el F.S.L.N. tomó una actitud negativa hacia los Estados Unidos, llamados en su himno partidario “enemigos de la humanidad”. Por otro lado, estrechó sus relaciones con los países comunistas, en particular con la Unión Soviética. Todos los gobiernos de izquierda fueron excelentes amigos del gobierno sandinista, desde la lejana Corea del Norte, hasta la cercana Cuba.

4. Transformaciones Economicas

Control de la vida económica.

Durante los diez años de gobierno sandinista se trató de controlar la producción y la distribución de bienes materiales. Con tal propósito, se crearon los organismos estatales cuyo fin era llevar adelante el Proyecto fundamental de la Revolución Popular Sandinista.

  • Un Instituto de Reforma Agraria (INRA), a la imagen y semejanza de un organismo cubano del mismo nombre. Su fin era realizar la revolución en el campo nicaragüense. La propiedad de las cooperativas sandinistas serviría para controlar al campesinado. Miles y miles de manzanas productivas fueron confiscadas a sus dueños. Una parte de ellas pasó a manos de campesinos sin tierra, efectos a la revolución.
  • Para dominar la producción y la comercialización se crearon tres organismos: el Ministerio de Comercio Interior (MICOIN), la Empresa Nacional de Abastecimiento (ENABAS) y el Ministerio de Comercio Exterior.

La circulación de productos sólo podía hacerse con permisos de los organismos estatales.

Los resultados de la política económica fueron desastrosas. Se produjo un retroceso en la economía como nunca antes había ocurrido en Nicaragua.

Añadido a otros factores, como el exilio de muchos profesionales y técnicos, el embargo comercial norteamericano y la guerra civil que se desató en el norte del país, la economía nicaragüense se hundió. Su primer efecto fue el desabastecimiento.

Entre 1979 y 1990 se produjo una tremenda escasez de alimentos. El Estado intervino racionando la comida. Los Comités de Defensa Sandinista entregaban a cada familia una tarjeta de racionamiento. En esa tarjeta se asignaba una determinada cantidad de productos. Pero casi siempre ocurría que incluso lo asignado en la tarjeta no se conseguía. Era preciso comprar en el mercado negro, a precios elevados. El que sufría del desabastecimiento era el más pobre. ¿Quién abastecía el mercado negro?

La escasez se extendió a todo: ropa, zapatos, productos de uso diarios como el jabón, materiales de construcción, vehículos, repuestos, combustibles, medicinas. En 1990, la producción había sufrido graves retrocesos.

Había una deuda externa de unos doce mil millones de dólares. La deuda externa en 1978 era de dos mil millones con una bastante próspera economía. El gobierno que asumió el poder en 1990 encontró un país desabastecido, totalmente en bancarrota, con una moneda que no valía nada. El córdoba sandinista murió en 1990.

La política exterior:

La política exterior de los sandinistas estuvo orientada hacia un estrechamiento de las relaciones entre el gobierno de Nicaragua y los países comunistas.

Entre los países con los que Nicaragua estuvo más relacionada están la extinta Unión Soviética y Cuba.

En 1983, Tomás Borge admitió que el sandinismo había apoyado a la guerrilla salvadoreña entre 1979 y 1981. Estas actividades crearon un conflicto entre Estados Unidos y Nicaragua, entre 1979 y 1990. El gobierno norteamericano comenzó a utilizar todos los medios posibles para socavar el régimen sandinista.

En 1980 tomó posesión del cargo de presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan. Fue el enemigo más poderoso de los sandinistas. Una medida particularmente efectiva fue el embargo comercial decretado contra Nicaragua. Los productos nicaragüense perdieron un mercado ambicionado por todos. A la vez, al no poderse comprar productos norteamericanos –la economía sufrió un rudo golpe. Pero la acción más efectiva de los Estados Unidos para debilitar el poder sandinista, fue la ayuda militar que dio a los campesinos nicaragüenses para luchar contra el F.S.L.N.

Así, la política exterior sandinista no logró los fines que se proponía. Su enfrentamiento con los Estados Unidos y su alineamiento con la Unión Soviética, colocó a Nicaragua en el ojo del huracán de la llamada Guerra Fría, es decir, del conflicto entre las dos grandes superpotencias militares del mundo. Los sandinistas se equivocaron.

Al entrar a gobernar el F.S.L.N. en julio de 1979, dictó lo que se denominó “Estatutos Fundamentales sobre Derechos y Garantías de los Nicaragüenses”; y es lo que hoy en día constituye “La Carta Magna” de la Nación o lo que es igual “La Constitución Política de Nicaragua. La Constitución Política de Nicaragua de 1984 estaba compuesta de la siguiente manera:

Titulo I
Principios Fundamentales
Capítulo Unico
Compuesta de 5 artículos (1 al 5).

Titulo II
Sobre el Estado
Capítulo Unico
Compuesta de 9 artículos (6 al 14).

Titulo III
La Nacionalidad Nicaragüense
Capítulo Unico
Compuesta de 8 artículos y 5 incisos (15, 16 (5) 17 al 22).

Titulo IV
Derechos, Deberes y Garantías del Pueblo Nicaragüense
Capítulo I
Derechos Individuales
Compuesta de 24 artículos y 21 incisos (23-25 (3), 26 (3), 27-33 (5), 34 (10) 35 al 46).

Capítulo II
Derechos Politicos
Compuesta de 9 artículos (47 al 55).

Capítulo III
Derechos Sociales
Compuesta de 14 artículos (56 al 69).

Capítulo IV
Derechos De La Familia

Compuesta de 10 artículos (70 al 79).

Capítulo V
Derechos Laborales
Compuesta de 9 artículos y 9 incisos (80-82 (7), 83 al 88 (2)).

Capítulo VI
Derechos De Las Comunidades De La Costa Atlantica
Compuesta de 3 artículos (89 al 91).

Titulo V
Defensa Nacional
Capítulo Unico
Compuesta de 6 artículos (92 al 97).

Titulo VI
Economía Nacional, Reforma Agraria y Finanzas Públicas
Capítulo I
Economia Nacional
Compuesta de 8 artículos (98 al 105).

Capítulo II
Reforma Agraria
Compuesta de 6 artículos (106 al 111).

Capítulo III
De Las Finanzas Publicas
Compuesta de 4 artículos (112 al 115).

Titulo VII
Educación y Cultura
Capítulo Unico
Compuesta de 13 artículos (116 al 128).

Titulo VIII
De la Organización del Estado
Capítulo I
Principios Generales
Compuesta de 3 artículos (129 al 131).

Capítulo II
Poder Legislativo
Compuesta de 12 artículos y 29 incisos (132-134 (3), 135-138 (26), 139 al 143).

Capítulo III
Poder Ejecutivo
Compuesta de 10 artículos y 22 incisos (144-147 (3), 148-150 (16), 151-152 (3), 153).

Capítulo IV
De La Contraloria General De La Republica
Compuesta de 14 artículos y 14 incisos (154-155 (3), 156-161 (4), 162-164 (7), 165 al 167).

Capítulo V
Poder Electoral
Compuesta de 7 artículos y 13 incisos (168-171 (3), 172-173 (10), 174).

Titulo IX
División Político Administrativa
Capítulo I
De Los Municipios
Compuesta de 5 artículos (175 al 179).

Capítulo II
Comunidades De La Costa Atlantica
Compuesta de 2 artículos (180 al 181).
Titulo X
Supremacía de la Constitución, Su Reforma y de las Leyes Constitucionales

Capítulo I
De La Constitucion Politica
Compuesta de 5 artículos (182 al 186).

Capítulo II
Control Constitucional
Compuesta de 4 artículos (187 al 190).

Capítulo III
Reforma Constitucional
Compuesta de 5 artículos (191 al 195).

Titulo XI
Disposiciones Finales y Transitorias
Capítulo Unico
Compuesta de 7 artículos (196 al 202).

En resumen, nuestra Constitución Política está compuesta de la siguiente manera:

11 Títulos, 25 Capítulos, 202 Artículos y 113 Incisos.

6. Contradiccion con el gobierno de los Estados Unidos De Norte America

El Imperialismo Yanqui.

Con la implantación de la dictadura militar burguesa libero-conservadora, producto del golpe contra revolucionario de 1934, que encabeza Somoza García, el imperialismo norteamericano no necesitara recurrir a la odiosa intervención de los marines para garantizar, en esta etapa de descenso revolucionario sus intereses estratégicos políticos y económicos.

Aunque no existe una intervención militar abierta y descarada los yanquis que conoce muy bien el potencial antiimperialista de Nicaragua, mantendrán, directamente desde su creación, el control, entrenamiento, y asesoramiento de la guardia nacional, instrumento local represivo que sirve directamente a la dictadura o fracción del poder que dirige Somoza.

Al mismo tiempo la guardia nacional garantiza militarmente, en primera instancia a los intereses yanquis de nuestra patria. La seudo-república neo colonizada, con el grotesco Somoza a la cabeza, permite que la sumisión del país al imperio yanqui en el aspecto económico se profundice.

Con la segunda guerra mundial Nicaragua pasará definitivamente a convertirse en un satélite de la economía norteamericana con proyecciones a largo plazo.

El consumo de Nicaragua será en la fundamental de productos elaborados norteamericanos. Las inversiones yanquis en este periodo se profundiza, y la política inversionista se consolida definitivamente a partir de la segunda guerra mundial adquiriendo, mayor importancia en la década de 1960.

Los yanquis prestarán todo su apoya político, diplomático, monetario y principalmente militar en cubierto en su base local, títere, a través de la ficha preferida: Somoza García y su camarilla.

El objetivo estratégico que su posición geográfica y condiciones internas le proporciona el territorio nicaragüense, seguirá siendo un aspecto de interés para el imperio yanqui.

El territorio nacional servirá por su condición de base o trampolín, para lanzar campañas militares contra revolucionarias a pueblos Centro Americanos y del Caribe como a Guatemala en 1954 y Cuba en 1961.

En toda etapa del acenso revolucionario el imperialismo yanqui maniobra constantemente en los aspectos económicos, políticos y militares con el fin de preservar su control sobre Nicaragua y Centro América.

En los primeros años de esta etapa, durante los cuales la dictadura Somocista representa, a pesar de sus debilidades, el sector más idóneo para los intereses del imperio. El apoyo de los yanquis hacia Somoza no sólo es en el aspecto económico sino incluso en el político y militar, que lo lleva movilizar a la séptima flota yanqui a raíz de la crisis de la dictadura en los años mediatos al ajusticiamiento del tirano Anastasio Somoza.

El imperialismo incorpora nuestro país a su estrategia global contra revolucionario para evitar una nueva victoria popular en el continente.

7. Surgimiento y desarrollo de la contra revolucion o resistencia Nicaragüense

Cambio de vientos “La llegada de Reagan”.

El presidente Carter perdió su intento de reelección a finales de 1980, ante el republicano Ronald Reagan.

Los primeros contra y sandinistas recibieron con diferentes persecciones el significativo cambio de vientos: unos esperan un vigoroso como decidido cambio a su lucha, y los otros serios problemas en el futuro.

Ya para el período de Carter, los gringos empezaron finalmente a preocuparse por el giro que estaban tomando los acontecimientos en Centro América.

Importancia estratégica.

De la cuenca del caribe, la presencia soviética a partir de la década de 1960, da un enfoque geopolítico, en caso del conflicto bélico entre la Unión Soviética y Europa.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el suministro de los Estados Unidos a Europa y Africa fue embarcado desde el puerto del golfo de México.

En busca de sus incondicionales.

“Eso” que llamaban la contra no tenían gente confiable y absoluta. Los campesinos-guerrilleros y otros comandantes “milpas” eran rústicos independientes y nacionalistas. Eso era muy peligroso, los ex guardias somocistas supuestamente son buenos peleadores “pero son unos hijos de puta, aunque no sean nuestros hijos”. La clave del problema para los gringos es encontrar “a sus propios hijos de puta” e imponerlos a la cabeza de este movimiento y escasas posibilidades, por falta de recursos tuvieron el corage de levantarse en armas.

Evolución de los primeros grupos políticos en el exilio.

Entre 1980 y 1981, formaron el exilio grupitos, cuyo objetivo era el liderazgo político. Las espectativas abriría la administración norteamericana que se perfilaba a fines de 1980 con la candidatura de Reagan, para controlar pequeños movimientos armados establecido en Honduras.

Estos nucleos contaban con personas capaces e independientes. Enrique Bermúdez conocido como el Comandante 3-80, Guillermo Mendieta, Eduardo Ramón Román, José Robelo y Frank Arana.

La UDN-FARN, organizado por José Francisco Cardenal (Chino Negro), David Stadthagen, Max Vargas, Edmundo Chamorro, El Negro Bolaños se incorporó el Comandante Negro Chamorro, combatiente anti-somocista, combatiente de los años 1960, combatió al lado de los sandinistas en el Sur (Frontera con Costa Rica) junto al Comandante Edén Pastora “Comandante Cero”. Integró a la contra y en enero de 1988 se acogía a la amnistía sandinista, regresando a Nicaragua fue directivo del Partido Conservador.

Primera Tarea: Fundación del FDN y la mano extranjera.

La tarea principal a la legión, y trata de observar a los “milpas”.

En septiembre de 1981, se fundó la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN). El FDN absorbió fracciones UDN-FARN, FUR, la legión 15 de septiembre a los milpas.

El FDN formó un directorio único, un estado mayor y junta política.

Bermúdez y Sánchez, los dos elementos que posteriormente se conocerían (después de Sapoá) los vinculados y protegidos por la CIA, responsables del área militar y de contra inteligencia. Edgar Chamorro en el directorio del FDN en noviembre de 1984.

Contrato secreto.

El objetivo básico, me la informaron comandantes ex guardias, fue: con una fuerza no más de 500 hombres entrenados y experimentados, hostigan las rutas de abastecimiento militar a los sandinistas y a la guerrílla salvadoreña.

El armamentismo sandinista adquirió mayores proporciones, ampliaron el “contrato“.

El padrino hondureño, el papel de los ches y un convenio tripartito.

La etapa de formación del FDN, en Honduras se contaba con la simpatía y apoyo del General Gustavo Alvarez, jefe de las fuerzas armadas. El General Alvarez estimó que mientras más tarde se adoptasen las decisiones y se procediera a una ruta indecisa y cual sería mucho más difícil y costoso: política y militarmente.

Fue el padrino hondureño, quien por exceso de entusiasmo, no negoció hábilmente con los norteamericanos. El compartir un tan riesgoso compadrazo. Falta de experiencia y realismo aunque no de voluntad y cierta visión.

El general Alvarez fue sin lugar a dudas el hombre fuerte de Honduras. Por su temperamento proclive a la pronta acción como por sus ideas de extrema derecha y excesiva concentración de poder, produjo fricciones políticas. Estos factores, provocaron su inesperado golpe militar que lo desalojó del escenario político-militar, enviándolo al excilio (Miami) 1984.

A principios de 1988, el ex todopoderoso jefe de las fuerzas armadas de Honduras, regresó a su país convertido en un apasionado predicador evangélico.

Los riesgos que tomó el general al caminar solo, armado unicamente con la Bilia fue fatal: el 25 de enero de 1989, Honduras fue impactada con la noticia de su ajusticiamiento, hecho reivindicado por el grupo extremista “sinchoneros”.

En 1980, de acuerdo con el relato de Edgar Chamorro, los argentinos proporcionaron ayuda clandestina a elementos de los primeros grupos políticos-militares, mediante un supuesto convenio secreto con la CIA que fue negociado en viaje realizado a la Argentina, entre otros, según afirma el General Vernon Walters, subdirector de dicha agencia de inteligencia y después embajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas.

El convenio contemplado en síntesis es el siguiente: Los argentinos participarían en la organización, administración y capacitación técnica; los riesgos aportarían el financiamiento encubierto y los hondureños facilitarían el santuario (refugio para bases militares). Todo con el propósito de llegar a integrar un proyecto homogéneo. Se integró una comisión tripartita formados por el Coronel Tórres Areas (Hondureño), El Coronel Oswaldo Ribero (Argentino) y un gringo de nombre no precisado.

Esta primera cúpula tripartita formó posteriormente el Comité Ejecutivo, con funciones de estado mayor. El proyecto en cuestión era lo que llegó a ser el FDN.

Para finales de 1980, aproximadamente 50 ex guardias habían recibido entrenamiento en Argentina. Posteriormente fueron enviados como instructores a Honduras, Guatemala, Costa Rica y a unos campamentos en Florida.

La función de los argentinos no se limitó a de instructores: fueron realmente directores con mucha independencia operativa y en la toma de decisiones. La posición adoptada por los Estados Unidos a favor de Inglaterra en la guerra de las Islas Malvinas, provocó el resentimiento de los argentinos y su desvinculación de los contras. El papel de los ches se consideró conflictivo y cuestionables. De a cuerdo con el relato de Edgar Chamorro en su libro, estos mismos argentinos, proporcionaron asistencia técnica en el Salvador y otros países para la formación de los escuadrones de la muerte.

Errores de estrategia inicial.

El FDN, pese a muchos tropiezos, interferencias e interrupciones de la ayuda Norteamericana en sus momentos más críticos continuó creciendo y cohesionándose.

La nueva dinámica en marcha rebasó e hizo perder el control del propósito original del “contrato secreto” de los 500: hostigar y contener los suministros de los sandinistas a la guerrilla salvadoreña.

El rápido y desordenado crecimiento fue posteriormente un problema. La formación castrense del núcleo de ex guardias y de sus asesores extranjeros, como su visión indefinida sobre las nuevas estrategias para adptarse a las circunstancias y limitaciones los impulsó a repetir equivocadamente el viejo modelo de la Guardia Nacional, copia a su vez, de la infantería marina ejército Norteamericano

Esta propensión, como la equivocada estrategia de intentar inicialmente una guerra de toma y conservación de posiciones, de confrontación directa con un enemigo más numeroso y mucho mejor equipado, significó en una primera etapa costos muy elevados y pérdidas irreparables en bajas.

Gracias a la experiencia adquirida en el terreno por los comandantes de línea, los métodos fueron radicalmente modificados. Ellos fueron quienes desarrollaron sus propias estrategias y tácticas.

8. Causas del desplazamiento del poder del gobierno revolucionario (perdida de las elecciones)

La caída del F.S.L.N.

La pérdida de las elecciones por los sandinistas en febrero de 1990 tuvo varias razones. En julio de 1979 gran parte del pueblo nicaragüense dio su apoyo al FSLN. En 1990 este mismo pueblo rechazó al Frente. A lo largo de su gobierno los sandinistas cometieron muchos errores. Su política externa y, sobre todo, su política interna crearon las condiciones para poner fin a la Revolución Popular Sandinista.

Entre los factores que se pueden citar para tratar de explicar por qué el Frente cayó del poder están su intransigencia política y su programa económico, que obligaron a miles y miles de nicaragüenses a irse a otros países. Los opositores que se quedaron tuvieron que soportar las dificultades del país. La oposición, en algunas regiones, se volvió violenta. En el centro y norte del país se desató una guerra civil; el Frente se vio obligado a tomar medidas contrarias a su Proyecto Histórico. La presión internacional ante la situación nicaragüense llevó finalmente a pláticas entre los combatientes de uno y otro bando y a las elecciones de 1990. Fue el fin del gobierno revolucionario sandinista.

El exilio nicaragüense.

Cuando los sandinistas tomaron el poder en 1979, miles de nicaragüenses se fueron huyendo al extranjero. Se trataba, sobre todo, de gente que había trabajado con el gobierno de Somoza, en particular los miembros de Guardia Nacional. Se crearon los “Tribunales Populares Antisomocistas” para juzgar a los somocistas, que habían pertenecido a la Guardia Nacional. Estos tribunales condenaron, tras cortos juicios, a miles y miles de nicaragüenses a treinta años de cárcel.

El servicio militar obligatorio obligó a muchos padres de familia a enviar a sus hijos al extranjeros.

Los países escogidos para irse a vivir fueron los Estados Unidos, Canadá, Guatemala, Honduras y Costa Rica, entre otros.

La oposición cívica interna.

Los sandinistas trataron de callar dentro del país a sus opositores, pero no lo lograron.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) denunció con energía el hecho de que el Frente se había apartado del Programa de Gobierno original firmado por todos en junio de 1979. A lo largo del gobierno sandinista, el COSEP continuó denunciando los ataques a la libre empresa. Uno de los miembros más destacados del COSEP, Jorge Salazar, fue asesinado.

La Comisión Permanente de Derecho Humanos, fue tomada por la policía.

La Radio Corporación y la Radio Católica, únicas emisoras que no controlaba el Frente, fueron objeto de ataques de parte del gobierno. En varias ocasiones fueron cerradas.

Un aspecto particularmente importante durante el gobierno sandinista fueron las relaciones entre la Iglesia Católica y el FSLN. Desde el principio, los sandinistas apoyaron con entusiasmo a la llamada Iglesia Popular. Se produjo un distanciamiento entre la jerarquía de la Iglesia católica y estos sacerdotes. El pueblo nicaragüense vio en la Iglesia la fuerza moral capaz no sólo de desafiar al FSLN, sino también el medio de externar su oposición. La elevación del obispo Obando a la púrpura cardenalicia fue todo un símbolo. Un obispo nicaragüense ascendía por primera vez en la historia a la más alta distinción de la Iglesia Católica. El pueblo encontró en su voz la expresión de sus más profundas aspiraciones. Fue la voz de los que no tenían voz.

La guerra campesina.

Al iniciarse la lucha en el norte, los sandinistas declararon que se trataba de un pequeño grupo de ex guardias somocistas y que el Ejército Popular Sandinista daría cuenta de ellos en poco tiempo. Las filas de la oposición armada se fueron incrementando progresivamente. El Frente se vio en la necesidad de crear las Milicias Populares Sandinistas. Fue necesario, entonces, establecer el Servicio Militar Patriótico y el Servicio Militar de Reserva. Todos los hombres mayores de dieciséis años y menores de cuarenta quedaban ahora obligados a la defensa militar de la Revolución Popular Sandinista.

Por el otro lado, las fuerzas insurgentes del norte aumentaron prodigiosamente. En 1990, sus efectivos eran de unos 25,000 hombres en armas. El 75% de ellos eran jóvenes campesinos menores de veinticinco años. El gobierno del presidente norteamericano Ronald Reagan les abasteció con armas, pertrechos militares y provisiones.

El ejército sandinistas no era capaz de vencer la guerrilla. La guerrilla por su lado, sujeta a las decisiones de los Estados Unidos, no estaba destinada a derrocar a los sandinistas, sino tan sólo a hacerlos ceder en sus posiciones.

Las presiones internacionales y las elecciones.

Los países centroamericanos, ante la gravedad de la situación, buscaron una solución por sí mismo. En la ciudad guatemalteca de Esquipulas comenzaron, en 1986, las reuniones de los países centroamericanos. En 1987 hubo una segunda reunión en Esquipulas. En 1988 la reunión fue en Costa Rica, en 1989 en El Salvador.

Cuando se dio la reunión de Esquipulas, en 1987, el régimen sandinista pasaba por un mal momento. La guerra se intensificaba cada vez m{as. La economía nicaragüense cada día se hundía más. En la Unión Soviética daba inicio una grave crisis política. El apoyo soviético era vital para los sandinistas. Todas estas circunstancias llevaron a un cambio de actitud al FSLN. Se trataba de hacerle la parte al fuego, para conservar el poder.

En el acuerdo de Esquipulas de 1987, firmado por todos los países centroamericanos incluyendo a Nicaragua, se estipuló:

  • La reconciliación nacional.
  • El diálogo político.
  • La amnistía para los presos políticos.
  • La democratización.
  • El cese al fuego.
  • Elecciones libres.
  • La repatriación de refugiados políticos.

Los puntos de Esquipulas se fueron cumpliendo poco a poco.

La guardia civil disminuyó en Nicaragua. Los sandinistas incluso iniciaron pláticas para la paz con los levantados en armas, aunque sin llegar a un acuerdo definitivo. Los presos políticos fueron puestos en libertad. Se anunciaron elecciones para febrero de 1990.

Los sandinistas estaban convencidos que iban a ganar las elecciones. Las manifestaciones políticas que hacían eran enormes, al igual que sus gastos en la campaña electoral. Todo parecía indicar que el Frente arrasaría con su contrincante, una alianza de partidos políticos llamados la UNO. Estos partidos de la UNO tenían como candidato a Violeta Barrios de Chamorro, viuda del periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

La inmensa mayoría del electorado nicaragüense se presentó a votar. El 26 de febrero, en la madrugada, el presidente del Consejo Supremo Electoral daba los primeros resultados: el FSLN iba perdiendo. Pocas horas después se conocía que el Frente había sido derrotado por una amplia mayoría.

Los sandinistas entregaron el gobierno el 25 de abril de 1990. Antes de hacerlo se decretaron varias leyes. Entre ellas cabe mencionar las leyes 85 y 86. De acuerdo a estas leyes una inmensa cantidad de mansiones, autos, casas y fincas pasaron a manos de particulares. Entre estos particulares, los mayormente beneficiados fueron los sandinistas. A este reparto, se le ha llamado “la piñata”.

El nuevo gobierno halló un país en ruinas, dividido, con una inmensa deuda esterna un ejército de unos 100,000 hombres y una guerrilla con 25,000 armados. Reconstruir el país era tarea difícil. A lo largo de seis años se han hecho esfuerzo notable por conseguir la reducción y profesionalización del ejército y el desarme de la guerrilla. Pero el desafío más grande iba a ser reconciliar a todos los nicaragüenses, y construir la nueva democracia. Ambas son hoy día, las principales tareas de la juventud nicaragüense.

9. Bibliografia

Pensamiento Político de la Revolución Popular Sandinista.
Carlos Tunnermann Bernheim.
Ed. Ministerio de Educación. Managua, Nicaragua

50 Años de Lucha Sandinista.
Humberto Ortega Saavedra.
Ediciones Especiales, La Habana, 1980.

La Contra.
Jaime Morales Carazo.
Grupo Editorial Planeta. México, D.F., 1989.

¡Mejor que Somoza cualquier cosa!.
Jaime Morales Carazo.
Ed. Continental, S.A. de C.V.
México, D.F., 1986.

Constitución Política de Nicaragua.
1984-1985.

Apuntes de Historia de Nicaragua. Tomo II.
Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. UNAN.

Historia de Nicaragua.
Adendum al Tomo II.
Los Años Recientes.
Dr. Germán J. Romero V.
Edición para el Ministerio de Educación de Nicaragua.

Autor:

Matias N.
Cristina I.

Fuente de información

 


Introducción

Revolución Nicaragüense, proceso protagonizado por los sandinistas que dio comienzo en 1978, por medio del cual se puso fin a la dictadura ejercida en Nicaragua por la familia Somoza, a la cual se reemplazó por un gobierno de izquierdas. La rebelión fue encabezada por fuerzas de la guerrilla de izquierdas, el Frente Sandinista de Liberación nacional, que contó con un amplio respaldo popular, depuso al corrupto dictador Anastasio Somoza Debayle, hijo de Anastasio Somoza, y tomó el poder en julio de 1979.

Los nuevos gobernantes trataron de introducir cambios políticos, sociales y económicos. El gobierno revolucionario consiguió llevar a cabo parcialmente la reforma agraria y estableció programas de alfabetización y un plan sanitario; sin embargo, su gestión se vio obstaculizada por su inexperiencia, los graves problemas económicos y la fuerte oposición de Estados Unidos. A mediados de la década de 1980, los esfuerzos del gobierno estuvieron dedicados casi por entero a combatir a los rebeldes contrarrevolucionarios (la llamada contra) que, apoyados por Estados Unidos, intentaron tomar el poder. En 1990, cuando el país se hallaba al borde del colapso económico, los sandinistas perdieron las elecciones generales; esto supuso el fin de un experimento revolucionario que, sin embargo, dejó una profunda huella en el país

Orígenes del Sandinismo

El FSLN fue fundado en 1962 por un grupo de estudiantes universitarios encabezados por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomás Borge. Éstos recibieron el apoyo del dirigente revolucionario cubano Fidel Castro, ofrecido en parte por el papel que había desempeñado Luis Somoza Debayle en el desembarco de bahía de Cochinos de 1961. A pesar de la influencia de la ideología marxista y leninista, el FSLN no tenía un vínculo directo con el Partido Comunista de Nicaragua. Los sandinistas se oponían a la familia Somoza y a la presión de Estados Unidos sobre Nicaragua, y reclamaban una reforma política y económica radical que condujera a la redistribución de la riqueza y el poder. Su proyecto era respaldado por estudiantes y campesinos, pero fueron derrotados por la Guardia Nacional en las primeras acciones de la guerra de guerrillas, que costaron la vida a Fonseca y Mayorga

La Revolución

A mediados de la década de 1970, destacados miembros del mundo empresarial y de la Iglesia católica comenzaron a compartir el descontento ya manifestado por otros grupos sociales ante el régimen de Anastasio Somoza Debayle. La mayor parte de la oposición política se unió en un solo frente encabezado por Pedro Joaquín Chamorro, asesinado en Managua en enero de 1978, probablemente por encargo del propio Somoza. Este acontecimiento provocó desórdenes y manifestaciones contra el gobierno durante semanas, además de una huelga nacional e intentos aislados de levantamientos armados. A pesar de que Somoza mantenía el control, su régimen se tambaleaba y la oposición internacional aumentaba progresivamente. En el mes de agosto, un grupo de comandos sandinistas asaltó el Palacio Nacional de Managua y tomó como rehenes a varios miembros del Congreso nicaragüense. Los sandinistas negociaron la liberación de varios prisioneros del FSLN y solicitaron un rescate, la publicación de su llamada a la rebelión y un salvoconducto para que los integrantes del comando abandonaran el país.
El éxito de la incursión sandinista alentó a las fuerzas contrarias a Somoza y estallaron levantamientos en todo el país. Las fuerzas somocistas aplastaron estas rebeliones con gran brutalidad, bombardeando incluso objetivos civiles. Estas operaciones fueron la causa de que cientos de nicaragüenses se unieran al FSLN y de que aumentara la presión internacional para encontrar una solución negociada al conflicto. Al tiempo que Estados Unidos impuso ciertas sanciones económicas a Somoza, Costa Rica, Venezuela y Panamá brindaron su apoyo a los sandinistas.

La lucha se reanudó en mayo de 1979: los sandinistas anunciaron una ofensiva final e hicieron una llamada a la rebelión nacional. En esta ocasión, la Guardia Nacional no consiguió controlar la situación y los rebeldes se apoderaron de numerosas zonas del país. Se produjeron batallas en las principales ciudades, como León, Masaya y Managua, donde los aviones de la Guardia Nacional bombardearon los barrios en los que la población apoyaba a los sandinistas. La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión de emergencia para pedir a Somoza que abandonara el poder y rechazó el ofrecimiento de Estados Unidos de enviar fuerzas de paz a Nicaragua. Cuando la capital del país, Managua, se encontraba rodeada por las tropas revolucionarias, Somoza abandonó el país y la Guardia Nacional, tan poderosa en otros tiempos, quedó desarticulada. El 19 de julio, los sandinistas entraron en Managua y se hicieron con el control en Nicaragua

Gobierno Revolucionario

Desde que los sandinistas tomaron el poder, tuvieron que hacer frente a una oposición armada. En un principio se trataba únicamente de pequeños grupos de antiguos miembros de la Guardia Nacional, instalados en su mayoría en Honduras. A finales de 1981, estas fuerzas recibieron formación militar a cargo de oficiales argentinos y cierto apoyo encubierto de Estados Unidos. Cuando aumentó la oposición a la política del FSLN, se unieron otras formaciones al movimiento armado rebelde. Entre ellos, se incluían líderes empresariales descontentos, hacendados conservadores (sobre todo, del norte del país) e incluso sandinistas desengañados. A este heterogéneo grupo se le denominó “contra” (contrarrevolucionarios).

La guerra de la contra

A partir de 1981, el gobierno de Reagan incrementó progresivamente su apoyo a la contra. Se enviaron más de 300 millones de dólares en ayuda y equipamiento, y los contrarrevolucionarios recibieron formación militar desde 1982 hasta 1990. Estados Unidos también impuso un embargo comercial sobre Nicaragua y bloqueó los préstamos de muchas instituciones financieras internacionales.

Estas medidas debilitaron la frágil economía nicaragüense, a la vez que los ataques de la contra ocasionaban pérdidas en la agricultura, el comercio y dañaban la infraestructura del país. Cuando el conflicto entre el gobierno y la contra se agravó y los enfrentamientos se generalizaron en todo el territorio, decenas de miles de nicaragüenses se exiliaron y muchos más fueron obligados a abandonar sus hogares y trasladarse a otras zonas del país a causa de la violencia.

Los sandinistas respondieron a las amenazas de la contra organizando un ejército; recibían armas de la URSS y Cuba y, en 1983, instituyeron el servicio militar obligatorio. A mediados de la década de 1980, el gobierno sandinista comenzó a desviar fondos destinados a programas sociales y económicos al presupuesto de defensa. Bajo el estado de excepción, se suspendieron algunas libertades civiles y en ocasiones se encarceló a los opositores políticos y se restringió la libertad de prensa.

El apoyo de Reagan a la contra provocó una gran disputa política en Estados Unidos, que culminó con el escándalo conocido como Irangate, un escándalo que tuvo lugar en 1985 y 1986 en el que varios altos cargos del gobierno de Reagan se vieron implicados en una venta ilegal de armas.

Negociaciones de paz

A pesar del conflicto, se celebraron elecciones en Nicaragua en noviembre de 1984. Gran parte de la oposición boicoteó los comicios alegando que los sandinistas habían manipulado el proceso. Éstos obtuvieron una aplastante victoria en la votación para la presidencia y los representantes del Congreso. Daniel Ortega fue elegido presidente con el 67% de los votos, y el FSLN obtuvo la mayoría de los escaños en la Asamblea Nacional. Para muchas naciones, estas elecciones otorgaron legitimidad al régimen sandinista, opinión no compartida por el gobierno de Reagan. En 1987 había más de 10.000 contras armados luchando contra el gobierno de Nicaragua.

A pesar de su preocupación por la política sandinista, la mayoría de los países latinoamericanos se oponían a los intentos de Estados Unidos por derrocar al gobierno de Nicaragua. En 1987, el presidente costarricense, Óscar Arias Sánchez, promovió un encuentro de presidentes centroamericanos para buscar soluciones a los conflictos de Nicaragua y El Salvador que culminó en el llamado Acuerdo de Esquipulas de agosto de ese año. El resultado de este plan de paz fueron las negociaciones celebradas entre el FSLN y la contra en 1988.

Las presiones para que se pusiera fin a la guerra eran cada vez mayores. La economía de Nicaragua estaba hundida; se calculaba que la inflación era del 2.000 al 36.000% en 1988 y el país se había convertido en la nación más pobre de Centroamérica. El coste humano de la lucha fue atroz: decenas de miles de muertos, heridos y refugiados. Los ambiciosos programas de educación y sanidad de los sandinistas no pudieron llevarse a cabo debido a que la mitad del presupuesto fue destinado a la defensa del régimen, y la producción agrícola se vio reducida por los ataques de la contra.

El panorama internacional también había cambiado. La URSS tenía que hacer frente a la agitación política y económica que recorría el país, por lo que recortó su ayuda a los sandinistas. A su vez, con el escándalo del Irangate y el ascenso en 1989 del republicano George Bush a la presidencia de Estados Unidos, este país se mostró más propenso a encontrar una solución negociada al conflicto.

Los sandinistas acordaron celebrar elecciones bajo supervisión internacional a principios de 1990 como una condición de las negociaciones de paz. Confiaban en obtener la victoria y en que Daniel Ortega fuera elegido presidente. Los catorce partidos de la oposición se unieron para formar la Unión Nacional Opositora (UNO), que apoyaba la candidatura a la presidencia de Violeta Chamorro y ofrecía una lista unificada de candidatos al Congreso. La oposición generalizada al servicio obligatorio y la esperanza de conquistar la paz llevaron a la victoria a la UNO, que obtuvo el 55% de los votos, mientras que los sandinistas obtuvieron únicamente el 41 por ciento.

Después de varias negociaciones, el FSLN aceptó su inesperada derrota. Los sandinistas se convirtieron en el principal partido de la oposición y aún controlaban gran parte de las Fuerzas Armadas. El gobierno de Chamorro trató de colaborar con los dirigentes sandinistas, pero esta actitud conciliadora provocó el descontento de los grupos más conservadores y motivó la ruptura de la coalición gubernamental. El FSLN conservó una considerable influencia política, pero su candidato, Daniel Ortega, fue nuevamente derrotado en las elecciones de 1996 (que llevaron al conservador Arnoldo Alemán a presidir la República) y apenas obtuvieron escaños en el Congreso

Legado de la Revolución

La Revolución provocó cambios profundos y duraderos en Nicaragua. La “dinastía” somocista, que había gobernado el país como una hacienda privada durante 40 años, fue derrocada, y la poderosa Guardia Nacional desarticulada. El nivel de analfabetismo se redujo significativamente y los grupos marginados, como las mujeres, los jóvenes y la población rural participaron más activamente en la vida del país. Las regiones de la costa atlántica, pobladas por misquitos, alcanzaron un cierto grado de autogobierno, hasta el punto de que en 1989 se crearon dos regiones autónomas: Atlántico Norte y Atlántico Sur. Después de décadas de dictadura y de guerra civil, emergió un gobierno democrático que logró realizar el primer proceso pacífico de transición política de la historia de Nicaragua. Sin embargo, el intento de reestructurar la economía estableciendo un sistema mixto de empresa privada y de control estatal al estilo socialista resultó desastroso.

Nicaragua se vio transformada radicalmente por la experiencia de la Revolución, que la convirtió en una nación más libre, pero también más pobre y más dividida. Más de seis años después de que los sandinistas abandonaran el poder, la nación aún trataba de recuperarse del caos económico y de alcanzar la reconciliación nacional tras la agitación política de la década de 1980 – Júbilo

Fuente de información:

http://www.avizora.com/publicaciones/guerras/

textos/0010_revolucion_sandinista.htm

La revolución sandinista
Milicianos del FSLN en Managua, 1979

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), así denominado en honor de César Augusto Sandino héroe de la resistencia nicaragüense contra la ocupación norteamericana (1927-1933), fue fundado en 1962. Desde un principio se manifestó contra la dictadura de la familia Somoza, contra la influencia norteamericana y a favor de establecer un régimen socialista.

Sus tácticas guerrilleras, inspiradas en las que practicó Castro en Cuba, desencadenaron brutales y sangrientas represalias por parte de la Guardia Nacional del Somoza. Pese a problemas internos entre las tres grandes tendencias del movimiento, la creciente rebelión popular llevó al FSLN a unirse bajo el liderazgo de Daniel y Humberto Ortega y a encabezar la revolución que finalmente derrocó la dictadura de Somoza en julio de 1979.

Aunque al llegar al poder el FSLN, dirigido por Directorio de nuevo miembros liderado por Daniel Ortega, confiscó las vastas posesiones de los Somoza y nacionalizó las principales industrias, no aplicó una política de economía centralizada de estilo soviético. Tampoco acabó totalmente con las libertades y permitió otros partidos políticos y celebró elecciones.

El principal problema fue la Contra, ejército guerrillero armado y subvencionado por la administración de Ronald Reagan a veces de forma fraudulenta como demostró el denominado escándalo Irán-Contra. Esta agresión militarizó aún más al régimen que fue cayendo bajo la dependencia de la URSS y la Cuba de Castro.

La perestroika, con su consiguiente desligamiento del apoyo militar al FSLN, y la presión de la Contra, llevaron finalmente a que en las elecciones de 1990 los sandinistas fueran desalojados del poder en las urnas.

Fuente de información:

http://www.historiasiglo20.org/GLOS/sandinista.htm