Poemas Sentir Amaneceres II

Bronceada desde

Bronceada, diluida dentro de los confines del sol
Con mis párpados fuego y sus sumisas pupilas.
Si no me acaricias me pierdo como la alborada
Ensombrecida por oscuras estrellas.
En tu océano navego como barca tranquila y
La brisa desde arribe nos sonríe.
Hay días de lluvias, días en que solo escucho
Tú susurro; mientras tu corazón es un libro
De cuentos románticos al que me pongo a leer.
Soy cien corazones en uno, soy un alma contenta
Que centellea como haz de luz, cien corazones
Que me rodean.
Caer rendida sobre el manto astral de la noche,
Dormir entre sus alas de nieve y su follaje sonoro;
Luna más luna su canto de cuna, sus misterios
Que atesoro.
Se traga mi clara visión la última demencial inspiración
De un poeta, se convierte en letras, se hartan mi
Razón, me hacen poeta.
¡Olé, olé! Fogosidad de mis piernas haciendo
Ruidos, sin poder escapar de su música atolondrada,
Pero al final me hacen reflexionar que soy nomás un
Pájaro comiendo migajas de pan en otoños ruidosos.
Me sueño imperfecta y feliz reclamada solo por
La inmensidad del mar cuando se despoja de sus
Fatuas olas miopes.

Mundo de constelaciones

Mundo de constelaciones tranquilas,
Hay una en mi pecho que se deja
Acariciar.
Garabatear la piel de tu alma me
Hace una diosa que busca la manzana
Prohibida.
Me entrego de lleno a las rimas
De un poema, me rebelo cuando
Tocan mis labios envenenadas.
Espoleando la luna vaquera,
Sumergida en su aguardiente sabor.
He decidido al fin que la mejor
Manera de vivir es la que me
Conduce a las quimeras del sueño
Iluminada por el rayo demencial
Del verso.
Hay lunas que se levantan con sed
De romance, hay soles que se desbordan
A la mitad de un poema.
Un dulce beso vislumbra el fulgor de
Las almas que no han podido cruzar
Más allá del horizonte.
Tu carne diluida en lavanda fragancia
Se hace llover desde un cielo apacible,
Comprensible a mis penas.
Vivir perdida en los amaneceres
Me trae una dicha humectada, labrada
En nueces con un fulgor insano.
Tu mirada me lanza su sed delirante
De fuego, me quema el alma y nuestro
Amor es ciego.

Para la reciente labranza

Para la reciente labranza
Que de las palabras siembra
Ojeriza en las esperanzas,
Su ocaso etimológico
Trae oleaje de alcaravanes repentino.
A la sazón labrador
Proclive a este tipo de cosecha
Pulsa la puerta eléctrica del cielo
Con la mano derecha
Y su labia frutecida
Para darme la nata
Pluralidad de tu mirada
Y germinar
En el surco refractario
De su misterio.

Madrugada escapada de espinas

A cuerpo limpio, madrugada escapada
De espinas.
Una rosa que no se pierde de
Andar en la proa de las horas
Hasta su tallo fecundo,
Aflora en un rayo iracundo.

El Buda que aplaca el ciego sentimiento
Espera la quietud de su blonda belleza
Descartando el placer de su carne
Que vierte diminuta y asustada.

Tú, que me encuentras en el llano del amor
A mandíbula batiente,
Mi corazón regresa
A su tierno serpenteo silvestre
Y se disipa en la luz.

No hay más espinas en su boca,
Ni jaulas, ni encierros,
A tiempo calma,
La tormenta de espinas viciosas.
Nace móvil

Nace móvil un lienzo halógeno,
Un fresco océano lo precipita
A la cueva mimosa que goza la
Rosa rociada, la rosa, rosa oteada.
Estancia de un corazón de viento
Que haya ventura en su armadura,
Su realidad dulce. En el estero, sus
Ansias.

Tiembla, tiembla el gemido interno
Tiemblo en el reversible confín
Tiemblan las horas cuando se acerca
El fin; huella que deja en la aurora.

Como el Triángulo de las Bermudas,
Desaparece un buque de lágrimas,
Estático al fondo del mar, astral en
La superficie. Tragado en horas
Menguadas, por una tarántula- arrecife.

Me embarco en el destino clavado
Por pinos. Un puerto de sombras,
Un jilguero adivino que canta, canta
Y tiembla al cantar. Venía cansado.
Venía extasiado.
Lleva acero

Lleva acero el esternón de mi alma
Aunque es de barro y aliento,
En el bosque de hadas una fuerza
Hidráulica me impulsa hasta las yemas
De mis dedos plumas que humecta
Vibrando la resequedad de sus grietas.

Simiente engarzada en el agua cerca del
Itrio peñasco, devuelve la potestad
De mi voz. Acoge el cántaro el
Sueño sagrado, recoge sus frutos
Añiles que pasan por el puente
Inalámbrico.
Bajo la lluvia, lluvia. Sobre la bruma,
El jardín de mi cuerpo desnudo donde
Pulso el botón del portal de Nirvana.
Todo queda archivado en el pergamino
Rutilante del matriarcado divino.
Mujer, mujer soy hecha de las plegarias
A Dios, mientras amamante una luna
Con dos bocas, mi barro y mi aliento
Brota mujer.

Tiempo de la gris oquedad

Instante de reflexión, tiempo de la gris oquedad.
Instante pensativo, tiempo del sol vacilante.
Valles caloríficos, carrera acalorada
Subo la cuesta abollada, me empaña los ojos la luz,
Me empaña su aliento
Y su aliento es, mi encrucijada fútil
Viviendo las horas febriles
Buscando el significado de la vida
Y no he encontrado nada.
He intentado hacer de la nada, un mundo de mieles.
Imaginar lo bello de tu rostro,
Lo bello de tu generoso acto,
Pero nada.
Instante de reflexión, tiempo de la gris oquedad,
Logrando recordar lo que he vivido
Pero termino en la terquedad del olvido.
Instante pensativo, tiempo del sol vacilante,
Tú, te imaginas dentro de mi alma rota,
Dentro de mi alma rota, te abrumas
Y vives extraño, y vives ermitaño
Dentro de mí alma rota,
Instante de reflexión, tiempo de la gris oquedad.
Larga distancia, sueño de brevedad.
Mis manos entumecidas
En la maraña del eco,
Incapaz de regir el rumor de lo que
Lleva en sus entrañas.
Vida teñida en violeta

Vida teñida en violeta, vida perfecta
Desea llenarse de lunas panderetas
Y se escucha su voz sonreír.
Susurro de hojas, susurros de vientos que
Ya están cabal en el cercano recuerdo,
De nuevo se escucha su voz sonreír.
Latinos pensamientos se van perfilando en
La falda de luz de la carismática estrella.
La quietud neblinosa, es aire que se labra
Y se desparrama, se desparrama y se vuelve
A labrar.
Mi corazón te espera y lleva armonía
De frutos, armonía de espera con su dialecto
Como los ademanes de peras, con sus gestos
De amor.
Se impuso tu presencia como farol de la noche
Y en mi lecho brillabas como una flama eterna,
Como una luciérnaga que sigue la luz al pie
De la letra.
Bajo el verdor de la hierba, en una gota
De lluvia emerjo desnuda, te beso en la frente,
La tierra se anuda y reclamo el destello
Que dejan tus huellas.
A pedir de boca, Poseidón me regala su cuerpo
Amatista, su espalda que abre las puertas del
Olimpo, su masculinidad que me hizo mujer y
No suele dejarme.
Se rompe la voz

Se rompe la voz del translúcido mar,
Rompe a la velocidad del sonido,
Traspasa sus huellas, traspasa el viento,
Se contenta dentro de los espejos del cielo.

Cien ángeles rodean el agua, cien sombras
Desnudas en las olas, su claro pensar.
La piel del cordero, la muerte del pecado,
El sacrificio que se hace y nos limpia de ceguera
Bajo el sexo estremecido, dentro de las
Voces sin guerra, a cara descubierta.
Se siente naciente mi vida furtiva, esquiva.
Hambre que se poetiza en el ocaso

Hambre que se poetiza en el ocaso
Una vida dura, un pedazo de pan
Mal herido, una realidad de payaso
Para tapar lo vacío.
Sórdida carencia, que germina en
El surco gastado. La mesa nos cuestiona
Y se resiente ante los ojos del plato vacío.
Nadie pudo darle consuelo. Tantos peces
Que hay en el lago, parecieran llevar
Pensamientos de gente acaudalada.
El miedo nos electrocuta y nos hace
Insensibles al consuelo. Justicia que va
Vacía de corazones y con el corvo derecho
De reclamar y ponerse a llorar.
Una cartera obsesiva de pretensiones y
Se lleva la gran estafa de la vida.
Nos dan atol con el dedo y nos encienden
El corazón hasta dejarlo sin rostro.
Pagamos un precio muy alto por deslizarnos
Felices en la montaña de mentiras.
A la hora de la hora y en este mundo
Tan dolarizado, el silencio debería de tener
Un alto precio, es sabio, eficaz y te ahorra
Tiempo y dolores de cabeza.
Un poeta que se muere de hambre.
Un subconsciente malvado que nos hace
Llorar. Una tierra labrada en dólares que
Va desgastando nuestros huesos, se cosechan
Lamentos.

La voz que tiene voz

La voz que tiene voz dentro de un
Corral.
La prensa que prensa el corazón
Humano con sus amarillas noticias.
El alma carcomida por el dinero.
Los mangos de Chango cantan
Y andan en zancos blancos.
Hay un saber que pretende saber
Pero de verdad no sabe nada,
Pero se siente sapiente.
Con mi pulsera de ojo de tigre
Espanto los males y calmo mí
Corazón cuando anda de parto.
No sé si se han fijado, que cuando
Hay carestía, entre bulla y cabuya
Todo mundo es sordo y ciego.
Al mal tiempo mala cara porque
Nadie la quiere.
Amor de limonada en pleno verano.
Un astro tuerto que ve solo los
Errores que hace la mano derecha.
Un semáforo que parpadea como
Los ojos de mi abuelo.
El pintor de brocha gorda que pinta
La nostalgia de las casas.
Las jirafas son hombres bien altos.
Un cerdo es un político cebado.
Una gata es una mujer mimada.
Un esqueleto bailando es mi
Abuela cuando le ponen música
Salsera.
Un perro ladrando es mi jefe
Cuando descubre en la computadora
Un error mío.
Yo soy la que aguanto cuando a mi
Jefe lo visita el dios Baco.
Muchas veces era

Muchas veces era un útero amargo y labioso.
La neurosis de la luna en mi almanaque.
El bosquejo de las letras que sudaban constante
Al ovillarse hacia al otro lado.
En su mala suerte, el árbol de guayabo que creció
Torcido, detrás de la casa.
Como el hermoso Cuasimodo en su tuxedo
Tocando las campanas el día de su boda, yo
La esmeralda de sus ojos.
Muchas veces sólo era un papalote sin cola,
Polifacética pero sin sentido alguno queriendo
Retomar la trama de la telenovela en un hilo fino.
Me protejo, dentro de la concha de una
Tortuga, así se sienten menos los golpes de la vida.
Te amo a cómo te ama el usurero prestamista,
Nuestro amor tiene valiosos intereses.
Un acuario de lágrimas será la herencia que les dejo,
Lo demás lo he prestado.
La noche vengativa y agresiva se apoderó de mí y
Me enterró sus cuchillos, ahora convalezco en el
Hospital de cuidados intensivos. La noche es un
Antro de violencia.

Mujer de acero

Aves de canto bilingüe, mujer de acero
Biorritmo calibrado del himen, aterciopelado.
Ingenio de la vida que conquista el desierto
Con una gota de agua.
Mujer guerrera cincelando su rostro en la piedra
A ojos cerrados, caligrafía de la paz.
Lucha contra la nebulosidad de Edipo,
El hombre ante su plomizo espejo,
Compacta idea de piélago silicón.
Trazo cibernético de un dinosaurio
Que todavía existe.
Mujer de fuego
En un reino disléxico.
La despampanante

La despampanante, colorete carmín
Entrepiernas abiertas hacia al Moulin Rouge.
La danza del Can Can enfurecida
Nunca deja de danzar, nunca deja de sonar.
La copa de vino, el cosquilleo en acción
El bombillo parpadeante que hace llorar,
Solitario detrás de las cortinas.
La mesa con su mantel planchado
De pie, estática, fotografiándolo todo
Nunca antes, siempre después.
El trago de Vodka desconsolado
Y los encajes que adornan
El charco de la calle, despampanante.

La ovulación que desgarra

La ovulación que desgarra las pieles sedosas
Del mar.
El puerto entreabierto de la vulva, su brújula
Sobre el humo candente de la tierra.

¡Bésame en la boca!,
Te acerco mi sexo que dormita frágil en los
Montes de Venus.
Me pierdo en su mudo pelaje de su femíneo
Presentimiento.
Vislumbro el púbico resquicio que muerde
El madero nacarado del lecho en sus embestidas
De rocas.
¿Quién te hará mujer cuando el silencio redoble?

Un instante, un instante se atesora en la limpidez
Del útero. Aquí no hay sombras, que troten la sangre,
Que no entienden y olvidan entrar al sueño mujer.
Disfrazarme de nube, quizás, disfrazarme de nube.
Caracoles gimientes emergen del trueno.

Brama tibia la noche, braman los peces en su
Carrera alocada.
La diosa ríe y rompe en llanto, rompe en poses
De sensibilidad y mariposa.
Viaje taciturno

Viaje taciturno, en el borde del papel,
Vacilante y dogmático se aferra como humo
En el acero de cuerpos galácticos donde
Figura figurado en el pretérito reencarnado.
Mi espacio entre líneas editadas
Observan la mano crispada,
Que es una mano que transforma en añil
La diametral medida del renglón.

Circundo en la fresa policromada
Casi fresa, mitad durazno, mitad ilusión.
El diente de marfil rasca preciso con una
Coma en función dentro del navío
Jadeante.

Sabor pueril, sabor de una batallante belleza,
De una batallante gentileza, en su
Árbol de octaedros fluoritas
Adornan los néctares excitantes de
Los sexos.

Hay titubeos que parten mi alma
Cuando descubren cien labios
Cuando descubren cien bocas
Que no caen benditas dentro del papel.
Cuando los valles se cubren

Cuando los valles se cubren de árboles
De pieles y auroras, se desprende la vertiente
Ignota de los océanos.
El amor agridulce se enreda en el hilo
Fresco de las horas de estaño, y yo me aferro
A tus manos que tiemblan de miedo.

Entre las vertientes de un mar metafísico
Cuelga el misterioso firmamento y una
Brisa que viaja y sopla, todo lo mueve
Y lo agita, entonces me bebo el albur
Reflejo que deja en la espuma sobre
El estero.

Habilidad en cuerpo presente, destreza
De la amapola que en la marisma contempla
Su herida y sube a la tierra de las esperanzas,
Sube al cielo por el surco delgado, sube
Dentro de mí, y me recorre como un
Guardián fantasma donde encuentra su
Propia imagen.
Un jilguero que siente

Un jilguero que siente la mente
Del lípido cielo que este a su vez
Engorda el follaje del universo,
Canta engordante en el recoveco de
Mi dermis.
Nadie disuelve la risa de la luna
Silvestre, porque todos duermen
En su trono de cuarzo sonrisa.
Voluntad que me apura a seguir
Andando y ando con fiel locura.
Padre obsesionado, un sol
Que se empecina vivir en una
Novela erótica de largo metraje y
Luego expela al mundo sus rayos
Lascivos.
Hay que poner un poco más
De atención a la mágica brújula
Que anda errante en el centro
Del universo, quizás nos lleve
A encontrar el camino de uno
Mismo.
Los mares escupen las noches y
Luego se rascan la frente para
Descargar peces sabedores.
Es el relámpago el sueño
Clarividente del canto del ruiseñor,
Es el canto en el árbol lleno de dichas.
Un polinomio de voces es tu rubia
Cabellera que lo dice todo, tú te vas
Y ellas se quedan conmigo.
Con tu boca carnívora devoras
La carnosidad de mi corazón y yo
Desde mi reino forestal solo percibo
El aroma de flores que expela
Tu piel

Los clones

Los clones del trovador.
La presocrática música, el verbo.
Cada clon indeleble
En el giro repetido.
El clon del instante primero
Auxilio nos da, yo también lo acudo.
La música égloga recapitula,
Cede su paso al mármol y copula,
Simula.
Nada es tan grande como el
Espacio surrealista y la posibilidad
De anidar dentro del.
Clonas al serte negado.
¿Qué más puede ser tuyo ahora?
¿Con quién me quedo?
La iconografía de un trovador.

Por allí andas o debes andar

Por allí andas o debes andar
Con brújula de nube y vida
Bajo una llovizna de oscuridades,
Atribulada suerte de amenidades,
Nubes densas. Cielos totalitarios.
Vasto y melancólico
Vestuario de las vías lactas.

Andar y andar por el agua furtiva
Sobre la distancia rota
Y el inesperado deseo de explorarla,
A ver si sopla el viento,
Como una oveja mansa desvalida que
De ventana en ventana asoma
El rostro taimado de sus desesperanzas.

Sombras de aguas pobladas

Sombras de aguas pobladas de soledad
Que al correr como ríos se convierten
En la infinitud de las lágrimas.
Titila el sueño en su cámara secreta,
Se piensa disfrazado de gratas ideas
Amanece colgado en la patria del alma
Renacida.
La razón intangible sobre el decorativo
Espejo alega que para brillar no necesita
La luz, ni los rayos del sol porque lleva
Luz propia.
Un suspiro de la memoria castra la
Insoluble penumbra, vasectomía en su
Corazón enlutado de lamento profano.
Voy reparando el tiempo que lleva la
Cabeza hueca y cómplice sonoro
Del recuerdo mueca.
Aquí me quedo en el puerto de tu
Congoja desconociendo que el mar
Madura con su latido imperfecto y
El tiempo perdura.
Me enamoré de un ave de ojos verdes,
Cabellera de trigales que picotea solo
Las remembranzas de risas explosivas.
Lágrimas de cebolla en este entierro de
Farsas y su lápida de dolor incurable.
Follaje sobre tus labios, deseo ser
La abeja que los dulcifica de anís o
La mariposa farola que los encienden.

Ondeando

Ondeando,
Abrazando el mundo,
Fulgura el alba.
Bajo el hierático silencio
Se presenta el consuelo
Y luego se escucha
Su humanístico hablar.
Flama heroica
Ardiendo inmutable en
La libertad democrática.
Tierra sollozante,
Fecunda llanto
En la agonía de Abril.
Llega la noche,
Empieza la lluvia,
La hiedra prepara,
Su cama de dolor.
Ilusiones de jade
Disputan el Mar
De la China.
Lúcido jacinto
Enjabonado
Se hace ilustrar.
Justamente tu corazón,
A la medida del mio.
Ejercito de duendes
En la psiquis de
Las flores.
El sabor de las rosas
A miel, la alegría del
Mundo.
En primavera,
Sueños de hadas
Besan los campos.

Ingrávidos ojos

Ingrávidos ojos del musgo, por el oblicuo
Horizonte, con su cola óptica azota
Al viento, negruzco, blancuzco.
Pecera de celuloide, en su agua sutil
Crece una palmera de la nueva era, añil,
Crece y sigue creciendo, crece en Abril.
Bola de bocas, se tocan y se alborotan,
Rebotan y se vuelven aquietar.
Precios escalofriantes suben y bajan
Y se liquidan con pistolas fulminantes.
La belleza comercial comercializándose
En el corazón de Paris.
El trafico congestionado y acatarrado
Del alma, su contagio lento, viral y mundano.
La alegre penumbra danza en un solo pie
La zumba.
Martillo que martiriza las preguntas
Martilladas y las deja mareadas, martirizadas.
El gato con botas marcha la Marcha Triunfal
Con paso y ritmo hitleriano
Nace de ti, la aurora que peina mi cabellera
Y me hace pensar siempre en ella.
Se desprende de mí una lágrima de cristal,
Cae al suelo, se quiebra, se convierte en
Caramelo.
Desnuda, suda la beldad del corazón
Cuando le dan la razón.
Un virus con alas vuela y se propaga,
Se hace la maldad del mundo antropófaga.

Se escucha pulverizar al fanfarrón

Se escucha pulverizar al fanfarrón y su ego, ruborizado calor de cocina.
Embarazo embarazoso recorriendo la geografía huracanada que retumba
A mis pies. Carcajada radical sin raciocinio suele revolcarse en el revoltijo
De libros. La nómina del pecado enumerado, hidalga repuesta nos da
Alienadas. Estudioso reencuentro lujoso encerrado en cuatro paredes,
Guiado por lagartijas investigadoras que estudian las vértebras del clítoris Y el amor sincero del falo. Reacio y real se incuba la brumazón del miedo
En los muebles de la antesala. La tierra movediza del licor empedernida,
Sin quijada por el desequilibrio. Hibrido y electrizante, relincho de Caballos alrededor del orbe conoce su destino y su arte de relinchar. El Hombre-niño rastrea su razón en un calamar para poderse calmar. Hay Un gato encerrado en todo corazón del hombre, un tigre en el de una Mujer. Una guardatinaja guarda en la tinaja los secretos guturales del Agua, a veces sospecha que no los ha guardado. Despistado eclipse Ensombrece imitando la fábula del gato y el ratón, entra a la cosmografía Felina.
Mar de burbujas

Mar de burbujas, almirante sin copete
Almirante burbuja, borracho hasta el copete.
La cucarachita Mandinga mendiga un trozo
De pan y no se lo dan, se lo roba, entonces
Un mandarinazo le dan.
Lúcida luciérnaga de broche luce una muchacha
Fantoche. Luna en lunada lunática proclama
Ver una laguna fantasma y ve los pavores de
Sus almas, los errores de sus desaciertos, los
Hedores de sus desalientos.
Hoy se estrena la vida mis antojos de frutas,
La visión madura de espíritu enclenque, la
Alondra que posa en mi alma en su escalera
De asombro que toca Do-Re índigo en canción.
Chinchilla amarilla célebre celebrando su
Éxito con celeridad e insiste en estar célibe,
No le atraen los machos celosos.
Acacia con pecas que desciende del agua
Con mucha gracia, en su mayor parte peca
Por tonta y llena de miedo, se emboza detrás
De palabras, que forman una poza y se pone
A temblar como si viera una gran osa.
La carcajada funesta en una fiesta se traga
La alcoholizada noche y angustiada termina
Su bacanal carnal en los pies de Baco y un
Dios infernal, su destino es una astilla quemada
Con hedor a azufre.
Cigarra

Hermosa llamarada,
Cigarra de yerba en yerba
Canta continuo, música
Del rojizo musgo selvático.
Se siente, se clava
La dulce vibra en el alma
Y nada en astilla acaba.
Rige el imperio del follaje
Cantata de pléyades
Resonante y grata.
Canta, canta
Mientras más canta
Las flores se levantan.
Suaviza la piedra dura,
Hechiza la voz poderosa.
Misteriosa en luna clara,
Venus en broche la ata.
Yace al centro de alma,
Nace del verbo idea,
Se engendra cantora
Y gozosa.

Carro de fuego

Carro de fuego:
Velocidad de aves agregadas
A la musa inspirada, inspiradísima
Entronada en la flexibilidad del
Suspiro.
Dulce sombra que borra la cicatriz
Del sueño del ansia abrevada.
Azota el viento tramposo a la
Resina que busca la claridad
Del astro.
Un fantasma marchito se escapa
Del maletero con deleite embustero.
La crueldad del ojo, su ojeriza
Ondulante delirante hacia la
Llama del frio.
El duelo de soles injertado en la
Consciencia juvenil.
El derrumbe del crepúsculo,
Su avalancha de mentiras, la
Modorra de clavos que desborda,
El frágil castillo donde pulula.
Se enciende la lámpara, se clona
En tu piel, se pronuncia victoriosa
En ella.
Laguna del pubis, corazón astillado
Que sube por el alba con oscuras
Agendas y su cacofónica resonancia.
El mercante chino que vislumbra
Dominar las almas en el universo
Mercantilista, nos acercamos temerosos,
Pero nos atrae su aurora boreal.
Maquinal

Hay una maquinal confusión en la faz del fusil,
La enjundia del tigre averiada sobre el montículo.

Sensaciones divergentes en el rostro estoico de la gente,
Entre el fuego y la fuente, el juego de armas, tu y yo.

Naciente, naciente, fluctuante,
Rechazo de amor, amor enroscado en espacio ensayado,
Describe el carácter de un pistolero vaquero.

Soliloquio de fogatas en el desierto de Arizona,
La intermisión de la piedra expatriada.

Impasible paradigma agrandando esperanzas
Que devora un libre pensador.

Sueño precolombino en el umbral de una pirámide
Que amanece celeste en la herradura silvestre,
Se ensortija, serpentea antes de expirar.

Ausencia dentro de la ausencia,
Delega el poder de su ser a la palabra mortal.

Modular la cuerda final

Modular la cuerda final
Cae de modo monada.
Monaguillo acude a monasterio de misterios
Aguanta punible hambruna
Adelanta en collar de zozobra.
Prole profana proclama cielo lunar
Se ufana en el arte de recortar historias
Sin glorias recordadas, aumentadas
Al fuego filial que reniega la luz solar.
Victoria recitada de memoria mal acostumbrada
Ceñida nos deja sin reaccionar, mantenida.
Fogoso fragor de lucha sin pudor
Se precipita visible al invierno invencible
Llamado dolor.
Manso argumento imprevisto
Cara embotellada del mal
Resulta desenvuelta
En rimas y versos perversos
Manantiales libertinos indisolubles
Barcos inciertos, alertos.

No más caricias

¡No más caricias, ponzoña!
Conozco el juego de tus mentiras
Te veo entre matices fallidos,
Follaje obtuso de armadura.

Te sigo viendo de nuevo, aquí,
Aquí donde menos deseo verte.
Verte y fluir aburrido, fluir sin ser
Transformado. Más avispado que las
Avispas.
Soga desmedida al grito, grito.
Soga agreste, comedia encima
De todo, encima de nada.
Pobreza solana agarra lágrima
Cercana, ahora mismo, a cualquier
Hora, casi, casi nunca, siempre.
Grito, grito para no verte, grito
Y tú no escuchas mi grito.
¿Qué no lleva su delicada voz?
Ando observando el cuenco
Desolado y nada he encontrado.
Hace calor, nicotina quemada.
Pájaro negro, infiel a la tierra,
Infiel y oscuro y obtuso, infiel.
Corazón fruncido que ya no recorre
En mis venas, ni en las heridas.
Hace calor y ocultas tu mirada,
Perdió el sentimiento, tomas el mío,
Te apetece, lo arrebatas, te sirve
De corbata, lo desbaratas y te agrada.

Ebriedad de deseos

Ebriedad de deseos, seriedad purgativa
Sobre un reflejo migraña que engorda,
Enflaquece buscando pretextos.
Supone que va del ombligo a la cabeza.
De la cabeza a los pies mascando sus mundos,
Mundos gratos, ingratos que embrutecen,
Me azotan, a ti, a ellos, a todos, a nadie
Al ideal que no se pudo plantar, plantígrado.
Yo jamás pedí que se plantara,
Mecanicé clemencia
Soy la misma clemencia
Soy el arrebato de la clemencia
Dentro de tanta carencia
Soy la crítica entre el papel y el ensayo
Para servirle al poema
Y para no servirle.
Escudos de árboles

Escudos de árboles, guillotinas de la luna
Dagas de la mañana, berrinches del mar.
Intuyen la frigidez del fuego.
Sin perderme, el malabarismo del malandrín,
Que desata una lluvia de ojos con puñales.
El déspota despotrica contra el aprecio,
Y recibe el desprecio de los demás,
Pagó un alto precio.
La onírica ciudad de las luces y su torre de papel.
Un oasis obcecado se traga los rayos del sol.
El garabato del corazón desgarbado
Desgarra el nido que le han ofrendado.
Siempre tú amando la sintonía cantora de mis labios
Y su cambio constante del tiempo.
Vivo en una ciudad poblada de peces
Que detectan la maldad de los barcos.
Soy un poste de luz que alumbra
Las calles del vecindario y nunca me apago
Además recibo buen pago.
El mapachín en una fiesta de máscaras
Enmascara penumbrosos precipicios.
Se suicida la depresiva noche, se cuelga en un árbol,
Muchas veces intentó degollarse.
Los caminos del cráneo y sus vidas intrincadas.
Como un can husmeo los pasos de tu infidelidad.
Hay un águila dentro de mi corazón, que vuela con
Alas libertarias.
Buscan corazones acaudalados en los avisos
Clasificados.
Hay búhos trabajando con google que lo saben todo.
Toda aliteración

Toda aliteración, todo renglón,
La pasada y la presente suerte,
El desbarajuste que todo lo rodea,
El borrón que brama y ladra sin bozal
En el hematoma de un planeta sin oxigenar,
Características de una película espectral
O la cara pesquisidora de una pestaña del sol
Antes que la musaraña con el pico aprenda a contar
El pelaje de sus patas recortadas,
El pasado y sus grietas
La presa y su carnada
El prejuicio que no han podido controlar,
Un sacristán y su sacrificio, salto que da leve
Cinco palmadas al paradigma, parapeto breve
Mi pelo despechado
La muñeca que muerde el pezón,
Todo el día pasé amamantándola
Repetí, repliqué, repercutí, siempre en lo mismo
Fui de lugar en lugar, con el tiempo ligado
Donde amanecía la esperma erial
Estática, flexible, movible, estática
Era el estigma del diente roído
El minuto que hierre dormido
Por donde no se liberaba el hombre,
Detrás de los jardines del pubis,
El vestido puritano recitando un refrán singular.
Célebre y tétrico
Célebre y tétrico y absurdo y bendito.
La cuerda de tu miedo se desnuca en el témpano
De mi curvatura, triste forma de luchar.
Premonición es materia prima, la consumo como
Luz proyectada.
La cortina de la niebla demanda su sal de conciencia.
En su doblez se retuerce la cólica lluvia, me espantan
Sus gases.
Esta, esta es la más extraña coincidencia, petrificar
Mis flores con el salitre del mar y el cocodrilo que las ataca.
Misa de cien años enrollada en vino senil con sotana
Y sin fortuna, nunca pagué un céntimo.
Dijo que no la mano peluda de la parca, pero se lo llevó
Y cuando dijo que si, lo dejó.
Tu alma embrujada es la rebeldía de mis alas de ave.
Soy huésped del vértigo dentro de su escama mercantil.
Mi blusa de chaquiras aloja un insecto simulado de verdades.
Humillada en el infinitesimal suspiro de tu piel.
Me dejó anonadada Poseidón en pelotas, se rompió la
Espalda al acostarse en mi cama, era tan macho, macho
Que le corté el penacho, se tornó hocicón.
Un hombre para alegrarme

Un hombre para alegrarme
Con su voz de trigal, surge de la loma,
Cae sin fin a las aguas del rio,
Ríe, llora, bendito seas.
Cada instante eres el grafitis tatuado
En la tierra, pronto a mi auxilio.
Nada para que mi corazón se emocione,
Nada para que mi alma reaccione,
Habla esplendor su lenguaje, sube
Al cielo de tus labios.
¡Ah! Despiertos veremos la rojiza
Infancia del contorno de la luz y su
Recién nacida ternura.
Escúchame:
Tus manos palpan mi vientre y
Encuentran sus frutos y rodamos
Jubilosos dejando las cosas a la
Brisa de la vida.
Un sí, con sabor a durazno, alzan
Tus ojos y me miran, zarpamos
Al mar, al viento, al aire, a la fuente
Del amor, sin malos entendidos,
Solo gestos visibles y palpables.
Cuerpo solitario

Cuerpo solitario fantasma, ectoplasma
Explora su mundo mellizo, castizo
En el esplendor romano, sano, insano,
De aves y muros, de peces y pilares
Que nos señala hacia la era virtual.

Cada noche, cada momento se tienta Nerón
Se tienta llorón, amargo y atolondrado
Ciudad que quema al verse desafiado,
Desata su burla en un arco de palomas
Se asoma con triunfo dantesco.

Luz que me quiere, más cerca de donde estoy,
Señal de vectores señalando la claridad
Festejan el parir y el morir de las almas.
El imperio romano era sólo una libélula
Aleteando encima del fuego.

Aquí la noche atrapada

Aquí la noche atrapada en su martirio parapsicológico,
En su bola de cristal, en su cántaro roto.
Encumbra a la soberanía del silencio,
Al valle de madera, a pesquisar a los cielos.
Tres golpes del martillo, clavando, sonando
Para imitar la metálica voz del espejo.
Los tres pelos del diablo cantando
Las ansiedades de Dios que no puede expresar.
Más rojo que nunca, más incinerado que siempre
El diablo es diablo y no puede cambiar,
Cambia pero nadie puede ver su cambio
Y su cambio es una paranoia mimetizada.
Bajo el incesto de la estatua quebrada
La orgía de la teología y su vahído, balanceándose
Como el agua salpicada de salpullido,
Como la cólera demencial de las campanas,
Se balancea, se sigue balanceando
En los medievales templos del gallo
En la luxación de sus huesos de cemento
Y su paranormal puerta amarilla, la puerta sombría.
Y por los peldaños del calderón, su última función.
Beberse un estero de vino

Beberse un estero de mandarinas
Beberse su fruición de ensueño
Sexo de halago, medicina de locura,
Llama que muerde su dentadura,
Túnel velante, dentadura atlante.
Vuelve el cóndor, al deliro del poniente
Sed de la vaina en el fúlgido verbo
Es fúlgido, es oscuro, es lacónico,
Es draconiano, viene de Marte,
Murmura la nave dentro de mí,
Y yo la vi y la vencí y la conocí.
Manzanos hermanos agarrados
De la mano, me llaman por mi segundo
Apellido, pero no se acuerdan de mí.
Aunque abajo, mis ojos siguen
Cobrando milagros
Que son binarios que son arios
Con brazos secretos que van en cuartetos,
Ningún suspiro alcanza mi
Inexpresable amor por ti.
Peregrino rio

Peregrino rio, al óleo, campanuda corriente
De selenita, se ufana ortodoxa,
Emblema del corazón, emblema de su brillo.
Huye y no sabe huir, juguetón,
Sombra de la ensenada, hijo del viento.
Jacinto, -tú lo miras como una obra de arte-
Yo, -como una escena de amor-
Entonces al mirarlo, tiembla,
Arroyo que resiste estar pintado.
Arroyo pintado, arroyo conmovedor.
Arroyo dentro del arroyo,
A su imagen y semejanza.
Escoba que barre su sombra
Indica que ha mejorado
Sombra en su espina dorsal,
Tú y yo en la danza del dragón.

Casas de malaquitas

Casas de malaquitas verdes,
Barranco menopáusico en
El centro de un reino unido,
Archipiélago hiperactivo.
El rostro hippie de John
Lennon.
Anduvo de corazón a coraza.
Sin fronteras yergue tocando
El disco de oro hasta la
Profundidad del tímpano.
Se escucha el néctar de una
Melodía feliz, una guitarra
Llorando. Cinco cristales
Que no han dejado de sonar.
Reunión de pitufos

Reunión de pitufos admiran
El cadáver del cuervo.
No sale el sol, va entre pecho
Y espada. Si viviera por mí
Sería feliz. Después de romper
La brusca aldaba hostil,
Micifuz encuentra cien monedas
De oro en el cofre,
Se compra dos pares de botas
A la moda para andar por el
Mundo.
Bajo su sábana de nailon
Duerme un pitufo embrujado
Que siente el placer de ir
Condenado por el juez de
De su propio ser.
¡Clase de condena se busca!
Bailar ballet frente a un
Tsunami y sacarle la lengua.
Ser de alcurnia y vivir atiborrada
De ilusiones mitológicas.
Esto no es todo, ni es nada,
Como si yo fuera un árbol
Un perro me quiso mear.
Las calles se derriten en
Este calor infernal. Un gallo
De bronce me enamora,
Me implora amor y me regala
Un bouquet de plumas y me
Hago una diadema risueña.
Hora del almuerzo, comer sushi,
Tragar poesía, escribirlas, saborearlas,
Recordar que es la única forma
De sacar tantas arañas imaginativas
Que hay dentro de mi cabeza.

Sauces llorones

En el cementerio,
Filas de sauces llorones,
Cuyos gestos y propósito
Son: carcajearse
De los vivos y los muertos.
Son humanos malignos, benignos
Así de verdes y hermosos
Dulces y amargos,
Como tormento en
Sus desgajados rostros.
Son las doce de la noche
Lloran, se ríen
Y yo empiezo a temblar
¡Ay mama, y yo aquí!
¿Por qué me dejaron entrar?
Son las doce de la noche
¿Por qué me dejaron entrar?
Los escucho reír y llorar
Son malignos, benignos
No da frutos,
Tiempo de ir al baño, ¡oh no, no!
Mi miedo ha mojado el césped.
Soy tan buena cristiana

Soy tan buena cristiana que el pecho lo llevo desecho
De tanto golpearlo con una piedra.
Declarársele a una muchacha al estilo canadiense, con
Cinco Budweisers entre pecho y espalda.
Después del trabajo la gente camina por las calles como
Zombis o en estado cataléptico.
Se respira aire viciado de inflación, de carestía y de malas
Noticias.
Cuando hay tontos alrededor es mejor hablar en mímicas
O señas.
La aceptaron en la MENSA INTERNATIONAL por tirarse
Un discurso cantinflesco.
Tengo un vecino al que confundo con un parlante de
Alta potencia ambulante.
Mi inspiración va cargada de electricidad, el día que haya
Un corto circuito se quema y se termina todo.
En su ataúd, un muerto debería llevar un celular para
Para que nos diga como es el más allá.
Duro verdad, quemarse las pestañas estudiando para
Luego tener un sueldo ñaña.
Al trasto con la poesía de ninfas y lagos de cisnes, a mi
Me gusta hablar de Poseidón porque es un hombrón de
Caites y cotona, que empuja un carretón y en pelotas
Se roba mi corazón.
En el invierno de Canadá todos parecemos nacatamales,
Envueltos de pie a cabeza.
A veces me siento como una gallina clueca y quiero picotear
A todo aquel que me hace la vida cuadritos.
¿Será cierto que un espejo dice la verdad? Hay muchos
Que no entienden la verdad del espejo, esos necesitan
La verdad del pescozón.

El papagayo

El papagayo avanza
Adorno de la musa.
En su pasarela cada día,
La estética abril remplaza.
La pluma incubada
Llama la atención.
Aplaude la audiencia.
Y su carácter tan sutil
Acoge al árbol arcano
Del huerto del sueño
Dentro de mis sueños.

Era eterno

Feroces ideales.
El elixir es eterno.
Un arroyo serpentea en tus afectos
De luna.
El elixir es eterno.
Y una rosa abierta
Me devuelve
Al centro de la elipsis
Con la ventaja de tener la forma
Aguda del ónix.
Uñada escarlata inútil
Que se alarga en la oscilación,
Del mudo astrolabio.
Llorar y llorar y solo llorar
Y todo es asunto
De la palabra negada
Que traga las dunas
Del desierto con saciedad.

Me estremezco

Me estremezco
En el tupido vapor de mi intuición,
Y su capa latida de emoción.
No abrazo fragmento totalitario
Que nunca ha sido coloquial.
Descuelga de mí
La sutura del pensamiento
Arrinconado sin límites,
Se destila su pensar,
Se purifica, no se purifica.
Se sabe organizar
Una historia ya organizada
En el ángulo del sentimiento,
Se proyecta femenina,
Se sabe su intención,
Es la intención mía
Que siempre conocí
Que siempre conocieron
Aquella que cargaba
La ilusión casera del mundo
Que sabe existir,
En el margen
De las mesas y los platos.
Llevadero trono

Llevadero trono, de ciudad solitaria
Cerca del mar sombrío,
El bien y el mal
Al repaso eterno, traspaso de
Mansión de cristal
Nada parecido a nosotros.
Luz ciega del santo
Luz negra del quebranto
Refleja ojiva de hormigas dormidas,
Resignadas a vivir mantenidas.

Y en la cima del cielo velado
Se escucha un grito terrenal, disipado
Parecido al del parto adverbial
Que responde a una libertad
De jaula, como la de Paula
Como la mía, no. La tuya, la vuestra
Eso demuestra que en el amor
Todo debe de estar en un acuerdo
Testimonial.

Adentro, adentro

¡Adentro, adentro luz del convento, adentro todo!
Mocedades de la brizna en topológicas noches
Círculos circundantes con mástiles infinitos,
Brocados dorados en cien años de soledad.
El drama del amor en la pantalla del espacio espacial.
Melodías de esferas y el lazarillo de Tormes, retornan.
El infierno de Dante y sus nueve círculos que se juntan.
Don Juan Tenorio en su jolgorio voraz y pertinaz.
Adán y Eva en el mismo paraíso pecando y la culebra
Enseñándoles sus colmillos.
¡Adentro, adentro luz del convento, adentro todo!
Días auríferos, ocaso de diamante postizo enfermizo.
Bucles de oro, peluca de la poesía, duda que pone en
Sus ojos la lira chaquira.
¡Adentro, adentro luz del convento, adentro todo!
¿Quién podrá saber que una vez nos juntamos?

Cenit

Cenit, recompensa, violácea,
Forma alada de la rutina,
Guasca de la esperanza
Entre sentirla y acariciarla.
Madreselva, se inclina a la
Onírica avalancha con regodeo.
Recuerdo, marejada de huellas.
Cuando domine la unión
¿Vendrá la parquedad?

Sincero

El portón, sincero, bandolero.
Automático toque casero.
Alma y corazón. Tiene
Una tenue tendencia daltónica
Con una fusión de símbolos, afónica.
No es de melodía, no es de armonía
Si de tonalidad. La emoción lo sabe
Visualizar cuando no puede sentir
Porque es signo y letra no toma.
Dialecto, fusiforme cuchilla chinchilla,
Deposita la aldaba exacta del contexto
En esta quieta luna de castaña y caña
Que cata cataclismo categóricamente,
La impresión, la madera, el detalle,
Mientras tú me acaricias de lleno.

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Esta entrada fue publicada en junio 11, 2016. Añadir a marcadores el enlace permanente.