ATARDECER GAVIOTA I

Quince minutos

Tus besos. Las gaviotas. Los cerezos.
La bufanda alrededor de mi cuello.
El café que entibia, la voz fría:
Ya tú sabes, quince minutos charlando,
mientras vamos matando el tiempo,
tan solo quince minutos de amor.
¿Cuánto basta para conocerte mejor?
Cuán grande es el cielo amasando
el dolor y el enigma, lo siento.
Quince minutos y regresar a la vida.
El frio anuncia el milagro deseado.
Quince minutos por donde se desliza el beso.
¿Cuánta pasión habrá en la montaña de Whistler?
Quince minutos para cerrar los ojos.

Melodías de rimas

Melodías de rimas de las mañanas,
melodías, melodías rimadas sonoras,
melodía que a los corazones engaña
con palabras, bruscas alentadoras.

Melodías de rimas de las campanas
melodías rimadas de las colombinas
anónimas, inseguras, peregrinas,
sosegadas, alegres, americanas.

melodías, melodías rimadas sonoras
y melodías de barcas becquerianas
épica primaveral de antiguos poetas,

carnavales, cantares, caravanas
en la que ninfas con unas cornetas
hipnotizan y atraen diosas hermanas.

Intermezzo

Intermezzo del trono antiguo
hace temer el hirsuto en los espejos,
algo que nadie nombra
como el inspirador sur de la palma,
canto recordado poblado de espíritus,
flores que rodean sus prados.

Metrópoli azul, celebridad del cielo,
chispeante a la luna hiere
los manantiales de la vida,
más son escalones las flores.

Oh corazón del norte,
oh crisantemo del pretexto metódico
tu sueño es el temor de mi aurora,
por tus caricias, mil cielos,
más son escalones las flores.

Nuestro amor entre el amor
y el amor sin temor, manifestado,
como los arboles tristes
ve en el ojo la desventura de la palabra,
más son escalones las flores.
Era una noche de verano

Era una noche de verano y elogio
un presentimiento de agua rutilante.
Tanto deseo atravesó
la luz y los destellos del mar
que era su destino el vestido floreado del bosque.
Hábil regocijo. Blandas ataduras.
El día celebra la muerte de la noche
hasta hacer tangible el tiempo
en los zarzales azulados de tus ojos.
Aquí la plenitud del verdor irresistible,
a veces saca las ideas
hacia la blanca ceniza del mundo,
y todo suma y no resta,
sobre tus labios la clara savia de azahar.

Interrogaciones

Interrogaciones entrelazadas en interrogaciones;
la constante afirmación del sinalefado amor.
El arte de burlar la pregunta intransigente,
preguntar y preguntar, busca, desafía.
Toma mis manos, bebe en ellas;
de mis besos, llénate.
De mí y solo de mí
nutre tu ser,
mieses
divinas
para ti,
amor.

Detectar pasiones

Detectar pasiones,
resolver crucigramas sin marañas,
crucigramas de modo longitudinal.
Espere que le explique.
Consonantes y sumatorias atadas a un signo
como racimo de mariposas
que presienten el instantáneo eco tangencial.
Por ti se queda en la historia.
¿Cuál trecho exacto hemos de tomar?
Exagerando tomamos el camino correcto.

Distribuir un farol y quedarse en la orilla,
a la orilla de tus pasos
Alúmbrame, te alumbro,
déjalo todo para la nueva triada
se diferencian las vocales de las diferenciales
por su modo de gemir.
Detectar pasiones me hacen reír.
Resolver crucigramas, infinitud de un adagio.
La refulgente madrugada

La refulgente madrugada
sus geniales colores, su mirada sin niebla
como murmullo su cuerpo y no es más que
ensueño de las flores.
Premeditada lluvia, madrugada de invierno,
pétalos mojados, rojo dentro de lo rojo,
interminable todavía.
La refulgente madrugada cruje en la flama,
y en el cuarto horizonte parpadea de anhelo,
no hay agua despiadada ni viento tronchado.

Ver aparecer la mañana

Ver aparecer la mañana
con su cabal lozanía
de lento descifrar
como arte poética
sobre el terso metal.

Monarquías y lugares
y el encanto de la brisa
de hostias bienhechoras
por el optimismo humano,
al alcance del amor.

Su idioma es y solo es
la razonable tecnología
que conserva el pasado
y nos regresa al presente,
su cavilar, su voz interna
recordada para siempre,
que nos traerá la llana
ilusión progresiva.

Burgas que arden

Burgas que llamean dentro del crepúsculo;
plétoras de soles que enfilan enmudecidos;
la tierra que ronda en nuestra iridiscencia,
y por aquí sobre la semblanza del mundo,
el suave ámbar útil, no lleva duda ninguna,
lo más entendible, el prolongado vaivén,
lo que es, a pesar de la torpeza del rubor,
la nada columbra en ti con su terneza
vertida. Valga sonido del universo, valga la
danza en el trueno, la luna sobre la luna,
el meandro de olivo, el empeño y el poder
extraño de nuestras largas promesas.

Como despaciosa

Como despaciosa a la desventaja,
un estruendo que nivela y entiende
al diluvio de sueños confinados al presente

Entre el punto de equilibrio y victoria,
ofrendas que no se disipan en el círculo vicioso;
puntual sobre el obelisco endeudado de la idea.

Mañanas resumen, resumen la historia
mañanas que no confunden la tumba con la cama,
lamentos de la antigua deidad, reloj inmóvil de la
imagen preciada. Pragmatismo primario del espacio
de la luz como despaciosa a la desventaja.
Narciso

Narciso, tienta nacarado
suave y claro, hecho
de hojas pantanosas,
de halógena ilusión.
Reflejo de agua en agua, iracunda
lamentosa en el silencio, sonora o callada,
con pelambre perceptivo y psiquis pelada,
picoteada en estambres sensibles.
Narciso se hace risible
desde su fundación audible
hasta el pedestal aeróbico
donde apenas deja
sus dientes de leche.
Narciso se observa en la nada,
pistilos extraviados,
en Sodoma y Gomorra
su última estación.
Desde el fuego del mimbre

Desde el fuego del mimbre, la fábula secreta hereje,
la imaginación de murallas es un puente entre la edad medieval y un prisma de colores que se enferma multiplicándose en otros, se argumenta y se retracta
sobre la piedra cantera.
Aquí en este corazón suenas los pájaros de sonidos
acústicos para luego volar a los cielos felices. Aquí la
ansiedad de Chaplin por donde fingía ser la fotografía
de la risa y pulsa y muele y cautiva y monta la página
en blanco y negro.
Voz dentro de la voz de anónima votación cultiva
el talento y quema el cardo de la memoria y reconquista
su fama.
La agitación floral de tu palabra, tu cariñoso piélago
de corales que en etéreas redes hace ondular el peral.
En tu corazón permanece una laguna de ciprés que se
parece a tu cuerpo con un sayal de zozobras.
Al compás de la música la niña de tus ojos bailan el
entierro de la zumba y su encorvado espíritu.
Solitaria y melancólica aún recuerdo el ensueño de
edenes disipados de amor.

 
Barca

Toda barca con su instinto
y el piélago festejando.
Las nubes con su activo rocío
y su norte giratorio místico.

Se tararea la primera balada
que tiene más ilusión que ritmo.
Tu cuerpo junto al mío,
la luz tiritando en la oscuridad
y el fuego equidistante.

Se está luciendo el acordeón
con el que nos alegramos.
Una puerta destraba mil maravillas,
cada día, siempre es la medianoche
y el vaivén de las olas, constante.

Había una vez

Había una vez la llama.
Una vez nardo sutil, suave carapintada,
Fila-mentado, extraño y sudado,
nariz implantada.
Siempre es un instante de Martini.
Birrete de papel, corcel.
Graduado, después y de antaño,
párvulo enhorabuena.
Antes ceremonia de guata,
guasón guardia de honor.
Y el sonoro aplauso que a la audiencia
mostró su corona de oro.
Ahora, jilguero que canta
con su voz de tenor.
Entre la luna y la tierra

Entre la luna y la tierra
existe una historia de amor,
un canto de brisa
que cae en el cristal de la
noche.
Entre la noche y la aurora
tus palabras que avivan las ansias
de seguir buscando senderos.
La nube centella que roba tus
besos cuando todo brilla
mejor hacia el rumbo deseado.
Entre la luna y la tierra,
el dolor que empujamos
dentro del crepúsculo y su
serranía abismal, destino
final.

La engalanada vida

La engalanada vida
más su pecho nevado
derrite en la ventana
la ventana del silencio.
La melena del alma,
el fruto glorioso
del trance reanimado
de cerca tranquilo.
La engalanada vida
se desplaza por siglos,
en el castigo pasajero,
crece la vid del mundo
del mundo entero,
una molécula de agua
de repetitivo entender,
vana razón de lluvia,
pera en el peral
hiperactivo y desmedido
proposición nostálgica
adivinada costumbre,
fiebre del ayer,
más ceniza que ceniza
más el reverso del vaso
qué más quiere la historia.

Poema dulce

Poema dulce y complaciente,
el poeta sigue escribiendo,
incrustada letra del bien,
blanca, futurista y estrepitosa,
bajo serranías de nostalgia,
adentro corona el mundo.
¡Ave maría!, vientre andaluz
del llanto, recobra la luz,
del grito aterrado, contenta,
del surco sediento, inagotable
de la claridad desnuda, clemencia
de la mano febril, ausencia.
No sé cómo vino a quedarse.
No sé cómo vino palpitando.
No sé cómo cierra sus ojos.
Vibración de alma encendida.
Vibración del texto alboreado.
Vibración de la cálida sombra.
Vibración del olvido sepultado.
¡Ave maría! el lugar de la letra.

Paño de lágrimas

Paño de lágrimas,
lágrimas secas:
aguas doradas que agita el céfiro
por oropeles y prados.

Una lágrima resbala
por el surco sesgado
otra gota
que se pierde: sabe el dolor
disimula mirada,
lágrima acongojada
va por la orilla del rio
más caudalosa.

Vertiente salada
del retorno del alma cansada,
tinte en la arena
se quiebra un estanque en tus ojos,
amas
a quien te ha hecho llorar.

Inhumadas penínsulas

Inhumadas penínsulas
hiedras crecen
bajo palestras rotas.

Manotadas del gesto
en incorruptibles frascos
recoge la savia fresca.

Levadura habilosa
trepa entre hendiduras
al triste sartén
por donde el alcaraván cantó.

Cúpula de la jeringa;
la carne instiga
al agujerearla tanto.

Esmaltados eslóganes
para bajar la cuesta
una noche sin rodeos
necesito que digan.

Mantas y linos
todo excitó sin el tumulto del orden,
parabién la gloria en la barnizada esgrima.

Los tornillos de la psiquis
y la fisiología del fisgón,
rematado arrebato. Lujosa vida
perdió el pretexto en el séptimo cielo.

A través del turgente candil

A través del turgente candil
que al apagarse deja imágenes raras
y entre los pasillos y la sombra envejecida
friolentas aventuras de una enigmática alma.
Una mujer con vestido flamante blanco
hace sonar sus huesos de yeso,
dramática virola de obcecado epítome.
Extraños gestos, se puede decir, nada veo,
se pierde dentro de sí misma,
se enciende y se apaga el candil de nuevo
es su cordón umbilical que va arrastrando,
se quiere unir al misterio de la vida con
su blanda huella de acero.
Caes en las garras del gato con su bigote
traicionero, caes en la sacudida del grito
y yo te busco con las extremidades congeladas
de miedo.
Inercia

Apoderarse inercia, el principio sincero,
el amor me llega, adelantado,
libertad y gloria también encadenados.
Todo es esto, fulgor abstracto,
lava etérea de los astros;
quiere un violín perpetuo tocar en las nubes;
mi canción más deseada, nocturna plasticidad;
solo así recorre el trayecto de la pasión, desposeída.

Gorrión de plata

Viene del aire gorrión de plata
aire que quema topacio
en este deshielo trémulo
que lo invade un arrebato
con cien cirios imantados
al corazón.

Una partitura del viento
y una brisa feliz
conservan intacta
la pluma en el aire,
huella envejecida
donde no nos quejamos.

El amor existe
y su gracia perenne
también.
Talismán

Ser la hoguera en una isla, un talismán que santigüe
la tierra y sus océanos fantasmales,
la ideación sobresaltada de la espora planetaria.
Hierba seca, lluvia ácida y nostálgica.
Expresión ardorosa y cósmica tan cerca y tan lejos
al chischil vocálico y la breve percepción
que muchos vislumbraron.
El fruto ofrendado por el hombre y la mujer
y ser de todos la hoguera en la isla,
como una hipótesis de Heráclito
huracanando las provisorias o adivinas aguas de los cielos.
Desearía

Desearía ser mar
la ola extendida
que lleva en su caricia
la luna y la brisa
el jazmín, los astros
el viento tranquilo
su ficción extrema
el amado embeleso,
el beso de fuego
hasta el confín
cómo brota la rosa
en tus manos,
y el paraíso azul
y el torneado alabastro
el silencio de hierro
crisol donde fijan
el tiempo las almas,
talvez somos viajeros
después de cada tormenta
la misión imposible
del sueño irrepetible.
Árbol de la vida

Por aquí andaba viviente, colgado
en el árbol de la vida.
Sacro, sapiente, dormido crecía
en los troncos persas.
Una mañana de musgos para la senda
del hombre que descifra el propósito
del alma en la cima de la gran roca del tiempo.
Quién mira de cerca, quién sigue
el trayecto de la luz cuando cimbra
el cuerpo que levita, cuándo palpita el corazón
que quiere o cuándo los labios se mueven
al decir te amo.
Los recuerdos

Se me esfumaron los recuerdos
así de pronto.
Espontáneamente
se anularon las imágenes,
se fueron
al fondo del mar.
Hoy toco las puertas
de tu corazón
para poderlos recuperar,
en su disco duro
en el RAM de tu mente,
de regreso
también a tu alma
incansable,
indiscutiblemente.
Cedros multifacéticos

Cedros multifacéticos bien alertos sobre la mesa,
venga quién venga y advierte sus huellas disipadas.
Suplicio y bazares reclamos so pena de muerte,
alegres si así se pude decir, superado.
Espíritu que se encuentra, sutura del talón tajante,
luz del telón, embeleques pies por el ala de la
curiosidad. Vaya que no halla la despedida de la
mano pachona, el artificio teológico del sepulturero
que reclama a la puerta de entrada.
El arlequín malabarista insolente ata los cordajes,
del tacaño tostado. Llama acertijo o emanación,
una conclusión solo para exasperados sin remedio.

Como crepita

Como crepita el pensamiento así está impreso:
como de viento liliáceo que se agrupa en el perfil y la lógica
como la rosa náutica de un cuarzo sin idea ni sentido
como el mecate que cuelga del techo pixeleado de sensatez
como rotulado de rodilla a rodilla, rótulo del mediodía
como Septiembre vomitando huracanes desde el techo vertical
como la idea serpenteando por su habilidad fúnebre
como la nuez fermentada de la cataléptica zanca del potentado
como calamitosa y con escalofrío culmina en su calvario
las quinientas calorías que consume del ombligo del mundo
es más que de sobra para seguir contando la amplitud de su
movimiento. Entrecejo fluido que ya no era de nadie, ni nada;
como letanía de lenguas abanicadas por el polen lunar y a
todas le da la posibilidad de decir algo entredicho porque a
veces lo acorrala la rendición con un ojo abierto; veinte
ciruelas que tiran balas de guerra; veinte ciruelas que somos
una negra y dulce realidad; y de fuego sentirnos para hacer
el amor.

Cascajo Milenario

Cascajo milenario.
Siervo que comprende señalado.
Ballesteros nómadas en qué época
cautivan a Cervantes.
Coma rencorosa que ya tiene
fealdad, pero enaltece el fundamento
de mi noble compañía.
¿Quién pierde el orgullo cuando
el novillo es perezoso?
Cima del lagar de las cigüeñas
pasajeras cómo los complazco a
la hora del desayuno.
Damos, dale, doy sonsonete del
ciclo menstrual compuesto con
disgusto y acuesta el pensamiento
pétreo en su doble refunfuño.
Señor diga Ud. bien las cosas no
trate de descifrar la cuadratura
de la tierra. No trate de delinear el
fuego con los dedos cuando solo
es una flor lavanda.
Busco el fulgor de la gema y me
recibe la mano de la penumbra.
Busco la magnitud de la luz y me
seduce el colérico temblor hasta
enterrarme en su grieta pendular.
Busco y busco más que tus labios
y su flexibilidad irresistible.

Néctar

Néctar
combate la tierra su graznido a la madera
flores mediterráneas en el huerto de la idea
caricias de agua blanda
cuello de garza por el cual las ilusiones producen
diamantes pensadores
la musculatura es hilacha, el sollozo mares
de magma fosilizado que asumen al temor añil
velocidad, subida
lentitud, bajada
voluntad por ir pecando, huracán que vomita profecías
del cántaro, del perdón falsificado, del algodón
del coraje que nos sale desafiando
corona bilabial de pompa y azafrán
brota con vehemencia la lealtad
se consume una libra de uvas y alma de ningún precio
desazón de la balanza, pesa que humilla
para pensar económico, salmón en la lucha almorzarás
pez que llora contra la corriente, cordero del medioambiente
inteligencia del piélago
al encontrar el rio piedras lleva
en su serpenteo es bondad de agua dulce
en la orilla temporal valles y corales semejan
un aparejo tridimensional
Una nada imposible

Hay una nada imposible de silabear
cierta tenacidad por imaginar que el hilo cuelgue
allí la sierpe deja de yacer,
es molécula transitoria del ventrículo tormento
equilibrio de un tezontle libre
luminosidad que estremece a un cuerpo
allí una nada gravitatoria
rueda al piélago del génesis
permuta en la superficie preposicional
se expande por el estrado metafórico
de este profuso bien hado raíz bizantina
empieza la morfología del texto prudencial
putativa enmienda por surcos fecundos
grullas migratorias que hacen inspirar al Fénix
la oreja se hace de la vista gorda
mirada adúltera de todos los tiempos
tesoros y riquezas perentorias y excomuniones
gobierno que propone la ley en un signo
la balanza de la historia donde nada se comprueba
demos gracia y rendición, agrado de la excusa
carestía de la hostia piel ninguna
sustento del macho y su enjambre dócil
para su verdadera libertad, recita la historia al centro
la idea vuelva al rosal, al drama del trovador
el perdón de Dios no tiene plazo, ¡Hágalo despertar!
Arquitectura carnal

Revuelo del viento con su tibia belleza
la arquitectura carnal entretiene su
furia elemental.

El suave espacio de su grafía nos indica
el alegre correr del aire por los días orgánicos,
que bien me quieres, pero me haces llorar,
empezaré encendiendo una flama de verde entraña.

Ahora encarna el tono exacto, pero nada
se pierde, colmena solar o desafío
en la pantalla ocular, perímetro del tiempo.
Lo insta la erosiva lágrima como el mar a la arena,
se atreve erigir su muralla de sangre.

Alborada

Alborada,
manantial emocional,
llanto del verano:
¿Por dónde desemboca
el rio en que has perseverado?

Huertos de la idea,
cosecha de la sabiduría
¿Cómo piensas
que respira la molécula?

Crujido de la puerta,
entre dolores de cabeza
¿Hacia dónde serpentea
el flujo de su espejismo?

Página evolutiva del hombre,
zumo de la vida
¿Cuándo deja su savia
lo desguarnecido?

Fama, anónima
tradición inveterada
¿Cómo es el trazo que
lo cuadrícula todo?

La púrpura mortaja
acompaña la amarga compañía
¿Por qué el corazón,
esconde su enigma?

El martirio

El martirio
y su zumo receptivo,
metamorfosis calibrada
en las yemas de los dedos,
llevar la pena viva en el corazón
tomarlo de las greñas
el martirio es mala gente
que se pasa camuflado
se asegura,
pica dentro del cuerpo.
Martirio con martirio paga
y es asfalto
reconciliado.
Ladra martirio
con rabia
rabia convidada
en la danza alada.
El martirio martiriza,
encadena
con el manco grillete,
así nadie lo entiende.
Aquí el martirio viste
de buen gusto.
De tu afecto

De tu afecto emerjo, me llena
hasta el punto de imantar nuestras miradas,
por tu cuerpo la caricia que atrapa
embrollándose entre lágrimas, entre los deseos
y en tu espacio de equilibrio
las hojas pierden la memoria,
el amor es inexcusable, te siento, te descubro,
un reverenciado destino se abre hacia el ocaso.

Caricia anémica

Caricia anémica de la luna sostenida
por los pechos del firmamento.
Ternura de una primavera sobre las flores
estancia que eterniza entre suspiros
y estambres de azahares
aire que oxigena las mañanas
amor al lado de mi tiniebla
frente al poniente entre lluvia y sal
universo expandible al instante de nacer
sin mostrar la hollada del torzal.
Añoranza recurrente de manecillas en el círculo
viajes en limosinas, carrozas de equipaje
canto de serafines y luminosidades.
Majestuosa tarde en la Torre de Eiffel
distribución de pétalos que forman el poema.

Las delicadas efigies

Las delicadas efigies oteadas, labradas,
milenarias acacias enderezan su tribulación.
El lienzo del crepúsculo cobija sus almas
mientras un grillo desceñido y entonado, canta.
La luz los junta acomodando sus ojos de dolor
sobre la piel de un pensamiento muerto
que no sabe aún que es boceto de la vida.
Y será como una vez, llegarán al destierro,
por donde vemos el misterio mal gastado
que ratifica la negación de la puerta falsa.
Quizás una imprudente liebre entra por allí,
quizás se den cuenta que la vida es corta
pero deshojará el ave las hojas y hará hoguera.
“Mas vale ser que parecer, más valen frutos
que flores que los unos dan sabores y las
otras no más que olores.”
Miedos

La ciudad alada para respirar.
La ciudad extendida para ocultar
el sopor irascible de los miedos,
son incluso prosternados
desdoblando en burdos y solitarios
seres.
Siempre cuando mueren nacen
y muchos piensan en su convicción,
cuando es dolor imaginado
tiñen a escarlata como la sangre
cubriendo imágenes obsoletas
y desgastadas, como las olas en su
ritmo renco de vaivén.

Se ve un silencio destornillado sobre el sueño,
un rostro impreso sobre la lava de
las voces mudas y tan fugaz existir donde
el agua filtra la opaca luz junto a su blando
nido, yacer y yacer en el espíritu
ficcional, temeroso habla y resucita.

Como de paraíso

Como de paraíso hawaiano
exótico, azulado y alumbrado
por el Astro Rey
merodeo, pensativamente.
Melancólica brisa me eriza,
humedece mi piel aclarando la
incertidumbre.
En el cielo un arcoíris que se une
a la vida, guiando el vuelo
de las aves, fortificándole a los
ángeles su poderío.
Inalcanzable sinfonía angelical
atraviesa mis murallas,
desencadenando nuevos paraísos,
ricas tierras para reflexionar.
Grande era

Grandioso era, pero era sólo un instante,
y milenios el océano sin desbordarse;
inalterable era, y vino a alucinante
una y otra vez pudo bien acongojarse.

Para más y más tormento arrinconarse
con frívola convicción siguió irritante;
por bien o mal decía y decía apasionarse
pero al parecer era cruel y vacilante.

Bien contiene sal de males y razones
por eso decide acabar de golpe con los días
sin saber que dejaba atrás lo que era suyo,

que eran penas y tercas interrogaciones,
el bien anduvo y anduvo con melancolía,
el mal se unió a probar un trazo del orgullo.
Ascendencia

Ascendencia
rápida ascendencia
de ordenes sensuales.
Mágica idolatría
que limpia mis incógnitas,
fruto nuevo
nuevo encuentro materializado.
Rasante vigilia que acarreas,
ultrasónico reajuste,
a una suerte bizcochada.
Seguridad me queda ahora
siempre nómada
al apelar fútil la lucha
transferida a la médula racional,
solicitada.
Ascendencia
rápida ascendencia que me llamas,
a tocar la cima de esa montaña
muy temprano en la mañana
y tomar de manos la alborada.
Enderezar la famélica llama
en su primera y última despedida
con el puntual deseo
de la sospecha del cieno
donde había estado.
Ascendencia
ascendencia flexible
sin guantes lo he fotografiado.
Nace luz

Nace luz, nace vida, nace halo
metafísico, es halo de la luna
que solloza en la pirámide.
En la pirámide, las translúcidas
noches misteriosas.
Tan solo es un sosiego liberador,
una ansiedad candente qué tienta,
ser viento, ser la persistente
claridad del cielo.
Chispea el agua oscura, chispea
lo que me da un ciego amor que
en el ojo de una aguja pasa la barca
ingenua.
Una vez la semilla fragmentada,
una vez latía con la indiferencia
como analogía condenada al reflejo,
escapada desde adentro de su geografía
dactilar.
Qué se forma de un halo de luz,
Qué se forma en la sumisa duda
incalculable.
El axioma que lo arropa con su lienzo
de nostalgia y pasó confinado en la
línea recta, y pasó por la rosa que
nunca engaña y pasó por el cristal
inmutable y quedó en el aroma del
destino.
Alborada de cadencia

Alborada de cadencia
ventana romancera.
Tulipanes amarillos
aromando la madrugada.
Alborada de cadencia
a profundidad
todo es natural
rizos de oro y jazmines,
bienaventuranza audible
de alabanza inmortal.
De pronto todo es plegaria
o murmullo que anuncia
el sueño de la alegría.
Alborada de cadencia
ventana romancera
mientras espero tu llegada
los aleros se llena
de puras golondrinas.

Pez de constelación

Pez grande de toda constelación,
Tez que se quita en su locución.
Duda obrar bajo el planeta sagrado
Suda por señas un símbolo desusado.
Letra guarida y ardida, aprisionada
Trompeta apocalíptica indignada.
Derecho, queja, poder, ciencia
Trecho por donde no pasa la conciencia,
Placentero engaño que llega primero
Del certero eclipse que hubo en Febrero.
Vino iracundo y malvado sencillo mal
Rotundo y helado lleno todo de sal.
Conocedor del cielo y en el mar quedarse,
Alrededor de la galaxia girará al ocultarse.

Desde la eternidad

Desde la eternidad, doble rotación,
seguimiento circular, helio centro
del espacio térmico, razón gravitatoria
entre el alfa y el omega, estación de la
tarde que emerge por el margen de
los cielos.
¿Pero acaso sabes que siempre
tus labios se agrandan a la luz
de una hoja incendiada
y la tierra llora con los ojos de la luna?
Somos hijos del sol y discípulos
de Pitágoras, carne que se vuelve alma,
alma que al morir reencarna éxtasis,
éxtasis o llanto por allí,
lirio de la muerte.

La verdad que no es

La verdad que no es verdad,
la idea que no es pensamiento real
la puerta que abre a lo desconocido
como secreto irresoluto del desagradable
hábito donde no pueden colmarse los deseos.
No se dan cuenta desde el principio que
el modelo no es una hermandad cósmica.
En libros negros se proclaman en forma
de populistas slogans.
De la oscuridad de ante mano me rebelo
aunque sé que en cuanto tú te rebeles
yo acudiré a tu llamado.

A lo que pronto me debo preparar

A lo que pronto me debo preparar:
Aunque en mi mundo me siento amada,
tú con tu poco impulso, ni los besos resucitan.
Cuando tiendes abrazarme, son maromas
en desaciertos complicadamente entrelazadas.
Llegó por ti el instante más oscuro y gris que
en mutuo acuerdo como dos enamorados
entregamos lo que nos mantenía despiertos
a la hora prometida. Dilapidar fuerzas de:
¿Cuál antojo, cuál razón, cual retraso sin razón?
Si no es para siempre la hebra que nos une.
El juramente vino desde nuestros semblantes,
no acariciar la gata sumisa, no a tu deseo que se enerva.
Nuestros cuerpos siguen en la pausa del laberinto.

Sensibles voces

Sensibles voces, suave aroma, remota sonrisa.
Un suspiro que escapa y una caricia
que apenas se enciende.
Remembranzas que se van como la espuma
del mar mezclada con incertidumbre
y descontento.
El momento con cierto dejo de tristeza,
mi corazón de gacela, todavía sigue palpitando.
Tus ojos, tu susurro, tu aliento,
el fuego amoroso que perdura.

Violonchelo de la noche tersa

Violonchelo de la noche tersa
inconsistencia de un sollozo;
todos los rumores de la vida
son aromas de un jazmín.

Selva corporal del universo,
corazón amando en silencio,
mieses de tus labios rotundos
que al besarlos la lluvia cae.

Y con el latido de una tarde
en primavera, todo lo inunda
como bosque alucinado.
¿Pero dime si el cielo se
estremece cuándo el grillo canta?
Conquistar el silencio

Conquistar el silencio en la complejidad del eco
retomar para palpar su vibración grácil,
activación completamente sincronizada
cuando sientes la brisa en el rostro
para expresar la parábola del tiempo.
Dominar la agresión de la sangre
aun cuando la fragilidad del espíritu
lo cautive lloroso e incierto.
Esperar,
Percibir el rasguño en el cristal cortado que
lleva a su derecha fluyendo solo en su acrobacia.

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