La flor de abril

Me estremece la ávida pasión

Me estremece la ávida pasión
con palabras mágicas llovidas desde el cielo
y es posible que cada una inunde seriamente
mi inexistencia

y la mente se acelera al texto de los deseos,
ideas con ideas, traspasando nuestros cuerpos
donde amamos en silencio.

Era el anochecer el camino recorrido

que nos llevaba hacia la nada.

Reina de la alborada

Reina de la alborada
triangular
nacida entre jardines
azules y blancos
seguirás siendo,
patria,
un ave,
libertaria
con sus alas

de maíz
encantada.

Llévame jilguero

Llévame jilguero,
en tu vuelo.
Jilguero que canta,
cantando a la vida,
volando en la luz.
Canta que canta,
jilguero cantando,
llévame tú,
en tu melodía
sonora armonía,
llena de colores.
Canta que canta,
jilguero cantando,
llévame tú,

en tu melodía.

La esencia fractal de besos

La esencia fractal de besos manchan nuestros angélicos

corazones, ventanas abiertas, cerradas,
fragmentos de una estrella cuántica y difusa
en la acuosidad perpleja de sus luces.

Llamar en medio de la sintaxis de mi alma orgánica.

Ver el tiempo axiomático transformarse traslúcido,
purpurado en el testimonio de los signos, su perfume
eufórico en el metal carmesí.

Hay un inmenso poder de merodear su perímetro,
las miradas difuminadas han teñido el gris,
mi corazón en su binomio inmortal: es

una estepa
que extiende extasiada el palpitar tus ojos.

Tirita la noche

Tirita la noche y sus aliados,
ríe el tiempo y la lira
indivisible,
que aclama la bocina llama viva.
Ríe el viento en su plañidero trayecto
que también ríe con dolor
viviendo,
con la blanca esperanza
y el sabor del caramelo
en el alma.
Ríe el rio oscuro
con una pasión que le adormece
con un suspiro que anuncia el sueño.
Los ecos ríen al abrir sus fauces,
escuchan una risa que no ha nacido,
una carcajada que no le apetece,
catapultado un beso a la distancia.
Mis ojos se abren y grito
¡Salud!
me impiden tenerla
y me rio de ellos mismos
acaso no la siento
pero siento tu pensamiento, el aliento
de la paz y tu silencio.

Chaquiras de agua sobre el espejo

Chaquiras de agua sobre el espejo,
azares de suspiros afortunados,
fuegos de magnolias y de pámpanos,
luces infinitas de versos intocables.
Estación primavera.

Esencia de la vida, como de vanidades.
Quedan vestigios en los pinares
y surcos en el corazón sempiterno.
Arriba las hiedras, erizo el viento
deseando sembrar amores.
Estación primavera.

No me importa tu espacio,
ni el color de tus ojos, ni el calor
ni lo rubio de la discoteca,
ni el tuti fruti de la brisa,
ni las letras, ni los cantares.
Estación primavera

el diario vivir en la nueva era

el tiempo en los mares.

A la esperanza

A la esperanza y el deseo

cazador de caricias
miel única y bonanza.
¡Manos expectantes!
en cualquier instante
su lugar de encuentro.
Cazar, cazar

una ilusión para soñar
cazar un enjambre de caricias
seductoras
hasta su futuro de cristal
donde atrapa el poeta
lágrima y verso

para razonar.
Cazador de caricias
vienes tú a rimar.

Catalana anda gobierna

Catalana anda gobierna

guerra y crepúsculo observa

la hoy, la haya, la llave

toda ilusión eterna.

Baila la saya baila hidalgo

tan natural de algo

noble camafeo de roble

un silencio nos propone

¡Oh! nube gris impone

bufón de bufones, ya

reino de camaleones

contenta me absorbe.

Canta reyes, canta y ríe

ríe y gobierna cara seca

alcanza y entra en reverencia

abandona tuya la consciencia.

Catalana mueve la cintura

absorto aborto de Toledo

que en la nave del olvido

graba la historia de mi nido.

Estalla la letra castellana

propagadora de mis ayes

en tu huella horripilante

gallardía y señoría.

Llora catalana blanca

que este amor te implora

esconder sutil el alma

sierpe de tu debilidad.

Continúa catalana blanca

por casas y andamios

nosotros los no engañados

nos reímos de la muerte.

Invierno transformador en níveas cabezas

Invierno transformador en níveos cabellos.

El frio carcome mis dolores

y se queda congelada el alma en plenilunio.

Un reposo de diez mil siglos.

Amásanos, luna llena, en una masa plateada.

Escanea, luna llena, con la esférica fecunda

que ha llorado la orbe.

De una mano llena a una luna llena,

de una estrella a un plenilunio,

de un salto cuántico a un salto solsticio

qué vaina. En un santiamén, en un santiamén,

que la luna se pasa enamorando.

En un santiamén, en un santiamén,

que nuestra hibernación está en la cueva.

En un santiamén, en un santiamén.

Las palabras descienden

Las palabras
descienden

por dondequiera
desesperadas.
El lenguaje
resuena de

desesperación
sin símbolos.
Susurro

de amor y vida
con
la idea
ideal
de la carne

que regresa del polvo
¡Oh yace

con su sombra eterna!

Bajo un cielo enraizado de tristeza

Bajo un cielo enraizado de tristeza,
un error de locomotora nos da
la hora. Una flecha hacia la derecha
se pierde entre la verdad y su gentileza.
Acelera hacia la izquierda para alcanzar
adelante el  azur del firmamento, y

atrás buscando una constante, o

una pendiente para continuar, era la

última tristeza que parecía enamorar.

Con el movimiento
todo era posesión del viento, de la

rosa tersa que me acaricia y no he vencido.

Llama fecunda de ensueños

Llama fecunda de ensueños
encendiendo corazones
iluminando el alma.
Llama fecunda de ensueños
creadora de otoños pasionales
construyendo idilios compartidos
reverenciando la vida
llama fecunda de amores
luz de mi razón
llama inspiradora

ahora
arrullando el recuerdo nuestro.

Ensueños soñados

Sueños soñados
cruzan salvias superpuestas.
Flores floridas

florecen suspiros nocturnos.
Sílfides asombrosas
llenan mares cristalinos.
Tropicales cumbres
amasan eternidades.
Cuarzos candentes
predicen tiempos proféticos.
Cinceles torrenciales
pintan frondas biónicas.
Soles insipientes
rasgan árboles agonizantes.
Voces fluorescentes
aromatizan silencios púrpuras.
Jades translúcidos
desentonan el suave terciopelo.
Versos que forman la vida,
rimas que exaltan la mar,
dioses que bendicen la poesía.

 

Escucha

Escucha, melancólico corazón,
no silencies la ilusión.

Suave brisa es tu amiga
triste el pináculo de la razón.

Parabién noche fría y fatiga,
de hierro duro a perdón.

Tan obvio el misterio

¡Tan obvio el misterio!
¡Tan triste, lo triste,
colgando en las sienes!
se recarga en tu mirada,
y le sopesan los años;
el alma lo conoce
y dice: “Ven palpa, el misterio.
¡Rebánalo! Como la manzana”.
Pero el misterio se esconde,
tan obvia amarga armadura,
su encierro, su misterio
mayor, absoluto.
Lo que resulta son incógnitas,
cuadradas, olor, fosforescer,
resolución análisis, manzana,
a la brisa y al llano oscuro.

Pintor

Pintor, Salvador
paisaje.
Tu ventana, cincel mayor,
es tan alargada,
que solo entra una mirada,
y una silueta menor.

Pinta, el adiós.

Pinta gesto.

Por el óleo dispuesto,
!ay!, y cómo pintaba,
el tiempo,

el pintor.

¡Oh!, Luz, apaga, apaga

¡Oh!, Luz, apaga, apaga:

Juntemos nuestros corazones
bajo la sombra del almendro.

¡Oh!, sonido calla, calla:
Juntemos nuestros cuerpos

en el delirio del silencio.

 

¡Oh! rio, corre, corre:

Naveguemos juntos

que nuestras almas

se unen al rumor de las aguas.

¡Ay!, galleta de la fortuna

 

¡Ay!, galleta de la fortuna, dirige las cosas,
con voz absoluta , llega me abraza
¡Yo todo lo haría natural como hacen las rosas,
pero me ciega la luz de esta mordaza
de orden oscuro y obras siempre engañosas,
sombrío blancor ,vida y complemento,
ya me fatiga, dañoso sutil, eterno aliento,

algo escrito, algo transfigurado algo que pasa.

Contorno de lo puro

Contorno de lo más puro, rosa y elegía.
Tu soles  de dos puntos, perfección,
en el génesis del mundo, mi corazón,
en la oscuridad acontece un largo día.
Nigromante el follaje en demasía,
de alboradas resultó densa evolución.
Boca y sed al centro: es geometría
mi error al buen trayecto: es creación.

Bar-yardo

Bar-yardo,

maravilloso beodo,

que hueles como un níspero

aroma en el etílico despilfarro,

y vigilan

tus ojos rojos

la garra-jarra

jugo de los diablos.

Bar-yardo,

gemelo cretino de Baco,

pero más acaudalado,

por ser un chamuco

de negocios y aventuras

y colores rojo y negro

Bar-yardo,

Inmortal embriagado,

ebrio bacanaleado,

ideal y dinástico,

qué cordura y qué locura

llamarte asesor.

Coronela con cuarzo y una corona

 

Coronela con cuarzo y una corona,
de corazonada, importante.

¡A lo americana, virgen! La reina de la fragancia.

¡A lo americana, Señor! la diosa, en sus vergeles.
¡A lo americana, bien! Una  vida en pixeles.
Un céntimo: ¡A lo americana, fierecilla maliciosa!

Abundante en la diestra de un beso amoroso,

terciopelo donde llega a enamorar el corazón
y apaga la sed que devora el alma.

Al alcanzar la noche

Al alcanzar la noche

allá, en la lejanía, la sombra

de  tu cuerpo, tus ojos negros,

destellos de placeres, como

penumbras de lunas luceros

donde el ansia junta las miradas,

y en el altar que tu pecho aclama

imágenes de ardientes lágrimas,

son tus ojos más misteriosos y fantásticos.

Esa boca que yo he besado, vibra

como melodía que enciende la pasión,

y su sinfonía del mes de mayo,

su fuente de entretención.

Enormes colas de nardos y azahares y

muchas cosas nuevas en tu corazón,

oyéndose el suspiro que lo rasga,

y te vuelve temeroso.

Cúspides cenicientas que se inspiran

donde llega el ángel de amor y el del silencio

que me recorre con su centelleo luz

y me cubre con la sombra de sus alas.

La  noche de romance, es  mi alegría,

no es un altar de frescas apariencias

son tus ojos negros que abrillantan mi espíritu en

la cumbre

y me lleva a contemplar amaneceres

y los labios que recuerdan,

recordarán mi muerte,

y silencio a mis despojos.

 

Rosa de rosa doncella

Rosa de rosa doncella
y mustia rosa vida,
donde el rosado helado
brotaba la rosa bella
de rosa amanecida,
mientras la rosa quebranto
rozaba sus mejillas
de rosa presencia alegría,
al abrir rosado y blancura
de intacto clavel melancolía
y rosada hermosura.

Del valle, a la montaña

Del valle, a la montaña,
por el ansia viva,
en la tierra,
de un labio junto a otro labio,
de orbita a orbita,
orbitando,
entre estrellas a soles estelares
indiferente,
reclamando,
si he perdido la dicha,
si se recobra con un beso,
si se recobra con la nada,

si es la lágrima terminada.

Puntos de aguas imprudentes

Puntos de aguas imprudentes,
aguas sin dudas elocuentes,
en aguas de la luz: la lluvia nace
y de hierbas y hierbas crece.

Dan las aguas almas temerarias,
el milagro del alba transparente,
lados del ensueño congruente,
base de la idea sin duda estrafalaria.

Agua y más agua de la lluvia,
agita espectro de la memoria
henchida de miríficas victorias.

Sobre esas aguas la mirada lucha
y su piedad cobija y es mucha
que renace el agua en su gloria.

La madrugada deshacía

La madrugada deshacía

manos del llamado acaso,
tú eras la noche

en el centro de los cielos.
Y soy como soy,

intocado cenzontle

pausa flagelo

monólogo
rauda mitología espiritual.

Quinta sinfonía del relámpago,
desalentado.

Pongo en tomo las ideas

Pongo en tomo las ideas

un pensamiento leve y decidido,

de toda virtud y fortaleza.

Me adapto

al otro lado de la vida

al contrario más incita.

Palpo un poema

esas letra giratorias

de solitario ritmo.

Escribo

el diminuto texto, casual

a deshora,

la música oculta

ya no siente lo que entrega

vertiente y añeja

sinfonía.

Cisnes del fuego

Cisnes del fuego

que emergen de las espinas de las rosas

y sueñan en los grandes poesías

al compás de las rimas de sus canciones.

Y con sus negras plumas

puede entrar en la muerte

de manera muy sigilosa.

Era el fuego el aroma de Orfeo sobre el agua,

y era un bálsamo de amor la lluvia.

Yo iba entre sus alas con tu sonrisa

por el torrencial de encajes.

Vengo de la penumbra mal herida

Vengo de la penumbra mal herida

porque enrumba a la llama despierta

y de la llama despierta a la sabiduría
y de la sabiduría al renacer de día.

Todo se ha convertido en pecado,

vale cantar cuando todo te sentencia

vale demostrar como toda ciencia

la semilla de la pasión, lo malo olvidado.

Sigue, sigue torpemente pareciendo

si quieres reír, ríe con clemencia
si huyes, huye como el necio embargado.

Como penumbra de fuego al enemigo

como parecer que ya voy pecando

pero voy pecando junto aquí contigo.

Cara, carita, de labios sol dorado

Cara, carita, de labios sol dorado,
labios frescos que sonríen, amor deseado.
Ojos pardos, agua cristalina, sueños puros,
bajo la luna diamantina, cielos claroscuros.

Despiertan, suspirando lo cierto y seguro.

Tú lo sabes, yo lo sé, labios que duermen

y sueñan talvez como una quimera roja,

como una rosa recién cortada una vez.
Oh cara, carita cuyos labios encantadores
yo he besado al derecho y al revés.
Oh fuego de labios rojos, amor mío;
oh lluvia de besos entre los sueños, albores.

Meditación y remordimiento de economías

Meditación y remordimiento de economías

para el hambre y el rencor

no saben de su algoritmo de amor

ni de su demanda objetiva desbocada, su

taquicardia y su visión

hacia el mundo en evolución.

Detrás de todo desarrollo mundial

el aprieto de las masas

que indagan con los dedos la puesta del sol

sobre sus almas pende la ilusión

clara y fija

en su punto de equilibrio, quizás

o cuando exista la no razón.

Calla, y llévalas a tuto,

celebra lo que no se debe celebrar,

sujeta la vida como una bestia,

mientras nos quejamos de vivir o morir.

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Esta entrada fue publicada en agosto 28, 2018. Añadir a marcadores el enlace permanente.