Poemas de Ivette Mendoza Fajardo

Amor de dolor

Tiritan de frio las alas de tu alma,
Se ofuscan en ráfagas de viento
Llevándose mí cuerpo, -amor de dolor-

Fatigado es el perfume que cubre tu alma,
-Amor de dolor-
Que a pesar de ser angustiado yo te espero
Y te siento.

Siendo tu hijo de muchos dioses,
Nocturno puedes desatar tormenta,

Se arrecia el viento y se agita el mar
Regresa la nostalgia que se alimenta
De mieses, de sangre, de una lujuria
Que no se deja ablandar.

Sombras de la mentira

Las sombras de la mentira agitan
Las bocas de los políticos
Sus palabras son como de las viejas canciones
A cual más rayadas mejores.

Desgarran el centro de los corazones,
Mientras el ritmo va en su contra
El subliminal mensaje termina de hacer
Lo que ellos se han propuesto hacer,
Abarcarlo todo.

Añoro

Añoro todas las caricias que me dabas y
El amor que corría por mis venas
Mientras la luna nos juntaba a oscuras
Dentro de las dulces colmenas.

Añoro el ritmo al que palpita tu corazón
Junto al mío, que renaciendo a las ilusiones
Cada una arde en su llama
De esperanzas y de bendiciones.

Añoro la hora en que cualquier sombra es mas
Luz que sombra en el camino dentro del
Sueño de nuestros sueños.

Atavío

Atavío
De noche nupcial
Creación soñada
En una tienda de cristal.

Tarjetas
Perfumadas
En letras de oro
Recepción especial
Para deleitar el buffet
Con regalo comprometido
¡Y sin embargo todo se esfumó en un mes!

Anuncio matrimonial

Me parece sensato
Que tú y yo hagamos el amor
Antes de casarnos,
En resumidas cuentas
Somos dueños de nuestros cuerpos
Y de nuestros corazones.

Compraremos una cama
Y le tomaremos una fotografía
Anunciando nuestro compromiso
Matrimonial en Facebook.

A un poco de llegar

A punto de llegar,
Voy a decirte que
Mi corazón existe
Para ti, contra todo
Y contra la corriente
Como el salmón
Con su serpenteante habilidad.

A veces lucho con esas aguas
Para encontrarte, pues
Percibir tu sentir no cuesta
Más que la comprensión de mis
Manos al placer, y
El pan de dichas que una vez
Tú me distes de comer.

Nada, nada cinco veces nada
Por esas aguas no olvidadas
Donde navegan nuestras
Almas desde el índice del libro
Hasta el final de su travesía.

Tejiendo Sombras

Tejiste las sombras de mis días,
Caprichosa ventura de deprimentes
Hechos, andaba despacio andaba
Y llevaba una cruz que cabalgaba
En tu espalda y olvidaba el aroma
De la lluvia.

Tus horas mal logradas apuraban
El fuego que se desgastaba lujando
Una piedra, luego reconocieron su error y
Su cansancio, para doblegarse en las
Orillas del rio sin salvación.

Estabas ausente, si tú estabas ausente
Cuando alcance el umbral de mis letras,
Por ellas escale para irte a buscar y
Al encontrarte
Me distes de beber en tus manos
El néctar del infortunio.

Atrápale

Atrápale los ojos al sol.
Rayos que se reflejan
Sobre la colina verde
Y muerden los días de frío.

Atrápale los ojos a la luna
Y canta y habla un grillo
Que existía en mí
Llamando a ese muchacho
Con ojos pistachos.

¡Dale, anda!
Atrápale los ojos al sol
Y me los pones en este
Pañuelo celeste.

Dormí y soñaba

Anoche
Dormía y soñaba
Que besaba tus labios,
Tan solo soñé y soñé,
Tersamente los besé.

Tus labios tranquilos,
Vaporosos que yo deseaba,
Sentía que me inspiraban y
Mi alma te recordaba.

Allí en ese borde transparente
De la cama donde duermo,
Tus labios sabrán a miel
Como en aquel sueño
Que yo tuve.

Eres madrugada primaveral

Eres madrugada primaveral
Tierno y fresco roció
Que exhala un aroma sensual.

Eres un pájaro en vuelo
Que en su desvelo jamás
Desata vendaval de llanto
Y me descubro y te pienso.

Eres la nodriza sombra
Donde duermo tranquila
En mis largos sueños
Y son ellos lúcidos tendiendo
A florecer en astrales
Primaveras.

Eres, eres, soy y soy
¿Cuánto quieres?, voy
Acercándome hoy
Callada, callada estoy
En mi remanso
Y vuelo a sentir
Tu canto y tu brisa
Y cuando estremece mi alma
De ella sale una poetisa sonrisa.

Era un día de calor

Era un día el calor.
Era la sangre tropical
Que ardía de la cabeza a los pies
Dejando el cuerpo aceitunado
Para acercarse a la hermosura de los océanos.

Ahora festejo, viejo reflejo
Cuerpo de trópico de hambre y sed
Que en un instante apaga la vejez.

¡Ay calor por eso te quiero más!

El envolvente fuego del amor
Con sus trémulas gotas de sudor que
Encadenadas a la tierra no
Confían en la fuerza del abanico.

Del cielo cae una estrella

Del cielo cae una estrella
Para ti, amor
De ese reversible universo
Donde no cuenta la distancia
Ni las horas por donde andamos
Más que el amor que se mezcla
Con nuestro dolor y sus largos
Reveses.

Del cielo cae una estrella
Que se desliza en nuestras manos,
Encendida
Extraña
Murmurando
Palabras secretas,
Así cae,
Solo los dos la miramos.

Tierra bronceada
Luna dorada, tierra bronceada
Mañana pura, piel frescura.
Beldad cierta, vida despierta
Fragor, sabor, dolor y amor.
Tierra de alma abierta
Canta de una forma secreta
Al aire que respira y admira
Y vive y sobrevive viviendo
Y canta y sigue cantando.

El astro rosado
El astro rosado mudaba en sueños en
El cielo despierto de un tiempo de seda y
Cabalgaba por la dulce cordillera:
De vidas sorpresas
De purezas floridas
De tierras a colores
De ríos de frutas
De líquida luz
De la sustancia insostenible
De hechos helechos
De insectos arcoíris
De caracoles luminarios,
Se abría de día y de noche
A perseguir las almas
En penas y las transformaba
En perlas criaturas.

A Rubén Darío

Dio su gloria y alma en letras.
Su pluma delineó sus sueños
En poesías, pintándolas de
Fluidas rimas asonantes y
Consonantes con matices multicolores.
¡Se oyen, se escuchan
Sus claros clarines de
Simétricas melodías!
¡Oh!,
Príncipe de las letras castellanas
Alumbras los castillos estelares
Y desde arriba con tu frente
Y puño en alto sostienes
La mullida luz de la victoria.
La historia recita tu lírico triunfo
Saludando la bandera azul y
Blanco.
Y ahora tu memoria
Arde y abre paso
Entre lagos y volcanes hacia la
Literaria inmortalidad.

Mi enigma

Habré de saber a qué he venido
A la vida,
Me pregunto reflejada a mis imágenes
A las que no puedo reconstruir.
Todo empezó cuando el barranco
De mi memoria hacía preguntas.
Esa sombra me perseguirá hasta en
El interrogante ocaso aun cuando
Se oculten los sonidos de mi carne.
He esperado tanto la antigua historia
Del espinoso camino y no fluye nada
En su reflejo.
Quizás fui sazonada de antemano.
Quizás yo no era nadie.
Quizás sea un enigma.

China Sea
Después de haber visto vasta inmensidad,
No solo mis ojos quedaron extasiados
Sino llenos de aprensión.
Batallones de aguas que de lejos
Miran con locura.
Inocente y perversa arcana que en
Su garganta se traga la vida humana.
Ilusorio azul, tersa bruma que venciste
La espada mandarín, algo que sucedió
Ayer y sucede ahora.
Contaba mis hora volando sobre tus
Tenebrosas aguas y valoraba mi preciosa vida.
Pero un monje me confesó que no
Era ni tan amorosa ni tan vengativa,
El conocía todas sus pericias.
Algo, algo me movía a seguirla
Contemplando, como qué con
Mis ojos al hundir en ella
Querían descifrar su húmedo universo.
Luego elegí darme por vencida
No podía guerrear con ella ante
Sus desmedidos secretos y misterios,
Yo era no más una aguja en un pajar.

Inmigrante Nica

Inmigrante sin terruño
Inerme sobre el nuevo suelo,
Detrás quedó la vieja puerta
Empapada en llanto y sudor,
Se apagó el aroma
De sacuanjoches silvestres
En el silencio azur de lagos y
Volcanes.
Inmigrante sin terruño
Inerme sobre el nuevo suelo,
De añoranzas extraviadas
Cargadas van las maletas
Que esperan promesas
O tristes fríos vacíos.

Recurre

En el hueco de mi mano posa
Un recuerdo adormecido
Sin alas ni suspiro que no vuela,
Ni deja de inquietar.
Jamás podrá ser borrón y
Cuenta nueva porque aunque
Dormido, en mi alma quema
De encantos y de penas.
Fue un tiempo que alumbraba
La pasión abriéndose a la vida
Y las palabras llegaban al beso
Y al asombro donde acarreaban
Fortaleza en nuestro amor.
En el hueco de mi mano posa,
La soledad de esta memoria que
Recurre como un fantasma
Buscando su crepúsculo
Que no pudo en este
Mundo avanzar.

Como Mariposa
El hombre busca
La libertad del alma
Como vuelo de mariposa
En el viento cadencioso
Que esculpe el transcurso
De la vida.
Alma con alas de mariposa
Que de prisa se ilumina
Contemplando su belleza
Reflejada en la pausa de su prisión.
Liberación de fuego liberado
Buscando paz, buscando gozo iluminado,
Diáfana de ausencia estacionaria
Hacia la luz, hacia la calma
Con sus alas extendidas.
Alma mariposa afanosa espera
Salir o entrar al bosque existencial.
Alma, vida y corazón
Érase una vez el alma
Que prendía de fuego
Hasta quemar el corazón frío
Y rompía el lazo de su sombra
Y le daba cada día más brillo.
Y voló el corazón al viento,
Voló y voló estremecido
Y se convirtió alma en sentimiento,
Voló el corazón enaltecido.
Ahora los dos se anuncian a
La aurora, en un momento
Misterioso de terráquea ilusión,
Alma, vida y corazón.

Corazón Estripitoso
Tu corazón estrepitoso
Calma mis dudas,
Que selvático en mi cuerpo
Lo estremece y lo desnuda.
Juegas al amor salvaje,
Juegas al amor profundo
Y en el indomable tiempo
Has tocado mi amargo mundo.
Tocará su primera vuelta
Tocará muchas más
Porque al rebrote de su luz
No apagará jamás.
Tu corazón estrepitoso
Calma mis dudas,
Amor y amor, oleaje de una
Noche que canta y suda.

La Soledad del Neutrón
Hay tanta soledad en un neutrón
Que en su bamboleo queda
Descargado al aullido de la noche.
Hay tanta soledad en un neutrón
Que al buscar su libertad se sonroja
Ante su vaporosa congoja.
Neutro explotador leal a las tristezas
Dentro de su ilustre señorío,
Soledad que agita a la humanidad,
Sin piedad.
Ardiente naciente nacido elocuente
Soles que fusionan encadenadamente,
Soledad que deslumbra el presente,
Y se arroja.

Fusionados
Entre el lejano pasado y el futuro
El puente itinerario de mi vida,
La viscosa memoria de mi historia
El silencio de la nada en su gloria.
El pasado lloraba impaciente
Pensando a donde él iría y un
Miedo lo embargaba en su mente,
En su rutinario andar día a día.
El futuro fusionado en esperanza
Lo consolaba tiernamente
Atravesando ese sombreado puente
Que lo hizo madurar en el presente.
Y el ahora es un adiós y una ardiente
Bienvenida, el rayo que ilumina
El cielo y la tierra de esta aventura
Hermosa trabajosa y algo dura.

Desdobladamente
El pasado moribundo e inservible
Como mugriento y sarroso eco
Disfuncional quedaba
Al mar abierto
Estrechando su locura.
Envejeció dentro de un velero
De avarientas y febriles criaturas
Que negaban su pretérito
Al terminar su travesía.
Y arrojado al sepulcral oceánico el
Pasado inútil se hundía sin ninguna vela
En las tormentosas aguas
Y sin ancla.
Luego todo se ajustaba al momento
Hasta el hundimiento permanente
Y las marinas espumas
Alejaron la maleza y reverenciaron
Al presente que desde lejos lo vieron
Venir desdobladamente.

Florecilla de Jazmín

Eclipsante florecilla de jazmín
Brota su aroma encendida
Mientras los soplos del alba
Esparcen su canto blanco.
Terso sueño inconfundible
Que plantó Dios en el jardín
Adorna dulcemente enamorada
Hasta pulir amor y gratitud.
Atractiva espontaneidad del sol
Que a su cuerpo hace renacer
Con hermosura y sin presunción
Donde hoy es flor, mañana luz.
Ama al aire, ama al amanecer
Y a la tierra que la ve nacer,
Ojos de nácar blanquecinos
Sembrados en pureza derretida.

La voz del grito
Sobre el enorme sigilo de la
Inverosímil noche estrellada
Un grito profundo desde mis entrañas
Pide sin penas ni reproches:
De la palabra el libre pensar
De la vida la felicidad
Del corazón el amor sincero
Del pensamiento su sabiduría
De cada verso su rima existencial
De la historia una leyenda mitológica
De la conciencia la libertad
Del lastimoso viento el olvido
Del verde follaje la esperanza
Del poder su humildad
De la oscuridad la luz
Del mar su quietud
De la agonía la dicha
Un grito que de gozo llora,
Y su voz presente está.

Hace mucho frio

Hace mucho frio, más que nunca
Y abajo las aguas subterráneas
Corren
Como ideas fluidas.

Hace mucho frio, más que nunca
Y tú y yo, en la montaña más alta
Nacemos y volemos a renacer
Como una suave llovizna.

Hace mucho frio, más que nunca
Y tú y yo en la montaña más alta
Deseamos ignorar los males que
Padecemos.

Hace mucho frio, más que nunca
Y el sol, la luna, la tierra, el viento sueñan
Y nosotros besándonos en un ritmo perceptible.

Hace mucho frio, más que nunca
Y abajo las aguas subterráneas
Corren, corren, corren hasta fluir
En nuestras venas para acercarnos
A la danza de la vida.

Siempre recordando

Siempre recordando aquel primer beso
Que inspiró a mi alma hacerse poeta.

Aun sigue reteniendo su poético encantamiento
Como cualquier canción de luna llena.

Solo la inspiración viene encandilada a mi corazón,
Entonces estallan caricias que emergen en una marea de tinta.

Y así rimando versos y versos curé mis heridas
Para que al final encontrara el amor que hoy nos
Abriga en una sola metáfora.

El amor es

Nada más blanco que el amor
Por eso el amor es:
Blanco de jazmín y blanco de gloria,
Blanco de cisnes que navegan silenciosos
O de gaviotas enigmáticas fúlgidas,

Blanco al penetrase en mi alma
O blanco que no lleva la inquietud del mundo.

Blanco jubiloso agradecido a la vida
O blanco de ilusión que trémulo eterniza,

No es ángel, no es santo pero es blanco
Como la nieve que cae en las montañas.

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Esta entrada fue publicada en octubre 14, 2015. Añadir a marcadores el enlace permanente.