Poetas y Escritores Nicaragüenses(P-R)

Palma, Milagros

Antropóloga, catedrática, novelista y traductora nacida en León el 26 marzo de 1949. En 1984 se marchó a Francia, donde obtuvo maestrías en español y en linguística. Realizó luego estudios de Antropología y Literatura Latinoamericana en la Universidad de París.

Sus investigaciones sobre la tradición oral en Nicaragua la llevaron a publicar en 1984 el libro Senderos míticos de Nicaragua, entre otros. En 1989 publicó el estudio La Mujer es puro cuento en el que expone, basándose en mitos, cómo se lleva a cabo la domesticación del individuo de sexo femenino mediante la violencia simbólica.

Es editora y fundadora de la editorial Indigo & Côtte-femmes, la cual edita desde 1989 a autoras francesas que escriben sobre temas específicos a la relación de género. Además se dedica a traducir y publicar en Francia la obra de novelistas hispanoamericanas, escritoras que han sido merecedoras de los premios que otorga dicha editorial, a saber: el Gabriela Mistral, en Colombia, y el Sor Juana Inés de la Cruz, en México.

En 1999 el conjunto de la obra de Palma fue galardonado con el premio Internacional José Martí de la UNESCO.

Reside en Francia, donde se desempeña como profesora de las Universidades CAEN y París XII.


Pallais, Azarías H.

AZUCENA

Mi camino es de arena,

estéril y desierto

y voy cansado y muerto,

llevando mi cadena.

¡Pudiera tu perfume

dulcificar mi pena,

hermanita azucena!

VITA NOSTRA VELUT MARE

Es la vida de los hombres,

amargura y movimiento,

y por eso la comparan

con el mar.

La onda que muere en la playa

es la misma que se irguiera

coronada por la espuma,

como reina.

Y no le espera otra suerte

á la que asoma á lo lejos,

indecisa y vacilante

como un niño!

Así vienen las edades

empujadas por el tiempo,

á morir sobre la arena

del olvido!

Los siglos que llaman de oro,

fueron olas gigantescas

cuya gloria se deshizo

cual la espuma!

Amargura y movimiento:

un abismo en otro abismo.

¡Oh, Señor de los abismos,

Miserere!

ESPUMA CARIÑOSA

(Fragmento)

Con besos de igual amor,

yo beso todas las naves;

las feroces y las suaves-

así quiere mi Señor:

La que viene con el oro

del inmundo mercader

y la que lleva el tesoro

de San Francisco Xavier,

la nave risueña y grata

de la ciencia exploradora

y la nave destructora

del corsario y del pirata,

y la nave del banquero

para el cobro del fenicio,

y la nave del logrero

para el fomento del vicio,

las naves filibusteras

que dejan pueblos sin pan

y las terribles galeras

donde estuvo Juan Valjean.

¡Nave roja del cruzado,

nave gris del pescador:

decidme si os ha faltado

la caricia de mi amor!

Con besos de igual amor,

yo beso todas las naves:

las feroces y las suaves;

así quiere mi Señor.

Cariñosa, cariñosa,

nunca dejo de besar:

mi vida no es otra cosa,

sino amar, amar, amar.

LA LIMOSNA DE LA VIUDA

Y cuando la viuda silenciosa, queda

arrojó su pobre, pequeña moneda,

el oro maldito perdió su poder.

Abriendo sus labios, sus labios divinos,

nuestro Señor dijo: por nuevos caminos,

vendrá la limosna, pues esta mujer

dio más que los ricos: de estas viudas sale,

la única limosna que a mis ojos vale.

SOR EULOGIA

Sor Eulogia lleva bien su nombre, por

doquiera que pasa, va nuestro Señor.

Con ella, bendice todo lo que mira,

ya sea verdad, ya sea mentira.

Derecha e izquierda, sin mirar a quien,

sus ojos humildes siempre hacen el bien.

Sor Eulogia, lega como es la portera,

salva a los de adentro, salva a los de afuera.

La vida que al mundo sus horas despliega,

sube por aquellos ojos de la lega.

Hay ojos que siguen sobre los caminos,

los pasos cansados de los peregrinos.

Ojos de alegría, de paz y de amor:

los ojos divinos de nuestro Señor.

Madre superiora será la primera?

vanas apariencias, ni es digna siquiera,

De recibir una mirada de Sor

Eulogia. Se invierten las cosas. Mejor

Ser lega sufrida. En la última hora

querrá ser portera Madre Superiora.

Sor Eulogia tiene manos milagrosas,

manos que son dueñas de todas las rosas,

Manos destinadas a las cosas bellas.

¡Manos como aquellas, manos como aquellas!

Manos de virtud: ¡Quedan florecidas

las cosas que toca! las manos unidas

De muchos obispos. Si un obispo fuera

como Sor Eulogia, su mano tuviera

La misma eficacia del bello poder,

que hace cuanto quiere con sólo querer.

DICAIOSUNE

Noble, fiel, honrado, desde que era niño,

sufrió, trabajó, siguió trabajando,

vivió en el Taller, murió sin embargo,

sin haber sabido lo que es día bueno.

Lucho sin descanso, murió de limosna.

¿La viuda y los hijos? Nadie piensa en ellos.

– Recibió aquel hombre su justo salario;

sus hijos ahora que vean lo que hacen;

– ya pasó la guerra, sobran los caminos;

– sólo eso faltaba, no pueden quejarse,

fuera del salario nada se les debe.

Sus hijos ahora serán los esclavos,

de aquellos patrones dignos caballeros,

y en cuanto a las niñas. ¡yo no sé por qué

son bellas las niñas! Para que mañana,

sean pasa tiempo de los señoritos.

Y después se casan y ellas arruinadas,

vendrán, por caminos de miseria grande….

Puntos suspensivos, ¿habéis escuchado?

Se acabó la fiesta ¡Qué bárbaros! Rusia.

El Bolsheviquismo dijo su palabra:

palabras injustas para los injustos.

«Pasará un tiempo y otro tiempo más y otro medio

tiempo y después vendrá el fin» Apocalipsis.

Puntos suspensivos. ¡No tarda! Ya viene

Jesús la suprema justicia del justo!

LOS CAMINOS DESPUÉS

DE LAS LLUVIAS

Desde que era muy niño, saltaba de alegría

cuando la fresca lluvia de los cielos caía.

Chorros de los tejados, vuestro rumor tenía

el divino silencio de la melancolía.

Los niños con las manos tapaban sus oídos,

y oyendo con asombro los profundos sonidos

del corazón, que suena como si fuera el mar,

sentían un deseo supremo de llorar.

Y como por la lluvia, todo era interumpido,

se bañaban las cosas en un color de olvido.

Y vagaban las mentes en un ocio divino,

muy propicio a los cuentos de Simbad el Marino.

Las lluvias de mi tierra me enseñaron lecciones…

con Alí Babá, pasan los cuarenta ladrones.

Y cantaban mis sueños en la noche lluviosa:

Lámpara de Aladino, lámpara milagrosa!

Y al caer de la lluvia, la criada más antigua

desgranaba sus cuentos en una forma ambigua.

Otro de los milagros que en la lluvia yo canto

es que, al caer sus linfas, se pone un nuevo manto

mi ciudad, que al lavarse… yo pienso en una de esas

austeras e impecables ciudades holandesas:

una ciudad lavada, sin polvo, nuevecita,

donde reza el aseo de su plegaria bendita…

Son todos los caminos como flor de aventura

para el dulce Quijote de la Triste Figura.

AHORA QUE ESTÁS ILUMINADO

Ahora que estás iluminado

hueles tanto, que nunca las más perfectas rosas

supieron hasta dónde llega tu buen olor;

como la Magdalena, tus manos olorosas

ya tocan los fragantes pies de Nuestro Señor,

ahora que que estás iluminado.

Ahora que estás iluminado

es de cielo tu boca, son de gloria tus labios,

pues gustan en la mesa del reino. Tontería

el néctar de los dioses, el vino de los sabios

y las viandas insulsas de la teosofía,

ahora que estás iluminado.

Ahora que estás iluminado

tocas al Que nos toca divinamente. ¡Manos

más dichosas las tuyas!, tus manos tocadoras.

Tocas, estás tocando con tus dedos cercanos,

a Jesús, el Espejo sin mancha de las horas,

ahora que estás iluminado.

NOTICIAS BUENAS Y MALAS

Noticias buenas y malas.

Siempre la tragicomedia.

Libres. Esclavos. Paz. Balas.

Modernismo y edad media.

Y bárbaros, sobre todo.

La barbarie nunca falta.

El hombre, fiera, sin modo

sobre sus víctimas, salta.

Sus víctimas!, si pudieras

contarlas! No, no podrías,

arrojadas, en las eras

hondas de las tiranías.

Nerón-Calles. Y tus labios

manchados por este nombre.

Homo Sapiens de los sabios,

homo lupus es el hombre

sin Jesús. Y punto y coma.

Lindbergh vuela, vuela, vuela.

Yanquilandia, mitad Roma

y mitad Cartago, vela.

De tanto velar, se enreda.

Y aunque no se ve camino,

todos pasan, sólo queda

indeclinable Sandino.

Por sus pequeños hermanos

¡Dios se lo pague! Sandino

protesta con las dos manos

alzadas. Será molino

de viento, como los otros?

Será juego del interés?

Y que relinchen los potros?

Y que hablemos en inglés?


Pallais, María Lourdes

De padre nicaragüense y madre peruana, esta escritora nació en Lima en 1953. Residió luego en Nueva York entre 1970-1988, donde obtuvo un grado universitario en Literatura comparada y luego la maestría en periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Desde entonces, ha sido reportera y editora de una impresionante lista de agencias noticiosas de Europa, Estados Unidos y América Latina. Como muestra, cabe mencionar: la Agencia Associated Press, en Nueva York; subdirectora de Información Internacional para la Agencia Mexicana de Noticias, Notimex; asistente de producción para CBS-60 Minutes; corresponsal del programa CNN-World Report y directora, productora y presentadora de un programa del Canal Seis en Nicaragua; corresponsal del diario español El País, del diario peruano Expreso, del Latin American Newsletter, del diario Newsday, colaboradora de las revistas The Nation y de la Agencia de Noticias InterPress Service (IPS); asesora de la editorial española Alfaguara; coordinadora de prensa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Washington, D.C.; y columnista de la Edición Internacional del diario The Miami Herald (Edición Mexicana).

En 1989, impartió la cátedra de Literatura Comparada en la Universidad Católica de Nicaragua y fue profesora de inglés básico.

Ha publicado asimismo ensayos y cuentos en publicaciones mexicanas, como el Suplemento Arena de Excélsior, y el de La Crónica de Hoy, la revista Proceso y otros. También ha colaborado con cuentos y poemas en revistas y suplementos literarios centroamericanos.

Reside en la ciudad de México desde 1992.


Páez, Gustavo Adolfo

Poeta, actor de teatro y promotor cultural. Nació en Jinotepe, Carazo, en 1954. Realizó estudios de Orientación Vocacional en Nicaragua. También hizo estudios de artes escénicas y guión, en México y en Cuba.

En noviembre de 2003 mientras hacía un viaje de promoción cultural en Miami, Florida, falleció de un fulminante ataque al corazón.

Al momento de su muerte, se desempeñaba como director del Convento San Francisco de la Gran Sultana, en Granada.

POR LA GRACIA DEL VERBO

Miro poetas

poetísimas

y poetines

cubriéndose y redescubriéndose

“en mi Nicaragua natal”

Miro cómo se tiran flores

pañuelazos

y dedicatorias

Miro cómo se desnudan en cuerpo y alma

cómo se emborrachan

encachimban y cachimbean

Algunos de creen garzas divinas

egos privilegiados por la gracia del verbo

Otros se odian y se quieren

se visitan

o se hablan solamente

por aquello de que

lo cortés no quita lo valiente

Luego de jugar todos los juegos

de viajar y representar

siempre dignamente su patria

de hablar y escribir ingeniosamente

y haber sido

funcionario poeta

diputado poeta

periodista poeta

abogado poeta

médico poeta

psicóloga poeta

poeta ejecutivo bilingüe

poeta universitario

profesor poeta

o poeta de tiempo completo

los puedes ver tú también

lejanos

serenos

cómodos

en todo el esplendor de sus dominios

comiendo sus carnitas al suave

despachándose siempre hermoso

solitariamente

bajo el mismo ardiente sol de Nicaragua.


Palacios, Conny

Poeta, narradora, ensayista y crítica literaria. Nació en Matagalpa, en 1953. Obtuvo una licenciatura en Español por la Universidad de Saint Thomas en Miami, Florida, EE. UU., y en 1995, la Universidad de Miami, del mismo estado norteamericano de la Florida, le confirió el título de Doctora en Español.

Desde julio de 2001 es miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Su poesía y ensayos críticos han sido incluidos en numerosas revistas literarias y antologías. Participa asimismo con regularidad de seminarios y congresos literarios en Europa y América.

Se desempeña actualmente como profesora en la universidad estadounidense de Anderson College, en Carolina del Sur.

Vida…

Para poder vivirte

tiene que ser

en perenne desafío.

Por eso, te golpeo

con la luminosidad

de mis espadas.

Y te incendio,

desde esta mudez,

que cada día

ensancha

mis contornos.

CONFUNDO LAS NOTAS

Acurrucada en un rincón

de más allá del fondo de mí misma,

lugar al que he rodado,

empujada

por esta lluvia que no cesa…

Confundo las notas

de los pájaros enloquecidos

que fabrican nidos

en mis cabellos,

con las de este silencio

que grita

en mis oquedades.

SIEMPRE

Siempre

recreándome

a mí misma

para no desdibujarme.

CUANDO SUEÑO

Por las noches

cuando sueño que soy habitada por ti,

mi alma se anega en tu ritmo,

mis aposentos se abren.

¡Jazmines nocturnos invaden en tropel el aire!

¡Lunas florecen en las ventanas!

NAVEGO / PADEZCO

Navego en el SILENCIO…

silencio grisáceo que envuelve mi barco de sueños

silencio, lianas que me ahogan por dentro

silencio que carcome mis huesos

silencio que marea mi sangre

silencio, vidrio molido tragado a la fuerza

silencio que se enmaraña en las costillas

silencio que se amalgama a las paredes

silencio que viene desde el río de la memoria

silencio, lava ardiente que calcina mi cuerpo

silencio que pone telarañas en mis ojos.

Padezco en el SILENCIO…

silencio ocre, barro que se diluye en el alma

silencio gris, ceniza que se detiene en mi ventana

silencio, espejos que multiplican mi rostro

silencio que se embarranca en el pecho

silencio en mis mascarones de proa

silencio en mis altos mástiles

silencio del río, del agua

silencio de pájaros

silencio en la carne con dulzura de sueño

silencio, arena que me asfixia.

Navego y padezco en el SILENCIO

NADA

Que no nos una NADA…

Ni siquiera…

esa espuma sucia,

–peces muertos—

–palabras huecas—

–pájaros mutilados—

–besos en podredumbre—

que hiere mi costado…

NADA

Ni siquiera…

La bascosidad de este momento,

que en ratos

como éste

me trae

el flujo de la vida…

¡NADA!


Palacios, Nydia

Ensayista, crítica literaria y actriz de teatro, nació en Masaya en 1939.  Ha ejercido la docencia desde 1957 en los niveles primario, secundario y universitario. En 1986 y 1988 obtuvo dos becas Fullbright que le permitieron realizar investigaciones en Puerto Rico y en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para conformar su primer libro Antología de la novela nicaragüense (1989), y luego estudiar la maestría y el Doctorado en Literatura latinoamericana en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, EE.UU. Entre 1993-1996, imparte español y literatura latinoamericana en la misma universidad en la que se graduó y en la Universidad Loyola, en dicho estado norteamericano.

A su regreso a Nicaragua, fue contratada por la Universidad de Mobile, San Marcos, donde labora desde 1996.

Especialista en la obra dariana y divulgadora de las escritoras nicaragüenses, sus trabajos figuran en revistas literarias de Estados Unidos, América Latina y Europa.

Es miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, y la primera y actual presidenta del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica.

Cabe mencionar también sus incursiones en la dramaturgia ya que participa desde los años sesenta de la Comedia Nacional de Nicaragua, y ha trabajado como actriz bajo la dirección de Socorro Bonilla Castellón.


Pasos, Joaquín

Joaquín Pasos

Poeta, narrador y ensayista. Nació en Granada el 14 de mayo de 1914.

Se formó en el Colegio Centroamérica hasta bachillerarse a principios de 1932.

Como participante precoz y activo del grupo de Vanguardia, colaboró en los órganos de ese movimiento y en los diarios y revistas de la época.

Con Joaquín Zavala Urtecho co-dirigió la primera etapa de la revista Opera bufa.

En 1940 editaba con Pablo Antonio Cuadra y Luis Alberto Cabrales Los Lunes de la Prensa y en 1945 se incorporó como “Director de material” a Los Lunes de La Nueva Prensa.

Falleció en Managua el 20 de enero de 1947.

PEQUEÑO CANTO PARA BIEN PARIR

Como la Virgen del Carmen
vas a parir,
en una cama de nardos.

En medio de la montaña
vas a parir
mañana por la mañana.

Cuando el sol está naciendo
el cielo está carmesí,
estás teñida de sangre,
vas a parir.

Nardos teñidos de sangre,
vas a parir,
sangre teñida de nardos.

Como la Virgen del Carmen
vas a parir,
un muchachito moreno.

Alrededor de tu cama
baila todo Nindirí,
en tu vientre baila el niño
vas a parir.

En una cama de nardos
vas a parir.
Como la Virgen del Carmen.

CEMENTERIO

La tierra aburrida de los hombres que roncan
es aquella que habitan los pájaros pobres,
las gallinas que comen las piedras
las lechuzas que braman de noche.
Una jaula de arena, una urna de lodo
es la tierra aburrida de los hombres que roncan.
Una jícara negra, una seca tinaja,
un carbón, una mierda, una cáscara.

En la tierra aburrida de los hombres que roncan
donde viven los pájaros tristes, los pájaros sordos,
los cultivos de piedras, los sembrados de escobas.
Protejan los escarabajos, cuiden los sapos
el tesoro de estiércol de los pájaros pobres.
Los pájaros enfermos, los vestidos de sombra,
los que habitan la tierra de los hombres que roncan.

Tengo un triste recuerdo de esa tierra sin horas,
la picada de pájaros, la que se desmorona.
Con murciélagos me persigue de noche
su horizonte de barro y su luna de broza.
En la tierra aburrida de los hombres que roncan
se hizo piedra mi sueño, y después se hizo polvo.

EL INDIO ECHADO

Bien pueden decir que es tarde,
que pronto será de noche.
Que llamen a Pedro, y a Juan,
para encender las luces.
Que llamen también a mis hijos
y les muestren con ira mi modorra…
¡Mi bella modorra, y mis lindos hijos
que no he tenido tiempo de procrear todavía!
Pero pronto dirán que es tarde,
mas yo diré que pronto será de noche
y entonces procrearé un hijo, o dos.

Me siento sobre mi propio cuerpo;
inmóvil, a contemplar a mi sombra que hace gestos de
pereza.

Llévenme sin tocarme bajo el árbol más inactivo
desde donde se divisa el molino que no gira,
el recodo de aguas estancadas,
el cementerio de los pájaros…
Que llamen a otros para que les cuenten cómo es esto.
Que llamen a mis hijos, a mis lindos hijos
a quien dejo, antes de morir, mi más cariñoso bostezo.

LOS INDIOS CIEGOS

Abramos un camino en el aire,
para mirarnos,
busquemos un rincón en el aire
para acostarnos.

Sin luz en el cuerpo
sólo con fuego.
Este color de sombra tiene tu cara.
Este color de sombra es la sombra de tu alma.
Abramos un camino en el aire
con tu brazo.
Si no te ven mis ojos, que te vea
mi carne.

¡Ah! No tenemos luz en el cuerpo
Tenemos fuego.

LOS INDIOS VIEJOS

Los hombres viejos, muy viejos, están sentados
junto a sus cabras, junto a sus pequeños animales mansos.
Los hombres viejos están sentados junto a un río
que siempre va despacio.
Ante ellos el aire detiene su marcha,
el viento pasa, contemplándolos,
los toca con cuidado
para no desbaratarles sus corazones de ceniza.

Los hombres viejos sacan al campo sus pecados,
éste en su único trabajo.
Los sueltan durante el día, pasan el día olvidando,
y en el tarde salen a lazarlos
para dormir con ellos calentándose.

INDIA CAÍDA EN EL MERCADO

Pobre india doblada por el ataque
todo su cuerpo flaco ha quedado quieto
todo su cuerpo sufrido está pequeño, pequeño
todo su cuerpo tronchado es un pajarito muerto.
Su corazón –¡ah corazón despierto!– pájaro libre, pájaro
suelto,
Carlos, ha dormido un momento.
Ella se desmayó, la desmayaron.
Al lavarle el estómago los médicos
lo encontraron vacío, lleno de hambre,
de hambre y de misterio.
Muy doloroso cuadro, Carlos.
Muy doloroso y sumamente amado.
Han volteado su cara –¡ah oscura palidez!–. Con el
derrame
las yugulares están secas y la sangre
huyó secretamente, ¡ah,
la viera su madre!
Cerca, Carlos, cerca del occipucio
una moña chiquita se desgaja
y deja ver en la nuca una cruz blanca.
Tan cerca de la muerte y tan lejana,
su vida vale mucho, vale nada.
Los lustradores esperaban
obscenidades al levantar la falda
pero ella tiene una desnudez muy médica,
un lunar en la espalda,
y da la impresión de un ave herida
cuando cae su brazo como un ala.

Abran, abran
todas las gentes malas sus entrañas
y no encontrarán nada.
Ella tiene un ataque
que no lo sabe nadie.
Un ataque malo,
Carlos.

DÍA

Para hacer un día tan lleno de raíces
bastó un árbol.
Para empaparlo en miel dorada y embriagante
bastó una abeja.

Vengo acumulando piedras por si acaso
falta una en la construcción de la torre,
vengo guardando cántaros para cuando
logre derramarse el líquido.

Para hacer un vuelo de nidos viajeros
hoy basta un solo pájaro,
para fabricar un pez
hoy basta el agua.

Gran día de edificios y de montaje de puentes,
de fecundo mugir de vacas
y señales de lluvia.
Día moreno y brillante que me recuerda
mi obligación de cantar.

GRANDE POEMA DEL AMOR FUERTE

Mi amor está con las alas abiertas sobre el mar.
–Costas, aguas y espumas.
Mi amor brilla como las aguas sobre las aguas.
El mar es redondo.
El mar es pequeño.
Mi amor es un alga marina.
Mi amor es como un pájaro.
Mi amor es una perla de luz que crece con
la mañana.
Quiero sembrar un árbol con esta ilusión que tengo.

Yo quiero un cielo grande como un patio para dejar
resbalar mi amor.
Sobre rieles de viento.

Mi amor es azul y claro.

Quiero hacer florecer esta rosa en capullo.
Que tengo sembrada en el bolsillo.
Sol, ¡sol!, ¡sol!
Y agua.

Mi amor es un muchacho esbelto dentro de una chaqueta.

Yo lo agarro y lo pongo sobre la mesa como un muñeco
y él vive con sus ojos inmensos.

Mi amor es un niño que imita el pito del automóvil.

Por la calle, yo llevo mi amor como una culebra faldera,
amarrada del pescuezo por un hilo,
y ella se abraza a la calle
y dibuja la silueta del terreno.

Crece, crece, pompita de jabón.
Jocote en la punta de una rama madura,
botella del vidriero,
chimbomba de hule en la boca de un niño.

Todo. Porque es esférico completamente
y se envuelve todo.
Y porque está cerrado sin juntura.
Deja que la pelota de mi amor,
brinque en los peldaños de la escalera
y caiga en el agua de tu estanque.

(Mi amor, es fresco y suave como la languidez de tus
cabellos.)

Mi amor, mujer, es como tú misma.

¿Por qué ha estallado esta flor?

Mi amor está con las alas abiertas sobre el mundo.

Mi amor brilla como el mundo sobre el mundo.

Mi mundo es redondo.
¿El mundo es pequeño?
–Mi amor es un mundo.

CANCIÓN DE CAMA

Este gozo de alcoba, tan de lino, lleno de sábanas,
este palpitar de almohadas bajo las sienes dormidas,
este nuevo llegar hasta el corazón de la cama
y luego saber que el pie, la mano, lo que a uno le queda de
pecho, busca, dice, escribe, grita tu nombre,
y cualquiera siente el momento que se aproxima de morir
acostado.
¿Qué es esto sino la ausencia de tu sueño,
la pérdida de tu respiración a mi lado?
Se ha perdido ya el hueco de tu cuerpo
que era la voz de tu carne desnuda hablándole
íntimamente a la ropa planchada,

diciéndole a qué horas el brazo serviría de almohada
y cómo el tibio vientre palpitaría como otra almohada viva,
funda de seda de nervios y de sangre.

POEMA INMENSO

En estas tardes tu perfil no tiene línea precisa
pues no hay un límite en tu gesto para el principio de
tu sonrisa
pero de repente está en tu boca y no se sabe cómo se filtra
y cuando se va nunca se puede decir si está allí todavía
lo mismo que tu palabra de la cual jamás oímos la primera
sílaba
y nunca terminamos de escuchar lo que decías
porque estás tan cercana en esta lejanía
que es inútil preguntar cuándo vino tu venida
pues entonces nos parece que has estado aquí toda la vida
con esa voz eterna, con esa mirada continua,
con ese contorno inmarcable de tu mejilla,
sin que podamos decir aquí comienza el aire y aquí la carne
viva,
sin conocer aún dónde fuiste verdad y no fuiste mentira,
ni cuándo principiaste a vivir en estas líneas,
detrás de la luz de estas tardes perdidas,
detrás de estos versos a los cuales estás tan unida,
que en ellos tu perfume no se sabe ni dónde comienza ni
dónde termina.


Peña, Horacio

Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo. Nació en Managua el 12 de agosto de 1936. Estudió en la Escuela Loyola del barrio Santo Domingo y en el Instituto Pedagógico de Managua, donde se bachilleró.

En 1953 trabaja de reportero en La Prensa y luego en la sección cultural de la embajada Americana. De 1959 a 1960 obtiene beca del gobierno de los Estados Unidos para cursar letras inglesas en la Universidad de Norte Dame, Indiana. En 1961, como miembro de la Asociación La Salle, edita las Encíclicas Sociales y publica dos poemas extensos: La espiga en el desierto y “Canto para poner a Dios de moda” (El Pez y la Serpiente, Núm. 2, Agosto, 1961, pp. 97-109).

En 1962 edita la revista de cine Primer plano y su controversial Diario de un joven que se volvió loco. De 1963 a 1966, becado por los gobiernos de España y Francia, asiste como oyente a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid y sigue cursos libres de literatura francesa en París.

A su regreso, enseña Historia de la Cultura de la UNAN y gana el premio “Rubén Darío” de poesía, convocado a nivel de lengua española en el centenario natal del poeta.

En 1968 se reveló como autor de teatro al publicar el monólogo El sepulturero, obra a la que se sumaría después El cazador.

En 1969,1970 y 1971 fue invitado para visitar centros culturales en Francia, Estados Unidos y Alemania respectivamente. Enseña durante dos semestres en el Departamento de Inglés de la UNAN. De 1973 a 1978 dirige la revista Encuentro en su tercera época, de la Universidad Centroamericana (UCA). En 1976 participa en un Congreso de Escritores Latinoamericanos en Berlín.

En 1979 se marcha a Austin, Texas, donde concluye sus estudios de doctorado y reside como catedrático universitario.

En 2003 fue electo Miembro Correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
En algún lugar debemos encontrarnos.
Desearía encontrarte.
Deseo encontrarte.
En cualquier calle de tu ciudad o de mi ciudad.
No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
En cualquier lugar:
cuerpos deformados. Rostros sin ojos.
No fotografías, sino cuerpos que salen al encuentro,
cuerpos con los cuales tropezamos
y de los que salen moscas, y ratas y sangre.
Todas las calles llenas de muertos.
En ciudades donde no han habido guerras.
Ni han estallado bombas.
Pero ciudades simplemente habitadas por el hombre.
La creación de mil muertes para los que hablan.
Para los que protestan.
No necesaramente en Hiroshima,
mi amor.
No conocemos ninguna de las cifras de estos muertos
que mueren en la democracia,
o en las dictaduras disfrazadas con el nombre de democracia,
pero sabemos que alguien muera por la mañana,
alguien muere por la tarde,
alguien muere por la noche.
Uno cada vez.
Con un horario bien preparado.
Pero desconocemos las cifras oficiales de estos muertos.
No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
En cualquier lugar deseo encontrarte.
Para reír juntos.
Para llorar juntos.
Para consolarnos mutuamente de tu muerte y de mi muerte.
Para que yo pueda conocer la profundidad y el misterio de tu cuerpo.
Para que tú puedas conocer la profundidad y el misterio de mi cuerpo.

Un goce que yo no conocía.
Un goce que tú no conocías.
Pero por este goce conoceremos miles de nuevos dolores.
Millones de nuevas muertes.
No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
Y sobre estos muertos nadie hace películas.
Nadie comenta. Nadie habla.
Pero tú y yo vamos a sacar estos muertos
de sus cenizas,
de los ríos en los cuales fueron echados con piedras al cuello,
de los cuartos en los cuales fueron abandonados
después que las maquinitas cumplieron su “trabajo”,
pero además de tú y yo
están también los otros,
los que siempre llevan sangre a la rueda de su molino,
los que usan y usaron a lso muertos
para poner el odio en el corazón del hombre,
y permanecer en el poder,
y los que usaron y usan a los muertos
para poner el odio en el corazón del hombre,
y conseguir al poder.
No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
En todas partes somos devorados por el tiempo.
Mi cuerpo hecho de soledad.
Tu cuerpo hecho de soledad.
Y en la noche quisieras tener un cuerpo a tu lado
que te haga creer que estás menos sola.
Y en la noche quisiera tener un cuerpo a mi lado
que me haga creer que estoy menos solo.
Pero todo es inútil,
en vano recorremos los bares en los cuales habíamos visto
a nuestros amigos, todos se han ido.

No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
Pero tu dolor y mi dolor,
no pueden ser contenidos en un solo nombre,
porque tu nombre no es, no puede ser
Nevers,
sino que es Cuerpo Ardiente que crece bajo mis aguas,
y tu nombre no es, no puede ser
Hiroshima,
sino que es Cuerpo Desnudo puesto debajo de mi cuerpo desnudo,
para crecer y multiplicarse más allá del odio y de los miedos.
No necesariamente en Hiroshima,
mi amor.
Y aquí estamos tú y yo,
para recordar el Inmenso Muerto,
al Muerto que muere cada día en las democracias,
o en las dictaduras disfrazadas con el nombre de democracia,
al Inmenso Muerto,
nuevamente fusilado,
nuevamente en las cámaras de gases,
nuevamente en las sillas eléctricas,
nuevamente sobre un Arbol Ardiente,
no necesariamente en Hiroshima,
mi amor.


Perezalonso, Carlos

Poeta. Nació en León el 16 de junio de 1943. Se crió en casa de su abuelo materno (Abraham Paguaga), que convocaba habitualmente a poetas esotéricos y artistas.

En 1961 ganó el primer concurso de poesía de la revista Ventana, y en 1967 el premio “Mariano Fiallos Gil”, rama de cuento.

Abandonando por cierto tiempo el oficio, concluyó sus estudios de abogacía en México. Se reincorporó a Nicaragua y a la escritura poética. También estudió y se graduó en el INCAE.

Radicó en México y actualmente vive en San Salvador, El Salvador.

¿QUE COMO ES NICARAGUA?

¿Que cómo es Nicaragua?
Nicaragua es
como el dibujo de un niño
con cerritos y lagunitas
y con pueblitos
y soldaditos y soldaditos
y soldaditos.

Pérez Cuadra, María del Carmen

Poeta, ensayista y narradora. Nació en Jinotepe, Carazo, el 28 de noviembre de 1971. La Universidad Centroamericana (UCA) le confirió la licenciatura en Artes y Letras, y luego la Maestría en Literatura Hispanoamericana. Ha sido ama de casa, maestra de educación secundaria, presentadora de televisión e investigadora de literatura. Entre 1994 y 1995 colaboró con el grupo audiovisual Espacios. En el año 2001, vivió en Pittsburgh, Pensilvania, EE.UU., donde se dedicó a preparar una tesis sobre el proceso contemporáneo de la cuentística centroamericana.

En el año 2004, su libro de cuentos Sin luz artificial recibió el premio único del II Concurso Centroamericano de Literatura Escrita por Mujeres “Rafaela Contreras”, convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritoras (Anide). En 2003, su “Diálogo entre Naturaleza Muerta y Naturaleza Viva, más algunas respuestas pornoeroticidas” fue el galardonado con una mención especial en el Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón” y en 2005, obtuvo otra mención especial del mencionado “Mariana Sansón” con el poemario “Monstruo entre las piernas y otras escrituras antropomorfas.”

“Mi relación con la escritura ha sido una cosa natural, parte de mi vida. Escribir narrativa y poesía me ha llegado como le llega a una la adolescencia, las canas o las arrugas”, dice Pérez Cuadra al tiempo que continúa con su prolífica producción.

RATONES TIERNOS

Para mi gata Anabell

I
Camino en las puntas de los pies,
así recorro la casa ya vacía.
Las camareras estarán en sus propios cuartos
rezando el Avemaría,
sus hijos adolescentes guardan los caballos
en los establos.
Yo recojo las migajas de pan y vino
después reviso que estén bien cerradas las ventanas.

II
Olfateo café con leche y bizcochitos de jengibre.
Los muchachos huelen a sudor de caballo
y se bañan en el arroyo que hay en el patio
no saben que los veo, nunca saben nada.
No me importaría ser esa potra domesticada
con la que están aprendiendo a ser hombres.

III
Ya vienen los muchachitos
corro a su encuentro
restriego mi olor en sus tobillos
les ofrezco una sonrisa de arroz en leche vespertino.
Y nada notarán, son tan voraces,
ni el aroma del clavo de olor ni el picor de la canela en rajas.
Como en rajas está mi deseo por ellos.

IV
Ríen carcajadas-aromas que vienen desde lejos,
hasta donde yo estoy,
a lo mejor no son risas sino simple olor a sexo de quinceañeros.
Vendrán a buscar la cena: sopa de lentejas,
asado de ternera, tortilla blanca y pioquinto.
Entonces, les pasaré el hechizo de mi cola blanca
y les pediré ayuda para alcanzar una jarra de azúcar.
Hoy les mostraré lo que esconde debajo de sus siete faldas
esta vieja gata.

COMO DE COSTUMBRE

Apareces de pronto
casi arrancando las puertas
llegas hasta donde estoy
y sueltas tus trescientos sesenta y cinco
perros hambrientos y rabiosos
esos que me hacen recordar lo dependiente que soy
Pero esta vez los tomates del refrigerador
-los que estaban podridos-
han echado raíces blancas y verdosas.
Detente, llévate tus perros
Si te acercas,
voy a gritar con todas mis fuerzas.

DE NOCHE VIENE A BUSCARME

El pez del insomnio
nada entre el vapor vidrioso
de las cosas perdidas
entre los témpanos de luz mortecina
que invaden mis espacios domésticos más privados
de verdad íntimos
y yo lo veo acercarse.
Me doy la vuelta, no quiero verlo
y él se viene despacio como volando
a besarme las nalgas, la espalda y la frente.
No quiero que me bese los ojos

Ya va a amanecer

CABALLERO OTOÑAL

Adelante,
dijo,
pasa sin anunciarte
gran danés azul de traje negro
con el paraguas de mango de plata.
El viento helado corroe los huesos
antiguos.
¿Querrás cepillar mi pelo de belladurmiente
en tarde calurosa de abril?
¡Oh, cadejo!
¡Oh, judío (h)errante!
Podría dejarte
que escales mis piernas de doncella
prometida en matrimonio
a su príncipe azul
que en verdad es verde,
pero sólo buscas el calor
de mis rodillas de almendra.
Te dejaré hacer lo que se te antoje,
pues el peso de tus patas ya
no podrá alcanzar a una pequeñita
novia en el primer estado de celo.
Sobar tu cabeza obediente
mientras inicias el rito
que acalorará mis senos
si procuras lamerlos
con tu lengua roja, alaste, gruesa, punzante
alargada en el gesto
de seductor experimentado.
Hoy no te pondré tu lazo de buenas noches,
no creo que esta noche
quisieras escaparte de mi regazo.
Compañero, no me dejes sola,
entrelaza tu rabo con el fin de mi espalda.
¡Ay, fiel caballero!
Suelta, por favor, el nudo de mi bata,
porque mucho tiempo desnombrar
nos toca.

LECTURA EN JUEVES SANTO

Leo sobre tus monos ornamentales
hechos letra adormecida
y me pregunto
cómo haces para vivir así
rodeada de tantos monos, fuentes, ángeles descascarados.
Aburre hondamente no saber nada de ti,
del dolor que te causa no poder tener sexo con tu perro tan amado.
De lo infeliz que eres al recibir el beso cotidiano de tu esposo,
darle de comer.
Pero tú te acurrucas como una mandarinita añeja
que deja su rastro en bitácora de viaje astral hacia la cursilería.
¿Podrás romper tu página y cargar con tu perro,
dejar ya de fingir tanta pedrería falsa y sumisa?

EL MONSTRUO ENTRE LAS PIERNAS

Unos días terminaron fugaces
entre alas de cuervos
y patas de gallinas
en el refrigerador,
otras tardes se fueron lentas,
con voces de mujeres abejas
y bramidos de vacas encinta
rumbo al matadero,
muchas mañanas tibias
de tacitas de “café de leche”
y mediodías cerrados de lluvia.
Pasaron.
Cada sombra de barro-ceniza
pasó sin rozarme,
no como el tiempo
que me marca con arrugas
y piel seca.
Pero al fin uno de esos días
escuché la voz que decía mi nombre.
Hoy viniste de pronto a decirme:
«Nunca dejes que tu amor
crezca más que tu soledad»
y yo distinguí entre las láminas
de un cielo azul cobalto recortado
un adiós que me hacía muecas
con las manos.
Pero en realidad
era un barco de azúcar blanca
que buscaba sus propios rumbos
sobre mar de tinta china
y soledad hecha de piedra lunar.
Muchas sombras antropomorfas
pasaron.
Y aún así, ni
los días de cuervos,
patas de gallina y
vacas encinta,
almacenados en cubos de hielo,
me importaron.
Fue por eso que llegué hasta vos
para que mi amor creciera
como ramas incrustadas en el pecho,
sólo por molestarte, por causarte algún daño.
Y quise ser víscera de costado,
faro,
picaporte de toda puerta,
amuleto de toda ocasión
pero de todas formas se disfraza el miedo
es por eso que hoy escribo:
“No dejes que a tu amor
lo devore el monstruo que vive
entre tus piernas.”

EL AMOR ES UNA FORMA GEOMÉTRICA IRREGULAR
Temprano. Desperté
para ver el paisaje de tu cuerpo
a veces magnífico,
a veces misterioso,
y sé que no puedo morderte
alimentarme de tu carne,
sos inalcanzable, irretenible.
La pereza me carcome
en esa parte de no querer ver gente
por eso es que te busco
caballito de mar
caballito de feria
para recolectar, ordenar, coleccionar
pedazos sueltos, algo
que no sé si me hará feliz.
Solución recurrente:
tu voz da lecciones colonizadas
«La felicidad es una pistola caliente»
¿o transculturizadas?
No sé si te comprendo
por eso me conformo
con luchar por entrar en mí misma
abeja en su panal de miel
miel en su panal de abeja.
Allí, corazón,
cuando pases por esa puerta
el hilo de acero cortará tu cuello,
entonces te partiré haciendo formas irregulares,
quizá tréboles, quizá cerezos,
después,
voy a comerte.


Pérez Estrada, Francisco

Francisco Pérez Estrada

Ensayista, poeta, antropólogo e investigador foIklórico. Nació en Trigueros, isla de Ometepe, el 19 de mayo de 1917. Estudió en Granada, logrando bachillerarse en el Instituto Nacional de Oriente a los quince años.

A principios de los años 40, se adhiere a la Cofradía de Escritores y Artistas Católicos del Taller San Lucas, en Granada; al mismo tiempo, colabora en las publicaciones periódicas de esa ciudad: Cuadernos del Taller San Lucas, Juventud, Caminos y El Diario Nicaragüense.

Con su compilación de piezas teatrales folklóricas de Nicaragua, obtiene el premio de la Comisión Nacional de Cultura Argentina en 1948, por el cual su autor viaja a ese país para recibir clases de folklore en el Instituto Nacional de la Tradición de Buenos Aires, dirigido por Juan Alfonso Carrizo.

De vuelta a Nicaragua, se incorpora al Consejo de redacción del número 5 de los Cuadernos del Taller San Lucas y viaja de nuevo —esta vez a España— con una beca de la provincia de Salamanca y otra del Instituto de Cultura Hispánica.

En Madrid estudia Antropología y el 26 de abril de 1951 obtiene el segundo premio del Instituto “Fernández de Oviedo” en el IV día del Indio; en Barcelona cursa Antropología Social y se incorpora a la Asociación Española de Folklore.

Falleció en Granada, Nicaragua el 17 de octubre de 1982.

LA MARIA MARTINEZ

Era hermana de árboles
Niña,
se dormía de sol entre la milpa
cuando volaba pájaros su grito.

Un dúa subió la savia en ella y reventó mujer.
Sus pasos olían a madroño,
sus pechos llenaron la comarca.

Su sexo se oyó en todos los caminos
cuando los indios dijeron: está buena, está buena.

Las ramas secas se asomaron en renuevos verdes,
el día que subió la primavera,
los monos cara blanca le tiraban ramitas
cuando iba a traer agua a la vertiente.

No duró mucho su verdor,
maduró en nueve lunas
de barro y de madera.

Fue viente numeroso.
Sus hijos sembraron músculos
en Coajtepe, La Fuente, El Guapinol.

Ahora, anciana,
es solo una pregunta
de piedra, de silencio, de sombra.

LA LLEGADA DE LOS NICARAGUAS

Desde Tula venimos.
Desde Tula, la de espléndidas pirámides.
Desde Tula, donde las manos esculpieron la dureza.
Desde Tula, la espléndida, cuyo corazón dijo en piedra
su fe.

No fue un sol. No fue una luna.
Navegamos muchos soles de hambre;
navegamos muchas lunas de sed.

La sequía asolaba el Anáhuac.

No teníamos agua;
no teníamos maíz.
Los pájaros morían,
Caían de las ramas;
las flores se tronchaban en los tallos.

No había cantos.
No había flores.

Se pararon las aguas del cielo
por la cólera de Tláloc.
Se hundieron las aguas en la tierra.
Se secaron las acequias,
por la cólera de Tláloc.

Los sacerdotes echaron suertes al maíz,
observaron el vuelo de las aves;
las entrañas de diversos animales;
los dioses callaban con un seco silencio.

En vano le ofrendamos a Xilonen
mariposas azules, mariposas rojas;
los mejores pájaros: chichitote, zenzontle;
libélulas de alas iridiscentes.

Ni las lágrimas calientes de las mujeres,
ni el llanto angustiado de los niños,
ni la tristeza de los guerreros,
todo fue un vano.
Los dioses ordenaron partir… y partimos…

Ahora hemos llegado
“Nican náhuatl: Nicaragua”
“Hasta aquí los nahoas”.

Somos toltecas de rostro claro,
de recto corazón.
Por fin, hemos llegado y traemos un canto.

PORONGA

Manos precolombinas dieron forma a la sed,
modelaron el agua primitiva.

Fue después de la jícara,
fue después del huacal.

Las mujeres congregaron el barro,
en la plaza lo juntaron:
barro rojo, como el Oriente rojo;
barro negro, como el Oeste negro;
barro blanco, del color del Norte;
barro amarillo, del color del Sur.

Recorrieron la sed para buscar la forma.

Amasaron el barro,
lo redondearon,
lo cocieron.

La poronga trajo al río a nuestras casas,
recogimos el invierno con guizpal.

(1955)

INGRIMIDAD

Oía en sus venas el rumor del caoba,
cuando su carne encendía azerinas.

Es tan cierto que la luna goteaba azahares
en el silencio de sus ojos que nunca amanecían.

En ellos conocí todo el mundo:
el pequeño puerto de San Carlos,
el lago, el Río Frío, Los Chiles;
toda clase de flores: el malinche;
toda clase de pájaros: sinzonte;
toda clase de peces: roncador.

Los atardeceres de colores más bellos,
los astros más brillantes y cercanos.

Todo lo supe en ella:
tierra, linza, raíz.

FLOR Y CANTO

Creí en la eternidad del canto
y el viento se llevó tu nombre.

Creí en la eternidad de la flor
y la sombra se llevó tu rostro.

(1971)


Quintana, Marisela

Narradora nacida en Managua, el 6 de enero de 1958. Combina dos vocaciones que no siempre van de la mano: las ciencias exactas y las letras. Es hija de Silvia Bonilla Prado y Emilio Quintana (1908-1971), periodista de izquierdas y escritor.

“Desde temprana edad y bajo la influencia de mis padres me gustaron las artes”. –cuenta Quintana– “Deseaba ser pintora, pero también me atraía tener una carrera profesional en donde pudiera tener en principio un foro permanente de intercambio y me hice profesora. Luego, con las nuevas tendencias tecnológicas, me di cuenta de que ese foro podía extenderse gracias a los avances de la informática, y fui tras una formación en computación”.

En consecuencia, desde 1983 se desempeña como docente de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), en las áreas de matemáticas, física y computación. En 1984 obtuvo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) la licenciatura en educación (especialidad en matemáticas). Ese mismo año la Universidad Autónoma Metropolitana de México (UAM) le otorgó una beca para un curso de postgrado en Física, que realizó en 1985. En 1988 ganó la beca de LASPAU-Fullbright para realizar estudios de Maestría en Educación con énfasis en informática educativa en Arizona State University, y obtuvo el grado en 1990. Posteriormente, se graduó de ingeniera en computación en la UNI y se le confirió el grado de Doctora en Administración Educativa con énfasis en telemática como medio para la entrega de cursos en línea. En 1996, fue directora de la Dirección Nacional de Informática. Actualmente es la Directora del Campus Virtual de la UNI.

“Cómo llegué a escritora?” –se pregunta Quintana–. “Bueno, eso es uno de los grandes enigmas de todos los tiempos. Todavía no encuentro un escritor o escritora que me conteste sin divagaciones tal pregunta. Y yo estoy en las mismas. Habiéndome casado a los 17 años y convirtiéndome forzadamente en madre a los 19, no hubo cabida en mis manos para la pluma (ni real ni simbólica) hasta los 26 años, cuando empecé a escribir. Inicié con la poesía, pero me di cuenta a tiempo de que ésta por su naturaleza es terriblemente indiscreta. Expone al autor al desnudo total. Entré en pánico y abandoné la poesía escurriéndome hacia la narrativa y protegiéndome en la misma por ser individualmente menos comprometedora… Pese a ello, estoy ahora haciendo el esfuerzo de mezclar la poesía con la narrativa…espero que funcione”.

Prosiguiendo en su empeño, en 1998 obtuvo el tercer lugar en narrativa en el Festival Interuniversitario, participó luego en 1999 en el establecimiento de la Fundación FINISIGLO, en el año 2000 fue miembra fundadora de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) y lleva escritos numerosos libros en los que aúna sus dos pasiones.


Ramírez, Sergio

Cuentista, novelista y ensayista, nació en Masatepe, departamento de Masaya, el 5 de agosto de 1942. Fundó en la Universidad de León la revista Ventana en 196O, y encabezó con Fernando Gordillo el movimiento literario del mismo nombre. En 1963 publicó su primer libro, Cuentos. Se graduó de abogado en 1964.

Fue electo Secretario General de la Confederación de Universidades Centroamericanas (CSUCA) en dos ocasiones, en 1968 y en 1976. Desde ese cargo, fundó la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA). Entre 1973 y 1975 residió en Berlín, RFA, como escritor visitante, invitado por el Servicio de Intercambio Académico Alemán (DAAD).

En 1977 encabezó el grupo de los Doce, en lucha contra el régimen de Somoza. En 1979, integró la Junta de Gobierno al triunfo de la revolución. Fue electo vicepresidente de la república en 1984. Fundó la Editorial Nueva Nicaragua en 1981. Líder del grupo parlamentario sandinista entre 1990 y 1994. En 1995, fundó el Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Ha publicado cerca de treinta libros, traducidos a diversos idiomas. Entre otros, El Pensamiento vivo de Sandino (1975), Charles Atlas también muere (cuentos, Joaquín Mortiz, 1976) Castigo Divino (novela, Mondadori, 1988) que recibió el Premio Dashiet Hammett, y fue llevada a la televisión por RTI de Colombia; Clave de Sol (cuentos, Cal y Arena, 1993) Un baile de máscaras (novela, Alfaguara, 1995), que recibió en Francia el Premio Laure Bataillon al mejor libro extranjero en 1998, (publicado por Payot-Rivage). Alfaguara publicó en 1997 sus Cuentos Completos con un prólogo de Mario Benedetti.

Su novela Margarita, está linda la mar ganó el Premio Internacional de Novela ALFAGUARA 1998, otorgado por un jurado presidido por Carlos Fuentes; y en 2000 el Premio Latinoamericano de Novela “José María Arguedas” otorgado por la Casa de América, en La Habana.

En 1999 apareció su libro de memorias Adiós muchachos, en México y España, bajo el sello de Aguilar; y en 2001, bajo el sello Alfaguara, en la serie Textos de Escritor, Mentiras Verdaderas, sus conferencias sobre la creación literaria en la Cátedra Julio Cortázar en 1997.

Ramírez es columnista de varios periódicos, entre ellos, El País, de Madrid; La Jornada, de México, El Nacional, de Caracas, El Tiempo, de Bogotá y La Opinión, de Los Ángeles.


Ramos, Helena

Poeta, narradora y periodista cultural nacida en 1960 en Yaroslavl, entonces parte de la URSS.

Vive en Managua desde 1987, donde trabaja como redactora del semanario 7 días.

Se desempeña como Secretaria de la Asociación Nicaragüense de Escritoras, ANIDE, y miembro de la directiva del Centro Nicaragüense de Escritores.

Su primer poemario, Río de sangre será mi nombre (Managua: Editorial CIRA) fue publicado en 2003. Asimismo, su trabajo poético forma parte de la antología “Poesía de fin de siglo” (2001), que reúne a jóvenes escritores de Costa Rica y Nicaragua.

Mantiene inédito un exhaustivo estudio sobre la poesía escrita por mujeres en Nicaragua.

LEON

Ciudad de fantasmas y poetas,

te pareces

-de golpe-

a Leningrado,

siempre

con una corona

de sonetos,

con el nimbo de belleza irrevocable.

Tantas veces ha pernoctado aquí la Musa,

que impregnó de su aliento

la noche,

donde, siglo tras siglo, Arrechavala

cabalga callejones misteriosos.

El caminante -pálido,

asustado-

inútilmente toca la puerta ajena,

y el Jinete de Cobre se disuelve

en la sombría

noche

peterburguesa.

CANTOS CAPRINOS

A Carlos Martínez Rivas, con amor y dolor.

En aquella casa

-dostoyevskiana,

insomne-

el gemido de los peldaños despertó la puerta,

y frente a ella me detuve,

embrujada -sin querer-

por aquel gemido.

Adentro, la casa era sin fondo y alta.

Como gelatina, temblaba

la calma atormentada,

mas los mortales no

enjuiciamos

el Juicio Final,

y la bala

ya perdió su sien.

Los cabros

iban subiendo la abrupta escalera,

brillando

sus ávidos ojos

amarillos,

y eran principios irrevocables

de lo que suelen llamar

belleza.

Desde entonces, el dolor no ha sido vano.

La sangre chorreaba y se hacía

verbo.

Implacablemente nuevo,

se alzó el mundo

bajo el cielo al rojo blanco.

ABOCASTRO

A Bayardo Gámez

Agazapado entre alegras

y aguacates afrancesados,

vigila.

Primo hermano del chupacabras,

repta por el terror nocturno,

lamisca sueños.

Quién sabe de qué antañadas fecho,

de qué cavernas, de qué delirios.

Abrí el Sopena una tarde

y lo dejé salir.


Rigby, Carlos

Poeta nacido el 19 de junio de 1945 en Laguna de Perlas, en el Caribe nicaragüense.

Junto a David Macfield y June Beer es representante de la cultura afroantillana del país. Su poesía oral y su histrionismo son reconocidos en Nicaragua desde los años sesenta.

No ha publicado libro. Sin embargo, su obra figura en numerosas revistas y suplementos literarios nacionales e internacionales.

Vive en Managua.

Sinfonía para los peces en Sim-Saima-Si Mayor

Por largo rato me quedé echado
sobre el regazo de mi abuela
pensando en los largos sueños de mi juventud.

En un tono de superstición y sukia
me decía aquella kúka amada
“Hijo es peligroso viajar por mar
el primer día de luna llena
especialmente en un bote
de barrigahinchada-y-delicado- de embarazo-de quíntuples.
Peor suerte es todavía hijo
viajar en compañía
de un reverendo Padre
o
una reverenda Madre
séalo por aire
séalo por mar.
Ora hijo,
tienes que orar,
que oraciones te lleven
que oraciones te traigan.
Es más hijo mío:
Horribles peces acechan
a las sombras de las aguas:
El tiburón sanguinario
con esa aleta de la muerte
como periscopio de submarino
espiando, espiando y espiando.
El mero y la barracuda
rondando nuestros sueños
con ese aire pesado
de agente de seguridad …
El pez sierra
con cada diente más filoso
que una hoja de afeitar …
El pez-espada
–verdugo de ballenas-
con ese bisturí asesino
resplandeciendo como cuchillo de zapatero
que ataca y repele
con ímpetu de D’Artagnan …
Es la gloria del pez-estrella
y el caballito de mar
la que es salpicada
por nuestra gran gloria
hijo
proyectándose hacia la otra
cara azul de la luna.
El mar es capaz
de volverse hostil
hasta contra su propio Creador.
Pero al final de la carrera, hijo,
él también como nosotros,
aparecerá sin camisa
frente a las playas
de la eternidad
sonriente como un payaso
después de los aplausos”.

El único lugar
donde yo he vertido
lágrimas sinceras
sin saber exactamente por qué
ha sido contra el regazo huesoso
de mi adorada abuela paterna
y hoy en la víspera de mi partida
de mi primer plenilunio
hacia el reino salado de los peces
lo he vuelto a hacer …
¡Lo he vuelto a hacer
y con los ojos de nuevo en flor!

Yo sabía entonces que
con mi equipaje de sueños
de fabricación casera
tirado sobre el hombro izquierdo
y el otro de fabricación X
tirado sobre el hombro derecho
habría que proseguirme el camino
hacia el punto cero
entre las infamiliaridades gratas
donde vocación y avocación
me esperan
pacientemente impacientes
para hacer uno en mí
por mí
y a pesar de mí
sólo para mí.

La hora apremia y las aguas suben …
Beso a mi abuela.
Le digo adiós.
Recojo mis cosas y me voy …
Nos alejamos del viejo muelle
entre adioses de manos y pañuelos
dejando atrás algunas lágrimas secas
pero también algunas como las de mi abuela
parada en la baranda de nuestra casa
mirando hacia el mar
con una taza de café negro en la mano
y un par de oraciones
balanceándose sobre los labios.

El crepúsculo tendía sus últimas gotas sobre el timón del bote.

Algunas aves pesqueras se hacían para la costa
esquivando los primeros aleteos de la noche
descendiendo sobre lo profundo.

Son tantos ojos
hinchados de lágrimas recientes
que miran aquí afuera
sobre este mar color de tristeza
que no me dejan olvidar aquella muchacha
que voy dejando atrás en este pueblo tan pegado al agua

… Otra vez
el alejarme de mi hogar
me deja este sabor a mar en el corazón.

El mar es domable sólo en el pensamiento.
Desde un principio sus aguas han venido pisoteando las cosas sagradas.
Algo divino ha de suceder algún día de estos.
Aún persiste sobre sus olas
aquella soledad de peces
para la hora de los muertos-por-agua
y yo aquí afuera sobre este campo de juego de peces
alejado tantas millas del pecado de las ciudades
siempre he de reconocerme
menos noble
que este cuerpo de agua
aunque me siento hoy tan cerca de Dios en la licuefacción de mis sentimientos.

Hoy probablemente me aguarda
a las sombras de los peces
el glu-glú del ahogado
acompañado de las últimas burbujas
que lanzan las cosas conquistadas por el agua.

Así fue que nos hicimos al mar
en un tiempo cuando éste
apenas se movía
a un lento ritmo oriental
y el rompimiento de sus olas
dejaba sendos callejones de champaña
desparramados como flores blancas
sobre un desierto oscuro
en adoración sólo al Mamón de la superficie
… y llegamos hasta la madrugada
del primer día
de mi primer plenilunio cabalgando las olas
con música de radios
abrazos de enamorados
carcajadas metálicas
y canciones animadas de palo-de-mayo
con guitarras a proa guitarras a babor.

(Estaban frescas todavía sobre algunos ojos
las contorciones sensuales de aquella negra
hermosa que meneaba la cadera y las regiones
del ombligo como las ondas del mar.
La que jamás falló a un solo palo-de-mayo
en sus 15 años de simsáimasimaló.

Cuando se le reventó el apéndice
al hospital fuimos a dejarle flores
jugo de naranja enlatado
y una pequeña “Get Well Card”
con leyenda en inglés (por supuesto).

Toda la mañana del segundo día de mi primer plenilunio sobre lo profundo
era mía para ensayar
mi eternidad contra la del mar.
En estos momentos yo quise
que mis hora enteras fuesen
un solo grito universal
de rosas acuáticas y lenguajes de caracoles
y se lanzasen contra todas las posibles playas
de este globo carcomido
y que al retirarse las aguas de nuevo hacia sus cauces
se quedase alguien como yo contemplando mis descarnados restos
y se dijese en un gesto como de periódico:
Este amó demasiado.
Sufrió de mujeres.
Murió de presente porque no pudo olvidar el pasado.
El futuro no le debe nada:
pues en vez de la vida
escogió a la humanidad.
Fue negro pero sobre todo
vivió una poesía más interesante que su propia piel.

Adentrándonos en la noche. Nos adentramos en el miedo
sobre unas olas frenéticas a go-go
con la pequeña brújula histérica hacia el horizonte
que sube y baja más rápido
que los propios latidos
del corazón del timonero.

Furia y salvajismo en éxtasis de olas y espumas
destruyéndose y volviéndose a incorporar de entre sus propios escombros.
Pero, ¿cuál es la verdad?
¿Qué las olas se arremeten contra el bote
o
que el bote se arremete contra las olas?
La realidad es que ambos se encaminan hacia/o des algo
encontrándose mutuamente en sus respectivas ir-llegando.

Pero todo
todito fue suficiente
para que cualquiera se sintiese
desterrado arbitrariamente
bajo las últimas cenizas agonizantes de la luna redonda y opaca
o
imaginarse descarnado entre los peces
como un animal muerto
con los repartidos huesos hechos un souvenir
para aquellos monstruos submarinos
que el productor de cine no ha descubierto todavía.

Las travesuras y osadía de los elementos tienen que seguir.
Toda esta ondulación y movimiento tienen que seguir.
Yo conozco a marineros de sangre fría con fichas en todos los mares
que me han contado espeluznantes historias de película
de aventuras que han tenido en las esquinas más calientes
de estas patadas-de-mula
y de cómo han orado a Dios
solicitándole una cita
en cualquier punto de reunión sobre un mar
neutral para firmar un pacto de tregua
o de paz.

Yo he visto a hombres llorar como niños extraviados de mamá.
Yo he visto a hombres envidiar el vuelo de aviones y cohetes.
Yo he visto a hombres orar como santos en la hora del peligro.
Pero toda esta rivalidad de átomos y tiempo
tiene que seguir aquí próxima
a la Estupidez y Falsedad
de estas máquinas con memoria puestas entre nosotros.
Para este bote es sólo cuestión de olas
de espumas
para la continuidad de sus días-agua y rumores de caracoles.
En cambio
besos e hipocresía
tienen que seguir
aquí junto a los que en realidad somos un poquito
más bajos que los ángeles
sólo para comprobar
que en realidad somos
el único semen puro
que inmortalizará
la verdadera Era del Hombre.
… Somos la raza de POETAS
conocidos únicamente entre los otros
por nuestros pequeños nombres de hombres
Pero nosotros hermanos
que lo poblamos todo de poesía
ciudades con nombres de poesía
inventos con nombres de poesía
deportes con nombres de poesía
sucesos con nombres de poesía
suicidios con nombres de poesía
asesinatos con nombres de poesía
guerras con nombres de poesía
pecados con nombres de poesía
poemas con nomobres de poesía
también hemos de morir
aunque cantemos
en nuestras cadenas
como el mar.

En el último de los tres días de mi primer plenilunio
sobre este pedazo de tiempo relegado a lo líquido
fue cuando se volvió a escuchar el motor del bote
acompañado de la música de un radio a todo dar.

Una prostituta me sonrió desde la puerta de su camarilla.
El capitán encendió un cigarrillo.
El humo iba delante de él.
La precisión de la brújula apuntó sin hesitar contra las primeras gotas del alba.
Al rato
un hombre con sotana hizo las estaciones de la cruz.
Un escuadrón de pelícanos en formación de bombarderos
dio el golpe de gracia a nuestro temor.
La tregua del mar se había consumado …
El rumor de los caracoles se oía claro entonces.
Y todo mundo creíamos escuchar la triste biografía del mar.

Mi sueño de marinero proyectó nuevas dimensiones sobre la alegría de los puertos.
(Por un instante fui uno con el bote y el mar)
Me dije:
Desde hoy voy a poder mirar hacia atrás
como desde la ventana de un automóvil en marcha
sin temor de trocarme en columna de agua salada
porque alguien o algo
aún tiene oraciones
tanto para mí
como para los descendientes de la mujer de Lot.

¡Que oraciones me traigan! ¡Que oraciones me lleven!

La soledad del hombre es demasiado grande para
entregarse de un solo a los caprichos del mar.

Con la misma intensidad de mi primer,
segundo y tercer movimientos sobre lo indomable
quiero que se verifique hoy frente a las playas de mi pueblo
un solo rito universal de olas y espumas
y un bote sobre el mar
y que se halle alguien que las contemple
desde el lugar de mi ausencia sobre el barranco
frente al mar aunque el resto del pueblo
anduviera de espadas contra él.

La esperanza de una generación grande
si la medimos por el tiempo
que un mar tarda
en ponerse en forma
para la Eternidad.

Es sobre el mar
que de debemos mirar
si hemos de conocer
la verdadera Edad del Hombre
ignorado por tanto tiempo
entre dos gotas de agua
alojadas en el misterio
de dos fosas nasales
sin ruido y sin tiempo …

La otra noche cuando el mar estaba en calma
el viento sopló
el son de mil:
“Rinqui-tinqui-tín
All dem gial de rinquitinquitín”
suavemente por encima
de los techos de mi pueblo.

El Sim-sáima-si-malóo
fue el primer canto de gallo hacia el amanecer.
La alegría de los peces era nuestra.
Y todos nuestros dientes
se mantuvieron
en una fila recta.

(6 de septiembre de 1968)


Robleto, Octavio

Poeta y dramaturgo. Nació en Comalapa, departamento de Chontales, el 20 de agosto de 1935. Tras estudiar la primaria en Boaco y en Juigalpa, pasó al Instituto Pedagógico de Managua y al Instituto Nacional Ramírez Goyena, donde se bachillera.

En 1958 gana el premio “Rubén Darío” de poesía, que había obtenido también el año anterior. Ese mismo año ingresa a la Escuela Nacional de Agricultura, pero lo expulsan por encabezar una huelga y proceder de familia conservadora. Tiene, entonces, que matricularse en la Universidad Nacional Autónoma de León en mayo de 1959.

Allí no sólo inicia la carrera de Derecho, sino que es nombrado rector de la revista Cuadernos Universitarios y de la Gaceta Universitaria. Igualmente, participa en las actividades culturales del Frente Ventana y colabora en la revista del mismo nombre.

En 1961 logra otro premio de poesía a nivel nacional. En 1963 enseña Historia de Literatura Española en el Instituto de secundaria Mariano Fiallos Gil en León.

De mayo de 1966 a junio de 1967 permanece en Alemania Federal, becado por el Instituto Centroamericano de Cultura (ICECU), estudiando Educación de Adultos. Luego trabaja en San José, Costa Rica.

En 1968 se hace cargo de la Librería de la UNAN en Managua. Posteriormente enseña en la Universidad Centroamericana.

Vive y ejerce su profesión de abogado en Managua.

OH VIENTRE SUAVE

Oh vientre suave! Taza, pluma, seda.
Cómo encuentro la paz, allí, y la ternura.
Corre mi mano tranquila y segura.
Y la vida es bella. Es bella, Oh Leda!

Será imposible ya, que el pecho pueda
contener dicha más grande y más dulzura.
Existe el cielo y existe la hermosura
y no importa saber que nada queda.

Se acallan mis preguntas y mis dudas.
La noche es simple, el sueño es blando
y no sé lo que irá a pasar mañana.

La Muerte y la Esfinge están mudas.
Ignoro el dónde, el cómo y el cuándo
por ti, nido de amor, dulce manzana.

MI NOVIA

Mi novia se parece a una vaca,
es mansa y apacible, es dócil y es láctea.
Mi novia tiene miedo a las tempestades
y busca refugios en su casa como las vacas en la loma.
Mi novia huele a zacate y es mañanera y canta.
Se echa en su hamaca y se adormece:
es maternal y tierna, es cuidadosa y brava.
Ama a los terneritos y conoce sus balidos.
Mi novia es arisca y orejana y sin fierro,
sin embargo, es inconfundible
y con ella iré a sestear un día
bajo el elequeme.

UN DIA UNO SE MUERE

Un día uno se muere,
se acaba todo
ya no veremos al sol ni la luna,
no gozaremos de la lluvia,
no veremos el mar ni los ríos,
ya no se oirán los ruidos de la calle
no saludaremos a los amigos conocidos
no podremos amar a una muchacha.

Un día uno se muere
y la vida continúa para otros,
para mí no habrá calor
no habrá leche
no habrá vino,
mi camisa será inútil,
mi hamaca estará inmóvil.

Se acaba uno tristemente.

MARITITA

¡Mariyitaaaaa!
¡Quéeeee!!!
¡Mariiiitáaa!
¡Quéee!
Nada, nada
quería oirte decir quée.

LA MAÑANITA

La mañanita es una fiesta:
Cenzontles, urracas, güises, chachalacas, oropéndolas,
loras, chocoyos, perrerreques, carpinteros, tucanes,
pataconas, alasblancas, sargentos, gorriones, pijules,
lapas, gallos, gallinas, chompipes, patos, pollitos
y además
berridos, ladridos, relinchos mugidos, gritos, rebuznos,
balidos y además
canciones en el potrero,
machetes en los mollejones,
la piedra de moler raca-raca-raca,
baldes de leche en la canoa, chorr chorr
y mi alma fresquecita
ebria de entusiasmo.


Rocha, Luis

Poeta y narrador. Nació en Granada el 2 de noviembre de 1942. Hijo del poeta Octavio Rocha, se bachilleró en el Instituto Nacional Ramírez Coyena. Vivió en Madrid, donde contrajo matrimonio.

A su regreso en 1966, fue Secretario del Departamento de Cultura de la Universidad Centroamericana, al mismo tiempo que editaba —con otros— el semanario Testimonio. Después dirigió la Librería “Club de lectores” y colaboró en el periódico Semana.

En 1974 editó Culturama, suplemento del diario La Nación; igualmente, trabajó en La Prensa. Desde 1980 dirige el Nuevo Amanecer Cultural. También fue Diputado del FSLN. En 1983 recibió el Premio Nacional “Rubén Darío”. En 1989 fue Secretario del Centro Nicaragüense de Escritores.

EL ABRAZO

Aún no se acaba, Señor, ni se acabará
mi amor.
Aún no sé, oh Eros!, sólo presiento
el calor.
El cálido clamor del amor
que nos pierde y encuentra
íngrimos antes del abrazo total;
íntimos soportando, sosteniendo, iluminando la noche
como una llamarada en el lecho
que llama y llama al amor
para que aún y después no se acabe.
Seamos pues fuertes como titanes;
ofrendamos esta misa nupcial
porque ésto nos ha sido dado
para que como solitarios romanos en el circo
mi sombra te oculte de los leones
y que tu voz que es ya mi voz diga lo mismo,
el mismo canto mientras nos abraza,
nos quema, nos purifica el amor.


Rodríguez, Isolda

Crítica, narradora y ensayista. Nació en Estelí el 7 de noviembre de 1947. Se graduó de bachillera y maestra en su ciudad natal. En 1973, obtuvo una licenciatura en Español por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Luego, en 1975, en la misma universidad, egresó de la Escuela de Ciencias de la Educación, con mención en Administración y Supervisión Educativa. Luego, partió a España, donde la Universidad de Málaga le confirió el Doctorado en Filología Española. En 1997, realizó estudios de Maestría en Historia, en la Universidad Centroamericana (UCA), centro educativo donde de 1989 a 1992 tuvo a su cargo la dirección de la Escuela de Artes y Letras; y de 1997 al año 2002, la del Departamento de Cultura.

Ejerce también la cátedra de Maestría en Literatura Hispanoamericana y de Centroamérica, e imparte cursos de capacitación a maestros y personal universitario, en redacción y linguística, entre otros campos.

Sus áreas de investigación abarcan la novelística nicaragüense y la educación de las mujeres de cara a la construcción de la identidad doméstica.

Desde septiembre de 2007 es Miembro de número de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Su discurso de ingreso, “La desacralización de la historia en la novela Trágame tierra, de Lizandro Chávez Alfaro”, es una acuciosa y merecida reconsideración de la obra del recientemente fallecido narrador nicaragüense.

 


Rothschuh Tablada, Guillermo

Poeta, ensayista crítico y orador, nació en Juigalpa, departamento de Chontales, el 27 de mayo de 1926.

Egresó en 1946 de la Escuela Normal Central “Franklin Delano Roosevelt”, y ha ejercido su vocación de maestro en distintos centros de enseñanza, el Instituto Nacional Central Ramírez Goyena, entre ellos. Fue el fundador del Clan Intelectual de Chontales. Hizo estudios de Pedagogía en París y de Literatura en Montpellier.

Es Académico de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Trabajó como Asesor del Ministerio de Educación entre 1979 y 1984. Reside en Juigalpa.

El río sin una mirada honda:
aquí no llora nadie.
La yerba sin un dedo levantado;
aquí no crece nadie.
El ternero sin una gota en la encía:
aquí no vive nadie.

Aquí no vive nada ni nadie.
Todo se seca. El verano es atroz
y deprime hasta los pájaros más hermosos,
más veloces.
El gavilán ha cerrado su abanico de sombra
y tiene el zenzontle del pico al pecho
una cicatriz muy honda.
Yo sé que esto no importa nada
al escribiente de la otra orilla,
porque –es claro–
tiene escondido en su troje
una poderosa reliquia que le dejó
su abuelo muerto de pereza
en la hamaca expiatoria.

(Pecata tua, eleemosynis
rédime, del viejo Daniel)

Porque esto sí, creedlo amigo,
cazar aquí, cantar,
o simplemente dispara
una escopeta de aire,
daría al alambre de púas
una tensión horrible, electrizante.
Desde los cercos de piedra altos
los bejucos buscan como asir su sed,
y el sol –oh trágico sol de Teustepe!–
es una lámpara de once mil demonios
que sollama a los jícaros y a las piedras
con fulgor y filo. Inditos campesinos,
esqueléticos y largos ocmo espaguetis
que nadie acarrea al festín porque hieden,
y más que a sudor y que a hambre,
a siniestras heridas.
La tajona es una culebra amaestrada
que muerde a los niños en las canillas.

Aquí, amigo, todo se seca,
las ubres entre las patas de las vacas,
y las flores entre los postes de las casas;
y dedo y gorrión nunca exprimirán nada.
Nada.

II

Economía más Poesía igual a cero,
y verdad o no, esto, amigo,
es una verdad aritmética,
una verdad pura, demostrable, probable.
¿Quién saborea este gran queso embijado de dolor?
¿El perro o la golondrina, Don Pedro o Doña María?
Nadie, no son babosos.
El heroísmo anda en barajustadas,
y aquí nadie, nadie, amigo,
posee el infatigable talón de Aquiles.

Aquí, digo, todo se seca,
y la Poesía y la Economía,
ya no son charneles para mi honda,
caramelos para mis dientes,
Que venga nuevamente Jesús,
montado en la burriquita
y principie a repartir varejonazos,
a diestra y siniestra,
a los de a pie y a los de a caballo,
a los de arriba y a los de abajo,
a los audaces y a los idiotas.
Parece que San Pedro ha sido benévolo
hasta con los infieles
que ha cambiado su llave por un dólar.
¿Verdad, Mr. Ship? ¿Verdad, Mr. John? ¿Verdad, Mr. Frank?

Repito que la Poesía y la Economía.
–estrella y pan en la solapa del artillero–
ya no son pedernales para mi honda,
chiclets para mis dientes.
Pero esto sí, amigo, no me avergüenza decirlo,
tengo en mi carcaj un enjambre de flechas
que clavaré certero a las abejas discretas,
para que envenenen el aire
y entonces den al paisaje un aspecto,
además de peligroso, serio y melódico:
Darío-Góngora fritos con chile y aceite
y puestos sobre una batea en el mercado.
Poesía indigesta. Gesta indo-española.

Nuevamente repito que aquí todo se seca,
y creédlo amigo, cazar, cantar
o simplemente disparar una escopeta de aire
sería soliviantar a los cabreros
con todos sus feligreses barbudos y solemnes.
Nos darían el topetazo tremendo de la historia
y aquí nadie, nadie, amigo,
está preparado para esto.

Además, los pozos ciegos, se refundirían más,
y los caballos,
nuestros pobres caballos con olor a museo
se quebrarían en la primera pisada,
en sólo la arrancada, o se secarían más
en el primer relincho de la victoria.

Insisto que aquí, amigo, todo se seca.

Y no vive nada, ni nadie.
Sólo en el potrero brilla
la calavera blanca de una vaca muerta
bajo el sol,
y que mira por un hueco:
el pasto seco,
a la hormiga seca,
al río seco,
reseco.


Rugama, Leonel

Nace el 27 de marzo de 1949 en el Valle de Matapalos, Estelí. Su padre es carpintero y su madre trabaja de maestra. Ingresa a los once años al Seminario en Managua, donde realiza sus primeros estudios. Después de graduarse de bachiller, regresa a Estelí. Se convierte en un excelente jugador de ajedrez.

En 1967 establece contacto con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En plena montaña, empieza a escribir poesía,.

Recibe órdenes de trasladarse a León. Se matricula en el año básico de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

Trabaja a domicilio como profesor de matemáticas. Se hace cargo de la publicación de El Estudiante.

Da a conocer sus primeros poemas en el suplemento La Prensa Literaria.

El 15 de enero de 1970, junto con dos otros jóvenes recién salidos de la adolescencia, Róger Núñez Dávila, Mauricio Hernández Baldizón, se enfrenta contra todo un batallón de la guardia nacional, batallón que armado de tanques y cañones los tiene rodeados.

Cantidad de gente se aglomera para presenciar el desigual combate. Se dice que cuando en el combate los muchachos se habían quedado casi sin parque, un guardia les gritó que se rindieran; Leonel Rugama contestó: ¡Que se rinda tu madre! Y continuó luchando…

Su poema “La Tierra es un satélite de la Luna” es uno de los poemas de autor nicaragüense más publicados a nivel mundial.

El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.

El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los abuelos.

Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de Acahualinca no nacen por
hambre,
y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.

BIOGRAFIA

Nunca apareció su nombre
en las tablas viejas del excusado escolar.
Al abandonar definitivamente el aula
nadie percibió su ausencia.
Las sirenas del mundo guardaron silencio,
jamás detectaron el incendio de su sangre.
El grado de sus llamas
se hacía cada vez más insoportable.
Hasta que abrazó con el ruido de sus pasos
la sombra de la montañaa.
Aquella tierra virgen le amamantó con su misterio,
cada brisa lavada su ideal
y lo dejaba como niña blanca desnuda,
temblorosa, recién bañada.
Todo mundo careció de oídos y el combate
donde empezó a nacer
no se logró escuchar.

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