La flor de abril

Rosa de rosa doncella

Rosa de rosa doncella
y mustia rosa vida,
donde el rosado helado
brotaba la rosa bella
de rosa amanecida,
mientras la rosa quebranto
rozaba sus mejillas
de rosa presencia alegría,
al abrir rosado y blancura
de intacto clavel melancolía
y rosada hermosura.

Del valle, a la montaña

Del valle, a la montaña,
por el ansia viva,
en la tierra,
de un labio junto a otro labio,
de orbita a orbita,
orbitando,
entre estrellas a soles estelares
indiferente,
reclamando,
si he perdido la dicha,
si se recobra con un beso,
si se recobra con la nada,

si es la lágrima terminada.

Puntos de aguas imprudentes

Puntos de aguas imprudentes,
aguas sin dudas elocuentes,
en aguas de la luz: la lluvia nace
y de hierbas y hierbas crece.

Dan las aguas almas temerarias,
el milagro del alba transparente,
lados del ensueño congruente,
base de la idea sin duda estrafalaria.

Agua y más agua de la lluvia,
agita espectro de la memoria
henchida de miríficas victorias.

Sobre esas aguas la mirada lucha
y su piedad cobija y es mucha
que renace el agua en su gloria.

La madrugada deshacía

La madrugada deshacía

manos del llamado acaso,
tú eras la noche

en el centro de los cielos.
Y soy como soy,

intocado cenzontle

pausa flagelo

monólogo
rauda mitología espiritual.

Quinta sinfonía del relámpago,
desalentado.

Pongo en tomo las ideas

Pongo en tomo las ideas

un pensamiento leve y decidido,

de toda virtud y fortaleza.

Me adapto

al otro lado de la vida

al contrario más incita.

Palpo un poema

esas letra giratorias

de solitario ritmo.

Escribo

el diminuto texto, casual

a deshora,

la música oculta

ya no siente lo que entrega

vertiente y añeja

sinfonía.

Cisnes del fuego

Cisnes del fuego

que emergen de las espinas de las rosas

y sueñan en los grandes poesías

al compás de las rimas de sus canciones.

Y con sus negras plumas

puede entrar en la muerte

de manera muy sigilosa.

Era el fuego el aroma de Orfeo sobre el agua,

y era un bálsamo de amor la lluvia.

Yo iba entre sus alas con tu sonrisa

por el torrencial de encajes.

Vengo de la penumbra mal herida

Vengo de la penumbra mal herida

porque enrumba a la llama despierta

y de la llama despierta a la sabiduría
y de la sabiduría al renacer de día.

Todo se ha convertido en pecado,

vale cantar cuando todo te sentencia

vale demostrar como toda ciencia

la semilla de la pasión, lo malo olvidado.

Sigue, sigue torpemente pareciendo

si quieres reír, ríe con clemencia
si huyes, huye como el necio embargado.

Como penumbra de fuego al enemigo

como parecer que ya voy pecando

pero voy pecando junto aquí contigo.

Cara, carita, de labios sol dorado

Cara, carita, de labios sol dorado,
labios frescos que sonríen, amor deseado.
Ojos pardos, agua cristalina, sueños puros,
bajo la luna diamantina, cielos claroscuros.

Despiertan, suspirando lo cierto y seguro.

Tú lo sabes, yo lo sé, labios que duermen

y sueñan talvez como una quimera roja,

como una rosa recién cortada una vez.
Oh cara, carita cuyos labios encantadores
yo he besado al derecho y al revés.
Oh fuego de labios rojos, amor mío;
oh lluvia de besos entre los sueños, albores.

Meditación y remordimiento de economías

Meditación y remordimiento de economías

para el hambre y el rencor

no saben de su algoritmo de amor

ni de su demanda objetiva desbocada, su

taquicardia y su visión

hacia el mundo en evolución.

Detrás de todo desarrollo mundial

el aprieto de las masas

que indagan con los dedos la puesta del sol

sobre sus almas pende la ilusión

clara y fija

en su punto de equilibrio, quizás

o cuando exista la no razón.

Calla, y llévalas a tuto,

celebra lo que no se debe celebrar,

sujeta la vida como una bestia,

mientras nos quejamos de vivir o morir.

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Esta entrada fue publicada en agosto 28, 2018. Añadir a marcadores el enlace permanente.